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ISBN : 8408232851
Editorial: Planeta (15/09/2020)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
Madrid, 1981. Una pareja de inspectores de policía investiga el atropello mortal de una joven completamente desnuda cuya autopsia revela unas terribles lesiones previas al accidente. Poco después, dos chicas de edades similares desaparecen. Las tres fueron vistas por última vez en locales de copas. Comenzará así una absorbente intriga criminal, que abarca dos décadas, en la que la acción y la psicología de los personajes se entrelazan con maestría. El Madrid del fin... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (11) Ver más Añadir una crítica
LAKY
 13 octubre 2020
La novela comienza en Madrid en el año 1981. Una joven desnuda aparece de súbito en una calle de madrugada. Un conductor que iba en coche al trabajo no puede frenar a tiempo, la atropella y la mata. Cuando se descubre su identidad, resulta que esa joven había desaparecido pocos días antes. ¿Quién la secuestró? ¿Cómo llegó a aparecer en esa calle? El joven inspector de policía Diego Álamo y su compañero Guzmán serán los encargados de investigar el caso. Un caso que pronto se desvela mucho más complejo, cruel y peligroso de lo que ya a simple vista parecía. Un caso que les tendrá en jaque durante mucho tiempo; a Diego durante más de veinte años, de hecho.
Porque hay dos partes en esta novela: una que transcurre en el año 1981 y otra que transcurre veintiún años después, también con Diego como protagonista aunque, en esta ocasión, su vida personal ha cambiado y también su vida profesional, habiendo ascendido en su profesión y dirigiendo una sección de la policía que se dedica a buscar personas desparecidas.
No son dos tramas, situadas en el pasado y en el presente, sino una sola trama que comienza en el año 1981 y termina en el 2002, con un paréntesis de veinte años en medio. Aprovecha el autor esta horquilla temporal para mostrarnos la situación social y política de España en ambos períodos de tiempo en una crónica social la mar de interesante. Me ha gustado especialmente la parte de 1981, esa época de transición que tan bien refleja el autor. Hace hincapié en la situación del cuerpo nacional de policía en el que aún hay miembros de la época franquista, que no se resisten a utilizar los métodos de antes (como Guzmán) pero ya hay policías democráticos, que se han críado con otros valores y a los que los métodos antiguos repugnan (como Diego Álamo). Cuenta el autor anécdotas aquí y allá, chascarillos sociales, menciones a los políticos de la época, canciones que sonaban en las discotecas… Una, que ya va peinando canas (aunque en aquel año aún era una niña) y se va volviendo un poco carroza, ha disfrutado muchísimo de todas estas anécdotas
La novela comienza fuerte. Lo hace con un prólogo de apenas dos hojas que consigue enganchar al lector y que hace que encares la primera parte de la novela con muchísimas ganas. Una primera parte larga, que contiene cuarenta capítulos y se centrará en la muerte de la chica atropellada y en la desaparición de más chicas. Ahí conoceremos a un Diego Álamo muy jovencito y muy implicado, con una gran vocación. Un Diego Álamo a quien la muerte de Elena Vicuña, la chica atropellada, se le mete en la cabeza y en el corazón y no le abandonará en la vida. Y, luego de repente, todo termina y llegamos a una segunda parte, hecho que me sorprendió muchísimo. Una segunda parte también muy larga, en la que volveremos a encontrarnos a Diego Álamo pero en circunstancias algo diferentes. de nuevo desaparece una chica y Diego será el encargado de la investigación. Obviamente, tendrá muy presente lo que ocurrió hace veinte años.
Se encargan de relatarnos los hechos tres narradores: un narrador omnisciente que toma la palabra durante la investigación judicial y dos narradores en primera persona. No os voy a decir quiénes son estos últimos, dejo que os sorprenda. Sólo os diré que la narración de ambos pone los pelos de punta, cada una por un motivo distinto. Los narradores se alternan: a un capítulo narrado por un tercero omnisciente le sigue un capítulo –siempre más corto- narrado en primera persona.
