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Críticas sobre Deja cantar a la muerte (12)
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SaboraTinta
 16 enero 2020
No es ningún secreto que Sandra Andrés Belenguer es una de mis escritoras favoritas. Me enamoró con su primera obra: El violín negro, la cual también guarda una gran relación con El fantasma de la ópera, y desde entonces no he dejado de seguirla y disfrutar de sus otras novelas, como es el caso de Ex Libris y La noche de tus ojos. Es por ello por lo que tenía muchísimas ganas de leer su nuevo libro: Deja cantar a la muerte, y volver a disfrutar con sus tramas envolventes y su magnífica escritura. Y, he de decir, que la lectura de este retelling de El fantasma de la ópera me ha cautivado *.* y enamorado a partes iguales, como si de la voz de nuestro querido fantasma se tratara😉.

Hablando brevemente de la trama, solamente os diré que en esta novela los protagonistas vuelven a ser Christine, una artista que ha perdido la confianza en sí misma tras la muerte de sus padres y los comentarios de sus familiares, Raoul y Erik, el cual se dedicará a sembrar el caos en la Schola Cantorum, la academia en la que estudia Christine y a la que está estrechamente vinculado. Las vidas de todos ellos se entrelazarán y Christine tendrá que descubrir cuáles son sus verdaderos sentimientos, tanto hacia su ángel de la música como hacia Raoul Dassary.

Lo primero que tengo que destacar es la historia en sí, puesto que la trama replica a la perfección la de la obra de Gastón Leroux. Todo lo que nos encontramos en dicha novela tiene su reflejo en Deja cantar a la muerte y, a pesar de la modernización y de haber traído a Erik, Christine y Raoul al París del siglo XXI, las escenas, los escenarios y los personajes que aparecen son perfectamente identificables.

Por poneros algunos ejemplos, os diré que Raoul es uno de los hijos del dueño de una discográfica de gran renombre y con mucha influencia dentro del panorama musical (¿a alguien se le ocurre una manera mejor de transformar su figura de vizconde y vincularla con la música?), que las catacumbas de París se convierten en la morada del fantasma al igual que los distintos niveles de la Ópera Garnier en la obra de Leroux o que en la academia en la que estudia Christine, la Schola Cantorum, hay espejos que le permiten a Erik observarla pero también adentrarla en su mundo y en el lago subterráneo.

Así que, como podéis ver, Sandra ha bebido directamente de la fuente pero, a su vez, le ha otorgado su sello personal y ha añadido aspectos que la hacen todavía más interesante. Tal es el caso del mundo de los cataphiles (es decir, la de aquellos que se adentran en las catacumbas parisinas a pesar de las prohibiciones) y los cata-ops (la policía subterránea), el cual es sumamente atrayente y existe en la realidad. Además, he de decir que este universo también aparece en El violín negro y que me ha encantado volver a reencontrarme con el mismo. Por otra parte, una vez más, Sandra ha vuelto a ubicar la acción en París, una ciudad que conoce a la perfección y a la cual nos sentimos transportad@s mediante la lectura.

Ahora bien, quizás uno de los añadidos más acertados es el de la aparición de la madre de Erik en la trama. Mientras que en El fantasma de la ópera solamente se la mencionaba para hacernos comprender la infancia del mismo y el porqué de su máscara, en Deja cantar a la muerte está muy presente al seguir teniendo un vínculo madre-hijo con él y actuar como tal a pesar del horror que le despierta su propio vástago. Por lo tanto, la infancia del fantasma es totalmente novedosa en esta novela y nos hace comprender su dolor y su necesidad de esconderse del mundo. Además, convierte al “monstruo” en un ser completamente humano.

