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ISBN : 8483932296
Editorial: Páginas de Espuma (31/01/2018)

Calificación promedio : 3.56/5 (sobre 8 calificaciones)
Resumen:
Una silla esperando a alguien que no llega. Un zapato con memoria. Una madre que corre en sueños. Una pareja enamorada de lo que no hace. Un psiquiatra atendido por su paciente. Una moneda volando en un hospital. Una mujer que se excita con Platón. Dos ensayistas en el baño. Un político perseguido por revolucionarios invisibles. Un asesino cubista. Un fusilado que piensa. Monólogos. Mirones. Todo esto, y más, vive en Hacerse el muerto.
En estos nuevos cuentos... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (7) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 12 octubre 2018
Indudablemente nos encontramos ante un genio de la narrativa, un maestro de historias bien contadas, un talento de la inventiva. Porque Andrés Neuman no sólo inventa historias sino que las reinventa. Quedé francamente seducida al leer El viajero del siglo. Me deslumbró, sobremanera, Alumbramiento, libro de cuentos en el que ya, si comparamos sus títulos, resultan antitéticos; si en Hacerse el muerto abundan las anáforas, en los anteriores brillaban con fuerza las catáforas, «Ella pasea sentada. Espera sentada. Seduce sentada». Y sin embargo este paralelismo establece el que se da entre los contenidos de ambos libros, (editados en Páginas de espuma) el arte moderno, la mezcla realidad-sueño, el espejo como reconocimiento de uno mismo o el acostumbrarnos al sufrimiento. Asimismo terminan los dos con el Dodecálogo de un cuentista.
Ahora estoy impresionada, ¿cómo es posible decir tanto en tan poco espacio? al leer Hacerse el muerto encontramos los tópicos clásicos, los más clásicos aunque pasados por el laboratorio de la indagación, de manera que Neuman demuestra en este libro de cuentos que los clásicos nunca mueren y que pueden convivir en feliz armonía con las nuevas técnicas literarias. Lo dicho, formidable. Porque el autor sabe experimentar con la muerte o con posibles situaciones en las que, por su proximidad, transmite el horror, con la indecible percepción del que ya no está o cree que no está, con la tristeza del que tiene cerca a alguien desaparecido y desea ponerse en su lugar, con la confusión al apreciar, según pasa el tiempo, la piel del otro, con los sentimientos de aquéllos que nos han precedido y que ahora, en cómo actuamos, nos reflejamos igual que si fueran nuestro propio espejo.
Creo que la función emotiva, o expresiva, es la que predomina en Hacerse el muerto. Pero hay otras.
Formalmente el libro está compuesto por 30 cuentos agrupados en cinco partes. Luego está la final, el Apéndice para curiosos, de dos dodecálogos sobre el cuento posmoderno y el cuentista.
Los primeros cinco cuentos tienen que ver con la muerte. El tópico literario que descubrimos, sobre todo, es el memento mori, desde preguntas retóricas «¿Por qué me gusta hacerme el muerto?» que expresan sus verdaderos sentimientos como la incomprensión «…como lamentan los amigos o cónyuges más sensibles?» o la soledad «Al ver el mundo mientras no miro nada», hasta figuras literarias como la antítesis o el oxímoron «agrio placer» que atraen la atención del lector para recordarle que lo importante es ser conscientes de que el ser humano es sencillo, al tiempo que indescifrable y, por supuesto, efímero. Si nos damos cuenta de esto podremos igualar la muerte y la vida, construir con ellas dos partes de una unidad «Me deshago de la muerte jugando. Entra en casa mi hijo. Volveré a respirar».
En Estar descalzo aparece también esa conciencia de fugacidad, el tempus fugit; nuestro universo, en el que todo gira según lo previsto, «como el balde con agua donde entraba y salía la fregona…», es perfecto hasta que se produce un efecto contrario al esperado «las estelas de claridad iban borrándose del suelo»; es el reflejo de nosotros mismos, brillamos en el mundo hasta que dejamos de hacerlo.
