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ISBN : 8491291415
Editorial: Suma de Letras (27/04/2017)

Calificación promedio : 4.88/5 (sobre 4 calificaciones)
Resumen:
Una historia de venganza y redención en el Japón de los señores samuráis. El guerrero a la sombra del cerezo fue finalista al Premio Fernando Lara y ganadora del Premio Hislibris de Novela Histórica. Mejor novela histórica del 2017 para los lectores de XX Siglos, el blog literario del diario 20 Minutos. Japón, finales del siglo XVI. El país deja atrás la Era de los Estados en Guerra y se adentra en un titubeante periodo de paz. Entre las víctimas del largo confl... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
abua_blog
 27 octubre 2018
¿Qué se puede esperar de una novela finalista del Premio Lara de Planeta con samuráis de por medio? Que sea buena y llame la atención. Pero la realidad supera las expectativas.

Principios del siglo XVII. Este es el marco temporal de esta novela que presenta principalmente dos historias. Una de ellas empieza como terminaban muchos días en el lejano Japón feudal: con una guerra civil. Seizo, hijo del señor del clan Ikeda, y Kenzaburô, general y el mejor guerrero de la zona, escapan de la contienda por orden del daimio -señor- de Izuma, conociendo este el resultado de la batalla. Desde ese momento, toda la historia de Seizô tiene una meta: la venganza contra los que traicionaron la casa Ikeda. Y para ello Kenzaburo lo entrenará en todas las artes de la guerra que él conoce, complementadas con otras enseñanzas que se alejan o chocan con el bushidô –código samurái-. Las aventuras del samurái le llevarán a recorrerse Japón hasta cumplir con su cometido. Pero no todo es pelea, entrenamientos y férrea disciplina. También hay momentos de historia distendida, relajada, de aventuras que las podría correr cualquier persona y no solo aquellos que siguen la senda del guerrero.
Por otra parte está la historia de Ekei Inafume, un médico poco ortodoxo. Este médico se gana la vida recorriendo la geografía japonesa como tantos otros, pero su medicina tiene una particularidad: incluye remedios y técnicas aprendidas de los “extranjeros”, concretamente, de los monjes portugueses que se asentaban en Funai. Pero la tranquila vida de Ekei pronto se verá truncada al estar envuelto en una misión en la que el más leve tropiezo significaría la muerte. Y es esa misión la que ocupará una gran parte de la historia de este curioso personaje.
Es muy obvio pensar que cada historia irá por caminos diferentes. Mientras que para Seizô pasarán los años entre la espera y el entrenamiento, para Ekei el tempo de la historia es distinto. Una cosa me ha llamado la atención en las historias de los personajes, y es que la acción importante o influyente para el desarrollo de la novela transcurre muchísimas veces entre parejas de personajes: Seizô y Kenzaburô, Seizô y su otro maestro, Ekei y Asaemon Hikura, Ekei y la médico del clan Yamada, Ekei y el señor del clan Yamada… Y el lector de estas palabras puede pensar ¿Y la pareja Seizô e Ikei? Todo llegará en su momento, pero también está. Estas parejas se van alternando en el relato, pero hay otras cuyos componentes no están aquí puestos.
Para entender la relación entre Seizô y Ekei antes de que el autor la revele, es primordial estar atento a todos los acontecimientos históricos que ocurren en la novela, resumidos en el contexto histórico del inicio de la novela. El autor juega con el lector curioso durante toda la narración, suministrando datos que no influyen en la acción del momento, pero que si se intentan explicar no es posible hallar respuesta ya que el autor los mantiene bien escondidos, desvelándolos en el momento preciso. Como he dicho muchas veces, soy del tipo de lector que intenta razonar qué pasará en el siguiente momento montando las pistas que los autores van dando. Pues bien, en este caso me ha sido prácticamente imposible adelantarme al autor. He llegando a tener una charla con el autor en la cual intentaba averiguar los sucesos posteriores y creo que de todo lo que le dije acerté en una cosa. Y en esto ha tenido mucho que ver el tipo de narrador.

