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ISBN : 842041882X
Editorial: Alfaguara (22/01/2015)

Calificación promedio : 3.75/5 (sobre 2 calificaciones)
Resumen:
«Un principio propio de Agatha Christie y un final digno de Dostoievski» (Paris Match). Una novela adictiva, ganadora del Premio Nagroda Wielkiego Kalibru (Mejor Novela Negra del Año). Un domingo de primavera, en un antiguo monasterio de Varsovia, se celebra una terapia de grupo. La tranquilidad dura poco tiempo ya que uno de los participantes aparece muerto con un asador clavado en el ojo. El fiscal Teodor Szacki asume las riendas de este «Caso Telak», que cas... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (3) Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 01 noviembre 2019
Después de leer esta novela, y otras como ésta, me da más miedo esta sociedad avanzada en la que vivimos. Asusta pensar que cualquier extorsión, daño más o menos grave o crimen incluso pueden quedar ocultos en una nube a la que nadie tiene acceso, porque quienes lo tienen son los causantes y son intocables; mueven los hilos de los demás mortales a su antojo. Me asusta y, sobre todo, me indigna. El mundo no es igual para todos.
Constatado este hecho vamos a demostrar otro: El caso Telak no es una novela negra al uso; expone sin tapujos y con deliciosa ironía, en la recopilación de noticias extraídas de un diario de Varsovia, los titulares destacados cada mañana en lo que podríamos llamar el introito del capítulo.
El papa Benedicto XVI vuelve a expresar la oposición de la Iglesia a los matrimonios homosexuales, al aborto y a la ingeniería genética […] cada cierto tiempo debe de aparecer en la Tierra un superdepredador, una verdadera máquina de matar, que ponga orden en el planeta […] La policía municipal empieza a patrullar por la Ciudad Vieja en vehículos eléctricos tipos coche de golf, causando aún más risas que de costumbre.
Una manera bastante curiosa, que también utilizará en La mitad de la verdad, de acotar el tiempo ocurrido desde que se comete un crimen hasta su resolución. Cuarenta y tres días ha necesitado el fiscal Teodor Szacki para descubrir al asesino de Henryk Telak. El problema es que ha averiguado mucho más.
La narrativa mantiene una línea clara, ágil, coloquial, con un lenguaje en el que los tacos se emplean —como en la vida real— para mostrar confianza, camaradería, amistad o para ofender. Podemos encontrar diálogos irónicos entre Szacki y su amigo Oleg, el policía indispensable que lo ayuda constantemente con todo lo que le propone.
—Camélate a alguna agente que te las escriba…
—Vale, pero me invitas a un café
—Ten compasión, hombre, que soy funcionario del Estado, no policía de carreteras…
—Me pagas un café y no se hable más
—Eres un ruso sarnoso
El sarcasmo en las conversaciones puede resultar divertido a pesar de hacer referencia a situaciones verdaderamente trágicas; es lo que ocurre con los forenses cuando deben oír decretos que a la vista de todo el mundo van en contra de cualquier lógica
—¿Ha sido usted quien ha pedido que comprobemos si el fallecido se clavó él mismo el asador en el ojo?
Piedad, pensó Szacki, un patólogo graciosillo no, por favor.
A pesar de la fiereza sugerida: un potentado empresario aparece muerto una mañana de domingo mientras pasaba, con un grupo de personas, un fin de semana desarrollando la teoría psicológica de las constelaciones. Su muerte es violenta pues lo encuentran tirado en el suelo del pasillo con un asador que, clavado en el ojo, le atraviesa el cráneo hasta salir por la nuca, la narración de la investigación del crimen no es desagradable.
Los compañeros de terapia de Telak son, en principio, gente normal y el psicólogo es un reputado terapeuta, por lo que la situación resulta del todo inquietante.