La maldad del ser humano, asimismo algo innato, se refuerza con la tortura al disfrutar con el horror del otro, con el miedo, demostrándonos que somos una especie capaz de llegar al límite de la repugnancia, de ahí que encontremos epanadiplosis que enmarcan el odio y la cobardía ante un semejante «¡Llorá, maricón, llorá!».
Las expresiones coloquiales del lenguaje oral con frases inacabadas se mezclan con pleonasmos, enumeraciones, comparaciones hiperbólicas o anáforas paralelísticas; todo ello remarca la unidad de la función poética con la expresiva, consiguiendo un lenguaje ágil en el que destaca, entre la angustia, el humor: «Cargo el arma […] la dirijo a mi sien izquierda (soy zurdo, ¿por?) […] No sé de qué demonios se reirá mi boca […] Por muy apesadumbrado […] por muy lamentable […] por convencido que esté […] hay algo en la situación […] en mi sudor cayendo en forma de grageas […] me concedo una pequeña prórroga. Una semana. Dos. Un mes exagerando mucho. Y mientras tanto, claro, procuro divertirme».
Si los oxímoron exponen situaciones trágicas «espantosamente cómica», las situaciones antitéticas son las encargadas de marcar el verdadero final, resaltadas a través de la tradición clásica encontrada en los cuentos: Tempus fugit «Como si cada día fuese la prórroga de algo que en realidad había concluido», de contemptus mundi «Su furia se volvía de manera irremediable contra sus propios intereses y le iba arrebatando la poca felicidad de la que disponía» o Vita militia «…Que se habían alegrado de cada uno de mis fracasos. Pero sobre todo, les hice ver que los comprendía muy bien, porque yo había sentido exactamente lo mismo con respecto a ellos»; sin embargo hay un carpe diem que resplandece aunque sea tímidamente, que quiere abrirse paso entre tanto dolor «Sonreí. Los miré a todos. Melchor, Ariel, Rubén, Nora. Después salí de la casa y cerré la puerta con llave.»; es cierto que este carpe diem es indudablemente desalentador porque en la alegría, en el disfrute de uno está implícito el escarnio al otro; y a pesar de esto, el autor no olvida su sello lírico hasta para describir la fealdad «Algún saludo aislado, de sardónica cortesía», como tampoco olvida el humor al ver en los demás lo que más odiamos de nosotros mismos ni, por supuesto, la necesidad de sufrimiento para demostrarnos que tenemos vida y la sentimos, y que esa vida, como sus frases, puede acabar en cualquier momento «Lo segundo no lo planeé.» «Él jugó sus cartas, yo las mías.».
Los cuentos que conforman Una silla para alguien remarcan la tristeza que podemos llegar a experimentar; y lo paradójico es que toda esa pena está expuesta en el, posiblemente, microrrelato desgarrador más corto leído (o uno de ellos). Madre atrás razona el amor hacia la madre, la indefensión ante la muerte que se transforma antitéticamente, cuando llega, en la mayor vitalidad percibida «llegar adonde nunca sospechamos que llegaríamos», y la lógica del ser humano al advertir que los sentimientos dependen del otro y de la situación en la que nos encontramos, de ahí que al recordar a su madre, el narrador confiese «ciertos amores no pueden retribuirse».
En Madre música el sueño y la realidad se confunden consiguiendo experimentar el efecto de la misma como carpe diem si ésta viene de la mano de quien queremos «El tiempo nos deja huérfanos, la música nos adopta». Pero el poder igualador del sueño es efímero, por lo que, como en Una carrera, lo vivido en él es demasiado rápido, aunque sea capaz de transmitirnos vibraciones periódicas de la realidad «con rastros de ondas anteriores».
El cuento que da título a este grupo, Una silla para alguien, plantea la destrucción de algunos tópicos como la inocencia que emana del blanco; más que candor, el blanco queda asociado a la pureza, pues reside en el esfuerzo que hacemos para mantenerlo, «hace falta cuidarlo». El blanco es el que le atribuye a la madre por sus características femeninas y nobles (símbolo del comienzo, de la vida) y al mismo tiempo débiles (ausencia de color, de vida). Asimismo, por su fugacidad y atemporalidad queda unido a la «Silla veloz, silla de tiempo, silla vacía al aire.» que el narrador-autor había preparado para su madre.