Si algo hay que tener presente al leer esta novela es el narrador. A palabras del autor "El (narrador) que yo suelo emplear es el narrador "en primera persona encubierto en tercera"". Esto es, la historia transcurre desde el punto de vista del protagonista, y por lo tanto, la escena puede cambiar drásticamente en la siguiente frase. Me explico con un ejemplo inventado. Si el protagonista oye un ruido en un arbusto y este cree que es un asesino, la escena avanza como si existiese dicho asesino, por lo que el protagonista se prepara para atacar. Pero cuando abre el arbusto, no es un asesino lo que encuentra, sino un conejo y, por lo tanto, la historia se desarrolla por otro lado, quizás con una carcajada en vez de con una espada teñida de sangre.
¿Por qué comento esto? Porque a mi me cogió de sorpresa varias veces en bastantes situaciones, y tarde bastante en comprenderlas -menos una, que tuvo que ayudarme el propio autor porque no la "veía"-.
Dejando a un lado la trama. David ha hecho un trabajo de investigación gigantesco para escribir esta novela, la cual le ha tomado más de tres años. Los conocimientos expuestos no solo son sobre el mundo de la espada, de los samuráis y demás, conocimientos que pueden encontrarse en multitud de novelas de este tipo. David teletransporta al lector hasta el Japón feudal. Explicará las distribución de pueblos y ciudades, las asentamientos que ahora se llaman de otra manera, las costumbres de la sociedad, las leyes, las estrategias, los estamentos, los utensilios, la religión, los juegos, el proceso de crear una guerra y el de crear asesinos, los remedios japoneses... Todo ello puede estar explicado dentro de la propia historia o en unas pequeñas notas rediriguidas al final del libro, en las cuales también habrá palabras o expresiones.
El autor no se conforma con explicar qué es cada cosa. le da una importancia, le da un protagonismo en la historia. Y el caso más claro de esto son el daishô y el juego del go.
Los personajes. Aquí hay de todo, de todos los pensamientos y convicciones posibles. Son personajes bien definidos, a los cuales se les puede sacar un perfil más o menos claro, salvo en contadas ocasiones. La evolución de los personajes no es pronunciada; no evoluciona su caracter, si no su aversión hacia alguno de los protagonistas. Solo Seizô presenta una evolución de carácter propiamente dicha, ya que empieza la historia siendo un niño de nueve años. Los personajes, personalmente, me han gustado mucho debido a lo dicho anteriormente, que cada uno es de una manera. Sí comentar que hay un par de personajes que para mí son bastantes repelentes y los he odiado muchísimo, y con otros en cambio he reído, he sentido su dolor o sus inquietudes.
El tener tantos personajes distintos permite que el lector pueda elegir su favorito. Y yo, personalmente, me quedo con Asaemon Hikura.
Si el trabajo que hizo el autor para poder mostrarnos cómo son el pensamiento, las costumbres y las reglas de Japón en esta época fue grande, no menos es el trabajo descriptivo. David evocará en la mente del lector preciosos escenarios que describirá de forma magistral. Como dije antes, teletransportará al lector al Japón feudal en todos los sentidos. El vocabulario usado en la narración, si obviamos los términos nipones, no es básico, pero tampoco es infinitamente complejo. Una ventaja que tiene el Kindle es que se puede instalar un diccionario y palabra que no se entienda puede es definida simplemente con pulsar sobre ella. Cuando el libro salga en papel será un poco más difícil.
La forma de narrar está bellamente realizada, sin grandes florituras pero no siendo totalmente pragmática. Un equilibrio perfecto que hace que la lectura sea mucho más amena. de la misma manera, la capacidad del autor para retener al lector entre las páginas de su obra, ya sea dando gigantescos cambios de argumento o manteniendo la intriga y el misterio, es digna de mención, de elogio y aplauso.
Comentar que una de los temas de la novela es la venganza tiene poco sentido. Pero no solo se puede encontar eso en las páginas, sino que también está presente la lucha interna entre el deber y lo que se quiere hacer, el respeto, el sacrificio, la ética. Incluso hay un momento en el cual el bushidô y el arte del ninjutsu se enfrentan, pero no de forma directa, sino por el camino de sus enseñanzas. Es bástante interesante cómo ve cada guerrero la senda del otro.