Todos nosotros” es una novela negra escrita a ritmo de thriller, Con capítulos cortos, mucho diálogo y un ritmo super ágil, es la típica novela que vuela entre las manos. Por lo que cuenta y por la forma de contarlo. Necesitas saber y por eso sigues leyendo y, como los capítulos son cortos, a uno le sigue otro y a otro el de más allá… Es un libro que he disfrutado tanto como he sufrido. Sí, sufrido. Porque hay momentos muy duros que duelen. Y eso que el autor no se solaza en lo malo; de hecho, hay escenas que deja como sin terminar, para que el lector se imagine lo que pasa, lo que les hacen… Creo que eso es incluso peor porque la imaginación va por libre y no puedes evitar ponerte en lo peor… La verdad es que lo he pasado mal en algunos momentos, muy muy mal. Pero eso no quita para que haya disfrutado muchísimo la novela y no dudo que, en ese cómputo que hago a finales de año de mis mejores lecturas, va a tener un hueco.
Los personajes están muy bien trazados. Especialmente Diego Álamo, el protagonista absoluto. El “pincel”, un hombre educado, guapísimo, policía de vocación. Un policía como querríamos que nos tocase si, por lo que fuese, tuviéramos algún asunto policial. Un protagonista que me ha encantado, tanto en su vertiente profesional como en su versión más personal. Porque Diego es tan real que tiene una vida, unos sentimientos, unas relaciones… Y esa parte también me ha dado gusto conocerla.
Me ha gustado mucho ver cómo ha evolucionado la investigación policial, desde aquella policía medio franquista medio democrática del principio a la policía del nuevo milenio, con otras formas y otros métodos. También me ha gustado que el autor nos ofrezca la visión de todos los que tienen algo que decir en la novela. Podremos meternos en la piel de todos ellos, incluso de aquellos en cuya piel nunca quisiéramos estar. Contempla el autor todas las perspectivas del caso otorgando a la trama una gran riqueza.
Conclusión final
En fin, no puedo sino recomendaros “Todos nosotros”, una novela negra, un thriller, una crónica social de veinte años de la sociedad española, un libro para sufrir y un libro para disfrutar.
Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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Bookworm
 06 octubre 2020
Sé que aún falta un poco para finalizar el año (aunque ya se podía acabar mañana), pero creo que puedo decir sin equivocarme que encontraréis esta novela entre mis mejores lecturas de este año cuando lleguen los famosos resúmenes sobre lo mejor leído durante 2020, al menos en lo que a thriller y novela policíaca se refiere.
"Todos nosotros" no solo contiene entre sus páginas una trama intensa y adictiva, sino que también es una crónica social de los dos hilos temporales en los que transcurre su historia.
La novela se divide en dos partes de cuarenta y cincuenta capítulos cada una y un epílogo. La primera parte nos sitúa en la España de 1981, concretamente al final de ese año, la segunda sin embargo nos hace saltar en el tiempo dos décadas y nos lleva al verano de 2002. Gracias a esa distancia en el tiempo entre los dos hilos de esta historia, iremos viendo los cambios que se van produciendo en el país además de asistir a la resolución de un caso que para el protagonista de esta historia, Diego Álamo, se ha convertido en una misión en su vida.
"Todos nosotros" comienza con un breve prólogo, de esos que el lector, una vez metido en materia, olvida hasta que de repente todo encaja en la historia y tras el cual nos metemos de lleno en la primera parte de la novela siendo testigos del atropello de una joven que además estaba desnuda, lo que enseguida hace suponer a la policía que intentaba escapar de alguien. A la vez, dos jóvenes más desaparecen tras salir de una zona de copas de Madrid y todo ello hace que arranque una investigación de la que estarán a cargo dos subinspectores, Roberto Guzmán y Diego Álamo, dos policías que entienden de diferente forma la manera de hacer las cosas.
