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Esteban Pujals Gesalí (Traductor)
ISBN : 8467044802
Editorial: Austral (02/07/2015)

Calificación promedio : 4.46/5 (sobre 12 calificaciones)
Resumen:
Los principales personajes de la mayor obra de John Milton son Satán, Dios, Adán y Eva, y sus  actitudes terminan revelando el mensaje esperanzador que se esconde tras la pérdida del Paraíso original. Estamos ante una de las cimas de la literatura universal, imprescindible para conocer el desarrollo del pensamiento y la cultura occidentales, que sigue despertando la admiración del público contemporáneo. 
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 24 septiembre 2018
Pues sí, de nuevo sé algo más gracias a los alumnos, a veces no sé qué haría sin ellos; esta vez, María decidió exponer en clase de Literatura Universal El paraíso perdido; había oído hablar de él y tenía ganas de leerlo, así pues, lo compró, lo leyó y su exposición me atrajo tanto que a mí también me entraron ganas de leerlo. Obviamente no lo había hecho. Gracias, María, primero porque me has dejado el libro, y sobre todo, porque he descubierto a otro de los grandes poetas del siglo XVII. Indiscutiblemente el adjetivo aurisecular no es gratuito.
Pues en 1667 John Milton, ciego, y perseguido por sus ideas liberales (era republicano, a favor de Cromwell) escribe un poema épico inigualable. En 10.565 versos expone la caída de Adán y Eva y su expulsión del Paraíso, explicada brevemente en el Génesis ¿Por qué, entonces, tan extenso? La respuesta está en los temas que aborda, en la defensa del poema, en sus aceptaciones y rechazos hacia la Iglesia, en la explicación del mal en el mundo, en las relaciones de pareja y, sobre todo, haciendo gala de su Humanismo, en la defensa de la dignidad del hombre.
Hay muchas originalidades en el poema. Formalmente, encontramos la primera: no existe rima; con ello Milton defiende también la libertad en la escritura, que además, tratándose de un poema tan extenso la rima constreñiría bastante la lectura, mientras que su ausencia dota a los versos de una musicalidad increíble. La traducción de Esteban Pujals es fabulosa, creo, pero sería una gozada saber inglés y poder leerlo en su lengua original. Asimismo el poema está distribuido en doce libros, como La Eneida, y al igual que Virgilio, comienza su historia in medias res.
El poema seduce por varias razones, pero el vocabulario es una de ellas, destaca el lenguaje culto, sublime «boscoso», «mayestática», «espesa salvajez», «umbría», «fingida faz», «fantasía mímica», «calvero», «prístinas», «solio», «calcañal», «aspilleras». Destacan afables metáforas que aportan mayor musicalidad si cabe «las suaves brisas, abanicando sus fragantes alas», «los riachuelos […] sobre perlas de oriente y áurea arena». Las sinestesias referidas al árbol de la vida son exquisitas «Fruto ambrosíaco de oro vegetal». Las comparaciones ayudan a entender algunos términos cultos «Como un lobo […] penetra en la majada». Las anáforas exigen la importancia divina: «Placentero Dios / Placentero jardín». Las enumeraciones repiten con insistencia el concepto que interesa «Resplandecía la gloriosa imagen de su creador, verdad, sabiduría. / Santidad, severa y pura, severa / pero asentada en la verdadera / libertad filial». Encabalgamientos que unen la mujer al hombre y ambos a Dios, planteando la duda entre existencia real o la idea «Él solo para Dios, ella para Dios / en él». Epítetos sugerentes, algunos recordatorios del epíteto épico «afelpada colina», «flamígeros dardos», «lúgubre silbido», «bélica labor», «satánica mesnada», «balsámicos trofeos».
Otra originalidad, y esta se une a la anterior en el aspecto formal es la cantidad de nombres diferentes que se asignan al diablo. Si Fray Luis de León conjuga elementos bíblicos, patrísticos y grecolatinos para ,a través de distintos nombres, establecer la figura de Dios en de los nombres de Cristo, John Milton hace lo propio con el diablo y lo llama «El Adversario», «Satán», «El enemigo sumo», «Belcebú», «Ángel apóstata», «Príncipe», «Jefe de entronizadas potestades», «sumo diablo», «el General», «Demonio», «Moloc», «Camos», «Abarim», «Horonaim», «Elealé», «Baalim», «Astarot (Astarté)», «Dagón», «Rimnón», «Osiris», «Isis», «Orus», «Belial», «Belus», «Serapis», «Azazel», «El Arcángel», «El porqué de la huida a Egipto», «Mammón», «La serpiente infernal», «Satanás», «Dragón», « Lucifer», «Asmodeo», «el pavoroso rey», «cuervo marino».