En El caso Telak hay misterio; desde el principio de la novela aparece una figura masculina, sin nombre, que preocupa porque es, sin duda, quien decide qué va a pasar y a quién. Seguro en su reducto de poder, es el que mueve ficha, dejando a los personajes convencidos de que actúan libremente cuando en realidad sabe de antemano qué va a ocurrir con cada uno. de esta forma “el director”, así es nombrado, frío, calculador, sin escrúpulos, controla lo que le interesa para que todo marche en Varsovia según sus planes. Para que este trasfondo consiga que el ambiente, la acción y quienes la realizan sean creíbles, y mantengan la atención del lector donde le conviene al autor es imprescindible que los diálogos sean chispeantes, no necesariamente humorísticos, aunque los hay, pero sí ingeniosos, así como también es preciso un planteamiento de la panorámica social, conseguido al yuxtaponer otros casos de los que debe encargarse la fiscalía, que le aportan al lector un conocimiento real del estado de la sociedad, «(Szacki) había intentado calcular la semana anterior cuántos casos tenía. le salieron ciento once […] las relaciones entre la fiscalía y los tribunales iban a peor […] la jefa de Szacki había ido a la audiencia regional a pedir que se fijara cuanto antes una fecha para el conocido caso de las violaciones múltiples […] y había sido abroncada […] Lo peor era cuando afectaba a las sentencias».
Zygmunt Miłoszewski consigue no sólo misterio en esta novela. El suspense está servido, con Telak y todos los que lo rodean, incluido Szacki; pero es una intriga reposada, sin sobresaltos, aunque no dejemos de preguntarnos quién quiso matarlo, por qué, cuándo, quién es el presidente de la empresa que administraba sus bienes, qué relación tenía con él…
—Bueno, parece que con Henryk no va a haber problemas, ¿no?
—Creo que no debemos preocuparnos —contestó el otro—. Szacki iba a redactar hoy el plan de la investigación […]
—¿Cuándo lo recibiremos?
—Esta noche […]
—Perfecto […] le gustaba que todo a su alrededor sucediera de forma previsible e ideal
La ironía, el sarcasmo, el humor del narrador y de los protagonistas se mezclan con el asombro del lector, que va impacientándose con más celeridad, si cabe, que el propio fiscal, pues hasta el final no intuimos el desenlace. Todo se enreda como en una teoría de constelaciones, similar a la que abre el caso. Magistral.
Sin embargo un simple recurso, como la anáfora, que abre hechos con total austeridad, sirve para recalcar la regularidad del infierno vivido por las personas maltratadas, torturadas. Son casos que el fiscal debe investigar y calificar para dejarlos en la oficina; son casos que recuerdan el trabajo ingente y poco valorado de algunas profesiones al servicio de la comunidad, «…La mujer tenía treinta y cinco años pero parecía tener cuarenta y cinco… Más tarde Szacki se enteraría de que cinco años atrás su marido le había roto ese brazo… Después de cinco golpes la articulación quedó hecha trizas […] Más tarde se enteraría de que dos años antes su esposo se la había roto con una tabla de cocina […] Mas tarde el fiscal se enteraría de que el año anterior su marido le había puesto la plancha en la oreja […] Más tarde se enteraría de que su historial en el centro de salud era tan grueso como una guía de teléfonos…». Espeluznante. Sirva este apartado del capítulo como solidaridad con todas las víctimas de la violencia de sexo y como denuncia a los gobiernos que aún las permiten o encubren de alguna manera.
Y mientras los maltratadores campan a sus anchas, la mafia se siente invencible, ¿lo es?, y los sinvergüenzas también. La vida sigue en la Varsovia de El caso Telak, para la gente común, con los mismos problemas y penalidades que en cualquier otro sitio: el día a día monótono que acumula penalidades, fantasías con aquello que no nos pertenece, elucubraciones sobre qué pasaría al conseguirlo… todo bajo la óptica fresca de Zygmunt Miłoszewski, quien, a pesar de esforzarse para mostrarnos melancólico a su protagonista, y conseguirlo, nos quedamos con su chispa, con los sinsabores de alguien normal que trabaja bien, a pesar de que apenas llega a fin de mes, y es incapaz de aceptar un soborno bastante suculento.
A lo largo de las páginas vamos construyendo el retrato de este funcionario apasionado de la ropa, del orden, la limpieza, la buena apariencia, «El fiscal Teodor Szacki llegó puntual. Con un traje color plata diluida, erguido, seguro de sí mismo». Es un hombre atractivo, y lo sabe, con la crisis de los cuarenta mucho antes de cumplirlos, probablemente por haberse comprometido muy joven con la que hoy es su mujer. Un hombre que echa en falta, según él, haber vivido más en la adolescencia y juventud «Su edad, su esposa, su hija, de repente todo aquello le pareció una sentencia, una enfermedad incurable».