A pesar de esto, también hay tiempo para escenas graciosas, alegres, incluso sentimentales. Hay escondida una pequeña historia de amor que evoluciona según lo que piense e imagine el lector.
Después de todo lo que he dicho, ¿qué pegas le podría poner? Pues una de ellas es que quizás el lector se pierda un poco en algunos momentos de la narración, ya que parecerá que no cuadran ni las situaciones ni las fechas. Repito lo dicho arriba: estad atentos a todos los acontecimientos históricos que se mencionan en la novela. Otra pega es una tontería mía, pero que no puedo dejar de decirlo. Después del despliegue de conocimientos y de información sobre el Japón feudal, que los nombres estén occidentalizados -nombre apellido, cuando en Japón y China es apellido (familia o clan) nombre- la verdad que me ha dejado un pequeño pequeñísimo regusto amargo. Pero como he dicho, esto es una tontería mía.
Y creo que esto es todo. Si se busca un libro de acción de aventuras y de temática japonesa, recomiendo esta novela. Pero si además se quiere aprender sobre esta interesante época, donde todo se resolvía con la guerra o el seppuku, la recomiendo de forma ferviente. Todo lo que hay expuesto en ella más la forma de narrar han hecho que se haya convertido en una de mis novelas favoritas. Y para enfatizar esto, decir que he conseguido leerla en un móvil de cuatro pulgadas y su esfuerzo ha merecido la pena.
Enlace: https://atardeceresbajounarb..
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Inquilinas_Netherfield
 28 noviembre 2017
Debo empezar diciendo que El guerrero a la sombra del cerezo es una ficción histórica. La parte de ficción la encontramos en las dos tramas que componen la narración; cada una de ellas es singular y diferente, y han ido intercalándose en la narración con una maestría que hace muy difícil decantarse por una u otra, pues realmente el autor ha sabido equilibrarlas adecuadamente a pesar de que sus personajes, ambientes e incluso años son diferentes y distantes.
La parte histórica la encontramos en la reconstrucción fidedigna de la sociedad medieval japonesa, sobre todo en la ambientación rigurosa y preciosista que David B. Gil hace de sus usos y costumbres en los datos y hechos históricos... en definitiva, la cotidianidad del Japón medieval y, en concreto, del periodo Edo de principios del siglo XVII, en los inicios del shogunato Tokugawa.
En el momento en que el daimio Akiyama Ikeda (jefe del clan Ikeda) le encarga la seguridad y educación de Seizô Ikeda, su único hijo vivo, al general Kenzaburô Arima, este contrae un deber de gratitud hacia su superior, el jefe del clan. Los primeros pasos de Kenzaburô son superar y arrinconar todo su pasado, para así poder activar los engranajes de aquellos que también han contraído débitos de gratitud con él o con su familia, vía necesaria para cumplir su venganza y restaurar el honor de su daimio; de este modo justifica la verticalidad de relaciones (tate shakai) que caracterizaba a la jerárquica y estricta sociedad medieval japonesa.
Kenzaburô, general de la casa Ikeda, es digno representante de su casta, los samuráis, los cuales se rigen por un código de conducta que sustenta su esencia vital, encontrando en él valores como el honor, el valor, el deber, la lealtad, la disciplina y, sobre todo, la fuerza física y mental. Aglutinando lo anterior en una sola palabra: giri (el deber de pagar la gratitud a tu superior).
Al tiempo que cobra antiguos débitos, Kenzaburô intenta averiguar el qué y el por qué de lo ocurrido a los Ikeda. Mientras, hay que esperar a que Seizô siga creciendo y aprendiendo lo necesario para enfrentarse a su destino.
David B. Gil, en su impecable narración y con gran sutileza, va entretejiendo y alternando la trama de Kenzaburô con la vida de Seizô Ikeda, apenas un niño y último descendiente, cuyo mundo se ha derrumbado y al que solo le queda aferrarse a la figura del general, el único que lo mantiene cuerdo y a flote.