Todos estos nombres hacen del diablo un personaje complejo, como complicado es el poema, pues su abundancia de fuentes consigue que Satán sea «transformado en dragón, aún más enorme que Pitón» (y curiosamente esta serpiente era hija de Gea, nacida del barro que quedó después del gran diluvio. El monstruo vivía cerca del Parnaso y custodiaba el oráculo hasta que Apolo la mató (Apolo Pitio), fundando los juegos píticos para celebrar su victoria). El diablo se enamora de Eva al verla; su humanidad enternece pero aparecen los celos, y cuando se da cuenta de «tantos placeres que le están negados; / pronto recobra su aversión violenta».
Lucifer, llamado así porque «entre la corte / de los ángeles brilló un tiempo más que aquella / estrella en medio de las estrellas», tiene ansias de libertad, por lo que rechaza la monarquía absoluta de la creación «Este día (—dijo Dios) he engendrado al que declaro mi único Hijo, y en esta montaña / sagrada he ungido a quien ahora veis / a mi diestra […] Os lo nombre cabeza […] Quien no le / obedezca, me desobedece a mí». El diablo se siente degradado y no lo acepta por eso maquina derrotar al nuevo rey; tema éste, de los celos y ambición expuesto en el teatro de la época por Shakespeare en Otello; por supuesto los disidentes terminan mal, sin embargo el razonamiento de Satán se acerca al pensamiento actual «¿Es que pensáis / inclinar vuestra cerviz y doblar / vuestra dócil rodilla?» Abadiel intenta convercerlo de que no desobedezca al Creador, pero Lucifer, humanista, no recuerda haber sido creado por nadie sino que «hemos sido engendrados y creados / por nuestra propia esencia y en virtud / de nuestro poder vivificador»; por supuesto este pensamiento le costará sufrir toda la eternidad. El apasionamiento que atestigua lo perturba, así, en claro homenaje al Fausto de Marlow, alude a que no puede huir a ningún sitio, ni nunca estará en paz, pues «Dondequiera que huya es el Infierno; / pues yo soy el Infierno; y en lo más / profundo del abismo otro se abre / más hondo que amenaza devorarme, / comparado con el cual el Infierno / que padezco parece incluso un Cielo».
Esta personalidad atormentada contrasta con la fría divinidad que creó un universo «Malo por maldición, y solo bueno / para el mal; donde la vida muere, / la muerte vive, y la Naturaleza / perversa engendra seres…»
Dios aparece como un ser cruel, como todos los poderosos que temen ser derrotados, así sólo ayuda a quienes están a su lado «esta tolerancia y gracia mías / nunca disfrutarán los negligentes / y desdeñosos». Pero, por si acaso, crea a su sucesor, quien se ofrece a redimir al hombre siguiendo los pasos de su padre «De este modo / el amor celestial eclipsará / el odio al Infierno, al someterse / a la muerte».
Está claro que todo parte del génesis, y sin embargo, Milton, intelectual evidente, hace referencia constante a los clásicos, a la mitología, la poesía grecolatina y a la realidad, pues los lugares del Paraíso o del infierno que aparecen tienen su correspondencia en la actualidad.
Otra originalidad son las interpretaciones que podemos darle al poema, la religiosa es indiscutible puesto que la existencia del mal desde los comienzos de todo es patente, pero personalmente prefiero una interpretación política. Las ideas de Milton están distribuidas por su “Paraíso”, renegando de la monarquía y del absolutismo. Como quiera que el encargado de atacar a ese despotismo es el propio Lucifer, no cabe duda de la simpatía del autor hacia dicho personaje, superior moralmente a Dios, totalmente egoísta y petulante. Esta visión, aunque sigue hoy vigente se mostró bastante audaz en el siglo XVII.