El protagonista es ingenioso, irónico con aquéllos que no aceptan su ritmo de trabajo «¿Va a continuar usted o tengo que llamar a la oficina y pedir dos días libres?», y bastante duro consigo mismo, puede que por el ambiente en el que se mueve. Por eso no se permite, ni un extra en los gastos, ni un quiebro en sus hábitos «se alegró de que aún le quedaran dos cigarros ese día», ni un desahogo en sus lecturas «A él le gustaban los tíos duros como Lehane o Chandler, a ella más los escritores que jugaban con el género, como Leon o Camilleri» (¡no podía faltar como referente de la novela europea!).
Por eso no puede engañar al estado. Por eso no se atreve a engañar a su mujer aunque su matrimonio se tambalee. En realidad lo que está desequilibrado es todo lo que rodea a Szacki; además la pareja no sabe mantener la chispa del principio, como su propio día a día ha devenido en rutina. Puede que, en la próxima entrega, nuestro fiscal se decida a retomar su verdadero amor o romper del todo. Lo veremos.
En cualquier caso lo importante e impactante es el rigor logrado por Miłoszewski. El sentido del humor —en todas sus facetas— consigue una lectura total, entretenida, denunciante con agilidad del hastío democrático y reflejo de la crisis personal por la que es tan fácil transcurrir.

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Inquilinas_Netherfield
 06 febrero 2019
Zygmunt Miloszewski es nuestro imaginario en El caso Telak, una novela negra en la que emerge un nuevo detective, el fiscal polaco Teodor Szacki.
Teo Szacki es un poliedro con infinitas caras que se manifiestan a lo largo de la novela. Así, por un lado tenemos a un hombre impecable para el que la forma y el aspecto son partes intrínsecas de su persona, partes a las que se añaden otras caras como la inteligencia, el rigor y la sagacidad. Por otro lado vemos que su humanidad nace de su lado oscuro, sus inseguridades, su trato con las mujeres, el precio que está dispuesto o no a pagar... una serie de circunstancias y elementos que componen una figura que el autor ha sabido modelar y humanizar de manera magistral, pues el equilibro entre todo esto es la clave que hace que nos creamos al personaje al tiempo que nos engancha a sus circunstancias y al misterio que las rodea.
Adentrándome en la historia, Cezary Rudzki, famoso terapeuta especializado en terapia de las constelaciones familiares, alquila unas habitaciones para una sesión muy especial en un monasterio de Varsovia reconvertido en lugar para negocios y emprendimientos varios. En dicha sesión, además del terapeuta, participarán cuatro personas: Hanna Kwiatkowska, Barbara Jarczyk, Euzebiusz Kaim y Henryk Telak, procedentes de ambientes y mundos diferentes que se unen para, a través de esa singular terapia, poder recolocarse y conectar en sus mundos y con sus vidas.
Después de una primera sesión dedicada a Henryk Telak, este aparece muerto en dramáticas circunstancias que recuerdan a los típicos crímenes en habitaciones cerradas donde el asesino es sin duda uno de los personajes presentes, pero en los que todos los elementos y sus causas son envueltos en una tela de araña laberíntica que, lejos de arrojarnos luz, nos lía para perdernos en sus hilos enredados.
Aquí es cuando entra en acción Teodor Szacki, fiscal al que se asigna el caso y junto al que procuraremos atisbar la luz que ilumine y esclarezca todo el asunto. A su lado iremos conociendo y participando de su cara, rigorista e impecable, en connivencia con otras caras más íntimas y personales, más cínicas y desapegadas, como su lucha entre una justicia legalista y la justicia moral y universal, los pulsos de poder, su hastío y su cansancio. En el fondo de todo vemos la seguridad e inseguridad que rezuman en su vida así como todos sus vacíos, vacuidades y neuras, justificadas y externalizadas en argumentos un tanto banales y cortoplacistas que, lejos de juzgar, nos ayudan a humanizar e intentar entender a este personaje principal destinado a desenredar toda la trama. Teodor Szacki nos marca los ritmos y con él recorremos las diferentes atmósferas y ambientes al tiempo que intentamos absorber y aspirar lo que nos quiere decir o contar.
