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ISBN : 6073139632
Editorial: Editorial Debate (23/02/2016)

Calificación promedio : 4.17/5 (sobre 6 calificaciones)
Resumen:
La escritora bielorrusa da voz a aquellas personas que sobrevivieron al desastre de Chernóbil y que fueron silenciadas y olvidadas por su propio gobierno. Este libro les da la oportunidad de contar su historia.

Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Paloma
 13 junio 2018
“Cuando hablamos del pasado o del futuro introducimos en estas palabras nuestra concepción del tiempo, pero Chernóbil es ante todo una catástrofe del tiempo. Los radionúclidos diseminados por nuestra Tierra vivirán cincuenta, cien, doscientos mil años. Desde el punto de vista de la vida humana, son eternos”.
He estado dándole vueltas a cómo escribir esta reseña y no encuentro las palabras exactas. Siento que me quedaría corta para describir la conmoción que causan los testimonios de la gente que vivió la tragedia de Chernóbil. Las experiencias que recoge Svetlana Alexievich son brutales y lo dejan a uno con un infinito sentimiento de tristeza, de impotencia, de coraje y de dolor. No he conocido a ninguna de las personas cuyas voces que nutren la crónica de la autora y, sin embargo, es imposible no ser movido por su experiencia que no es más que una suma de pérdidas -de seres queridos, de sus hogares y de su tierra.
He llorado con un par de testimonios, porque el sufrimiento es indescriptible ante la pérdida del ser amado -esposos, hijos, familia. Un día los hombres salieron a trabajar y sí regresaron -para iniciar una agonía que en tres meses los borró de la tierra; o un hombre regresó de su trabajo y le regaló a su hijo pequeño su gorra y tres años después tenía un tumor en el cerebro.
He llorado también por la impotencia ante un régimen que, como muchos otros en el mundo, se considera todopoderoso, el único con acceso a la verdad. A reserva de las causas o errores humanos que hayan generado la explosión en el reactor de Chernóbil, quizá lo más grave fue la reacción de las autoridades de la ex Unión Soviética: negar todo, culpar a Occidente de un sabotaje, enviar a gente inocente cómo carne de cañón para contener la situación. Realmente no sé si se hubiera podido hacer de otro modo, pero lo frustrante fue el silencio. El no informar a la población del peligro porque esto no fue otra cosa más que negar cualquier responsabilidad.
Este libro es dolor puro y me parece que, a diferencia del otro libro de Svetlana que leí hace unos meses La Guerra no tiene rostro de mujer, ofrece muy poca esperanza. Si pensamos en el daño que causó la explosión y, retomando las palabras de la cita del inicio, pasará una eternidad antes que todos los contaminantes que se liberaron desaparezcan de la tierra. Miles de años que una vida humana no abarca. Eso hace pensar -a treinta años de la tragedia, ¿hemos visto realmente cuáles serán las consecuencias del accidente? Asimismo, a diferencia de las guerras, que no dejan de ser inhumanas y crueles, muchas veces estas sí concluyen o la gente abandona sus países. Pero ante un desastre nuclear, ¿a dónde se huye? ¿Quién garantiza que la tierra tendrá la capacidad de limpiarse cuando ha sido tan cruelmente atacada? No tenemos todo el conocimiento y quedamos ante el horror de la incertidumbre.
También me resultó impresionante el entender el amor a la tierra. Quizá uno da por sentado muchas cosas -su ciudad, su casa, el entorno, y hasta en ocasiones, puede minimizarlo, particularmente aquellos que hemos siempre crecido o vivido en ciudades. Pero aquellas comunidades que viven en localidades pequeñas, rodeados de naturaleza, tienen una relación muy distinta con la tierra; una relación de respeto y cuidado que supera nuestros conceptos nuevos de sustentabilidad. La tierra es vida, es historia, es herencia; y de pronto miles de personas se vieron arrancados de ella. Es muy fácil pensar “ante el peligro, sin duda huiría dejando todo”. Pero ¿es esto cierto? Tan solo de pensarlo, me estremezco. No se trata solo de un apego material: nuestra casa, pertenencias, por pocas que sean, es algo que hemos construido. Y en caso de comunidades rurales, es algo que son conscientes que la tierra les ha dado.
