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ISBN : 153720677X
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (22/08/2016)

Calificación promedio : 4.36/5 (sobre 22 calificaciones)
Resumen:
El fantasma de Canterville, relato publicado en 1891, manifiesta ese conflicto entre materialismo propio de los burgueses - encarnado en los norteamericanos - y el idealismo aristocrático de un fantasma que lucha por sobrevivir a pesar del escarnio y la indiferencia.
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Críticas, Reseñas y Opiniones (8) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 10 abril 2018
Leí El fantasma de Canterville hace muchos años, y era uno de esos libros que quería releer desde hace ya tiempo. Digamos que los años te hacen ver con otros ojos determinados libros, determinados clásicos. Muchas veces esos mismos años te hacen descubrir un libro nuevo, una profundidad distinta, unos detalles que te pasaron desapercibidos la primera vez, unas connotaciones que ni siquiera intuiste en la anterior lectura. También suele pasar que ya no lo disfrutas como antes, o que te das cuenta que el libro no era para tanto, así que hay que tener cuidado con las relecturas juveniles, que luego nos llevamos disgustos. Afortunadamente este no ha sido el caso.
Tendría unos 14 o 15 años cuando leí esta nouvelle de Wilde, así que tampoco es que fuese una cría y que haya descubierto un mundo nuevo en esta segunda relectura, pero sí que es verdad que la he disfrutado muchísimo más y, sobre todo, me he reído mucho más con las mordacidades que se le ocurrían al bueno de Oscar. Más vieja, más pelleja. Y con un humor más... negro :)
Inglaterra y Estados Unidos lo tienen todo en común, menos el idioma, naturalmente.
Esta es de esas frases que a quien más o a quien menos le suena, y resulta que sale de la pluma de Wilde (luego me he enterado que otro dublinés de pro, George Bernard Shaw, dijo algo muy parecido. ¿Quién fue primero? Tengo que enterarme). El caso es que define a la perfección la trama del libro. Una familia americana (el padre es ministro de los Estados Unidos, nada menos) compra el castillo de los Canterville en Inglaterra, muy cerca de Ascot. Se les avisa reiteradamente sobre la presencia de un fantasma muy poco amigable, pero son americanos, y los americanos, como bien se encarga de recordar el ministro, no creen en fantasmas. Así que allí que se mudan todos (ministro, esposa y cuatro hijos), y aunque al principìo siguen renegando de la existencia de dicho fantasma, pronto descubren que realmente existe. ¿Pero qué hacen? Como buenos americanos, comportarse de un modo de lo más pragmático y moderno: le aconsejan engrasante para las cadenas, mejunjes para el dolor de estómago, le tiran almohadas a la cabeza, le preparan trampas nocturnas o incluso le pagan con la misma moneda en lo que a sustos se refiere. Y claro, el fantasma, temido tras haber destruido vidas y asesinado criados y familiares durante 300 años, ufano de sus viles hazañas y terroríficas apariciones, se siente de lo más injuriado y furioso, porque tremenda falta de respeto hacia su persona y de miedo en general hacia sus artes, jamás la hubiese creído posible. Así que planea el asesinato de algunos de los miembros de la familia... concretamente de todos ellos. O casi. Los odia a todos a excepción de Virginia, la dulce hija de quince años del matrimonio, que jamás se ríe de él, sufre por él, y a larga será clave en la resolución de la historia del fantasma. El caso es que nunca sale nada como lo tiene previsto, empieza a sentirse débil, fatigado y deprimido. ¡Es su deber y obligación hacer las cosas que hace, y estos americanos materialistas le están dejando sin trabajo!
Y no cuento más, que mucho ha sido ya. Lo importante, lo genial, es leerlo con la prosa de Wilde. Esta parodia y sátira de relato gótico hay que disfrutarla leyendo despacio cada página; riendo ante las ocurrencias tanto de los americanos como del fantasma, con esa eterna comparación entre los materialistas americanos y los aristocráticos y encorsetados ingleses; saboreando la elegancia del bueno de Oscar Wilde, su talento, su inteligencia, su fina ironía, su ingenio y delicadeza a la hora de escribir. Son ochenta páginas de puro deleite, pero también reside en ellas cierto poso de tristeza, personificada en un personaje que se siente vilipendiado solo por ser cómo es y por ser fiel a su naturaleza; se siente incomprendido, y él solo quiere llevar a cabo su trabajo y hacer lo que le corresponde por ser quién es. No cuesta mucho imaginarse a Wilde sintiéndose identificado con la incomprensión que sufre el personaje de Simon de Canterville.