De hecho, los personajes son uno de los puntos fuertes de la novela. Es muy fácil sentirse identificad@ con Christine, su ingenuidad y sus inseguridades, con su lucha por conseguir sus sueños o con su desesperación y necesidad de escapar. No obstante, también es muy fácil conectar con Erik. Como ya he mencionado anteriormente, Sandra le ha hecho muy humano y eso nos hace sufrir con él, pero también anhelar lo que él anhela. Sandra nos mete en la piel de los protagonistas de manera magistral. Incluso podemos comprender a Raoul y su necesidad de ser lo que él quiere a pesar de verse empujado a ese mundo de lujo y desfases creado por su progenitor.

Una de las cosas que hace que los personajes calen tanto en nosotr@s es la manera que Sandra tiene de mostrarnos su historia. Si bien es cierto que la mayoría de los capítulos están contados por un narrador omnisciente en tercera persona, también nos encontramos algunos titulados “Contrapunto”, en los que Christine, Erik y Raoul nos cuentan en primera persona lo que sienten y su debate interior. de hecho, estos capítulos guardan una gran relación con otra de las protagonistas de la historia: la música, ya que el contrapunto es una técnica musical que nos muestra como se relacionan distintas voces para crear armonía. Así que ya veis que Sandra no da puntada sin hilo 😉.

Para finalizar, solamente puedo destacar la pluma y la prosa de la autora. Leer sus escritos siempre es un placer para los sentidos por su musicalidad (nunca mejor dicho) y por lo poético de los mismos. Es un deleite leer este tipo de novelas tan trabajados y con tantísima calidad porque proporcionan un plus a la experiencia lectora. Además, el arte y la literatura siempre están muy presentes en todas sus historias y esta no podía ser menos ^^. Para l@s que amamos estos guiños solamente aumenta el disfrute.

Además, para l@s que no lo sepáis, Sandra Andrés Belenguer es una gran experta en El fantasma de la ópera. Por ello, no se me ocurre mejor autora para hacer este homenaje a la inmortal obra de Leroux y traerla de nuevo a la vida.

Lo mejor: una prosa exquisita, una pluma muy trabajada y de gran calidad, un retelling muy fiel a la historia original pero completamente novedoso a su vez… Sobran los motivos para leer esta novela 😉.

Lo peor: una vez más, queda demostrado que a Sandra no se le puede poner ningún pero.

Deberías leer esta novela si eres fan de “El fantasma de la ópera” en sus múltiples variantes, si te gustan las historias con una pluma impecable y, por descontado, si ya conoces la obra de Sandra Andrés Belenguer.
Enlace: http://saboratintaliteraria...
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Vatodaletra
 30 abril 2020
Deja cantar a la muerte es un retelling del clásico El fantasma de la ópera, de Gaston Leroux, un libro que no he leído, pero que gracias a esta historia estoy deseando leer. Este libro cuenta la historia de Chtistine, una chica que se encuentra muy perdida, se siente sola, llena de inseguridades y traumas que la sumergen en una oscuridad de la que es incapaz de salir. Christine está estudiando en una escuela de artes, ya que es lo que sus padres siempre quisieron, pero no se siente con fuerzas de seguir adelante, no se ve capaz de cumplir con el sueño de sus progenitores, y eso solo consigue hundirla aún más. En la historia veremos su evolución, su relación con las famosas catacumbas parisinas y la acompañaremos con sus primeros romances.

Reseña completa en el link
Enlace: https://vientoenpopaatodalet..
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Celeste_Cruz
 31 marzo 2020
En este retelling nos encontramos con una historia que sucede en la actualidad. Desde la muerte de sus padres, Christine no levanta cabeza. Ellos eran los que protegían su inocencia y le animaban en todo. Estaban muy involucrados en su formación como bailarina y cantante y no cesaban en su empeño de que sus alas crecieran. Sin embargo, cuando fallecieron su mundo se derrumbó. Sus tíos le dijeron que no valía para nada, que su amor por la música era solo una fantasía y un sueño estúpido, que debía crecer y olvidarse de todas esas ensoñaciones. La única que la apoyó, y con quien vive, fue su abuela. Después de eso, su autoestima quedó destrozada. Siguió estudiando en la Schola de artes escénicas pero ya no puede brillar como antes. Su técnica es perfecta, pero ya no hay en ella ni pizca de sentimiento. Sobre todo cuando su compañera de clase, Charlotte, la chantajea constantemente para que no destaque y poder llevarse ella todo el mérito, como hija del director que es.

