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ISBN : 1535429674
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (22/07/2016)

Calificación promedio : 4.41/5 (sobre 11 calificaciones)
Resumen:
«La tragedia de mi vida» es la forma en que Oscar Wilde define a la dolorosa pasión homosexual que lo unió a lord Alfred Douglas, a quien cariñosamente apodaba «Bosie» y que le costó, por denuncia de su padre, el oprobio, la cárcel, la ruina económica, la destrucción de su hogar, y el posterior destierro en el que encontraría la muerte. El libro es, en realidad, una larga carta a su amante, escrita a principios de 1897, en la cárcel de Reading y publicada en 1905, l... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
MarioG17
 24 marzo 2020
“Por supuesto que debería haberme librado de ti. Me debería haber sacudido tu persona como se sacude uno de la ropa una cosa que le ha pinchado”. Oscar Wilde, ídolo de masas actualmente, nunca ha sido santo de mi devoción. No me ha hecho nada el pobre hombre, pero siempre me ha repelido la idolatría que algunos/as le profesan. Quizás también se deba a que he terminado por aborrecer las miles de citas empalagosas que circulan por internet atribuidas al poeta irlandés. Sin embargo, en este libro he empatizado con él y he comprendido el sufrimiento que debía estar pasando, así que, sí, ahora me cae mejor.
En de Profundis, el genio decimonónico escribe una extensísima carta a su amante desde la cárcel, donde lo encerraron dos años. Dirigida a un tal Bosie, la carta —escrita en primera persona, claro está— comienza en 1897. Wilde se culpa a sí mismo por haber confiado tanto tiempo en su interlocutor, su amigo. Sí, amigo, porque Wilde habla en todo momento de “amistad”, aunque realmente se sospechaba que mantenían una relación sentimental, y de hecho esa creencia de sodomía lo llevó a la cárcel.
Wilde hace de esta carta una crítica sin tapujos a su interlocutor. Este, al parecer, ha derrumbado la vida del escritor, le ha minado la moral y ha corroído sus emociones hasta hacerlo pequeño y aplastarlo como a un insecto. En esa forma kafkiana, sin embargo, Wilde adopta los atributos humanos para escribir esta carta, quizás de las más famosas de la historia de la literatura, cargada de un veneno mortal. No tiene odio, no tiene rencor, pero sí tiene mucho que contar para hacer justicia a lo que le han hecho.
Al parecer, su interlocutor no le dejaba sosiego para escribir y producir “obras artísticas”. Wilde se queja de que le arruinara y de su propia debilidad para decirle que no. Lo califica de vanidoso y asegura que malgasta el dinero. Y como esto, todo lo demás. La carta de Wilde es una crítica continua hacia el carácter y el egoísmo del interlocutor, al que el lector llega a odia con todas sus fuerzas. Es lo que hoy llamaríamos una persona tóxica, solo que más tóxica de la cuenta, porque ha hecho perrerías de todas las clases a Wilde, que nos las cuenta desde su celda.
El trato que Wilde recibió por parte de su “amigo” fue, sencillamente, nefasto. Este le robaba dinero para gastárselo en excesos mientras Wilde estaba con fiebre, desatendido. Yo no habría prolongado esa “amistad” ni un minuto más, pero en aquella época era diferente, además de la posibilidad de que se tratara de una relación con lazos más fuerte y de la atracción que pudiera sentir Wilde hacia su compañero, al que le sacaba varios años, y que quizás le compensaba lo que le hacía padecer.
El responsable de que Wilde acabara entre rejas fue el padre del “amigo”, que pensó que el poeta tenía una relación con su hijo y se encargó de cortarla radicalmente. Es esta una historia retorcida que Wilde nos explica pero que el lector consigue entender a duras penas, pues está llena de juicios, intercambio de discrepancias, por un lado, Wilde, por otro el padre del joven “amigo”, y el amigo en medio de una contienda en la que apoya a Wilde para perjudicar a su padre, pero termina consiguiendo lo contrario.