Los temas que aparecen en el poema son universales, de ahí que hoy siga manteniendo su interés: el pecado, la culpa, el destino, la lucha entre el Bien y el Mal, el libre albedrío de que disponen los hombres y es la causa de la existencia del mal, el sufrimiento que Dios inflige a todos los que no lo siguen y que manifiesta el interés de Milton en abolir la jerarquía eclesiástica, la venganza llevada a cabo a través de otros cuando se está seguro de que no hay nada que hacer; es cierto que Satanás decide vengarse de Dios mediante aquéllos creados en constante felicidad (Adán y Eva), puesto que una vez que sube, con su ejército, al Cielo para dialogar o luchar, se ven reducidos a seres diminutos mientras que los querubines son transformados en seres enormes. Pero también lo es que Dios, el Tirano, reina por la negligencia de todos los diablos que combatieron y perdieron «Cuando el fogoso enemigo acosaba / nuestra desbaratada retaguardia / insultante, y nos perseguía / hacia el abismo».
Entre los diablos hay quien prefiere «vivir, incluso en este / vasto reducto, libres / […] / prefiriendo la dura libertad al suave yugo / o la pompa servil». Pero Belcebú no está dispuesto a renunciar a lo que fue suyo. Por eso Dios, tras dos días de contienda sin desenlace certero, envía a su Hijo para que ponga fin al tercer día, todo un simbolismo «El tercero es el tuyo; para ti / lo he destinado […] y acabes esta guerra […] Levantó a los derrotados / […] / los condujo ante sí anonadados […] de cabeza se despeñaron todos […] Durante nueve días estuvieron / cayendo […] El infierno, por fin abrió sus fauces / y a todos recibióles». Tampoco es Dios el que da la cara para expulsar después a Adán y Eva del Paraíso sino que se lo encarga a Miguel «arroja sin piedad del Paraíso / de Dios a la pareja pecadora».
La simbología del número es evidente en el poema, si doce son los libros, como en La Eneida, el 1 es la divinidad, y el 3 es el día liberador de esa divinidad que es 1 en realidad, el 9 son los planetas, los círculos que separan el Cielo del Paraíso y los días que tardan en caer los demonios al infierno, el 7 son los días que Satán está dando vueltas al Paraíso para ver cómo puede entrar para destruir al hombre «hijo del despecho» (fue creado una vez expulsados los ángeles del cielo) porque «despecho con despecho se paga», concepto que leeremos en la Biblia, por boca de Dios, bajo «La ley del Talión».
Lo interesante y emblemático a la vez es que, en Milton no hay castigos corporales para los residentes en el infierno; no se queman eternamente como leemos en la Biblia o son torturados constantemente con castigos diversos según el círculo en el que se encuentren de la Divina Comedia. El Infierno de El Paraíso perdido es un lugar donde reside el eterno descontento, la insatisfacción y desesperación. Esto es lo verdaderamente apasionante para el lector de hoy, pues los demonios son viajeros que van por el cosmos desde el cielo hasta el infierno pasando por el Paraíso.
En el Libro I, el poeta se dirige a la musa de la Astronomía para que cuente cómo surgió el Cielo y la Tierra. Luego insta a Dios a que le explique qué pasó para que el hombre fuera expulsado del Paraíso y Dios, sin paso previo aclara de quién fue la culpa «La serpiente infernal; ella fue quien / de envidia y de venganza corroída, engañó a la madre de los hombres».
En el Libro IV es interesante leer la descripción del Paraíso, como un locus amoenus, donde el poeta hace gala de polisíndeton que alargan la belleza de la naturaleza «cedros, pinos y abetos y copudas palmeras…» y la mezclan con paradojas extraídas de obras realizadas por el hombre «se ofrecía un boscoso anfiteatro». Un lugar cerrado, no sabemos muy bien si para proteger (¿de qué?) o para que su emperador tuviese todo bajo control «surgían los muros del Paraíso / de verdor llenos, que a nuestro primer padre / ofrecían una amplia perspectiva / de los alrededores de su imperio».
El demonio, lógicamente, tiene envidia de los deleites de Adán y Eva, aun así razona con bastante sensatez y se percata de lo absurdo de la prohibición de tocar «el fruto del árbol de la ciencia, / plantado junto al árbol de la vida. / Tan cerca está la muerte de la vida»; por eso se pregunta perplejo ante el sinónimo muerte-conocimiento: «¿Puede ser un delito el saber? / ¿Puede ser muerte?».
