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ISBN : 8437602130
Editorial: Ediciones Cátedra (06/09/2004)

Calificación promedio : 3.95/5 (sobre 61 calificaciones)
Resumen:
Los mejores libros jamás escritos. Heredera de una rica tradición literaria, en la que destacan nombres como el de Tirso de Molina, Molière o Lord Byron, Don Juan Tenorio de José Zorrilla es una de las versiones más populares de esta mítica figura, caracterizado como un personaje satánico redimido por el amor. De ello resulta una obra de teatro de sorprendentes recursos dramáticos, que se ha convertido en una de las más representadas en los escenarios españoles ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (12) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 23 septiembre 2018
¿Qué tiene Don Juan Tenorio para continuar en escena? Es cierto que ya no de forma regular, lo que indica que, al menos su contenido, ha quedado obsoleto en el siglo XXI. No están las cosas para venir con actitudes machistas o bravuconas ahora que, por todos los medios, intentamos una sociedad igualitaria en cuanto al sexo o una sociedad en la que quede erradicada la violencia. Pero aún no ha desaparecido de los escenarios, aún sigue en los planes de estudio, así que intentaremos analizarlo con objetividad.
Es, en principio, un drama romántico; José Zorrilla perteneció, por la época en que vivió, a ese movimiento y sin embargo el héroe se aferra al final a la Iglesia implorando perdón. Creo que ahí está la clave, en la finalidad didáctico-propagandista eclesiástica. Siempre es reconfortante saber que todos podemos salvarnos si lo consigue hasta el ser más despreciable. Realmente don Juan Tenorio es abominable, él mismo se define
que el orbe es testigo
de que hipócrita no soy,
pues por doquiera que voy
va el escándalo conmigo.
A veces, oyéndolo, tenemos la impresión de estar ante un personaje del Siglo de Oro
Las romanas caprichosas,
las costumbres licenciosas,
yo gallardo y calavera,
¿quién a cuento redujera
mis empresas amorosas?
El lenguaje, la ambientación de la época y las costumbres representadas nos recuerdan a alguna tragedia barroca aunque exagerada en extremo
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo a los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
Además, a Ciutti le falta el punto cómico del criado, pero en las circunstancias en las que se encuentra no es de extrañar; en ningún momento hace burlas o recrimina a su señor, siempre lo obedece limitándose a efectuar lo que le ordena, incluso en momentos en los que lo considera una locura
DON JUAN.- Déjale franca la entrada,
pero a él solo.
CIUTTI.- Mas señor...
DON JUAN.- Obedéceme. (Vase Ciutti)
Así que si hoy no empatizamos con este mito está claro que el éxito debe venir de otra parte, puede que de la puesta en escena.
Don Juan Tenorio es quien abre la representación, y en su parlamento ya deja claro, amenazante, qué características lo definen; maldice al pueblo y en su imprecación va implícito el valor que muestra ante la muerte.
¡Cuál gritan esos malditos!
¡Pero mal rayo me parta
si en concluyendo esta carta,
no pagan caros sus gritos!
La pasión por el diablo tuvo un punto álgido en el Romanticismo, así como la obsesión por la juventud, el desprecio a la vida y a todo lo que encerrase normas terrenales o divinas, por lo que no es de extrañar que una vez que Don Juan ha hecho su advertencia, ha salido de escena y ha vuelto a entrar como integrante de la apuesta con don Luis Mejía, lo haga de manera totalmente efectista, adelantando en este caso la fuerza escénica que va a tener. «(Se oyen dar las ocho; varias personas entran y se reparten en silencio por la escena; al dar la última campanada, don Juan, con antifaz, se llega a la mesa...)».
Como tampoco son raros los juramentos y expresiones alusivas al infierno que pueblan el texto dramático «¡voto a tal!», «Por la cruz de San Andrés!», «¡Por Satanás...!», «Reportaos, por Belcebú!», «pero él es un Satanás», «Mas lleva ese hombre consigo / algún diablo familiar».
Sin embargo analizaremos si este drama es verdaderamente romántico o va un punto más allá.
La Primera Parte se desarrolla en una tarde-noche, y las acciones quedan divididas en cuatro actos; cada uno va subtitulado y aporta, con ello, información; así el Acto Primero «Libertinaje y escándalo» descubre las costumbres licenciosas que los protagonistas, don Juan Tenorio y don Luis Mejía, tienen,
Don Juan Tenorio se sabe
que es la más mala cabeza
del orbe,...