Por otro lado, en El guerrero a la sombra del Cerezo conocemos a Ikei Inafune, médico ambulante e integrador de la medicina tradicional y la occidental. Su mentalidad abierta le hace ver y entender que todos los conocimientos no son únicos, exclusivos ni pertenecientes a una sola clase o familia. Se debe a su daimio Munisai Shimizu por haberle facilitado los recursos y medios para desarrollar su profesión; por ello, cuando Shimizu activa su deuda con Ikei Inafune, este debe pagar la gratitud hacia su superior con los recursos que posee, entre los que se encuentran su infinita paciencia, disciplina, sabiduría, organización.. y el más importante: su visión de la oportunidad y el momento adecuado para sus fines.
Los dos, Seizô e Ikei, están compuestos por la misma esencia, esa singularidad que se diluye para poder formar parte de la colectividad, la que representa tu casta o familia. Así pues, pueden compararse con celdas de colmenas que trabajan para un todo: un Daimio, si hablamos de Ikei, o para restaurar el honor de su uchi (familia), si nos referimos a Seizô.
Así, alternando sus biografías, conoceremos la dualidad de sus deseos honne/tatemae (lo que piensan y lo que demuestran) mediante todos los giros argumentales que David B. Gil nos plantea y presenta, y cuyos elementos nutricionales principales son el honor y el deber con el propósito de cumplir una fría y afilada venganza.
La narración es rica en matices y detalles. Sobre todo destaco las maravillosas descripciones de David B. Gil, que evocan tierras lejanas con unas costumbres que pueden parecernos diferentes y dispares pero que, combinándolas con los elementos narrativos occidentales empleados en la novela, el lector llega a creerse que las intrigas, venganzas y aventuras vividas por todos los personajes (principales y secundarios), lejos de parecernos extrañas, puede vivirlas cualquiera... Ello provoca ansia lectora y a la vez empatía con las historias que encierra El guerrero a la sombra del cerezo.
Todos los personajes han sido construidos y diseñados magníficamente, pero mi favorito, sin duda, por los pasos que dirige hacia su destino, es Seizô Ikeda. Esos pasos revelan los principios y valores que emergen de un corazón puro.
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MariaT
 18 junio 2019
Hay libros que te sorprenden y hacen que te enamores tanto de su ambientación como de sus protagonistas. Personajes a los que durante la lectura les tomas tanto cariño que no solo sufres cuando están pasando dificultades, sino también al tener que despedirte de ellos cuando la historia llega a su fin. Justamente eso me acaba de pasar con El guerrero a la sombra del cerezo, la primera novela de David B. Gil que, luego de ser un gigantesco éxito de ventas en digital, acaba de ser publicada en papel por Suma de letras. Gil es un autor que me había conquistado el año pasado con Hijos del dios binario, pero tras leer su opera prima solo puedo declararme fan.
“Cuando una piedra golpea la superficie de un estanque sereno, provoca ondas que llegan hasta la más lejana orilla”.
Ambientada en Japón de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, una época en la que el país del sol naciente estaba entrando en un período de paz, poniendo fin a dos siglos de guerras en los que los señores feudales habían combatido entre ellos, de forma constante, por las tierras y por el poder. Nos encontraremos con la historia de Seizō Ikeda, un niño de nueve años que sobrevive a la masacre destinada a acabar con toda su familia, gracias a la intervención de Kenzaburō Arima el comandante de los samuráis bajo las órdenes del señor Ikeda.
Kenzaburō Arima siguiendo las instrucciones de su señor, huye de un ataque sorpresa del clan Sugawara para poner a salvo de Seizō y mantener así vivo a los Ikeda, uno de los clanes más fuertes de su región y del que solo había ahora un sobreviviente. Por la forma en que los enemigos llegaron tan fácilmente al interior del castillo, hasta ese momento inexpugnable, es evidente que los atacantes tuvieron ayuda, así que la misión del samurái Arima es mantener a salvo a Seizō, averiguar quiénes planificaron la traición y entrenar al joven para que luego pueda vengar a su familia.
“No te preparo para el campo de batalla, te adiestro para otro tipo de guerra, una en la que no tendrás aliados y en la que no todos tus enemigos tendrán rostro”.