En el Libro V, Rafael, como Mercurio, con alas en los pies, baja al Paraíso para hablar con Adán, ante el peligro que acecha. Otra peculiaridad de Milton es que dota a los ángeles de propiedades materiales y espirituales pues «al gustar / digieren, asimilan y consienten lo corpóreo en incorpóreo». Y en el Libro VIII, a pesar de que la mística neoplatónica queda expuesta, «el alma con el alma», se da por hecho que hay un goce carnal.
Lo llamativo del Libro IX es que Eva se cansa de estar todo el día junto a Adán y le recomienda que trabajen por separado para verse al final de la jornada y «se interpongan miradas y sonrisas / o algo nuevo a conversar nos mueva». Aquí empieza la perdición, pues la serpiente aborda a la desvalida y sola Eva para que coma del árbol de la Ciencia, ella lo hace y, consciente de su inferioridad, duda en compartir el fruto con Adán para «añadir / lo que le falta al sexo femenino».
Pero se lo ofrece, él lo come y ambos culpan de su desgracia a Eva; de hecho en el Libro X ella es la que tiene la peor parte del castigo «Aumentaré con creces tus dolores / desde la concepción…». Ambos, además, van a morir; así pues el pecado se une a la muerte y construyen «una ancha vía, sin obstáculos / lisa y fácil, que llevaba al Infierno».
Eva, en un resto de lucidez, propone no tener descendencia para que no sufra nadie ni muera, pero Adán rechaza esta idea pues no quiere seguir enfadando a Dios. En el Libro XI, Eva acepta su condición y lo hace con orgullo pues «aunque fui la primera en traer la muerte al mundo / me honra en hacerme fuente de vida». En el Libro XII, Miguel relata a Adán cuál será el futuro de la humanidad; a Eva la dejan dormida (¡Qué pronto empieza la mujer a no contar para nada en los planes del hombre!), y Adán también queda agradecido al enterarse de que de su estirpe nacerá María y de su seno «El Hijo de Dios Todopoderoso». Así pues, Adán y Eva «cogidos de la mano y con paso / incierto y tardo, a través del Edén / emprenden su camino».
No cabe duda de que hay un mensaje, del siglo XVII, para la pareja, y es el triunfo del amor, capaz de superar cualquier dificultad, pero tampoco podemos obviar la condición que la mujer ostenta en todas las sociedades.
Adán es el primero en mostrar curiosidad: cómo caen los demonios, cómo se formó el universo, cómo se dividió el imperio, cómo funciona la astronomía, cómo fue creado él, por qué se le enseñó el árbol de la vida e inmediatamente se le prohibió, cómo ve pasar a todas las fieras y él está solo… Exige una compañera, cuya descripción, una vez creada alude a su sensualidad y a su sumisión. Y después de esto, ella es la culpable de todo, ella es el pecado con forma de mujer y la que quedará como curiosa eternamente; de su unión con Satán, nacerá la muerte. La mujer es inferior pues «La serpiente infernal engañó a la madre de los hombres», de hecho, su trabajo ha consistido siempre en servir; mientras Adán «estaba sentado a la puerta de su fresca enramada […] Eva, en el interior, / obligada por la hora, preparaba / un almuerzo». No es de extrañar, por lo tanto que la luz de las lunas que acompañan a los soles sean de dos tipos: masculina, si es directa o femenina (indirecta).
Antes hemos aludido a la perfección externa de la mujer, sin embargo «no está tan acabada en su interior / […] /De la naturaleza es inferior / en mente y en internas facultades».
Creo que es lo más triste del poema y, en general, de la humanidad, que la mujer haya sido considerada como un ser inferior, creado para estar a expensas de los caprichos del hombre. Lo malo es que han pasado muchos siglos y aún se sigue pensando esto en determinados ambientes.
De la total actualidad de este poema épico, queda constancia en el hecho de que el Premio Nacional de Cómic 2016 recayese precisamente en la adaptación que de esta obra realizó Pablo Auladell.
Lo mejor del poema es que es una metáfora; si antes decíamos que los demonios viajan por el cosmos del cielo al infierno, los hombres somos viajeros que vamos —Según Dante— desde el infierno al cielo pasando por el caos de la tierra, antes Paraíso; la distancia entre el Bien y el Mal es insondable pero inferior a lo que parece pues tanto el cielo como el infierno están en nosotros, y de nosotros dependerá en gran medida llevar «dentro de ti un Paraíso más feliz».