Cómo su presencia va seguida del escándalo y cómo, no contentos con haber pasado un año cometiendo tropelías, se apuestan que don Juan conseguirá esa noche a la prometida de don Luis, doña Ana de Pantoja y seducirá a doña Inés de Ulloa, su propia prometida, aunque don Gonzalo de Ulloa acude a la posada y anula el casamiento
mas, a ser cierta
la apuesta, primero muerta
que esposa suya la quiero
En este acto, don Juan se define en toda su plenitud como mito machista
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas
y típico romántico que no teme a la muerte «Largo el plazo me ponéis».
El Acto Segundo, como reza el subtítulo «Destreza» es una muestra de las habilidades de don Juan para conseguir lo que se propone, aunque está claro que estas mañas se ven reforzadas por el dinero
Con oro nada hay que falle;
Ciutti, ya sabes mi intento:
a las nueve en el convento;
a las diez, en esta calle.
con el que soborna al tesorero real para que lo saque de la cárcel, y al alcaide
ya viste cuán fácilmente
el buen alcaide prudente
se avino, y suelta me dio
(¡Qué cerca nos queda, eso sí, la corrupción!).
Asimismo, entre sus destrezas destacan la de asesino sin escrúpulos «entonces, de un tajo, rájale» y, ante todo, depredador de la mujer, a la que ve como una conquista «La dama entrambos tenemos / sitiada».
El lenguaje que utiliza para referirse a la mujer es soez «mientras le soplo la dama, / él se arrancará los pelos». Pero lo preocupante es que incluso la mujer es ofendida y animalizada por las propias mujeres
BRÍGIDA.- [...]
que irá como una cordera
tras vos.
DON JUAN.- ¿Tan fácil te ha sido?
BRÍGIDA.- ¡Bah, pobre garza enjaulada,
[...]
DON JUAN.- ¡Oh! Hermosa flor, cuyo cáliz
al rocío aún no se ha abierto,
a trasplantarte va al huerto
de sus amores don Juan.
Pero en el Acto Tercero, «Profanación» aparece lo que debió ser verdaderamente escandaloso para la época y que, sin embargo, habíamos tenido tiempo de leer mucho antes pues el Arcipreste de Hita, inspirado en la comedia latina, ya enfrenta al protagonista en su duodécima aventura —todas fallidas— a la monja Garoza. Así, don Juan, como el Arcipreste, con la Iglesia ha topado y sólo podrá recibir de doña Inés un amor limpio «que en profesando, es preciso / renunciar a cuanto amé». El acto deja a doña Inés como otro mito de la escena pues asocia la pasión que le transmite don Juan al fuego predestinado del infierno «¡Ay! Se me abrasa la mano / con que el papel he cogido».
También el tópico del amor a primera vista está presente en la literatura de Ovidio, pero lo normal es que sea el hombre quien se enamore sólo con ver a la dama y aquí es doña Inés la que
desde que le vi
Brígida mía, y su nombre
me dijiste, tengo a ese hombre
siempre delante de mí
Con esto, la propia doña Inés es la que quita credibilidad a la carta que vimos escribir a don Juan al principio de la obra y, sin embargo, con sus gestos, le añade dramatismo
“Doña Inés del almas mía.”
¡Virgen Santa, qué principio!
Otro tópico de este acto es el tan analizado sueño-realidad y en el que doña Inés profundiza, incrédula, ante lo que sucede «¿Es realidad lo que miro, / o es una fascinación?», dejando la posterior intervención de don Juan en algo irrisorio por la ruptura filosófica de la profundidad que pretende la enamorada «¡Ea! No desperdiciemos / el tiempo aquí en contemplarla...» y terminando el acto, de forma casi humorística ante tanta evidencia obviada
ABADESA.- ¿Dónde vais, Comendador?
D. GONZALO.- ¡Imbécil! Tras de mi honor,
que os roban a vos aquí
El Acto Cuarto de la Parte Primera «El diablo a las puertas del cielo» abre lo que promete ser lo más interesante. Brígida le da al viaje hacia la casa de don Juan un punto onírico
los árboles como en alas
llevados de un huracán,
tan apriesa y produciéndome
ilusión tan infernal
y a lo que ha sucedido, un matiz de ficción, pues miente a doña Inés quien se cree salvada de un incendio y no raptada (hemos de recordar que ella se desmaya convenientemente, como lo hizo en su momento Leocadia, la protagonista de la fuerza de la sangre escrita en 1613 por Cervantes).
