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Jaime Zulaika Goicoechea (Traductor)
ISBN : 8433974750
128 páginas
Editorial: Editorial Anagrama (30/04/2008)

Calificación promedio : 3.96/5 (sobre 50 calificaciones)
Resumen:
Si sus perros hubieran respondido a su llamada, la reina no habría descubierto el vehículo de la biblioteca móvil del ayuntamiento aparcado junto a las puertas de las cocinas del palacio. Y no habría conocido a Norman, el joven pinche de cocina que estaba leyendo un libro de Cecil Beaton e iba a constituirse en su peculiar asesor literario. Pero ya que estaba allí, la reina decide llevarse un libro. ¿Y qué puede interesar a alguien cuyo único oficio es mostrarse int... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (24) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 28 November 2017
Si la sinopsis de un libro (o lo que te cuentan sobre él) reza que lo que vas a encontrar dentro es una historia en la que la protagonista es nada menos que la reina Isabel II de Inglaterra (sí, la de verdad, la que vemos camino de los cien años hecha una chavalina para desesperación, imagino, de su heredero)... pues como que tira para atrás, ¿verdad? No dan muchas ganas de ponerse con él y darle una oportunidad.

Craso error. Enorme disparate. Ni se os ocurra descartar este libro por su protagonista o la aparente temática, porque os estaríais perdiendo una joyita (digo esto mucho últimamente, pero es que estoy teniendo suerte con mis lecturas. Alabados sean los libros, y alabadas sean aquellas amigas que te conocen tan bien como para hacerte regalos como estos).

Alan Bennett, un señor que solo podría haber nacido y existido en Inglaterra, de esos que son genios en todo lo que hacen y que cuando les nombran lord, o sir, o lo que se les ocurra, tiran de humor british e ironía para llevarse las manos a la cabeza y rechazarlo como si les estuviesen ofreciendo té a las 8 de la tarde, se pone el mundo por montera y coge a su reina, la insigne y eterna Isabel II, y la hace protagonista de su libro. Y encima le sale una novela que todo amante de la Literatura (así, con mayúscula), todo aquel que adore los libros, todo aquel que guste del humor y la fina ironía británicos y todo aquel que devore ávidamente lecturas relacionadas con la literatura, debe leer. Sin más.

"Leía, por supuesto, como todo el mundo, pero el gusto por los libros era algo que dejaba a los demás. Era un hobby, y la naturaleza de su trabajo entrañaba no tener hobbies. El jogging, cultivar rosas, el ajedrez o escalar, el aeromodelismo y decorar tartas. No. Las aficiones suponían preferencias y había que evitar las preferencias: excluían a gente. No tenía preferencias. Su trabajo consistía en mostrar interés, pero no en interesarse. Y además leer no era hacer algo. Ella hacía cosas"

La trama en un principio puede parece extraña. A la reina de Inglaterra, de repente, le da por leer. Vorazmente. Obsesivamente. Dejando de lado su perfección habitual, relajando sus milimetradas y encorsetadas apariciones, desoyendo los consejos de sus allegados, destensando la estricta mano de hierro con la que hasta ahora había manejado todo, haciendo esperar cortejos que siempre, siempre, han sido puntuales, enfadando a sus ministros y ayudantes, sorprendiendo a propios y extraños... Ella, que jamás ha mostrado interés por los libros porque no puede mostrar interés específico por nada para que nadie se sienta excluido, ahora lee. Mucho. Muchísimo. No hace otra cosa. Esconde libros entre los cojines de los carruajes, se lleva paquetes de libros a sus viajes al extranjero, se encierra en Balmoral durante las vacaciones pegada a un libro pasando olímpicamente de quien vaya a visitarla... lee, lee, lee...