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AGamarra
 09 mayo 2021
"Mi voz has oído tú frecuentemente
y nunca te ha causado susto alguno,
más bien te ha alegrado; ¿qué sucede
que ahora se ha vuelto tan espantosa?
¿Y quién te ha dicho a ti que vas desnudo?
¿Has comido del árbol prohibido?"
John Milton compuso su trabajo más emblemático "The Lost paradise" en 1667, se dice que ya ciego dictó los versos a sus hijas que le ayudaron en esta labor. Debo decir que luego de haber leído casi 20 épicas creo ser justo al ponerle 3 estrellas, aunque seguro también hay mucho de mi experiencia y opinión personal para darle tal calificativo.
Este poema épico desde luego trata de uno de los temas más importantes de la religión católica que es el pecado original y la expulsión del Edén de los primeros humanos creados por Dios. Sin embargo, el poema también focaliza en Satanás (Satán también es llamado), que sin ser el personaje principal de la obra tiene un protagonismo interesante y que desde luego atrae una parte del poema. de alguna manera el poeta nos trata de sentir cierto grado de comprensión por él, quizás por eso el relato empieza mostrándonos a Satán encerrado en el Infierno y sufriendo junto con los demás las penurias de la derrota y del destierro. Coincido con algunos críticos en no considerar a Satán el personaje principal dentro de toda la estructura del poema. Algunos lo han querido ver así sobre todo por la tendencia del romanticismo (¡del siglo XIX!) de colocar héroes oscuros o con conflictos profundos en la poesía romántica. Aquí Milton ha querido sobre todo poner el tema del pecado original y de las consecuencias desastrosas de no obedecer a Dios y la ligereza en llevarse de ciertas pasiones en contra de la virtud. Pero es cierto, Satán se nos pinta como una especie de antihéroe, donde se describe sus grandes virtudes o apariencia majestuosa pero también su maldad y sus vicios. No tan duros a mi parecer como debió haber sido la caracterización. Sin embargo, también lo vemos por momentos en el sufrimiento, en la perdición y en la desesperación. No es la maldad absolutamente encarnada, sino por momentos nos lo pintan como un héroe de yelmo, espada y escudo que busca ascender o entronizarse.
"Pocos saben lo que me cuesta aquella
vana jactancia y bajo qué interiores
tormentos gimo; mientras levantado
me adoran en el trono del Infierno,
ostentando la diadema y el cetro,
tanto más hondo caigo, sólo soy
supremo en la desgracia"
El poema está dividido en 12 cantos como la Eneida, se cuenta a través de recursos temporales la revolución y lucha de Satán y sus huestes contra Dios y sus ángeles y arcángeles. Esto vendría a ser una historia pasada de mucho antes. Desde luego después se trata del tema principal cuando se refiere a la pérdida del paraíso por Adán y Eva. Nuevamente se usan recursos para contarnos la creación del mundo con todo lo que ya sabemos del génesis y luego saber la visión de Adán y cómo fue creada Eva. El desenlace final viene a ser lo que da el título a la obra. Hay parte de la sociedad de Milton, conocimientos teóricos y prácticos, crítica al anglicanismo y al catolicismo, pero no son tan palpables.
La técnica tiene mucho de copiada de Homero o Virgilio. Suele ser repetitivo en muchos pasajes.
La estructura es bastante simple. Comparándolo con Dante quien escribió (¡300 años antes!) hace ver a este poema muy por debajo en mi opinión.