Así pues, Christine se halla en un constante desamparo. Ya no cree en lo que hace, no tiene unos padres que la apoyen y la animen a seguir hacia delante y su pasión, la música, ha dejado paso a la tristeza. Su único respiro son las incursiones que hace de vez en cuando con su grupo de cataphiles a las catacumbas parisinas. Ese submundo, vacío y misterioso, es lo que hace que sus miedos y preocupaciones desaparezcan. Es su segundo hogar.


Erik es un fantasma que vive encerrado en las catacumbas. La oscuridad es su elemento y esos túneles son su refugio. Hace años que no sale de allí. No lo necesita. Es un monstruo que se alimenta de aquellas paredes. Sin embargo, cuando la preciosa voz de Christine irrumpe en su soledad, no puede seguir fingiendo que todo sigue igual, que nada ha cambiado. Solo él es capaz de escuchar el dolor y la desesperación que transmite su voz cuando canta. Solo él, otro apasionado de la música, es capaz de entender lo que está expresando con ese canto aparentemente inocente. Christine desea aferrarse a un pasado en el que fue feliz. Un pasado en el que, según sus padres, existía un ángel de la música que velaría por ella y que la cuidaría. Y Erik está dispuesto a dejar de ser un fantasma para convertirse en el protector que ella necesita.

La modernización que ha hecho la autora de este clásico no desentona, pues los elementos principales y que hacían brillar El fantasma de la ópera, siguen ahí. Christine sigue siendo aquella joven dulce que se dejaba guiar por su ángel protector. Sin embargo, aquí es una adolescente que sufre de problemas reales que ocurren hoy en día entre los chicos jóvenes. La baja autoestima, el creerte inferior o no válido en lo que haces es, por desgracia, algo que está a la orden del día. de esta forma, es muy fácil congeniar con ella y comprender sus sentimientos. Aun así, he de puntualizar que, aunque al principio sentía mucha empatía con ella, había ciertos momentos en los que su negatividad y su victimismo me desesperaban. Pero bueno, aun así se podría decir que es comprensible.

En una de sus incursiones a las catacumbas, Christine conocerá a Raoul, el otro personaje fundamental de esta historia. He de decir que este Raoul me ha parecido insoportable. Se trata de un niño bien procedente de una familia adinerada porque su padre es un productor musical famoso. Esto le convierte en un muchacho más repelente que el personaje original y que es difícil que te caiga bien. En el desarrollo de personajes, se nota bastante cuál es la elección de la autora entre Erik y Raoul y eso afecta a cómo estos han sido caracterizados. Por lo tanto, como lector es complicado congeniar con Raoul y verlo como una opción viable para Christine.


Por otro lado, Erik me ha gustado mucho. Era, sin duda, mi personaje favorito, por lo que tenía un poco de miedo acerca de cómo lo habría actualizado la autora. No obstante, creo que ha dado en el clavo a la hora de reconstruirle. Sandra Andrés ha sabido darle un nuevo background y una historia de por qué es como es y sobre qué bases se ha construido su vida, lo que le da mayor profundidad y ayuda a lector a entender por qué Erik es como es y las decisiones que le han llevado a su posición actual. Eso no significa que todo su comportamiento sea justificable, ojo, pues tiene algunas actitudes posesivas y bastante cuestionables respecto a Christine. En este sentido, me recuerda un poco a Edward Cullen. Tomaba ciertas decisiones cuestionables, pero que podías llegar a entender debido a las circunstancias en las que se encontraba. Quizá ha sido en este aspecto donde menos he congeniado con el fantasma. Por otro lado, lo que más me ha impresionado ha sido, sin lugar a dudas, la sensualidad de Erik. Esto es algo que la autora ha sabido explorar y explotar a la perfección. Cuando vi la película del 2004, Erik me resultaba tremendamente erótico y seductor, pero sentía que se me quedaba corto, que quería más de esa parte. Y esto es algo en lo que la autora ha hecho mucho hincapié, en su lado más misterioso y sexy, saciando esas ganas que tenía de verle como el adulto seductor que hay detrás de esa máscara. Este ha sido, sin duda, mi punto favorito de toda la historia y el que más he disfrutado. al final, Erik y Christine son los que experimentan un mayor desarrollo y los que más evolucionan, cambiando ciertas perspectivas o visiones que tenían al principio por otras más maduras.

