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José Manuel Álvarez Flórez (Traductor)José Manuel Álvarez Flórez (Traductor)Ángela Pérez Gómez (Traductor)Ángela Pérez Gómez (Traductor)
ISBN : 8433930141
Editorial: Editorial Anagrama (30/12/1982)

Calificación promedio : 4.11/5 (sobre 96 calificaciones)
Resumen:
La Conjura De Los Necios es una disparatada, ácida e inteligentísima novela. Pero no sólo eso, también es tremendamente divertida y amarga a la vez. La carcajada escapa por sí sola ante las situaciones desproporcionadas de esta gran tragicomedia. Ignatius J. Really es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados y al que muchos no dudan en comparar con el Quijote. Más aún, es el antiprotagonista perfecto para una novela repleta de excelentes personaje... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (26) Ver más Añadir una crítica
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 26 septiembre 2019

La conjura de los necios es considerada por la crítica una novela brillante. Y con justa razón: es una historia hilarante, por lo ridícula (la historia y los personajes), que nos obliga a reír a carcajadas, planteada con inteligencia y mordacidad, y con la suficiente ternura como para que podamos entender a sus disparatados actores.

Sin embargo, no es una novela para todos los estómagos. Para leerla, hay que estar dispuesto a aceptar el humor absurdo, y no enojarse por los personajes desagradables. Hay que ir al libro con la mente abierta: si esperamos que la novela nos permita identificarnos con el protagonista y desear que al final conquiste a la chica, estamos perdidos. O si deseamos que se ajuste a nuestros ideales, a nuestro concepto de justicia y a lo que creemos que está bien y mal en el mundo. A Kennedy Toole le importa un pepino tu opinión, de todos modos.

La conjura de los necios es la historia de Ignatius Reilly, uno de los personajes más estrambóticos de la literatura: un tipo alto y gordísimo, que siempre viste con tela gruesa y gorra de cazador por motivos geométricos y teológicos, que en sus alrededor de 30 años nunca ha trabajado y considera una ofensa que se le ofrezca ganarse la vida, que vive con su madre, a la que plantea todo tipo de exigencias absurdas, porque él está escribiendo en cuadernos su ideario político, que consiste en volver a los ideales y prácticas de la Edad Media, ideas que él considera geniales.

Este personaje, atrabiliario, altanero -Ignatius está convencido de su superioridad sobre el resto de la humanidad, y trata a todos con el desprecio que siente le corresponde- y completamente inútil se verá obligado a trabajar. Y aquí sus desventuras se vuelven aún peores, al llegar a una empresa en la que los empleados son tan extraños como él mismo, incluída una secretaria que debió jubilar hace veinte años, pero no la dejan porque la esposa del dueño cree que eso lo disfruta (la pobre anciana solo quiere descansar).

Ignatius aquí se meterá en un montón de problemas, pero muchas veces ni siquiera les capaz de verlos, perdido como está en su nube de ensueños intelectualoides: escribe sus andanzas como trabajador, y recibe correspondencia de una especie de novia que tuvo en la universidad, una chica progresista y con activismo político, que lo llevaba a charlas y mitines en los que Ignatius solo podía despreciar a las personas que estaban allí...

Ignatius vivirá una serie de desventuras, mientras iremos conociendo una galería de personajes secundarios sorprendentes, imposibles y descacharrantes, con los que el autor nos hablará de una ciudad enloquecida, pasando por un espejo torcido las miserias de su época. Los conflictos raciales, la persecución a los homosexuales o las relaciones entre las personas de mediana edad aparecerán aquí, tergiversadas y ridiculizadas. Ya les digo, a Kennedy Toole no le importa nuestra opinión.

Y, cuando ya Ignatius se ve acorralado, entre una madre que no sabe qué hacer con él, empleadores que lo detestan y una sociedad que lo desprecia, no podemos evitar sentir pena por él: Ignatius es desagradable, inútil y sus opiniones son políticamente inadecuadas, pero en realidad no es más que un bicho raro, que no encaja entre nosotros y nos provoca rechazo, ganas de sacarlo de nuestra vista, aunque en realidad no nos haya hecho nada excepto exasperarnos con su presencia
.