Hay que ponerse en situación. España está en pleno desarrollo democrático, no había la tecnología que hay a día de hoy (cuántas veces durante la lectura no he pensado en lo bien que les habría venido tener acceso a internet, a unas pruebas de ADN, a mil cosas que en aquel momento eran impensables) y a Diego los procedimientos de la policía franquista no solo no le gustan en absoluto, sino que le hacen sentir realmente incómodo cuando su compañero, más curtido y con larga experiencia en la brigada criminal, utiliza los métodos que considera necesarios para lograr una confesión. Buscaban resultados rápidos y sabían cómo obtenerlos, o al menos eso creían.
Una de las cosas que más me ha gustado de la primera parte del libro ha sido ese contraste entre Diego y Guzmán. Aunque la carencia de tecnología agudizaba el ingenio de los policías, eran más deductivos y analizaban cada pista, Diego es un policía con principios, que cree en su trabajo, que piensa que hay otra forma de hacer las cosas y confía en el cambio que se está efectuando en el país. Guzmán sin embargo representa cómo se hacían las cosas en la época franquista (aunque quiero creer que no todos los policías eran así siempre) y desde luego da un poco de repelús pensarlo.
El autor, además nos ayuda a situarnos en este hilo temporal mencionando a lo largo de la lectura noticias que fueron importantes en su momento, la música que sonaba por entonces, las películas que había en cartelera, los programas de radio, las obras de teatro. ¡Por Dios hasta he buscado el vídeo completo con el mensaje de Navidad del Rey de 1981! (no digáis que no le pongo ganas a la lectura).
Esta primera parte de la novela se divide en cuarenta capítulos. En los capítulos impares asistiremos a la investigación de las desapariciones de las chicas, y en los capítulos pares seremos testigos del dolor de éstas. Javier Menéndez consigue ponernos en la piel de las víctimas de una forma increíble y terrible. Estás deseando en todo momento que la policía encuentre una pista que libere a las pobres chicas porque su situación es inhumana, pero de repente y tras el final del último y potente capítulo de la primera parte, pegamos un salto en el tiempo y nos encontramos en 2002 para ver que de nuevo empiezan a desaparecer chicas con unas características muy similares a las de 1981 y Diego Álamo, ahora en otro puesto de trabajo y con unas herramientas más avanzadas, no duda conectar los casos e intentar resolverlos. Encargará el trabajo a dos nuevos policías, los inspectores Sara Segura y Mateo Suárez, que en este ocasión nos harán ver cómo ha cambiado el mundo policial, la forma de trabajar y los recursos a utilizar y de nuevo alternaremos los capítulos de la investigación con otros, pero esta vez nos meteremos en la mente del criminal. Y hasta aquí os cuento..
La novela es magistral, o al menos a mí me lo ha parecido. El autor nos ofrece la historia desde tres puntos de vista (víctima, verdugo y policía) y todas están al mismo nivel, son puro equilibrio narrativo. Os aseguro que no es agradable leer la parte de las víctimas y ponernos en su piel, es dura, directa, brutal, no da tregua, pero no lo es menos meterse en la mente del criminal y sin embargo no se regodea en las escenas porque no es en absoluto necesario. Consigue meternos en la mente de cada uno de los personajes y hacernos sufrir y a la vez tener esperanzas, las que no pierde Diego en ningún momento.
"Todos nosotros" es un thriller más que recomendado, documentado al detalle, con un contexto social e histórico perfecto, un retrato de nuestra historia más reciente, que despertará los recuerdos de todos aquellos que habéis vivido los 80, una novela dura, que duele, es cierto, pero que también deja espacio para la esperanza. Una historia con unos personajes interesantísimos. Imposible no empatizar con Diego Álamo, un hombre íntegro, y por fin un policía que no vive atormentado, más bien todo lo contrario, ha tenido una vida personal feliz y plena y esa parte de la novela equilibra la oscuridad que entre sus páginas encontramos. "Todos nosotros" habla de un tema que nunca dejará de "parir" novelas: el bien y el mal y lo hace sin que el ritmo o el suspense decaigan en ningún momento. Creo que si os gustan los thrillers tanto como a mí, no debéis dejarla pasar.
Es la primera vez que leo algo de este autor, pero si sigue por la senda del thriller, lo tendré muy en cuenta.