En cuanto a la trama, es casi la misma que en la historia original, tan solo cambian ligeramente los escenarios, el añadido de los cataphiles y sus visitas a las catacumbas y el nuevo transfondo para el fantasma. El final también es distinto, aunque no os revelaré nada para que sea sorpresa. La pluma de la autora me ha gustado mucho, es muy bonita y lírica en ciertos puntos. Aunque también es cierto que, en ocasiones, se me ha hecho un poco recargada y cargante.

Es un retelling que actualiza muy bien este clásico del cine, la literatura y los musicales, sin perder la esencia ni la magia que lo caracteriza y que nos atrapó desde el principio. Si os gusta El fantasma de la ópera y queréis seguir leyendo sobre su historia, Deja cantar a la muerte es muy buena opción.
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Lectorabooks
 05 febrero 2020
Tengo que decir que es la primera vez que leía a la autora y no conocía nada de la historia original (que hay un fantasma y ya) así que realmente no puedo opinar si es un buen o mal retelling porque no tengo ni idea de lo que pasa en ella.
Lo primero que puedo decir de este libro es que tiene un estílo lírico que sandra hace suyo totalmente y que te embriaga por cómo te cuenta las cosas de verdad.
Al igual que perfila genial las dos voces cantantes; la del fantasma cuya historia es bastante trágica (aunque a mi no me gustó mucho este personaje la verdad) y la de Christine una chica que realmente está empezando a saber cosas por primera vez.
No se si lo sabeís pero amo las historia en que la música es importante y esta no podía ser de otra manera la verdad y encima ambientada en París de manera que parezca que es un paralelismo de la historia: Triste, misteriosa, oscura y como no atractiva.
Otra cosa es lo bien que se tratan los temas, ¿Quién no ha sentido miedo a no ser lo suficiente buena en algo que te gusta o perder tu pasión? Porque si, me sentido muy reflejada en sus inseguridades y la verdad es que en ese aspecto la entendí bastante, ahora en la decisiones con el fantasma no mucho.
Si tuviera que decir algunas referencias con compararlo sería por ejemplo la Novia Cadaver, El jorobado de Notredame, la Bella y la Bestia entre otros (seguro que os gusta si os gustan estas pelis.)
Y hablando de referencias, un fallito que si vi es que claro si me hablas de una película, serie, libro o whatever lo normal es que cuentes un poco de qué va porque yo por ejemplo que no he visto V de Vendeta no sabia de que tema hablaban los protas porque se sobreentiende que las has visto.
Como ya he dicho no entiendo de retelling pero si diría que es un precioso homenaje al clásico (a pesar de que no lo he leído)
Por último, diré que he tenido un pequeñito problema con el final porque claro como ya he dicho antes no me gusta Erik, entiendo su historia pero no su actitud. (Obvio soy teamRaoul)
Y aunque parezca que es un poco acelerado porque paso todo en muy pocas paginas, eso sí engacha muchísimo (me leí 160 pg de corrido)
Como he dicho antes se nota el cariño que le tiene Sandra a esta historia.
📒📕📗📘/5
En conclusión os recomiendo esta historia tanto si amais la historia original como si no porque es latente el cariño que siente la autora hacia este clásico por lo que la ambientación está bastante bien cuidada (tanto que me dio hasta cosita) y los personajes está muy bien perfilados y los llegas a comprender muchísimo con la escritura tan delicada y propia de la autora hace que este libro sea ventilado.
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AlhanaRhiverCross
 23 noviembre 2019
Esta ya es la cuarta novela que leo de Sandra Andrés Belenguer y aunque hace unos cuantos años que la descubrí, he ido leyendo lo que va publicando con mucha calma y manteniendo mis expectativas a raya. Me gusta muchísimo su estilo narrativo y la verdad es que disfruto solo leyendo cómo escribe sin que me importe mucho lo que cuente en cada historia. O lo que es lo mismo, voy a seguir leyéndola porque me gusta su prosa y no le doy tanta importancia a sus tramas, que pueden entusiasmarme más o menos. En este caso, la novela tiene varios puntos fuertes a su favor que pueden hacer que sea una lectura magnífica, sobre todo si nunca se ha leído nada de la autora; y a la vez, me he encontrado con otros aspectos que ojalá hubieran sido mejores, sobre todo porque no puedo evitar comparar con otras de las historias de una de las autoras por las que más motivación siento a la hora de elegir lecturas.