En la segunda parte, mucho más corta, los efectos especiales dignos del más fiero romanticismo se multiplican, hasta borrar por un instante la imagen renacentista que adquiere doña Inés como intercesora del hombre ante Dios:
Su amor me torna en otro hombre
regenerando mi ser,
y ella puede hacer un ángel
de quien un demonio fue.
algo exagerado teniendo en cuenta que en ese instante mata de un disparo a su futuro suegro y de una estocada a su rival en bravuconerías
D. LUIS.- (cayendo)
¡Jesús!
D. JUAN.- Tarde tu fe ciega
acude al cielo, Mejía
Acaba de demostrar que no es un ángel sino un verdadero romántico que abomina de todo lo que no lo deja en primer lugar
Llamé al cielo y no me oyó,
y pues sus puertas me cierra,
de mis pasos en la tierra
responda el cielo, y no yo.
Y así, continúa con sus fechorías desoyendo las advertencias que la sombra de Inés le hace hasta el último momento «y que tienes que morir / mañana mismo, don Juan.»
Por fin, el Capitán Centellas lo mata para que, ¡después de muerto!, se le vuelva a aparecer la Estatua del Comendador y le recuerde que todo ha terminado «El capitán te mató / a la puerta de tu casa.»
Pero don Juan no es un verdadero romántico sino que se acoge a la comodidad que le ofrece la Iglesia para tener asegurada una eternidad feliz «¡Clemente Dios, gloria a Ti!»
Don Juan muere a manos de Centellas, aun así habla con la Estatua y con doña Inés, que ordena a todos los fantasmas regresar a sus tumbas, a las estatuas a sus lugares y a los ángeles a que vengan a por sus almas. Vuelven ambos a morir y hay que reconocer que, con justicia poética, queda mitificada doña Inés como la propia Virgen que ordena a su Hijo lo que tiene que hacer.
El mito de doña Inés o el surrealismo de Zorrilla.

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AGamarra
 24 mayo 2021
"Por donde quiera que fui,
la razón atropellé
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria triste de mí."
Luego de analizar toda la obra aún me queda algo en debe y por eso le pongo tres estrellas. Zorrilla compuso su famosa obra "Don Juan Tenorio", considerada por algunos como la cúspide del teatro romántico español, en base a leyendas ya escuchadas e incluso varias obras de teatro previas. Entre ellas desde luego "El burlador de Sevilla" de Tirso, la versión de Zamora e incluso algunos aseguran que tiene mucho más del "Don Juan Samara" de Alejandro Dumas, sobre todo por lo parecido de las acciones.
A pesar de no haber leído ninguna de esas obras que menciono puedo entender que Zorrilla hizo algunas modificaciones para lograr algo más "romántico" que una tragedia moral como en el caso de Tirso o incluso si lo comparamos al de Molière, quien también tiene una versión.
Este drama desde luego habla la historia de Don Juan, sevillano impúdico, inmoral, valiente y orgulloso que empieza teniendo con Don Luis Mejía una apuesta de quién comete las más grandes fechorías, pero entendidas éstas como el estar con muchas mujeres y matar a duelos a otros caballeros. Don Juan usa tanto su astucia, pero también su dinero y el engaño para lograr sus objetivos, lo que para mí le baja un poco a la calidad de "impresionante" que tiene o que se nos quiere transmitir. Desde luego comete muchos actos que a mí me sorprendieron un poco, sobre todo en el nudo de la historia. Pero Don Juan sufrirá grandes cambios luego de conocer a Inés, quien recluida en un convento, también se siente atraída de alguna manera hacia él.
"¿Qué sentimientos dormidos
son los que revela en mí?
¿Qué impulsos jamás sentidos?
¿Qué luz, que hasta hoy nunca vi?
¿Qué es lo que engendra en mi alma
tan nuevo y profundo afán?
¿Quién roba la dulce calma
de mi corazón?"