Todo comienza con una biblioteca móvil aparcada junto a las cocinas de palacio. Allí conoce al bibliotecario, que ni se inmuta, y a Norman Seakins, que trabaja en esas mismas cocinas. Ya que llega allí sin pretenderlo, le parece feo no llevarse un libro y ofender al bibliotecario, así que, no sin antes advertir que es pensionista por si hay ventajas, se lleva su primer libro. Se inicia con lecturas asequibles para una persona que no ha leído jamás "en serio", escogiendo autores que fueron conocidos suyos, trabajaban para ella, formaban parte de la esfera social británica.... se sabe la vida de todos ellos de arriba a abajo, y empieza a lamentarse porque, al no conocer su obra, jamás les dijo nada interesante (y Bennett no deja pasar la ocasión para soltar un cotilleo o un chascarrillo sobre el susodicho autor). Poco a poco incrementa la dificultad de sus lecturas, se atreve con autores de los que no sabe nada, con libros alejados de su zona de confort, con aquello que nombran en tal libro, aquello que comenta tal escritor, comienza a tener opiniones propias, a razonar y disertar sobre lo que lee, a reflexionar sobre la literatura, sobre cómo afecta esta a su vida y lo que le revela sobre su antigua existencia... y lo que no era más que un pasatiempo inesperado se convierte en su razón de existir. Y eso a pesar de que el camino de un lector novel es duro:

"A la caza del amor resultó ser una elección afortunada y, a su manera, memorable. Si Su Majestad hubiera escogido otro tostón, una de las obras primeras de George Eliot, pongamos, o una de las últimas de Henry James, lectora novata como era, habría podido abandonar la lectura para siempre y no habría aquí historia que contar. Habría pensado que los libros dan trabajo"

Y así, sin prisa pero sin pausa, y con la ayuda de Norman, que asciende de pinche a paje y amanuense convirtiéndose en su proveedor literario, la lectura se convierte en el epicentro de su vida afectando a sus ganas de cumplir con unas obligaciones que hasta entonces no le había importado llevar a cabo. Y Bennett, con toda esta fanfarria como excusa, realiza un ejercicio de metaliteratura sobresaliente, con reflexiones magistrales sobre la literatura, los libros, los lectores, los autores, lo que sacrificamos por esta pasión, lo que esta pasión nos regala, nos enseña, nos aporta, los mundos que abre ante nuestros ojos... y la diferencia que supone una vida con libros y otra sin ellos. Isabel II, su iniciación a la lectura y lo que supone que un personaje como ella abandone sus quehaceres para sentarse a leer, son solo una excusa para realizar una oda a la literatura, a como un libro te lleva a otro, y a otro, y a otro, y a lamentarse de algo que creo que no nos resula ajeno: que los días no nos llegan para leer todo lo que nos gustaría a todos aquellos que nos dejamos llevar por este frenesí.

Poco más puedo contar sin desvelar demasiado de una novela breve en extensión que te hace sonreír y reflexionar a partes iguales a lo largo de todas sus páginas. El final es antológico, a la altura del libro y en consonancia con la historia, poniendo el broche de oro a un libro sorprendente en su planteamiento y soberbio en su ejecución que lleva por bandera un canto de amor hacia las letras revestido del más fino humor inglés.

"No pones la vida en los libros. La encuentras en ellos"