Entrando ya en materia con Deja cantar a la muerte, la figura del fantasma siempre ha sido una de las más enigmáticas y fascinantes que nos ha dado la literatura y su hechizo ha traspasado las páginas en incontables ocasiones para llegar a las pantallas y los escenarios de medio planeta, aunque son pocos los retellings que se conocen dentro de la propia literatura. Este es el mayor aliciente con el que cuenta esta novela: la curiosidad por un personaje tan hipnótico como su música, tan misterioso como su leyenda y tan cautivador como su personalidad, pese a que no deja de ser un perturbado solitario y agresivo que causa desgracias allá por donde pasa y rapta jovencitas cuando se obsesiona con ellas. Sí, el fantasma es todo eso y aun así sigue encandilando por algún motivo inexplicable. O no tan inexplicable, porque precisamente creo que ahí radica que se haya convertido en un personaje inmortal que a día de hoy sigue siendo magnético. Quizás por eso, al elegir esta lectura tenía una sensación contradictoria según pusiera el imán que me atrae hacia este personaje, porque no es la primera que la autora escribe sobre El Fantasma de la Ópera y yo ya había leído su anterior novela inspirada en este clásico, titulada El Violín Negro, que guardaba bastante más distancia con el original que la que nos ocupa ahora. En aquella ocasión, la primera vez que leía a Sandra Andrés, logró engancharme más porque rozaba la novela gótica de misterio y tenía ese aire de versión libre en la que no sabía muy bien por dónde iría la historia.

Sin embargo, en este caso, tengo que reconocer que al estar ambientado en nuestro siglo, pensé me iba a encontrar con un clásico modernizado, con mensajes renovados y con personajes rejuvenecidos. Aunque la verdad es que he sentido algo de decepción porque, tal y como yo lo he sentido, no he encontrado nada de esto por una simple razón: se parece demasiado a la historia original incluso con sus “fallos” (contextualizados en su época, por supuesto). Hay algunos detalles que intentan aportar un toque nuevo, como la presencia de la abuela de Christine, un punto de vista propio para Raoul en algunas escenas o las aventuras de los fanáticos del mundo subterráneo de París (con toda la ingente documentación que eso conlleva) para que no se vea solo como el hogar de Erik. También cuenta con una buena construcción psicológica de los tres personajes principales aunque, de nuevo, sin aportar mucho más a lo que ya conocemos y en ocasiones, puede llegar a hacerse repetitivo, como los pensamientos recurrentes de baja autoestima que arrastra Christine o el nivel de obsesión que siente Erik por ella y por su éxito.