Aun así, dejando todo esto a un lado, el verdadero interés radica en el descubrimiento del misterio y la resolución de la muerte de Henryk Telak. Conforme nos sumergimos y profundizamos en el caso vemos que no es nada sencillo, ya que la apariencia de realidad y la auténtica realidad están conectadas con hilos finísimos que mueven personas ajenas que, además, participan de todo y cuyos intereses chocan y modelan una justicia maniatada. La mayoría de las veces nuestro buen fiscal siente nudos que le atan y le impiden poner a cada uno en el lugar que le corresponde; si a esto sumamos su estilo de vida, entendemos los mecanismos que le mueven y remueven, sus procedimientos y sus acciones, su luz y su oscuridad... en definitiva, los claros y oscuros que lo recorren.
Aunque en un principio parezca que todo está enredado, poco a poco queda claro que ningún hilo queda al azar del investigador y que todo se estudia y se tiene en cuenta, incluso lo más inverosímil. de este modo se reconstruye la vida y la muerte de Henryk Telak, conocemos su pasado, sus conexiones políticas y sociales, sus distintas relaciones, su familia y sus dramas, y todo va quedando ligado a los cuatro personajes que compartieron con él la fatídica terapia para acabar descubriendo el quién, el cómo y el porqué del misterio en cuestión.
Zygmunt Miloszewski envuelve al lector desde la primera página con su atmósfera adictiva en una trama que engancha con cada dosis de suspense, despertando en él el interés por todo, ya sea el caso y su misterio o las vidas de aquellos que rodean al crimen, mientras le invita a recorrer los diferentes ambientes varsovianos y a conocer a la sociedad polaca, tanto la que fue como la que es, en un pasado y un presente integrados magistralmente en la novela.
Queda por decir que me he quedado totalmente enganchada y enredada con el personaje del fiscal Teodor Szacki, así que ya he empezado a salivar con sus secuelas: La mitad de la verdad (2007) y La ira (2014).
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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Bren
 10 diciembre 2017
Esta libro me pareció una mezcla entre los libros policíacos clásicos y la novela negra actual, donde por un lado tenemos un caso de asesinato, un caso muy particular y peculiar que requiere de un enorme ingenio para atrapar al asesino y vemos como desfilan las interrogaciones a los posibles sospechosos sin que sepamos cual de ellos es el culpable.
Y por otro lado, ese lado deprimente, oscuro y frío que tiene la novela negra, un fiscal de homicidios cansado y fastidiado de su vida en general, pero inteligente, sarcástico, pero sobre todo muy autentico, no se anda entre las ramas a la hora de decir que esta harto de la monotonía de su matrimonio, del asco de trabajo que tiene, pero sobre todo de lo aburrido que le resulta su día a día.
La narrativa del autor resulta algo lenta, pero no aburrida, si bien se centra mucho en el protagonista, le da una justa dimensión a la investigación del asesinato y a los actores secundarios haciendo una buena mezcla en la historia.
No llamaría a este libro thriller psicológico, pero si que es verdad que nos da una muestra muy interesante de la psicología de los personajes que nos presentan.
Szacki no es un héroe, es un hombre normal, común, corriente, trabajador, sentí por un lado una gran atracción y al mismo tiempo una gran repulsión hacia el personaje y su personalidad.
Una historia muy bien construida, que va creciendo conforme avanza el libro, el autor nos va llevando paso a paso hasta lograr que un caso normal de asesinato finalice siendo algo de lo mas complicado.
El libro me gusto mucho, me gusto el estilo del autor, su narración, sus personajes y la historia, pero, por alguna razón me costo mucho trabajo terminarlo.
Enlace: https://comiendomislibrosama..
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Citas y frases (2) Añadir cita
Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino09 septiembre 2019
La historia nos enseña que la autoridad autoproclamada es la que más errores comete. Y la que los oculta con mayor habilidad.
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Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino03 junio 2019
El apartamento era oscuro, un pequeño estudio con una cocina abierta, en la que se veía una bombona de gas junto a una estufa apagada. Estaba claro que a los dueños les habían cortado el gas hacía mucho. Y la luz. Aún había claridad, pero las velas metidas en charcos de cera seguro que no eran solo para crear ambiente por las noches al abrir una botella de vino.
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