Este libro también invita a pensar profundamente nuestra relación con la naturaleza, creo que mejor que cualquier libro de marcos ambientales y buenas prácticas. Hubo un testimonio que en particular me dejó helada -un apicultor en la zona, que, a la mañana siguiente después del desastre, salió a trabajar. Todo parecía igual, el sol brillaba, era un día como cualquier otro. de pronto se dio cuenta que las abejas habían abandonado sus colmenas y el silencio lo impactó. Los animales, más sabios por su instinto de supervivencia, habían huido. Damos tanto por sentado que pocas veces quizá reflexionamos sobre la importancia que cada hormiga, cada hierba, cada ave tiene en el ecosistema que nos permite estar donde estamos.
Con todo y la desesperanza, creo que este libro debería estar al alcance de todos, para que no olvidemos la fragilidad de nuestra condición humana y sobre todo, la importancia de la empatía hacia los demás, pues la humanidad no es inmune ante desastres cómo éste y más considerando que fueron resultado de las acciones que tomamos sobre nuestro entorno y la naturaleza.
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pasiondelalectura
 20 septiembre 2019
La periodista bielorusa S. Alexeivitch ha escrito este testimonio de lo que ha sido, por el momento, la peor falla tecnológica de la Humanidad. Es un documental sin concesión, narrado por sobrevivientes. El libro está prohibido en Bielorusia.
El accidente acaecido en la madrugada del 26 de abril de 1986 cerca de la 1 y media de la mañana en la Central nuclear "Lenine" en Bielorusia, nos marca un antes y un después.
Bielorusia con 10 millones de habitantes, perdió 485 pueblos después de la explosión, de los cuales 70 fueron sepultados bajo toneladas de arena, plomo y cemento. Hoy en día 2,1 millones de personas viven en regiones contaminadas con una mortalidad de 20% más importante que la natalidad.
Se debe saber que el cuarto reactor aún conserva, bajo una gruesa capa de plomo y cemento armado, cerca de 20 toneladas de combustible nuclear. Esta capa fue proyectada por robots (que duraron solo horas, neutralizados por las radiaciones) y helicópteros. La capa tiene hoy fisuras y se calcula que la superficie de las fisuras abarca unos 200 metros cuadrados que dejan escapar en continuo aerosoles radioactivos.
La periodista quiso reunir, 10 años después, los testimonios de los sobrevivientes.
¿La causa? Se dice que un reactor sobre calentó y explotó. El accidente vendría de que los rusos de Moscú querían saber en cuánto tiempo la Central partiría en "modo rápido" y para ello suprimieron controles y sistemas de seguridad.
Lo que la gente vio aquella noche en el cielo y en el suelo, es indescriptible porque vieron lo intangible, lo que no se debe ver por ningún motivo: unas placas color de tinta sobre el suelo, brillantes, algunas azules, alguna roja. Y todo había desaparecido a la mañana siguiente con la lluvia.
Toneladas de cesio, iodo, plomo, zirconio, cadmio, berilio, boro y una cantidad desconocida de plutonio cayeron esa noche sobre Bielorusia. En total, unos 450 tipos de radionucleidos diferentes, el equivalente (lo leí) de 350 bombas de Hiroshima, 3000 microröntgens por hora cuando lo máximo soportable son 25.
La población no fue bien informada ni protegida con el iodo necesario; fue evacuada a la rápida y el peligro minorado para no "crear pánico". No se hizo nada frente a la incompetencia y al desorden rusos, a la mala información. Las órdenes llegaban con parsimonia desde Moscú y la gente temía mucho más perder la carta del partido comunista que decir la verdad sobre el desastre. El Estado mintió deliberadamente a su gente y guardó el secreto absoluto sobre lo que estaba sucediendo.
Svetlana Alexeivitch dice que el carácter ruso es fatalista y se conforma con lo que venga, no hay racionalismo, es la mentalidad eslava.

Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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laurapriscilla1
 07 junio 2019
🎡VOCES DE CHERNÓBIL .( Crónicas del futuro) 🎠Autor: Svetlana Alexiévich.