Sinopsis del hogar es otra unidad formada por 5 cuentos. La confusión sueño-realidad se mantiene, como característica fundamental de Neuman, pero además de los tópicos clásicos carpe diem o tempus fugit, vistos antes, en estos aparece el homo viator; alguien puede formarse, endurecerse, a pesar de la soledad que ha podido sentir en un momento «Mi padre no ama a nadie».
Puede que intentemos mirarnos en el espejo de ese padre, a quien tenemos tan cerca, para evadirnos de nuestros propios problemas «Tengo la convicción de que, por la vía de esta praxis atrevida, alcanzaré antes el nivel de mi padre», si bien, sólo podremos salir del desamparo por nosotros mismos «Esto es algo que debo resolver yo solo, yo solo». Por supuesto el agua, otra constante en el autor, permanece; ahora es el elemento fundamental que se ensombrece al absorber el sufrimiento; es la vida como sueño dentro de otro sueño, donde podemos tomar conciencia de la muerte como algo natural para poder enfrentarnos a nuestros objetivos; alcanzaremos la madurez cuando salgamos beneficiados del impulso extra realizado para cumplir lo propuesto.El ser humano se caracteriza, entonces, por ser un vehículo transitorio, una máquina de supervivencia en la que predomina el egoísmo a pesar de cualquier conmoción inicial experimentada ya que, una vez que nos ponemos en marcha para alcanzar los fines pretendidos, las recompensas actúan como impulsos para seguir luchando por lo que queremos «Me vi en mitad del mar, […] sin rastros de Anabela. Y me sentí, no sé, dos veces asustado. […] y ahora sí, pensé en Anabela, en que lo había logrado, en que por una vez había estado a su altura».
La antítesis del ser humano queda reflejada en los cuentos de Bésame Platón. Las contraposiciones entre Platón y Aristóteles aparecen revestidas de diferentes situaciones humorísticas, desde conversaciones de pareja donde, bajo la pretendida controversia de lo que es realidad y la búsqueda de la verdad, se llega a unificar conceptos «mi mujer confunde el banquete con el apetito», hasta circunstancias, traídas de anuncios publicitarios, en las que el humor basado en la precisión, la mentira, las prohibiciones, las contradicciones, las paradojas, las evidencias o los sueños, advierten de la soledad del hombre y sus deseos de vivir intensamente «Jacinto, cariñoso, divertido, lleno de curiosidad, 81 añitos, busca relación estable con mujer similar que tenga toda la vida por delante».
Una vida plena que puede incluir hasta lo condenable en otras épocas, como la homosexualidad o la comparación del sexo apasionado con la mística, «Juana (sor Juana Inés de la cruz) me hablaba […] “Me fuerzas a pecar, maldito” “Por tu cuerpo ya no tengo perdón” “Me empujas al infierno”».
En Monólogos y monstruos, aparece lo más aberrante del ser humano, aquél que observa la vida de los demás sin molestarse en ayudar al prójimo, sin conciencia porque no es exactamente la víctima; aquel miserable capaz de vengarse sólo para demostrar que es alguien cuando en realidad su vida está exenta de alicientes; con sarcasmo, Neuman construye un alegato contra la incultura, fuente de racismo y violencia, contra la falta de empatía, causa de un dramatismo absoluto capaz de animalizarnos, contra la perversión al justificar lo injustificable, contra la dictadura de los poderosos que intentan perjudicar al más débil y que en realidad son un reflejo del odio que sienten hacia los demás al encontrarse a sí mismos solos, apartados, martirizados incluso por el egoísmo de sus propios actos.
Para reforzar lo repugnante de estas personas mezcla situaciones tensas que recalcan más el sarcasmo pretendido por la rapidez que aportan las frases nominales, las anáforas, los enunciados cortos, incluso inacabados «Respirar es diferente. Ya no hay mareo. Y no hay ahogos. Ya no, la pierna» «Necesito que alguien me dé un cigarrillo. Necesito que alguien, por favor».