Hablando un poco de "lo malo", siendo sincero y hay que decirlo claramente el tema es muy limitado para que cualquier autor pueda explotarlo demasiado, pues todo lo que se cuenta ya se sabe y Milton no podía salirse demasiado del canon del cristianismo. Incluso el lugar donde se desarrollan los hechos es bastante corto y no se puede hacer gran cosa con respecto a eso. Satán, como mencioné, no es el antihéroe que pensé que sería. Es mencionado y bien trabajado pero en un momento dado se esfuma y no se da más explicaciones ni seguimiento. Otro problema para mí fue que aparte del hecho de que uno como cristiano ya sabe dónde va a terminar todo incluso Dios es omnisciente (obviamente), lo sabe todo y ni siquiera se oculta eso en el poema. Sabe lo que Satán hará, cómo lo hará, cuándo lo hará, sabe si fallará o no, Etc lo que le quita suspenso. Hablo todo esto como lo que yo pienso o valoro de un "Poema épico". Por otro lado, resulta muy extraño ver a los ángeles guerreando entre ellos y a Jesús enfurecido como si fuera un Hércules. Trasladar al Cielo todo el rigor bélico, las frases amenazadoras, los duelos y las burlas, parece un poco duro de masticar. Por supuesto, entiendo el objetivo y no deja de ser acertado la adaptación pero me resultó extraña. También hay declaraciones fuertes contra la mujer y anacrónicas que sin embargo no consideré en absoluto para ponerle la nota.
"Estas ruedas que viste de mujeres
tan hermosas que diosas parecían,
tan joviales, lisonjeras y ufanas,
están vacías de las cualidades
en que se basa el honor de una mujer
y constituye su principal elogio;
pues han sido criadas y educadas
para el goce del lascivo apetito,
cantar, bailar, vestirse, y mantener
la lengua activa y mover los ojos"
El poema tiene para mí muchas cosas que me gustaron: la razón de la molestia de Satan me pareció muy buena (aunque nuevamente la situación resulta extraña) así como su rebeldía por ser desplazado. A medida que avanza el poema te preguntas por qué el Cielo es así con eso de las jerarquías o las violencias. Lo que más me gustó fue cuando Satán tienta a Eva con su belleza (sus palabras y sus artificios incluso su estupor inicial al ver la belleza de Eva) y luego cuando Adán es revelado de los acontecimientos muchos que pasarán después que permite a Milton (quizás recién) poder hacer comparaciones, reflexiones acerca de la maldad del hombre. También me gustó que mencionen a los dioses falsos como Moloc, Baal o Camos (osea de otras religiones) como ángeles malignos e incluso a Belcebú. Todos ellos están en el ejército de Satán.
Me acompañé durante la lectura de este poema de los fabulosos dibujos de Doré que tenía en otra edición. Debo decir en verdad que estoy muy feliz de haber por fin leído este gran clásico.
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Davicalpa
 01 enero 2021
A ver como se plantea uno el intento de definir un libro de esta magnitud en una breve reseña. Es imposible. Me podría pasar horas, días, tratando de describir cada una de los motivos que hacen a esta obra tan especial y, sin embargo, no llegaría ni siquiera a acercarme a su contundente posición en la literatura universal.
Intentemos al menos reflejar de que va todo esto para al menos recordar todos los sabores que te deja su lectura. Nada más y nada menos que el Genesis. La historia de como Adan y Eva son expulsados del jardín del Edén por la astuta tentación del maligno. La encarnizada lucha entre las fuerzas de la virtud y del pecado y su efecto en los designios de la humanidad. Y todo eso narrado en verso en unas cuatrocientas páginas que impactan por su trabajada contundencia. Un paseo por el cielo y el infierno, por los jardines de esplendor y por la árida tierra. Todo narrado por sus principales personajes que van a dar su versión de lo ocurrido que desencadenó en el Pecado Original.
O sea la Biblia. Pero no necesariamente. Porque gran parte de la obra está narrada desde la perspectiva del ángel caído. de su incomprensión hacia su descenso a los infiernos y de su negativa a acatar un destino al que se ha visto sometido por obra y gracia de Dios. Aquí Satanás se erige como el gran protagonista y motor de una épica historia en la que ambiciona el lugar que le corresponde. El principle de las tinieblas no va a ceder ante lo que entiende como injusto y se negará a asumir su castigo por lo que buscará una dulce Venganza a través de las nuevas criaturas adoradas por el creador.
¡Pero si todo eso me lo sé ya! Viene el demonio convertido en serpiente y tienta a Eva. Sí. Es todo eso. Es la serpiente y es Eva. Es Gabriel y es Morloc, es Satanás y es Jesus, son arcángeles y demonios en lucha constante por definir su lugar en el universo. Y es una sutil explicación a la historia de la humanidad, al por que nos comportamos como lo hacemos y al por que la religión ha estado en frente del hombre para someterlo con miedos y castigos.