Una novela de disparates, absurda y ridícula, donde todo es juego, como en Rabelais o incluso en Cervantes, que también se divierte subvirtiendo la realidad para burlarse de ella. Un festival de idioteces, ensambladas con verdadero arte, con momentos hilarantes y momentos conmovedores. Y con una coherencia interna totalmente admirable.

Una obra para atesorarla como oro en polvo.
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Gemmaentrelecturas
 18 junio 2022
¿Cuántas veces lo he releído? Entera dos, y por fragmentos con algún grupo, varías, no puedo precisar el número, es una de mis grandes lecturas. ¿Por qué? Ignatius.
                Es un personaje que desquicia, con treinta años no tiene ni el más mínimo deseo de emprender el vuelo, prefiere seguir viviendo con su madre, personaje nada desdeñable, dando lecciones a todo el que le escuche sobre el funcionamiento de la vida en general. Un intelectual con un punto grotesco. Un ser superior rodeado de gente mediocre e inútil. Lo que plantea escenas delirantes a lo largo de la obra.
                Y ¿por qué me gusta tanto? Para mí es una obra maestra, me hace sentir, me produce cientos de emociones. Es una sátira increíble, delirante y divertida. Su lectura siempre me produce simpatía y desagrada en idénticas cantidades. Son personajes comunes que se presentan insólitos y extravagantes.
                Pero ¿qué tiene Ignatius de Toole y viceversa? Ambos escritores, Ignatius escribe una crítica que a nadie interesa sobre la modernidad que le ha tocado vivir, se puede pensar que es algún tipo de alter ego, ya que su gran novela, como Toole la veía, no interesó en vida a ninguna editorial, pero no hay cronología o el escritor tenía dones visionarios. Y, sinceramente, entre nosotros, ¿quién se describiría así mismo como este personaje? Cierto que Toole vendió perritos calientes para sacarse unos céntimos, pero esto no deja de ser proyecciones de conocimientos que hacen muchos escritores, escribir sobre lo que conocen, en entornos que dominan para dar más credibilidad a la obra. Así que yo no creo que sea reflejo de él este personaje tan odioso, lo que sí creo, y sin ninguna base, es que fue un escritor, a pesar de su desdichado final, con un gran sentido del humor. Y examinando el final del escritor y la obra en general, ese humor, esconde mucha incomodidad en su entorno, quizá un principio de tristeza que perduró durante tiempo llegando al desenlace que conocemos. Una depresión. 
                No sé dónde leí que, si esta novela era una despedida como las cartas de suicidio, no lo creo, porque tuvo ilusión por publicarla, porque se pateó las editoriales, porque quiso que más gente la leyese… Pero tendrás que leer la obra y decidir por ti mismo.
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RitaPiedrafita
 30 agosto 2021
“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo:
todos los necios se conjuran contra él.
Johnathan Swift
«THOUGHTS ON VARIOUS SUBJECTS, MORAL AND DIVERTING”
John Kennedy Toole abre así La conjura de los necios mostrándonos lo que nos espera en la obra que tenemos entre manos, queridos lectores, porque en un libro todo es importante, desde el título hasta la trama, desde la calidad del papel hasta la cita que lo abre.
Repasando mis notas de lectura me doy cuenta de que el entusiasmo de las primeras páginas lo pierdo conforme avanza mi lectura. Expectativas. Quizá las tenía demasiado altas. No adelantemos acontecimientos y vayamos a sus primeras páginas, que ya avanzaremos después hacia la pequeña decepción.
Estamos en Nueva Orleans, me chiflan las obras que transcurren en esta ciudad, lo reconozco, un escenario ideal para la trama que me presenta. Nueva Orleans es tremendamente literaria, e Ignatius, nuestro estrafalario protagonista, necesita de ella.
En este escenario y tras una serie de peripecias, divertidísimas, eso es cierto, el protagonista tiene que abandonar la comodidad de su cama y salir a trabajar, y ahí empieza el lector a conocer de manera profunda a Reilly.