Enlace: https://bitacorademislectura..
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Fesaro
 15 octubre 2020
Hoy os traigo una novela de sombras, de lugares oscuros y fríos, con malos que bien podrían ser modelos a diseccionar por un comité de expertos psicólogos en contraposición de los buenos, personajes a los que ellos no les gustaría que se le etiquetasen como héroes, pero que arrojan luz sobre esas sombras de las que hablábamos antes.

Todos nosotros es una novela policíaca que para el que no me quiera seguir leyendo solo le pido que se lleve el nombre en la memoria y que cuando pueda la lea porque sin lugar a dudas su historia, sus personajes y todo el trasfondo que está sumergido entre sus páginas merecen la pena. Se acercan fechas de regalos y esto es apostar a caballo ganador para quien guste del género negro.
Todos nosotros tiene un buen comienzo, uno de esos intrigantes que te dejan con ganas de saber más, una figura abstracta lo suficientemente atractiva como para entregarte al proceso que unos cientos de páginas te harán llegar a ese dibujo completado.

Mientras tanto la trama comienza con el atropello de una chica desnuda en una calle de Madrid en una fría noche de 1981. El caso se lo asignan a los inspectores Diego Álamo y Roberto Guzmán. El primero un inspector de la nueva hornada, de la primera promoción de la policía que vio la luz con la democracia. Roberto Guzmán, su compañero, es un policía de la vieja guardia, de aquellos que vivieron la dictadura, sus normas y una forma de trabajar distinta a como se intenta en los nuevos tiempos de democracia. En definitiva un clásico con mal humor, pero que en el fondo no es un mal tipo.

Descubren que Elena Vicuña, la chica atropellada había sido secuestrada y tal vez en un descuido de su o sus captores huyó, cuando por accidente un coche la atropelló. Investigando les llega la información de que existen otras dos denuncias de chicas de edad similar que también han desaparecido sin causa aparente y que su último paradero conocido fueron locales de la noche madrileña.

Comienza así una investigación contrarreloj vertiginosa en la que nuestros dos protagonistas muestran como era el trabajo policial en una época donde no había móviles, cámaras de seguridad ni los avances científicos que hay hoy en día y que facilitan mucho más las cosas para los policías y en jaque a los malhechores.

La novela discurre en forma de capítulos cortos, llenos de intriga, emoción y que pone en vilo al lector. Una estrategia por parte del autor que hace que nos sea difícil despegarnos del libro.

En esta primera parte de la trama (la novela consta de dos, una que se desarrolla en 1981 y una segunda que transcurre veinte años después) se alternan los capítulos de investigación de nuestra original pareja con otros muy oscuros y duros narrados por una de las chicas secuestradas. Estos últimos son capítulos duros, violentos que harán encogerse nuestro corazón y desear que nuestros policías salven a la chica pronto. En esta parte el autor sabe contagiar a los lectores de cierta angustia ante los hechos.

En la segunda parte, en el año 2001 en un corto periodo de tiempo vuelven a desaparecer varias chicas jóvenes que habían salido de fiesta. Todo hace recordar a lo sucedido veinte años atrás y en los estamentos policiales volverán a saltar las alarmas ante la posibilidad de desenterrar un caso que abrió una herida incurable.