Además, en esta carta Wilde aprovecha la ocasión para promover la reflexión y hablar de temas como la filosofía, el amor, los sentimientos, la amistad y la lealtad. Alterna muchas referencias a la lengua griega y a obras helénicas clásicas, al mismo tiempo que habla de lo que significa la cárcel para él. Entroniza la Humildad y alterna párrafos de auto-halagos con los de autocrítica.
Wilde comparte con todo el que quiera escuchar —en este caso, leer— las enseñanzas que él ha almacenado a lo largo de su vida y que ahora, en ese momento de introspección, pone en orden en su cabeza. Wilde dice que antes era feliz y ahora, no. Estando preso, “anhelaba morir”, según dice él mismo. También se planteó suicidarse cuando saliera. Sin embargo, al final opta por la alegría. Y junto a esta, nos presenta a otros dos compañeros de vida, como son el Dolor y el Amor. Habla de ellos en mayúsculas, así como de las emociones y la Religión.
Esta es una faceta que me ha sorprendido mucho de Wilde, pues alaba en exceso la figura de Cristo y hace numerosas referencias bíblicas o cristianas que se salen del camino que, a priori, llevaba su carta.
Técnicamente, utiliza muchas frases largas y a veces enlaza con un pensamiento más teórico o filosófico que aburre y desestabiliza los sentimientos del lector hacia el contenido de la carta. Sin embargo, el poder de sus emociones y su calidad literaria pueden más. Consigue que el lector empatice con él desde la primera página y lo cuenta todo de tal modo que sientes la rabia y la impotencia que muestra él en la carta.
“Haber llegado a ser un hombre más profundo es el privilegio de los que han sufrido”, dice Wilde, incluyéndose en ese grupo. El lector también sufre, así lo reconozco yo ahora. Así que puedo cogerme de la mano de Wilde, hacer las paces con él y reconocer que es un gran literato y que ole por él.
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astateaine
 25 enero 2021
En este escrito por una parte Wilde hace un tratado sobre Arte, Literatura, Clásicismo, Cultura en general, menciona escritores como Verlaine, Poe, Elizabeth Barrett Browning, entre otros. Demostrando su acervo cultural.
También habla de si mismo como un privilegiado representante del mundo del Arte, Wilde no era un hombre modesto en cuanto a su talento, sabía lo que valía y no lo ocultaba tras una máscara de falsa modestia.
Pero ahora me quiero detener en aspectos más "humanos" de la carta.
Lo primero es la relación con Lord Alfred Douglas, quién es el destinatario de la carta al leer sus primeras páginas se me vino a la memoria esa frase que creo es de un libro que dice "se enamoró como toda mujer inteligente, como una idiota" bueno si extendemos la frase a "toda persona" se aplica totalmente a Wilde y uno se pregunta que vio un hombre como él, con su talento y genialidad, en alguien tan mezquino y ruin como Douglas. En más de un pasaje Wilde hace mención de hechos y comportamientos de Douglas que muestran a señas claras que a Wilde solo le traería desgracias como así ocurrió. Creo que es un buen ejemplo de una relación malsana y destructiva. de hecho en la carta Wilde se refiere a que Douglas de cierto modo es responsable de su condena, no de forma directa, pero si que la causo porque involucró al escritor en rencillas y odiosidades que aquel mantenía con su padre. Ambos por lo que se puede concluir con un temperamento bastante volátil. Lo curioso es que Wilde no relata estos hechos como modo de reproche a Douglas, si no como un modo de hacerle ver a lo que han llevado sus acciones. Lo que si le reprocha es que en el tiempo que ha estado encarcelado no haya tenido con él un gesto aunque mínimo de preocupación y solidaridad.
En el tono de un hombre culto que está pasando por una etapa doloroso en su vida, Wilde habla con profunda honestidad de su caída en desgracia, del dolor y sufrimiento que ha vivido, pero la hace con valor y con el temple de un hombre que ha perdido mucho tal vez todo, menos su capacidad intelectual, su genio e imaginación, como un hombre que se sabe superior a cualquier afrenta y circunstancia adversa y también como alguien que no ha perdido y sigue contando con amigos leales, destaca dentro de estas personas Robert Sherard con quien Wilde dice tener una deuda que no podrá pagar jamás.