Por todo ello, el nivel de detalle con el que la autora trata de reinterpretar el clásico en realidad ha sido un hándicap que le ha impedido convertirse en una historia propia con la que encandilarme, porque más que un retelling he tenido la sensación de haber leído un remake, simplemente cambiando de época e incluso forzando situaciones que hoy en día serían un tanto sobreactuadas (como que Christine crea de verdad, pero de verdad, que existe su ángel de la música y se enfade al comprobar que solo es un chico que nada tiene de sobrenatural). Tanto es así que a veces resultan un poco absurdas algunas escenas que me han hecho plantearme todo el rato en qué narices piensa Christine para permitir que un acosador desconocido, literalmente, la acose; por no mencionar las continuas alusiones a ángeles que parecen justificar toda esa relación y que en el original quedaba como muy “romántico” pero que en una actualización del clásico me saca de la trama por completo porque se me van los ojos hacia arriba. Además, en la academia en la que se desarrolla la mayor parte de la trama se pierde un poco el realismo de algunos encuentros entre ambos tras pasadizos secretos y espejos de un solo sentido, que podían tener algo de verdad en la legendaria Ópera Garnier, pero que en una escuela rodeados del resto de alumnos, no me ha terminado de encajar del todo. Por el contrario, el ligero cambio de actitud en el final con respecto a la obra original ha logrado que la sensación en general fuera mejor de lo que me esperaba.

Por otra parte, la pluma de Sandra Andrés Belenguer sigue siendo preciosa y no hay otra manera de definirla. Puede que sea un poco demasiado recargada y con más florituras de las necesarias (en el sentido más subjetivo de lo que es necesario o no en una narración, obviamente), con un estilo narrativo y descriptivo propio que puede hacer que la lectura se haga demasiado densa si no se coge el ritmo adecuadamente desde el principio y puede que incluso en algunos pasajes me hayan sobrado párrafos enteros sin ninguna duda. Y aun así, he seguido leyendo como hipnotizada porque la prosa, empalagosa o no, es dulce y muy agradable a los ojos, con multitud de metáforas, antítesis y otros recursos literarios muy bien utilizados, aunque como digo, quizás en exceso, pero es que forma parte intrínseca de la pluma de esta autora. Además, ha sabido plasmar muy bien la inseguridad que define y coarta la vida de Christine, el carácter obsesivo y atormentado por su físico que es inherente a Erik y que le empuja a comportarse como un acosador con tendencias vengantivas y, en general, ha captado a la perfección la esencia de su relación, un tanto dependiente y enfermiza por ambas partes.

En otras palabras, una buena novela a nivel técnico y narrativo que me ha fallado a nivel argumental porque se parece demasiado al original y porque no arriesga un poco más para poder actualizar también las reacciones de los personajes. Está claro que puede gustar muchísimo, y más si se empieza a conocer a esta autora por esta novela, porque la mejora en su calidad narrativa es palpable con respecto a novelas anteriores, así que solo por eso merece ser recomendada al margen de gustos personales. Por lo demás, yo tendré que elegir alguna otra de sus publicaciones para disfrutar aunque sea un poquito más de historias que vengan directamente de su imaginación, pero si os gusta El fantasma de la ópera, tened claro que Sandra Andrés Belenguer es la autora que necesitáis.
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Ayda
 25 septiembre 2019
Se trata de un retelling del fantasma de la ópera ambientado en el París de nuestro siglo actual, nuestra protagonista es Christine una chica que ha perdido a sus padres, y ha perdido el sentimiento en lo que hace, bailar y cantar en la Schola francesa. Cuando ya cree que ha perdido la esperanza en volver a encontrarse a si misma un ser misterioso el cual vive en las grandes catacumbas de París, escuchara su voz y se quedará maravillado por ella, pero para saber su historia os invito a que dejéis cantar a la muerte.
En primer lugar quiero decir lo bien que escribe la autora, tiene una gran profundidad en cada cosa que dice con un toque de belleza asombroso.
En cuanto a las descripciones han hecho que me sienta verdaderamente en todos los recodos de la ciudad Parisina y a pesar de que no he estado, considero que he podido imaginarlo todo casi a la perfección.
Respecto a la trama, me ha gustado mucho el enfoque central que se da a lo largo de toda ella, cumplir los sueños, quitarnos una máscara y no privar al mundo de como somos nosotros mismos, así como superar las adversidades que se plantean en el camino, he de decir que me ha faltado un poquito más de historia entre nuestros dos protagonistas, más romance por así decirlo, sin embargo tampoco es tan necesario dado que lo que pienso que de verdad se quiere transmitir es lo anteriormente dicho.
Por último quiero decir que me ha gustado mucho los distintos puntos de vista que se ofrecen de los personajes, me parece que así puedes captar la historia desde todos los flancos y que no se escape ningún detalle acerca de ella
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lara194
 25 septiembre 2019
"Deja Cantar A La Muerte", el retelling con más enseñanzas y situaciones realistas, que he leído hasta la fecha.