¿La conjura de los necios es Ignatius Reilly? Podría parecer que este tipo grandote y extravagante que viste casi como un pordiosero y su extraño comportamiento son únicos protagonistas de la conjura de los necios. Ignatius y su comportamiento son, desde luego, el eje sobre el que todos los personajes y todas las acciones giran, pero esta novela tiene unos secundarios que refuerzan tanto la escena que sin ellos, el insufrible Reilly no es nada. Un egoísta necesita de ingenuos que le escuchen, un misógino maltratador necesita de una madre, un vago necesita de un jefe para sobrevivir, literariamente hablando. Sin unos buenos secundarios sería imposible crear un protagonista que cause tanta repulsión.
La primera parte de la novela es la sucesión de estos pintorescos personajes: Jones, un negro con gafas de sol que trabaja por poco dinero por temor a ser detenido por vago, Lana Lee que debe cuidar de su inversión mientras vende pornografía o los peculiares personajes de la comisaría, Macuso incluido, la paciente madre de Ignatius, el nuevo jefe, la adorable Trixie, etc. La conjura de los necios es mucho más que Ignatius Really. Todos y cada uno de los personajes del libro nos representan. El microcosmos creado por Toole es la sociedad. El ego de unos frente al miedo de otros. El abuso de estos frente al color de piel de aquellos. La lucha por un poquito de libertad de ella frente a la misoginia de él. Todo está entre las hojas de esta novela; machismo, racismo, clasismo, esclavitud modernizada. Y aquí, en esta denuncia, juega el autor su mejor baza, la de hacerte reír a carcajadas a pesar de…
A veces te sientes transportada al camarote de los hermanos Marx. Situaciones elevadas a lo ridículo de manera sensata.
Vuelvo la vista atrás y descubro que me gustó mucho la construcción de los personajes y la evolución de los mismos a lo largo del libro. Me sorprendió la forma de criticar la caridad mal entendida, la soberbia que se destila al pasar por la universidad, la defensa de los desfavorecidos solo para hacernos sentir mejor, la dominancia parterna o materna, el racismo, el machismo y todos los ismos...
Me gustó el tono irónico en el que está escrito pero, está vez hay un pero, reconozco que me cansó un poco al final el repetitivo personaje de Ignatius, algunos personajes, como profesor universitario, cuya presencia no entendí, y escenas prolongadas de manera poco natural. Mi sensación al terminarlo fue que pese a ser una buena obra está algo sobrevalorada.
Aún así, buena y amena lectura.
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Tontoelquenolea
 23 enero 2022
Si hay un personaje que tardaré mucho tiempo en olvidar, ese será Ignatius Reilly, protagonista de «La conjura de los necios», de John Kennedy Toole.
Ignatius es un treintañero sin empleo que aún vive con su madre, grotesco, estrafalario, egoísta, soberbio, avaricioso… e inmensamente incomprendido; podríamos decir que es el perfecto antihéroe americano.
No puedo negar que al inicio se me hizo bastante desagradable y un pelín tedioso leer las absurdas aventuras de este peculiar personaje pero, conforme avanza la trama, la historia va tomando forma y se va notando cómo el autor va camuflando, dentro de esta disparatada novela, una ácida crítica social y un retrato del ser humano exageradamente realista.
Un libro extraño y delirante, inteligente y cargado de humor absurdo, con algunos momentos brillantes y escenas que dan mucho en lo que pensar, aunque debo reconocer que peca de cierta irregularidad, pues hay pasajes que son de lo más fluidos mientras que otros resultan un poco más densos, enlenteciendo la lectura.
Si al inicio tenía la sensación de no saber muy bien qué estaba leyendo, o si dudaba sobre si lo que leía era algo mediocre y aburrido, y cuyo protagonista me despertaba repulsión y amargura, al final he terminando con la sensación de haber leído una genialidad y sintiendo por Ignatius una gran piedad y comprensión.
Un libro muy peculiar, de esos que no tienen término medio, pues me parece el ejemplo perfecto de libro que se ama o se odia, dotado de múltiples análisis y sublecturas, de esos que no dejan indiferente a nadie.
La pena es que su autor no pudiera disfrutar del éxito que cosechó esta novela póstumamente, Premio Pulitzer incluido, pero me gusta pensar que, cuando esto sucede, tomarnos el tiempo de leer su obra es el mejor homenaje.