Menciona a varios más, algunos con nombre y apellido, otros no, pero estoy segura ellos se reconocieron al leer la carta.
Son tantos los temas que aborda, el Amor, el Odio, el Arte, todos así con mayúscula, también la Naturaleza no está ausente, tampoco Dios, ni la figura de Cristo, de quién hace un análisis desde el punto de vista artístico tratandolo como el personaje central de una obra que trasciende todos los escenarios.
Hay mucho más que se puede decir, pero para terminar solo una, esta carta no solo es muestra de un talento extraordinario, de la genialidad de un hombre, si no también el recordatorio de que una persona puede ser privada de todo menos de su esencia.







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leleentrelibros
 21 mayo 2021
"De profundis" es una carta extensa escrita por Oscar Wilde a su querido Bosie, es decir, Alfred Douglas, desde el presidio al que lo arrastró su relación. En la misma, reverá su historia y le atribuirá la causa de su ruina.
Es inevitable observar que debajo de todas esas recriminaciones nacidas desde la ira subyace una angustia profunda por la pérdida del ser amado, y fundamentalmente, por el extravío de uno mismo en cuanto esencia y arte.
Al no ser mi primer acercamiento a Wilde, no me sorprende la exquisitez de su prosa, en esta ocasión teñida de un sentimiento tan profundo, íntimo, que conmueve hasta las lágrimas.
En la introducción se nos menciona que solo le era permitido escribir una hoja por día, lo que me hace recrearme a Oscar con su traje de presidiario, escapándole las palabras de sus dedos al momento de tomar la pluma tras haberse pasado el resto de horas rememorando sus alegrías y sus tristezas para evitar sucumbir al dolor y a la desesperación de la locura.
Qué afortunado fue Alfred Douglas, ser objeto de tanta devoción, viéndose plasmada con perfección en esta carta. Hoy la sociedad está condenada, escasea la pasión por las letras.
Las prohibiciones de la época le imponían el término de "amistad" a una relación que desde lejos se vislumbra como amorosa. Debió haber sido desgarrador vivir en una mentira parcial porque si bien el escritor se alejó de su esposa, demostrando valentía, no logró hacerlo en plenitud, caminando a través de un camino pedregoso en el cual terminó por trastabillar a causa de su relación con Bosie.
Él dio todo, alimentado frugalmente por su amante. Lo llevó a la bancarrota, le impidió trabajar, aniquiló su mente y espíritu. Intentó cortar la relación, la que sufrió permanentes intromisiones por parte de los padres de Douglas, en su beneficio y desmedro.
Para mí, Wilde fue un ególatra, un egocéntrico y lo demuestra claramente cuando realiza la comparación entre la vida de los artistas y la de Jesús de la religión cristiana. No obstante, no hubiese sido quien fue y escrito los textos hermosos que redactó sin ser de la forma que fue.
Un libro no apto para iniciados del autor, recomiendo empezar por sus cuentos o en un escalón más arriba “El retrato de Dorian Gray”.