"El Fantasma de la Ópera" de Gaston Leroux no tiene nada que envidiar a la puesta en escena que ha 'creado Sandra. Sigo a la autora desde mi adolescencia y, puedo asegurar que cada una de sus historias es capaz de absorberte y hacer que la magia cobre vida.


En su nuevo libro, quedan patentes sentimientos como el sufrimiento ante la pérdida, el acoso, el miedo al fracaso, el dolor del rechazo, el crecimiento personal...
Las innumerables descripciones, que en un principio pueden parecer densas, pero que poco a poco van transformando la historia y, unos personajes con los que llegas a identificarte, hacen de "Deja Cantar A La Muerte" un libro muy especial.


Christine y Erik son dos personajes contrapuestos que llegado el momento, encuentran un punto de conexión. La música.

A partir de ahí, el mundo triste y gris de Christine cambiará por completo. Volviendo a encontrar la llama interior que creía extinta, creyendo en sí misma y recobrando los sueños de la infancia, Christine se convertirá de patito feo a un cisne de gran belleza.

Erik por su parte, el chico encerrado en las catacumbas, convertido en sombras, en un fantasma que deambula por los subterráneos de París, también dará un cambio significativo. Aprenderá que su condición personal no quita para que alguien le quiera por cómo es, pero dejando a un lado las obsesiones.
Su voz, puede que la causante de la maldición que lo rodea, es pura magia.


Sandra ha reinventado "El Fantasma de la Ópera", pero sin dejar de lado las míticas escenas que plasmó Leroux.
Toda la trama es capaz de trasmitirte anhelo, sufrimiento, amor. Los personajes calan hondo, haciéndote partícipe de la historia.


"Deja Cantar A La Muerte" no me ha defraudado en absoluto. Sabía que Sandra trataría al fantasma con todo el respeto y delicadeza de la que es merecedor.
Si queréis una novela repleta de sentimientos, música y misterios encerrados en las catacumbas de París, éste es vuestro libro.
Enlace: https://themagicalibrarian.b..
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Naya_gm
 25 septiembre 2019
Una vez más, Sandra consigue agarrarme con sus palabras el corazón, tirar de él, estrujarlo, aplastarlo, estirarlo, hacerlo dar botes de alegría, moverlo al son de su historia, de la música oculta entre las palabras de este libro, hacerlo bailar, hacerlo soñar… en definitiva, hacerlo sentir.
Enlace: http://elmundodenaya.blogspo..
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Librosconraices
 03 septiembre 2019
¿Qué puedo decir con respecto a este libro? Se ha convertido en una de mis lecturas favoritas de este año. Se merece estar en un pedestal, una balda única solo para él. Por una sencilla razón: actualmente me sumerjo en otras lecturas y me parecen poca cosa. No sé si por cosas de la vida, ya que quizá la calidad de los autores no es nada comparable o, si esta lectura, dejó el listón demasiado alto.