Siendo tantos los antecedentes y la originalidad de Zorrilla por lo menos parcial, no me bastó para ponerle un puntaje tan alto. Desde luego admiro sobre todo la variedad de versos que utiliza (redondillas, romances, quintillas, octavillas, Etc), pero también pienso así como algunos críticos que algunos resultan algo forzados y no aportan tanto a la obra en sí. Por otro lado, como Zorrilla declaró, la obra es por lo menos en su primera versión algo hecha "a la apurada" y eso no deja de traslucirse en la obra siendo un ensamblaje de otras.
Por supuesto las principales variaciones están en el final (punto para mí imperdible y fuerte de la obra), donde el castigo "moral" da paso al realce de los sentimientos y la fuerza que tienen en la humanidad. Por otro lado el tinte surrealista, fantasmagórico y gótico de la última parte levanta mucho la obra. Otra variación muy importante respecto a sus predecesores es quién define el destino de Don Juan, me pareció algo que puede generar impacto sobre todo en el lector acostumbrado a "Don Juanes" anteriores y ayuda mucho a tener ese "remezón" que la obra en sí causa.
Los diálogos buenos, aunque no fueron de mi total agrado, me quedó debiendo algo la parte romántica con doña Inés, si bien es cierto, se retrata la pureza de ella y por otra parte de Don Juan quien tiene un gran giro en esta parte, artificial para muchos y no creíble para otros.
Definitivamente considero que es una obra que siendo tan mencionada y representada es prácticamente un mito, como pieza de teatro luego de leer como siempre muchos debo decir que 3 me parece justo.
Habiendo leído en teatro solo la versión de Molière, leeré la de Dumas y por supuesto la de Tirso.
"Pues si es en mí tan notorio
el valor, mira Pascual,
que el valor es proverbial
en la raza de Tenorio.
Y porque conozco bien
de su valor extremo,
de sus ardides me temo
que en tierra con mi honra den"
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_lauu26
 15 enero 2021
Magnífica obra de teatro. José Zorrilla, nos cuenta una historia que acontece en pleno Siglo de Oro en Sevilla. Don Juan es un personaje clásico, libertino y seductor, que en la primera parte de la obra se encuentra con Luís Mejía. Una noche, en el Carnaval de Sevilla en 1544, ambos personajes hacen una apuesta para ver quien de los dos consigue realizar más actos malvados a lo largo de un año. Transcurrido el tiempo marcado, nuestros rivales vuelven a reunirse en el Carnaval de Sevilla, en 1545. En la noche de su encuentro, hablan de sus hazañas, de sus victorias y discuten para ver quien de los dos ha actuado de manera más vil y ha conquistado a más mujeres. Don Juan es el vencedor del duelo y Don Luís decide proponerle otro reto. Don Juan ahora, deberá conquistar a doña Inés, una novicia que está a punto de convertirse en monja. A partir de este momento, el destino de Don Juan se verá modificado.
Como apuntaba con anterioridad, me ha parecido una obra de teatro magnífica. Me ha gustado mucho la historia y la forma en que narra su autor los acontecimientos. Es una obra muy ligera, de una lectura sencilla y ágil. En un primer momento, al tratarse de un libro clásico, podríamos pensar que su lectura sería aburrida, extensa y aburrida. No obstante, me ha resultado muy entretenida, animada y con unos toques de humor estupendos. Su trama es sencilla y aparecen en ella diversos temas como el amor, el drama, las aventuras y la tragedia, entre otros, combinados de una forma cautivadora. Don Juan Tenorio es una obra muy amena y breve, que realmente vale la pena. Otro punto interesante, es que gracias a ella podemos conocer el verdadero significado del mito de “ser un Don Juan”. Comentado lo anterior, decir que recomiendo muchísimo este clásico de la literatura española, gran ejemplo del Romanticismo.
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Shorby
 03 marzo 2019
Súper clásico del Romanticismo que he releído en varias ocasiones y siempre disfruto, con ese gran personaje que es Don Juan Tenorio.
Imagino que todo el mundo sabrá de qué va, ya que siempre ha sido lectura obligatoria en el cole, o bien hemos oído aquello de “No es verdad ángel de amor…”. El caso es que no puedo ser objetiva con esta reseña, ya que es un libro que me encanta.
Empezamos en la noche de Carnaval en Sevilla, con una apuesta, con duración de un año, en la que Juan Tenorio y Luis Mejía son los protagonistas; se trata de que uno de los dos ha de llevarse más damiselas al huerto, básicamente. Y el caso es que gana Tenorio.