Esta novela es una auténtica máquina del tiempo que te lleva a los ochenta y a principios del siglo XXI con tal fidelidad que uno parece vivirlo in situ. Todo ello gracias a los continuos de detalles culturales como películas, música, obras de teatro y hechos notables que ocurrieron en esos años. El libro resuma nostalgia con su poquita caspa postfranquista por todos lados. Una novela llena de simbolismos donde el autor va dejando un montón de situaciones que nos harán reflexionar sobre diversos aspectos de la condición humana, de cómo uno es algunos momentos no deja de ser esclavo del tiempo que le toca vivir.

Los personajes son dignos de conocer, los buenos agradan y uno se entrega a ellos y los malos provocan repulsión. de todos ellos sin lugar a dudas destaca Diego Álamo, un hombre que representa al policía vocacional, ese hombre que entiende que su trabajo le gusta y que lo más bonito es servir y ayudar al prójimo. A pesar de esto queda retratado de forma edulcorada, al contrario, es un tipo que tiene todo para triunfar, pero la suerte es esquiva y salvo momentos de felicidad vive instalada en una continua melancolía del que necesita cerrar puertas abiertas para poder vivir en paz.

Una historia muy recomendable porque tiene un escenario atractivo, una trama que no da respiró y llena de giros que en todo momento la hacen atractiva, unos personajes que seducen con su personalidad y un caso intrigante hasta su resolución al final de la novela.

Y solo me queda preguntaros ¿Dónde estabais vosotros entonces?

