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Crítica de LAKY


LAKY
13 octubre 2020
La novela comienza en Madrid en el año 1981. Una joven desnuda aparece de súbito en una calle de madrugada. Un conductor que iba en coche al trabajo no puede frenar a tiempo, la atropella y la mata. Cuando se descubre su identidad, resulta que esa joven había desaparecido pocos días antes. ¿Quién la secuestró? ¿Cómo llegó a aparecer en esa calle? El joven inspector de policía Diego Álamo y su compañero Guzmán serán los encargados de investigar el caso. Un caso que pronto se desvela mucho más complejo, cruel y peligroso de lo que ya a simple vista parecía. Un caso que les tendrá en jaque durante mucho tiempo; a Diego durante más de veinte años, de hecho.

Porque hay dos partes en esta novela: una que transcurre en el año 1981 y otra que transcurre veintiún años después, también con Diego como protagonista aunque, en esta ocasión, su vida personal ha cambiado y también su vida profesional, habiendo ascendido en su profesión y dirigiendo una sección de la policía que se dedica a buscar personas desparecidas.

No son dos tramas, situadas en el pasado y en el presente, sino una sola trama que comienza en el año 1981 y termina en el 2002, con un paréntesis de veinte años en medio. Aprovecha el autor esta horquilla temporal para mostrarnos la situación social y política de España en ambos períodos de tiempo en una crónica social la mar de interesante. Me ha gustado especialmente la parte de 1981, esa época de transición que tan bien refleja el autor. Hace hincapié en la situación del cuerpo nacional de policía en el que aún hay miembros de la época franquista, que no se resisten a utilizar los métodos de antes (como Guzmán) pero ya hay policías democráticos, que se han críado con otros valores y a los que los métodos antiguos repugnan (como Diego Álamo). Cuenta el autor anécdotas aquí y allá, chascarillos sociales, menciones a los políticos de la época, canciones que sonaban en las discotecas… Una, que ya va peinando canas (aunque en aquel año aún era una niña) y se va volviendo un poco carroza, ha disfrutado muchísimo de todas estas anécdotas

La novela comienza fuerte. Lo hace con un prólogo de apenas dos hojas que consigue enganchar al lector y que hace que encares la primera parte de la novela con muchísimas ganas. Una primera parte larga, que contiene cuarenta capítulos y se centrará en la muerte de la chica atropellada y en la desaparición de más chicas. Ahí conoceremos a un Diego Álamo muy jovencito y muy implicado, con una gran vocación. Un Diego Álamo a quien la muerte de Elena Vicuña, la chica atropellada, se le mete en la cabeza y en el corazón y no le abandonará en la vida. Y, luego de repente, todo termina y llegamos a una segunda parte, hecho que me sorprendió muchísimo. Una segunda parte también muy larga, en la que volveremos a encontrarnos a Diego Álamo pero en circunstancias algo diferentes. de nuevo desaparece una chica y Diego será el encargado de la investigación. Obviamente, tendrá muy presente lo que ocurrió hace veinte años.

Se encargan de relatarnos los hechos tres narradores: un narrador omnisciente que toma la palabra durante la investigación judicial y dos narradores en primera persona. No os voy a decir quiénes son estos últimos, dejo que os sorprenda. Sólo os diré que la narración de ambos pone los pelos de punta, cada una por un motivo distinto. Los narradores se alternan: a un capítulo narrado por un tercero omnisciente le sigue un capítulo –siempre más corto- narrado en primera persona.

Todos nosotros” es una novela negra escrita a ritmo de thriller, Con capítulos cortos, mucho diálogo y un ritmo super ágil, es la típica novela que vuela entre las manos. Por lo que cuenta y por la forma de contarlo. Necesitas saber y por eso sigues leyendo y, como los capítulos son cortos, a uno le sigue otro y a otro el de más allá… Es un libro que he disfrutado tanto como he sufrido. Sí, sufrido. Porque hay momentos muy duros que duelen. Y eso que el autor no se solaza en lo malo; de hecho, hay escenas que deja como sin terminar, para que el lector se imagine lo que pasa, lo que les hacen… Creo que eso es incluso peor porque la imaginación va por libre y no puedes evitar ponerte en lo peor… La verdad es que lo he pasado mal en algunos momentos, muy muy mal. Pero eso no quita para que haya disfrutado muchísimo la novela y no dudo que, en ese cómputo que hago a finales de año de mis mejores lecturas, va a tener un hueco.

Los personajes están muy bien trazados. Especialmente Diego Álamo, el protagonista absoluto. El “pincel”, un hombre educado, guapísimo, policía de vocación. Un policía como querríamos que nos tocase si, por lo que fuese, tuviéramos algún asunto policial. Un protagonista que me ha encantado, tanto en su vertiente profesional como en su versión más personal. Porque Diego es tan real que tiene una vida, unos sentimientos, unas relaciones… Y esa parte también me ha dado gusto conocerla.

Me ha gustado mucho ver cómo ha evolucionado la investigación policial, desde aquella policía medio franquista medio democrática del principio a la policía del nuevo milenio, con otras formas y otros métodos. También me ha gustado que el autor nos ofrezca la visión de todos los que tienen algo que decir en la novela. Podremos meternos en la piel de todos ellos, incluso de aquellos en cuya piel nunca quisiéramos estar. Contempla el autor todas las perspectivas del caso otorgando a la trama una gran riqueza.

Conclusión final

En fin, no puedo sino recomendaros “Todos nosotros”, una novela negra, un thriller, una crónica social de veinte años de la sociedad española, un libro para sufrir y un libro para disfrutar.
Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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