Y por supuesto, estos monstruos se agigantan mediante el humor «Se ruega a la dirección del hotel que, dado lo infecto de su ilustre huésped, se proceda a una fumigación exhaustiva de la séptima planta…».
En Breve alegato contra el naturalismo encontramos que, como en la teoría de cuerdas, nada es lo que parece pues al interaccionar éstas, adquieren infinitas posibilidades. La música sigue siendo un factor clave «Parecen partituras», el humor con un punto de tristeza también «Sobre todo para esa clase de hombres (concretamente, todos) que esperan encontrar a una mujer lasciva debajo de un vestido corto», y por supuesto el humor con un mucho de ironía «Mis cuerdas no se ven».
La lírica cubista se transforma en prosa de forma que, recomponiendo la realidad mezclada que nos ofrece, aparezca un asesinato «Mi cadáver yacía en el extremo del cuarto».
Las antítesis, lo posmoderno, las metáforas cibernéticas, la unidad entre unos cuentos y otros, la teoría de un nuevo mundo nacido del caos, que como el tiempo será circular, el poder de la memoria histórico-cultural son recursos que, como Fresán en Historia Argentina, nos recuerdan la importancia de no olvidarnos del pasado, de no despreciarlo porque puede volver «Los monitores anochecieron. Los buscadores se vaciaron como un balde boca abajo […] hombres y mujeres con un rictus de extrema seriedad […] memoria sin recuerdos […] al cabo de unos meses, obtuvieron la extraña maravilla que alteraría para siempre nuestra noción de la lectura. La llamaron imprenta».
El dodecálogo cuarto: El cuento posmoderno expone una serie de normas sobre este tipo de escritura que él y Fresan entre otros, están sintiendo y transmitiendo para que apreciemos la vida desde otro punto de vista
Desordenar el orden cuenta más que ordenar el desorden
¿Se puede decir más, pensar más con tan pocas palabras?
Sólo nos queda agradecerle a Neuman que siga intentando su revolución hacia la verdad.

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
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Gladys_ylashorasdistantes
 24 enero 2019
Fue la primera vez leyendo a este autor, cuando participé en Masa crítica para Argentina en octubre, lo elegí porque leyendo su sinopsis me llamaba mucho. Además quería salir un poco de la rutina de lo que habitualmente suelo leer y este me pareció un libro adecuado para eso.
El libro consta de seis capítulos que llevan de título: Hacerse el muerto, Una silla para alguien, Sinopsis del hogar, Bésame Platón, Monólogos y monstruos y Breve alegato contra el naturalismo. Así mismo cada capítulo consta de cinco cuentos cada uno. Algunos cuentos son solo de menos de una carilla, otros de algunas pocas páginas.
La primera mitad me gustó, pude sentir cierta simpatía con los personajes, ya que trata temas como la pérdida de un familiar cercano, la pérdida de la inocencia, la nostalgia, la tristeza, el rencor y la venganza. Y fue ágil su lectura.
En cambio la segunda mitad me costó más para leerla, no me gustaron los personajes ni situaciones, no me pude conectar ni sentir identificada con ninguno, de hecho me parecieron insulsos y como que fue bajando la calidad de los mismos en comparación con la primer mitad.
Tal vez este libro no era para mí, porque he leído las reseñas anteriores y a todos parece haberles gustado en mayor o menor medida. Igual no descarto leer más adelante alguna otra obra de este autor.
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LuisMinski
 01 febrero 2019
Antes que nada, quiero manifestar mi agradecimiento a la editorial Páginas de Espuma y a Babelio en Español por permitirme acceder al libro y realizar esta reseña para su sección Masa Crítica.
Como bien afirma el autor en un de sus "dodecálogos" , es imposible hablar de este libro de cuentos como una unidad, por lo menos si tenemos en cuenta el contenido temático e incluso el formal.
Se trata de una compilación de textos breves y cuentos que abarcan distintos temas y distintos estilos. de todas formas, quizás podamos decir que más allá de la diversidad, todos los relatos aquí presentados están muy bien narrados, con el tono y el lenguaje acorde a cada uno de ellos.