No cabe duda y no hace falta llegar al final de mi reseña para saber que le doy sus merecidísimas 5 estrellas.

Me llamó mucho la atención que fuera un retelling del fantasma de la opera, ya que me daba mucha curiosidad la historia original. Pero me contuve y no busqué nada al respecto, me dejé guiar por esta nueva versión. Y qué bien lo hice. La pluma de Sandra me sorprendió, así que si no hubiese buscado posteriormente nada al respecto, tampoco hubiese importado. Me basta y me sobra con Deja cantar a la muerte. Fan absoluta. Quiero leer todo lo que saque a partir de ahora esta mujer.

Es delicadeza, es dolor, es emoción. Es la ambientación, los personajes tan delicados y tan tan perfeccionados de principio a fin. Es algo inexplicable, que quizá solamente se pueda entender leyéndolo. Parece que exagero, pero en realidad me quedo corta. Es perfección. Es una historia digna de ser leída, disfrutada y saboreada. Sé que pronto me lo volveré a leer, lo disgustaré una vez más y me volverá a impactar. Increíble.

Si me ha gustado tanto es por una sencilla razón. Dentro de esta historia está Sandra. Se palpa que ha puesto el alma en cada palabra. Hacía tiempo que un libro no me transmitía tanto. Me ha tenido sumergida durante cada una de sus páginas, me ha mantenido en vela hasta las tanta, porque era imposible dormirme sin conocer su final. Y por supuesto, al día siguiente releí los dos últimos capítulos. Me emociona tanto terminar una historia y tener esta sensación de plenitud. Que un libro me haga pensar, es precioso. Así que felicito a la autora, porque ha hecho algo magnífico.

Y bueno, no quiero comentar mucho con respecto a los personajes o a la historia en sí, porque si ya de por si es un retelling, no hace falta mucha más información. Creo que es perfecto para leerlo sin muchos datos, porque de esta forma habrá un efecto sorpresa mucho mayor y, cuando lleguéis al final no os lo podréis creer.

Solo quiero mencionar que una de las cosas que me ha tenido más enganchada ha sido el personaje de Erik. Es lo que más mérito tiene de todo el libro. Es un personaje tan bien definido, rodeado de tantísimo misterio, que es único. Tiene una magia muy especial y, me he quedado con ganas de más. La ambientación también se merece otra mención, porque como dije por mi cuenta de instagram, hasta los agradecimientos, donde Sandra habla de su investigación, llevada a cabo para documentarse, me ha transmitido esa sensación de aventura y ansias por descubrir. Quiero ir, necesito empaparme sobre todos los misterios que rodean París.




En definitiva, Deja cantar a la muerte es un libro mágico, igual que cada una de las palabras escritas por Sandra Andrés Belenguer, que a través de su historia consigue embaucarte y transportarte a las catacumbas de París. Tanto la ambientación, como los personajes, son realmente exquisitos, tan bien estructurados y narrados que es imposible no meterte de lleno en esta historia tan mágica, pero también trágica. Me ha llegado al corazón y me ha emocionado. Ojalá todas las historias transmitieran tanto. Ojalá todos los autores tuvieran la capacidad de transmitir lo que ella. Porque si algo es verdad, es que el alma de la autora está en esta historia. Y ahora un cachito de la mía también.

Enlace: https://librosconraices.blog..
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Apasionadadelalectura22
 03 septiembre 2019
Se trata de un retelling del fantasma de la Ópera.
Es un libro que me ha transmitido muchísimos sentimientos y está lleno de música. La forma de escribir de la autora me ha encantado,es el primer libro que leo de ella y sin duda leeré más. Un libro precioso que deberíais leer todo el mundo.
El personaje de Erik es el que más me ha conmovido y con el que más he empatizado
Enlace: https://www.instagram.com/p/..
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