Por otra parte, nos encontraremos también con un particular médico llamado Ekei Inafune, que se ve envuelto en la conspiración que quiere evitar el enfrentamiento del clan Yamada con un grupo de pequeños señores de su región, un conflicto que atentaría con la recién establecida paz que se está instaurando en el Japón unificado por el shogún. Un conflicto que podría darle más tierras al clan Yamada, pero que también podría hacerles caer en desgracia frente al unificador del país que busca acabar con las guerras.
Para cumplir su propósito, Ekei Inafune debe viajar a las tierras Yamada y tratar de conseguir un puesto como médico de la corte, algo nada fácil en un clan donde el cargo de médico del señor es hereditario, y aunque en un principio trata de hacer su petición por los medios formales solicitando una audiencia, debe empezar a hacer uso de toda su astucia para crear un plan que haga que no sea él el que necesite ver al señor Yamada, sino que sea el señor del castillo quien necesite del médico.
“Los hombres débiles tienen sueños, Seizō, los fuertes tienen voluntad”.
Dividido en tres partes y con capítulos que intercalan la perspectiva del joven huérfano Seizō Ikeda y la del médico Ekei Inafune, veremos cómo transcurre el tiempo y cómo Seizō primero se ve separado de Kenzaburō Arima mientras el samurái lo deja al cuidado de una familia de mercaderes para poder buscar a los culpables de la traición de los Ikeda, y comienza así uno de los momentos más solitarios de la triste vida que debe recorrer para poder vengar a su clan. Por otro lado, veremos cómo Inafune va conociendo a los Yamada y trata de determinar si están dispuestos a arriesgarse e ir a la guerra a pesar de sus posibles consecuencias.
Es difícil decidir cuál de las dos tramas que vamos conociendo en paralelo nos cautiva más, si la del joven que debe aprender a ser más que un guerrero para poder llegar a cumplir con su papel y vengar a su familia, aunque ello le cueste la vida y que deba educarse como un samurái no por decisión propia sino porque no tienen otra alternativa, o la del médico que aprendió sus técnicas de los bárbaros del sur y parece esconder tantos secretos como los que intenta descubrir, a fin de detener una guerra que parece inevitable. El libro está escrito de manera que cada capítulo te deja con ganas de seguir descubriendo cada historia, necesitando siempre un poco más.
“Se suele decir que las espadas de un samurái albergan su alma, y al igual que el alma de un guerrero debe estar siempre lista para la lucha, así deben estarlo también sus espadas”.
Pero nuestros protagonistas no son los únicos personajes interesantes, El guerrero a la sombra del cerezo está repleto de personajes difíciles de olvidar, empezando por el honorable Kenzaburō Arima que se convierte en un maestro ejemplar que consagra su vida a su señor, Asaemon Hikura un samurái que parece encarnar todo lo que un guerrero de su clase no debería ser, el mismo señor de los Yamada que es un estratega implacable de los que hay que temer, pero sobre todo me gustaron la guerrera Yukie Endo que nos muestra lo complicado que era compaginar ser mujer y samurái y también O-Ine Itoo, la médica consagrada a seguir la tradición familiar que se debate entre lo que se espera de ella y su propias aspiraciones.
Podría seguir hablándoles horas de lo mucho que me gustó la novela, lo que disfrute de recorrer ese Japón en un punto de la historia en el que cambiaría para siempre y conocer a su gente y sus costumbres, descubrir lo dura que era la vida de los samuráis que de verdad se regían por el honor, o lo bien que me lo pasé tratando de descubrir quién se escondía tras cada traición, lo que me alegré cuando vi confirmadas mis teorías y lo mucho que me sorprendí con los giros de la trama que tan bien guardados tenía David B. Gil. Les aseguro que El guerrero a la sombra del cerezo es del tipo de historias que están tan bellamente escritas que se disfruta de principio a fin y de las que no se olvidan con facilidad, mi recomendación es que la busquen en su librería más cercana y le den una oportunidad, no se arrepentirán.