En general, casi todos me gustaron, Algunos los hay de tono más intimista, casi como una evocación o como la materialización de un duelo, otros con algún toque de humor, otros que describen a seres solitarios y sus necesidades, otros que hablan de las relaciones entre las personas. Algunos son fáciles de leer y otros son un poco más crípticos, ya que el mensaje del autor queda abierto a la imaginación o al discernimiento del lector.
Entre los más destacados podemos mencionar "Juan , José", donde analista y paciente intercambian roles; "Vidas instantáneas" que refleja, en forma de avisos clasificados, a distintas tipologías humanas; o el "Monólogo de la mirona", "Una silla para alguien", "Las cosas que no hacemos", por citar algunos de los que más me gustaron.
Por último, lo que mejor define al autor, su proceso de creación y su obra son sus magistrales "Dodecálogos de un cuentista" que hacen referencia directa al arte de escribir cuentos.
En síntesis, una muy buena opción para aquel que quiere leer algo nuevo, de un joven autor que sabe lo que quiere expresar y cómo hacerlo.
Enlace: https://sobrevolandolecturas..
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jpdominguez
 17 octubre 2018
No sabía que esperar de este libro. Nunca había leído a Neuman antes y la experiencia ha sido más que grata. Se ha hecho una lectura muy amena, sencilla y divertida. Se ha pasado volando y, a decir verdad, es algo que no esperaba. Quizá el hecho de estar dividido en pequeños cuentos ha ayudado, pero la verdad es que se me ha hecho muy llevadero.
Como en todo compendio de relatos breves, hay algunos que gustan más y algunos que gustan menos. Es algo inevitable, debido a que, según la temática, algunos puede que sean más de tu agrado y e interesen más por la temática.
El problema de "Hacerse el muerto" para mí es que algunos relatos me gustaron mucho -como por ejemplo "El fusilado" y "Vidas instantáneas"- y hay otros que se me han hecho muy cuesta arriba a la hora de leerlos. Esta irregularidad me ha sacado un poco del contexto y me ha hecho tener ganas de acabar corriendo un relato para poder empezar con el siguiente y pasar por completo del que estaba leyendo. Por otra parte, lo bueno de que sean relatos independientes es que no tienes por qué leerlos todos, por lo que en el caso de que no te guste uno en concreto siempre puedes pasar a otro sin problema alguno. Eso sí, tened en cuenta que aquí los cuentos tienen cierta relación y conviene pasar por todos ellos.
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pasiondelalectura
 06 junio 2018
Este libro de cuentos está organizado en 6 capítulos con 5 relatos cortos cada uno. Dice Neuman que la publicación de este libro le ha ocasionado un conflicto moral, porque incluye, bajo el manto de la ficción, experiencias personales de estos últimos 5 años, con relación al fallecimiento de su madre y a la enfermedad de su padre.
Los dos primeros capítulos hablan de la muerte y exsudan dolor; el dolor catártico que el joven Neuman supo expresar de la mejor manera posible: por la literatura. Así, su lenguaje da vida a su madre para poder seguir conversando y estando con ella; Andrés Neuman dice muy justamente que se trata de un texto autobiográfico, pero que lleva un dolor colectivo.
El resto de los cuentos está estructurado en un registro tragicómico con los altos y bajos anímicos con los que tenemos todos que convivir a diario. de ahí que la temática de sus relatos nos llegue al alma, aunque debo de reconocer que el estilo de Neuman es bastante cerebral si se lo compara al estilo prístino e inigualable (¿ decimonónico diría el joven Neuman?) del peruano Juan Ramón Ribeyro.
El cuento que más me gustó lleva el título de Vidas Instantáneas y cuenta una honda vivencia, sugerida en escasas líneas, escritas como avisos en un periódico. Andrés Neuman da cierta información y el lector se cuenta sotto voce, la historia enterita. Excelentes. No, mejor, excelentísimos. Hace bien reírnos.
Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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Citas y frases (1) Añadir cita
LuisMinskiLuisMinski01 febrero 2019
La extrema libertad de un libro de cuentos radica en la posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad sería ponerle un candado al laboratorio.
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