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Rosa44
 25 enero 2021
De Profundis es una larga carta de Oscar Wilde, escrita en la prisión y dedicada a su amante, Alfred Douglas. Encarcelado por las acusaciones del padre de éste, al principio, Wilde tiene un par de recriminaciones que hacerle a Alfred. Primero, él no era en absoluto un joven ingenuo cuando se conocieron. Segundo, durante los dos años en prisión, Wilde no recibió ninguna carta de Alfred. Tercero, mientras él se hunde en las sombras, Alfred disfruta del sol y de su plena libertad.  Cuarto, excepto por la carta y la Balada de Reading, su unión fue improductiva para Wilde. Alfred parece ser un joven consentido, sin intereses intelectuales, ni artísticos, ni espirituales, o aún estéticos. Cual parásito absorbe el tiempo y la energía de Wilde. Quinto, su derroche y despilfarro de dinero que Wilde debía solventar: orgías, juegos, deudas. Como consecuencia, Wilde quedó en quiebra. Sexto, Alfred era exigente, demandante, poco amable, desagradecido. Séptimo, cuando sus amigos le aconsejaban que huyera al extranjero para evitar la cárcel, Alfred le pedía lo contrario, aún sabiendo las terribles consecuencias. Debido a la cuenta del hotel impaga y sin fondos para afrontar la deuda, Wilde no puede escapar a París. Pero sus múltiples separaciones marcaron las consecuentes reconciliaciones que suplicaba Alfred. Noveno, los cuidados cuando enfermaba su amante no eran retribuidos cuando el enfermo era Wilde. En quiebra, al borde del divorcio, con deudas, sin poder pagar un abogado, con su biblioteca rematada, Wilde percibe el abismo de su existencia.
La moral, la razón, la religión no lo pueden ayudar. Contempló la idea del suicidio pero luego recapacitó. En la cárcel considera que Jesús es el primer romántico y explica su afirmación. Reconoce que fue un tonto por desperdiciar tanto talento, tanta creatividad, tanto intelecto, por manchar su honor, su renombre, su fama bien ganada, por perder su fortuna.  Sin embargo, aún así no se arrepiente de haber vivido esa experiencia porque todo lo hizo sinceramente con amor.
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Yalonso
 08 febrero 2020
Es una carta llena de amargura y reproches, tanto hacia la otra parte como así mismo. Oscar Wilde comprendió, aunque un poco tarde, que tuvo tanta o más culpa que su pareja en cómo se desarrolló su relación y ese es un mensaje que todos debamos aprender, nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento y una relación es cosa de dos, se hacen falta dos para construirla y también para destruirla.
Por una parte el autor reconoce sus errores y sus faltas pero las justifica, demasiados ejemplo de lo erróneo de la actuación habían para que un hombre culto y famosos no lo viera, aquí es donde más fielmente se refleja la debilidad de espíritu.
Esta larguísima carta es una cronología, paso a paso, dolor a dolor de una relación toxica en extremo. Pero le sobran muchas páginas. Oscar Wilde repite una y otra vez sus argumentos y nos muestra un alma atormentada y dolida.
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Citas y frases (10) Ver más Añadir cita
YalonsoYalonso08 febrero 2020
No escribo esta carta para llevar amargura a tu corazón, sino para arrojarla del mío. Por mí mismo he de perdonarte. No es posible conservar siempre en el corazón una víbora que se alimenta de uno mismo y levantarse cada noche para sembrar espinas en el jardín del alma.
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Rosa44Rosa4425 enero 2021
“Tú mismo seguiste andando libre y entre flores; a mí, me quitaron el hermoso mundo del color y del movimiento”.

𠇎n tanto estuviste a mi lado, fuiste la causa de la ruina total de mi arte; y por esto, porque consentí tu perenne presencia entre el arte y yo, siento ahora semejante vergüenza, tan insuperable pesar”.

 
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YalonsoYalonso08 febrero 2020
Pediste sin delicadeza, y recibiste sin gratitud. Poco a poco fuiste pensando que tenías como un derecho a vivir a mi costa y en una orgía desenfrenada, a la cual no estabas acostumbrado, ni mucho menos, con lo que tu concupiscencia se exacerbaba progresivamente.
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YalonsoYalonso08 febrero 2020
La verdadera locura, de la que se mofan o con la que juegan los dioses, es la que se ignora a sí misma.
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YalonsoYalonso03 febrero 2020
La voluntad es la base del carácter, y mi fuerza de voluntad se vio por completo sometida a la tuya.
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Videos de Oscar Wilde (2) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Oscar Wilde
En este vídeo vemos el increíble trabajo que ha hecho el ilustrador Albert Asensio con el clásico de Oscar Wilde. Gracias a Albert por cedernos este booktrailer. "El príncipe feliz y otros cuentos" estará disponible en noviembre de 2020.
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