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LaPetitaLlibreria
 12 marzo 2018
Con un título más que metafórico os quiero presentar El guerrero a la sombra del cerezo, una novela histórica sobre el Japón en la Era de entre Guerras (S.XVI) donde la jerarquía social estaba regida por los señores feudales protegida por la casta de los samuráis.
En Japón se comparaba la vida de un samurái a la de la flor del cerezo, efímera, corta y regida por la naturaleza una y otra por la mano de su señor, por eso me encanta el juego de palabras y de ideas que se encierra en el título, dado que nos da una pista sustancial de sus protagonistas. del mismo modo que la portada reza “Una historia de venganza y redención en el Japón de los señores samuráis”.
La cultura milenaria de Japón es muy diferente a la nuestra y quizás por ello tiene un encanto especial que enamora y seduce con sus leyendas, tradiciones y sus valores.
David B. Gil nos presenta una historia con un tempo pausado, con silencios necesarios para recobrar el pulso y con escenas que se intercalan dando un respiro a la trama subyacente.
Esta novela que nació autoeditada ha demostrado su calidad literaria ganando el premio Hislibris de Novela Histórica y siendo finalista del Premio Fernando de Lara. No sé hasta qué punto el autor no se ha convertido en el samurái de su señor la novela.
La trama se centra en dos hilos conductores, la primera que conocerá el lector es la del samurái Kenzaburo Arima quien deberá dejar su vida atrás y a todos aquellos que ama para cuidar de su señor, Seizo Ikeda de nueve años y único superviviente de toda su familia tras una traición por poder y tierras, la segunda historia que nos presentará un nuevo personaje es la de Ekei Inafune, un médico que practica la medicina occidental en un mundo cerrado de ideas y donde Occidente es el infiel enemigo.
Sus tramas se van intercalando midiendo el peso de cada una de ellas para encontrar un equilibrio perfecto y conseguir un hilado de tramas que no despista ni cansa, el lector no se verá abocado a buscar la trama de uno de ellos, sino que encontrará elementos interesantes y una gran profundidad en ambas historias cosa que facilita una lectura completa.
Quiero destacar el profundo conocimiento sobre el tema en el cual profundiza el autor y que se vislumbra en sus descripciones, en el lenguaje característico y en las anotaciones al pie de página con detalles sobre el momento o traducciones de palabras, del mismo modo que el Glosario que encontrareis al final de la novela.
Estamos acostumbrados a leer sobre la historia ya bien sea Europea o Americana y parece que la cultura Japonesa en novela no acaba de encontrar mucho su sitio, aunque el anime y el manga alza cotas muy altas en seguidores entre las que destacaría “Saiunkoku Monogatari”.

Suma de letras nos invita a descubrir una gran traición, una venganza, una aventura en sí misma y una manera de vivir y sentir que convierten esta novela en una Sakura perfecta, florece en el momento que el lector abre sus páginas y se marchita al cerrar la última, pero a su vez y mientras vamos leyendo es una pura explosión de color y vida, un elemento casi creado por la naturaleza y que invita a hablar de ella entre amigos.


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Citas y frases (6) Ver más Añadir cita
abua_blogabua_blog27 octubre 2018
A lo largo de su vida siempre había creído que era mejor ser temido , o incluso odiado,
que compadecido. "Aprende a vivir la vida que te ha tocado y no ambiciones otra",
recordó las viejas enseñanzas.
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MariaTMariaT18 junio 2019
Se suele decir que las espadas de un samurái albergan su alma, y al igual que el alma de un guerrero debe estar siempre lista para la lucha, así deben estarlo también sus espadas.
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MariaTMariaT18 junio 2019
No te preparo para el campo de batalla, te adiestro para otro tipo de guerra, una en la que no tendrás aliados y en la que no todos tus enemigos tendrán rostro.
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LaPetitaLlibreriaLaPetitaLlibreria12 marzo 2018
生と死へようこそ “Seitoshi e yōkoso” (Bienvenidos a la vida y la muerte)
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MariaTMariaT18 junio 2019
Cuando una piedra golpea la superficie de un estanque sereno, provoca ondas que llegan hasta la más lejana orilla.
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