Es una escena que me gusta mucho, de mis favoritas de la obra, en la que cada uno va relatando sus perlas al resto (pues estamos en una posada llena de testigos ávidos por saber cuál de los dos es más canalla).
Cuando se da el ganador, aquello no deriva sino en otro reto… que no es otro que engatusar a Doña Inés, la prometida de Luis Mejía.
Entre alardeos por parte de ambos, de sus acompañantes, duelos de espada por medio, finalmente Doña Inés cae. Y aquí arde Troya.
Una obra cumbre de Romanticismo, publicada hacia 1844, contada en dos partes: la primera, en cuatro actos, transcurre en una noche; la segunda, en tres actos y también en una noche, pero cinco años más tarde; una novela de la que me gusta releer pasajes de vez en cuando, que engancha desde el principio y nos deja buenísimos diálogos, en verso, aún para los que no les guste el teatro escrito.
En la historia encontramos de todo, aventuras, drama, misterio, tragedia, amor, desamor… y a mí personalmente me resulta muy divertida. La que lía aquí Don Juan para pasarse por la piedra a Doña Inés es de traca –con Brígida de gancho, que también se las trae-.
En fin, que hay que leerlo, un imprescindible de lectura amena y ágil, aunque sea teatro y nos la brinden en verso, insisto, se lee sola… y si podemos verla representada, mejor que mejor.

Ahora, a por las adaptaciones:
1908, Don Juan Tenorio. Adaptación española muda.
1909, Locura de amor.
1910, Don Juan Tenorio, de Ricardo de Baños.
1949, Don Juan Tenorio. Versión argentina, de Amadori.
1952, Don Juan Tenorio, de Alejandro Perla.
1966, Don Juan Tenorio. Adaptación a la pequeña pantalla con Francisco Rabal.
2001, Amar y morir en Sevilla, de Víctor Alcázar.
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Pianobikes
 04 noviembre 2020
“Mañana os contemplarán
los absortos sevillanos;
y al mirar de este panteón
las gigantes proporciones,
tendrán las generaciones
la nuestra en veneración.”
Don Juan Tenorio de José Zorrilla.
Cuando me dijeron de leer Don Juan Tenorio por Halloween yo pensé que qué me estaría perdiendo. Mi idea de Juan Tenorio era el de la historia de un enamorado, así, sin más, amor pasteloso en forma de teatro en verso.
¡Pues no! ¡Equivocada estaba!
.
Tras terminar la primera parte del libro, me encuentro con una segunda parte sumida en una historia oscura que me ha encantado; una parte de fantasmas, muertos y resurrecciones que, si bien yo hubiese terminado de forma más negra, me ha gustado bastante y desde luego ha cambiado al cien por cien mi percepción de Don Juan.
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Citas y frases (22) Ver más Añadir cita
lourdesmateo88lourdesmateo8831 enero 2019
Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad por compasión,
que oyéndoos me parece
que mi cerebro enloquece
se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal, sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos:
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.
¡Y qué he de hacer ¡ay de mí!
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan! ¡Don Juan!, yo lo imploro
de tu hidalga compasión:
o arráncame el corazón,
o ámame porque te adoro.
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lourdesmateo88lourdesmateo8831 enero 2019
¡Aparta, piedra fingida!
Suelta, suéltame esa mano,
que aún queda el último gran
en el reloj de mi vida.
Suéltala, que si es verdad
que un punto de contrición
de toda una eternidad
yo, santo Dios, creo en ti;
si es mi maldad inaudita,
tu piedad es infinita...
¡Señor, ten piedad de mí!
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lourdesmateo88lourdesmateo8831 enero 2019
Por donde quiera que fui,
la razón atropellé
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria triste de mí.
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AGamarraAGamarra20 mayo 2021
¿Qué sentimientos dormidos
son los que revela en mí?
¿Qué impulsos jamás sentidos?
¿Qué luz, que hasta hoy nunca vi?
¿Qué es lo que engendra en mi alma
tan nuevo y profundo afán?
¿Quién roba la dulce calma
de mi corazón?
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AGamarraAGamarra22 mayo 2021
El amor que hoy se atesora
en mi corazón mortal,
no es un amor terrenal
como el que sentí hasta ahora;
no es esa chispa fugaz
que cualquier ráfaga apaga;
es incendio que se traga
cuanto ve, inmenso voraz
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