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lectoraaburrida
 27 octubre 2018
Pues no sé cómo calificar este libro, la verdad. Desde luego entiendo que en su época fuera rompedor, ya os digo que tiene partes que son... ¿Asombrosas?
Es ácido, crítico, irreverente y trepidante.
Los personajes son tremendamente fuertes, todos son altamente destacables pero ninguno agrada, el autor consigue que resulten desagradables al lector.
¿Y que decir de Ignatius? ¡Jaja! En mi vida he conocido un personaje así, pero no se si me vais a creer, sí he visto retratadas a algunas personas que conozco en él (salvando las distancias). Esa manera de creerse el ombligo del mundo, la forma de no dar un palo al agua, armar un lío tras otro y a la vez sobrevivir a todo, cayendo como los gatos siempre de pie. Pero ¿se le acabará a Ignatius algún día esa suerte? Tendréis que leerlo para saberlo.
En la sinopsis comparan al protagonista con un Quijote moderno, y me ha dado la risa al leerlo... ¡Quijote! ¡Y unas narices! de acuerdo en que los dos intentaban hacer un mundo mejor a medida de lo que ellos creían era lo correcto, pero Alonso Quijano era íntegro, Ignatius Riley es... Eso.
Por otra parte, no he dejado de pensar mientras leía en Santiago Segura y su Torrente. Estoy segura que ese personaje está claramente inspirado en Ignatius Riley, cuanto más leía más iguales los veía.
Lo mejor del libro es el prólogo del editor donde nos da una explicación de la publicación del libro (no dejo de pensar que este libro es famoso por el morbo del suicidio de su autor). Leyendo ese prólogo me pregunto cuanto había del autor y su madre en Ignatius y la suya. Os pongo un fragmento, que la verdad, es muy emotivo:
"Quizás el mejor modo de presentar esta novela (que en una tercera lectura me asombra aún más que en la primera) sea explicar mi primer contacto con ella. En 1976, yo daba clases en Loyola y, un buen día, empecé a recibir llamadas telefónicas de una señora desconocida. Lo que me proponía esta señora era absurdo. No se trataba de que ella hubiera escrito un par de capítulos de una novela y quisiera asistir a mis clases. Quería que yo leyera una novela que había escrito su hijo (ya muerto) a principios de la década de 1960. ¿Y por qué iba a querer yo hacer tal cosa?, le pregunté. Porque es una gran novela, me contestó ella."
¿Recomendaría este libro? Pues no es un libro que se pueda recomendar, si os soy sincera. Creo que es de los que se odian mucho o se ponen en un altar. Yo me he reído con algunas escenas, me ha tenido enganchada hasta el final, entiendo su gran inteligencia al crear esa crítica tan ácida, pero al final el recuerdo que prevalecerá sobre todo esto es el repugnante Ignatius y su válvula... Ah, y ya no volveré a escuchar de la misma manera "En la gruta del rey de la montaña" de Grieg 🤢🤢.
Al final me ha quedado una reseña kilométrica 😁😁
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Citas y frases (9) Ver más Añadir cita
ZeZe23 agosto 2019
¿Acaso crees que quiero vivir en una sociedad comunal como esa Battaglia amiga tuya, barriendo calles y picando piedra o lo que ande siempre haciendo la gente en esos desdichados países?
Lo que quiero es una buena monarquía, firme, con un rey decente, de buen gusto, un rey con ciertos conocimientos de teología y de geometría, y que cultive una rica vida interior.
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daguegardaguegar17 febrero 2019
La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona.
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RavenRaven18 abril 2018
Sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales, no me relaciono con nadie.
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Edd62Edd6206 octubre 2018
Mi organismo entero está aun agitado. En consecuencia, estoy aún en el proceso de adaptarme a la tensión del mundo laboral. En cuanto mi organismo se acostumbre a la oficina, daré el paso gigantesco de visitar la fábrica...
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Daniel7Daniel708 noviembre 2019
—La comida enlatada es una perversión —dijo Ignatius—. Sospecho que en el fondo es muy dañina para el alma
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