Por terminar, solo aclarar que podéis encontrar dos ediciones de esta misma novela publicadas por Anagrama. La que yo tengo salió en 2014 dentro de la colección La conjura de la risa y con una portada preciosa, pero anteriormente, en 2008, Anagrama lo editó por primera vez en castellano dentro de la colección Panorama de narrativas con una portada muy... de Anagrama. Os dejo las dos que comparéis. Lo que cambia la percepción de un libro solo por la portada. Y qué fácil es escoger una cubierta que agrade a la vista llamando la atención del lector y no... lo opuesto (con permiso de Su Majestad).
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Sylviabcn
 15 August 2022
Le llamaré librito porque tiene pocas hojas, unas 80 que se leen en un par de horas.
Pero por su contenido es un señor libro , que sin duda tiene mucho que ofrecer.
La historia, en principio parece sencilla, pero tiene mucha más profundidad de la que aparenta.
Toda una reina de Inglaterra queda “abducida“ por los libros y gracias a ellos cambia su perspectiva vital.
Me gusta porque queda muy claro la importancia que tiene leer y como cambia la percepción del mundo que tienen las personas.
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Yalonso
 08 April 2023
Me gustó muchísimo el estilo medio distendido con que está escrito este libro, y veo que sirve para acuñar un apalabra... Opsimata... Aunque aún no ha sido recogida por la RAE y digo "aún" porque creo que merece estar.
Solo una reina para encontrar una manera hermosa de decir "mierda" o "basura".
La verdad es que salvando las distancias, me identifico mucho con su majestad, porque al igual que ella, me parece que el mundo de los libros es maravilloso, al igual que ella vivo los relatos y me indigno con un personaje o con el autor, y al igual que ella basta que un libros sea muyyyy popular para que ya no me den deseos de leerlos; también yo he deseado tener delante a los autores para cantarles las cuarenta.... Yo también he querido intercambiar impresiones con un autor; y he sufrido las interrupciones y el deseo de leer un poco más o de sentir que hacer otra cosa y mantenerse alejada de un libro que engancha, es una tortura y disfrutar de la soledad en la lectura sin que nos tachen de egoístas.
Cuando pasas de la capa de anécdotas y de cómo la lectura cambió a la Reina, vemos otra capa sobre el entramado social de la realeza y de como todos quieren que la realeza sea como el pueblo, pero cuando eso pasa, los rechazan, no los entienden o simplemente quieren más, una perfección que ningún ser humano tiene, ya sea de la realeza o no.
Al final estoy convencida de que la Reina Isabel II de Inglaterra es una lectora muy común… quisiera saber qué hay de cierto en este libro, ¿es una biografía, una biografía novelada o muchas licencias por el autor?.
Los comentarios de la monarca me recordaron a Antoine Saint Exupery en El Principito enseñando su boa y elefante.
Nunca es tarde para descubrir el mundo de los libros y más aún disfrutarlo.
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Sekhmety
 09 August 2022
Una historia ocurrente y divertida. La reina de Inglaterra, la actual, descubre, casualmente, el placer por los libros y por la lectura, hasta el punto de casi casi descuidar, o deslucir, sus compromisos como monarca. Con el afán de recuperar todo el tiempo perdido, leer se ha convertido en una actividad prioritaria y primordial y eso no gusta nada en la corte.

"- Pero a Su Majestad, sin duda, debieron de aleccionarla.

- Desde luego --dijo la reina--, pero aleccionar no es leer. de hecho es la antítesis de la lectura. Aleccionar es sucinto, concreto y pertinente. Leer es desordenado, disperso y siempre incitante. El aleccionamiento cierra un tema, la lectura lo abre.

- Me pregunto si Su Majestad visitaría otra vez la fábrica de zapatos --dijo Sir Kevin.

- La próxima vez --dijo la reina, cortante--. ¿Dónde he dejado mi libro?"
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March_25
 07 April 2023
Me parece es que es la primera vez que la Reina de Inglaterra me hace reír a carcajadas. Lo mejor del libro es leerlo sin saber qué te vas a encontrar.
Yo sólo sabía que tenía buenas puntuaciones y muchas reseñas, que Isabel II se encontraba con una biblioteca ambulante, y nada más. Me he sentido totalmente identificada con este personaje, mi hijo también me esconde los libros y el ebook, la gente me mira rara cuando río, hablo en voz alta o lloro mientras estoy leyendo.
No voy a desvelar nada más, pero si os voy a aconsejar que lo leáis si no lo habéis hecho todavía. Es un libro muy corto, con una lectura muy ágil, rápida y divertida.
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Citas y frases (27) Ver más Añadir cita
arealareal15 February 2024
- Como todos ustedes saben, hemos tenido un largo reinado. En más de cincuenta años hemos visto desfilar, y no digo hemos despedido - (risas) - a nueve primeros ministros, seis arzobispos de Canterbury, ocho presidentes de los Comunes y, aunque quizá no la consideren una estadística comparable, a cincuenta y tres perros corgi: Una Vida, como dice Lady Bracknell, llena de incidentes.
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arealareal14 February 2024
"La clave de la felicidad es no creerse investido de ningún derecho". Añadió a esto un asterisco y escribió al pie de página: "No es una lección que yo haya tenido la oportunidad de aprender".
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arealareal13 February 2024
Creo que quizá me estoy convirtiendo en un ser humano. No estoy segura de que sea una evolución bien recibida.
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arealareal12 February 2024
... aleccionar no es leer. De hecho es la antítesis de la lectura. Aleccionar es sucinto, concreto y pertinente. Leer es desordenado, disperso y siempre incitante. El aleccionamiento cierra un tema, la lectura lo abre.
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ange-gomezlange-gomezl12 June 2022
Un libro llevaba a otro , nuevas puertas se abrían dondequiera que mirase y los días no eran lo bastante largos para leer todo lo que ella quería .
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