🎢Editorial:DEBOLS!LLO 🌸Venta online calificada: @amazon
Costo: pasta blanda US$9.17. 🥀reseña de mi lectura: Este libro rompió mi corazón en mil pedazos , no puedo creer cuánto sufrimiento , dolor y pérdida causó la explosión del reactor 4 , la escritora te hace sentir el dolor en cada línea el texto , es difícil estar en el lugar que por obligación les tocó estar a miles de personas , pero es inevitable no sentir el dolor ajeno de cada una de ellas ,este libro está enfocado en historias desgarradoras de muchas de las personas que sobrevivieron a Prípiat ,a esta catástrofe , pero no a la perdida de sus seres más amados, nadie logra descifrar si se habla de amor o de la muerte , nadie comprendía que estaba sucediendo realmente ese día, nadie sabía que aquel fuego ,provenía del reactor 4 de chernóbil, mucho menos se imaginaban cuál sería su futuro después de aquella catástrofe , sin explicación alguna ,los habitantes comenzaron a morir , en días ,en meses , en años de enfermedades totalmente distintas , toda esta catástrofe nos produce dolor, pena, lastima por las personas , pero más dolor y pena es aquellos animalitos , quienes eran los que se quedaban en aquellas aldeas cuando todos los hombres fueron desalojados? El hombre solo se salvaba así mismo, traicionado al resto de los seres vivos , las historias en este libro cuentan cómo fueron los últimos días de sus seres queridos y sobre lo desgarrador que fue abandonar por completo sus vidas en Prípiat , sus casas, sus muebles ,su ropa , sus recuerdos ... 🎡Diversas observaciones , el 26 de abril 1986 se registraron Niveles elevados de radiación en Polonia, Alemania , Austria y Rumania ; el 30 de abril , en Suiza y el norte de Italia; el 1 y 2 de mayo , en Francia , Bélgica ,países bajos , gran bretaña y el norte de Grecia , Japón , el 3 de mayo, en Israel ,Kuwait, Turquía; el 4 de mayo en china ; el día 5 y 6 de mayo en Estados Unidos y Canadá.
Bastó menos de una semana para que chernóbil , se convirtiera en un problema para todo el mundo ... 🥀¿Cómo crees que afectó a los habitantes de Prípiat en unas horas? @megustaleer
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aldimo97
 28 junio 2018
La noche del 26 de abril de 1986 dejó la ciudad de Prípiat deslumbrada bajo una luz fulgente. Eran cerca de la una y media de la madrugada. La gente, desvelada por el sonido desconocido de un estallido, se reunía en los balcones de amigos y conocidos para disfrutar del espectáculo. Los niños eran levantados por encima de los hombros de sus padres para contemplar la mezcla de colores que se confinaban en un cielo nublado por un tipo de capa de polvo negro. “Mira, recuerda esto!” decían embobados sin saber que la muerte podía ser tan bella.
Tres kilómetros más allá, mientras se realizaban unas pruebas de seguridad en la Central Eléctrica Atómica de Chernóbil,una serie de explosiones destruyeron el reactor y el edificio del cuarto bloque energético. El accidente supuso la peor catástrofe nuclear de la historia. El país perdió cuatrocientos ochenta y cinco pueblos,setenta de los cuales fueron enterrados por siempre jamás debido a la contaminación que hoy en día todavía afecta el 23% del territorio. El más importante pero fueron las pérdidas humanas que derivaron del conflicto; desde los hechos, más de cuatro mil personas han muerto biológicamente, puesto que en el caso de las muertes psicológicas, el número se eleva vertiginosamente.
Voces de Chernóbil (1997) representa ambas muertos. Sobre los hechos se han relatado miles de páginas donde Chernóbil siempre ha sido el epicentro de los relatos, pero nadie había remarcado la importancia del contexto social en el cual se rodeaba, nadie excepto Svetlana Aleksievich. La periodista bielorrusa intenta captar la vida cotidiana del alma a través del relato de las historias omitidas, de aquellas voces “que normalmente son imperceptibles en nuestro paso por la tierra y el tiempo”.
En el transcurso de los veinte años posteriores a la catástrofe, la autora construyó en base de entrevistas la totalidad de su obra la cual se encuentra enmarcada bajo el género con sello propio denominado “novelas de voces”. Detrás de unos títulos cargados de poesía se esconden cuarenta trozos de alma, una mezcla de sentimientos enlazados por una línea común. La periodista se encarga de inyectar en la mente del lector los ingredientes universales en pequeñas dosis: un poco de amor por aquí, ahora dolor por allá, unas gotitas más de resignación y finalmente se mezcla todo con tres cuartas partes de muerte. Un cóctel de testigos directos batidos para hacerte llegar al frenesí de la humanidad.
Enlace: https://enelfondodelaestante..
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Las críticas de la prensa (1)
revistan06 junio 2019
Voces de Chernobyl, un libro de Svetlana Alexievich, la periodista bielorrusa que en 2015 empujó los límites de la palabra "literatura" y ganó el Premio Nobel con sus crónicas.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
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