Porque aquí nos encontramos una narración estremecedora en la que el ser humano como tal solo puede perder. Su felicidad y la promesa de un mundo mejor dependerá de su grado de ignorancia y sumisión y no de la desobediencia y de su ambición por el conocimiento. Eva está ahí para representar lo más bajo e impuro de la humanidad y como tal será castigada y, con ello, tenemos en bandeja la excusa perfecta para someter a la mujer durante milenios al más cruel de los destinos. Obedecer y acatar las órdenes del hombre y caminar por el mundo avergonzada por su osadía.
Un libro fascinante, adictivo, esclarecedor, premonitorio y aterrador que no será del gusto de todos los lectores por la abrumadora cantidad de información que regala, pero que, si eres capaz de entrar en su juego, va directo a las mejores lecturas que uno puede disfrutar en su vida.
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Yani
 01 febrero 2020
Fueron 2 meses de ardua lectura. Como es un libro que utilizaré para hacer un trabajo de análisis, mi predisposición para leer no fue la misma (y eso altera la experiencia). Sin embargo, lo disfruté mucho y me pareció un libro destacable que tiene muy bien ganado su lugar entre los clásicos de la literatura. Si les gustó la "Divina Comedia", seguramente Milton les guste también. Su abordaje del tema religioso es distinto: cuenta la rebeldía y los planes de Satán para destronar a Dios (por ambición) y tentar a Adán y Eva (por celos, básicamente). Y no, no es necesario ser creyente para querer leerlo. Lo recomiendo sólo si son amantes de la poesía.
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Edd62
 17 septiembre 2018

El valor de la obra de John Milton tiene multiples vertientes, desde el constructo literario, al introducir el verso blanco, el valor emblematico de su obra, se dice que sus influencias se manifiestan a todo lo largo y ancho de la literatura posterior, en el ambito politico, parte de su obra se tomo para la redaccion de la carta Magna Norteamericana, en el educativo, es ejemplo para la introduccion de tecnicas educativas novedosas para su epoca, influyo e ifluencio sobre la libertad de expresion, y finalmente su obra mas reconocida, este paraiso perdido, es una profusion de dilemas morales y contradicciones emocionales, , “tan cerca de la vida esta la muerte”, “ Oh millares de espiritus inmortales “ como inmortal se velve su obra, un aparte, el uso de amanuenses ( entre ellos sus hijas ) para producirsu obra al perder la vista.
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Citas y frases (70) Ver más Añadir cita
AGamarraAGamarra08 mayo 2021
Tales eran
estos gigantes, hombres de gran fama;
pues en aquellos tiempos solamente
el poder se admirsría y tendría
por valor y por virtudes heroicas;
ganar batallas, someter naciones,
y regresar con el botín después
de haber matado una infinidad de hombres,
esto es lo que iba a ser considerado
como la cumbre de la gloria humana,
y por la gloria del triunfo conseguida
serían llamados conquistadores,
patronos de la humanidad, y dioses,
e hijos de dioses, cuando mejor fuera
llamarlos azote y plaga del hombre
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AGamarraAGamarra28 abril 2021
Y no tardaré de tu poder armado,
en librar el Cielo de estos rebeldes
y arrojarlos a la mansión del mal
para ellos preparada con cadenas
de sombra, y el gusano que no muere,
ésos que tu obediencia rechazaron,
cuando el obedecerle es dicha entera
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AGamarraAGamarra04 abril 2021
Preñado de ti y grande en exceso,
sintió del parto las fuertes mociones
y tremendos dolores. Al fin, este
aborrecible vástago que ves,
engendrado por ti, se abrió camino
con violencia, rasgando mis entrañas,
de modo que, de temor y de pena
retorcido, mi cuerpo se alteró
en su parte inferior; mas mi enemigo
ingénito salió de mí blandiendo
su venablo fatal para destruir
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AGamarraAGamarra18 marzo 2021
Dignidades principescas; potestades
que un tiempo se sentaron en los tronos
del cielo, aunque memoria ahora no quede
de sus nombres en las actas celestes...
Entonces se les conoció con nombres
varios entre los hombres y diversos
ídolos entre el mundo pagano
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YaniYani12 diciembre 2019
¿Y quién envidiaría/ Un trono sobre el cual no se conseguía/ sino estar entre los males más expuesto?/ Que tenga pretendientes no es posible/ El triste cetro de este abismo horrible.
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