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AndreaGG
 26 octubre 2020
El hallazgo del cadáver de una joven totalmente desnuda que parece haber sido atropellada pone a la policía tras la pista de un asesino en serie que va tras jóvenes en bares de copas. Los encargados de llevar a cabo está investigación serán Diego, un joven inspector de policía recién llegado al cuerpo y su compañero, un hombre ya curtido en las artes policiales. ¿Podrá esta peculiar pareja atrapar a este sádico asesino en serie o será el psicópata más inteligente que ellos?
No suelo leer muchos thrillers pero cuando la editorial se puso en contacto conmigo para ofrecerme leer este libro la verdad que me intrigó mucho la historia y le di una oportunidad. En general la historia me gustó mucho ya que me mantuvo intrigada hasta el final ya que no se desvela quién es el que comete los crímenes hasta la conclusión del libro. Lo que más me gustó del libro fue la ambientación ya que el autor describe muy bien los lugares donde se desarrollan los sucesos. La historia transcurre en Madrid y se mencionan muchos barrios de la capital y otros pueblos y ciudades de la comunidad. Creo que esto me ha gustado tanto porque ahora que vivo en Madrid he tenido la oportunidad de visitar la gran mayoría de estos emplazamientos y eso creo que hizo que estuviese más inmersa en la historia. Otra cosa que me gustó es la cantidad de referencias que aparecen de los años 80 ya que la mitad del libro se desarrolla en esa época. Se nos describe muy bien como era la situación política y social de esos años y creo que el autor hizo un muy buen trabajo de documentación. Es verdad que a mí en algunos momentos tantos datos se me hicieron un poco pesados pero creo que son necesarios para situar al lector. El libro está dividido como en dos partes. La primera parte que se desarrolla en el Madrid de 1981 y en la que se intercalan capítulos contados desde el punto de vista del inspector Diego y por otro lado capítulos contados desde el punto de vista de una víctima del asesino. Y luego tenemos la segunda parte que se desarrolla en el 2000 y en la que se suceden los capítulos narrados desde el punto de vista de los inspectores encargados del caso y capítulos contados bajo el punto de vista del asesino. En cuanto a los personajes decir que me han gustado y que están bien desarrollados. Algo que destacaría del libro es que se describen algunas situaciones de violencia explícita y algunas personas pueden pasarlo mal leyéndolo. Como única pega que le pondría al libro es el romance que yo creo que era innecesario y algunos comentarios que me chirriaban un poco pero por lo demás es un buen thriller. En definitiva un thriller que os mantendrá enganchados desde el principio y que no podréis soltar hasta el final.
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Sirmactres
 09 noviembre 2020
Impactante y violenta. Así se podría resumir sin fallar la última novela de Javier Menéndez. En ella nos vamos a encontrar una historia dura y cruel que se adentra en los bajos fondos de la mente humana y que nos hará reflexionar sobre el poder de la educación en los años de la infancia y como ésta influye de manera que sea capaz de normalizar la violencia si se ha crecido con ella como base en la educación.
La novela se vertebra en dos partes separadas en el tiempo en 20 años en los cuales notaremos los cambios que tanto el personaje principal, Diego Álamo, como la sociedad en la que transcurren los hechos se suceden y se dejan notar tanto en el ámbito personal como en el profesional.
Así, en la primera parte, en la década de los ochenta, con la transición casi en pañales y los coletazos de la dictadura aún presentes en los estamentos oficiales como el cuerpo de policía, donde, aunque ya hay sangre nueva, todavía se ejecutan algunas acciones a la “antigua usanza”. La segunda parte transcurre 20 años después, ya en una democracia asentada y se nota en que los métodos policiales, y los propios policías, han cambiado.
La parte más dura de la novela vendrá dada en la primera parte en los capítulos de una de las chicas que permanece secuestrada, conoceremos su calvario y las atrocidades que su secuestrador le infringe a ella y a otras de las chicas secuestradas. En la segunda parte, el punto de vista lo pondrá el verdugo, un cazador de chicas, listo y calculador, con un nivel de maldad que pone los pelos de punta.
Del otro lado, la investigación, que va creciendo conforme avanzan y se modernizan los métodos policiales. En la primera parte será una tarea más de campo y de pisar las calles mientras que 20 años después se nota el avance tanto en medios como en métodos. En ambas partes se convierte en un buen ejercicio narrativo que aporta siempre coherencia y seriedad con los datos y con los hechos que se tienen, resultando un buen trabajo que no decae, haciendo la lectura amena y casi adictiva.
La historia, dura y violenta como he comentado, mantiene el ritmo y la tensión durante toda la trama, y en la última parte sube de nivel haciendo que el final se convierta en todo un acierto, complejo y bien resuelto.
Hay quizás demasiadas referencias a canciones o espectáculos de la época, y que si bien sirven para situar el contexto de la acción en la década en la que se desarrollan, llegan a cansar por su cantidad. Y es una cosa es, por ejemplo, que al inspector le guste cierto tipo de música y la escuche cuando tiene ocasión, o en un contexto o situación determinado, y otra que a cada momento sepamos si en la radio suena Perales o Mecano, o que se está viendo en el cine o en el teatro, ya que contado de esa manera no aporta nada ni a la personalidad de los personajes ni al desarrollo de la trama. Entiendo que puede ser interesante para aquellos que aun no habían nacido en esa década, que por cierto parece que está de moda en las novelas últimamente.
Otra cosa que me ha descolocado un poco es que tratándose de una novela donde no hay censura a la violencia y algunas escenas son duras y crueles, el autor habla de violar como de “entrar en ella”, eyacular es “vaciarse” , llegar juntos al orgasmo, o correrse a la vez, es “”arribar juntos”. Solo son unos ejemplos que me han parecido chocantes por inusuales.
Con todo esto hay que decir que Todos nosotros es una buena novela negra, de las que mantiene el interés en todas la páginas, bien documentada, con una trama que podríamos llamar clásica y que resulta muy efectiva. Que presenta unos personajes carismáticos y bien trabajados, con sus luces y sombras y adaptados a la época en la que se desenvuelven. Con un buen equilibrio entre violencia y misterio y que sirve muy bien como vehículo de denuncia social en la que el bien y el mal están bien representados haciendo ver que somos seres muy complejos y que siempre hay luz al final del túnel, aunque para algunos sea demasiado tarde.
Podríamos tener a Diego Álamo en próximas entregas, y seguro que sería de nuevo un acierto.

Enlace: https://www.sirmactres.com/2..
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