Quien lo haya leído sabrá de lo que hablo (si es que le gusta esta breve novela tanto como a mí, que imagino que no será del gusto de todo el mundo), y quien no lo haya leído, dentro de que no me gusta recomendar, son apenas ochenta páginas, y es de esas historias que hay que leer alguna vez en la vida. Es divertida, es satírica, pero tiene su propia moraleja y un final tierno que la primera vez que se lee choca si lo comparamos con la primera mitad de la historia. Es un clásico imprescindible. Y hay que leerlo. Sí o sí.
Para terminar, me voy a detener un momento en la traducción, porque llama mucho la atención en esta edición de Funambulista. Más que nada porque es una traducción antigua, de los años 50 (evidente en cosas como traducir Simon con la tilde castellana, Simón), y no solo te la resaltan como algo digno de ser mencionado, sino que además el postfacio no está dedicado al autor y su obra, como sería lo normal, sino a él mismo, al traductor: Mario Lacruz. Y me chocó tanto (nunca lo había visto antes, de hecho) que estuve investigando un poco, y resulta que este señor fue un reputado editor de sellos tan importantes como Seix Barral o Plaza&Janés, y que fue uno de los descubridores de autores como Rosa Montero, Paco Umbral, Antonio Muñoz Molina o Julio Llamazares. Fue él también quien publicó casi toda la obra de Saramago en España. Vamos, que está considerado uno de los editores más importantes en lengua española del siglo XX. También era novelista. En vida había prohibido el acceso a un amario de su propiedad, y tras su muerte, una vez abierto, apareció una columna de escritos que se elevaba metro y medio de altura, que ahora se están publicando poco a poco. El postfacio irradia tanto amor, cariño, respeto y admiración por parte de su hija (también traductora, entre otras cosas, por lo que he visto), que dejo aquí este párrafo en honor a su padre, por si hay alguien por ahí a quien le guste tanto como a mí investigar y cotillear este tipo de cosas y quiere conocer un poco su legado.

Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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Yani
 23 julio 2018
Adoro este cuento de Wilde (sí, a él también). El toque ácido de humor que sabe agregarle a las historias menos oscuras son geniales, como en La importancia de ser Ernesto , porque no pierden su función crítica.
No sé si contar de qué se trata porque a los clásicos como estos el argumento los precede pero, si de casualidad el posible lector de esta pequeña y nada objetiva reseña no lo sabe, allá voy. Una familia de norteamericanos se muda a un castillo en Inglaterra en donde habita un fantasma que quiere ser tratado como tal. La familia Otis no es como esas que se ven en las películas de terror. No salen corriendo, sino todo lo contrario: se burlan de él hasta hartarlo porque, en lugar de verlo como una aparición, lo consideran parte del lugar.
El fantasma es un personaje interesantísimo, ya que el narrador en tercera persona se acerca más a su perspectiva que a la de los Otis. Es un humano más, si se quiere. La última parte del cuento es mucho más solemne y gris y no tiene desperdicio, aunque particularmente me quedé con ganas de saber más sobre lo sucedido. El final es un poco precipitado.
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anamrs
 16 enero 2018
Oscar Wilde es uno de esos autores clásicos que me alegra haber descubierto. Su juego con las palabras y su sentido tan fino de la ironía son magistrales.
Lo primero que leí de él fue La importancia de llamarse Ernesto y ya entonces me di cuenta de sus juegos de palabras y su fuerte sentido de la ironía, motivo por el que está vez decidí leerlo en su idioma original. Sin embargo, así como en la obra anterior es muy pero que muy recomendable leerla en inglés debido all continuo juego de dobles sentidos, sólo apreciable en su idioma, en este no he notado que sea tan importante.
El autor utiliza esta historia para "atacar" de manera irónica a la sociedad estadounidense al compararla con la inglesa. Ironiza su menosprecio de lo antiguo en pos de lo nuevo, su modo de vida capitalista y consumista.
Hace también mención a una práctica que era muy común entre las personas de cierto poder adquisitivo en Estados Unidos como era la compra de árboles genealógicos. Era muy dado a que ciertas familias compraran estos libritos, que era común encontrar en muchas familias inglesas donde llevaban registro de todos y cada uno de sus antepasados, para darse un viso de antigüedad y nobleza que muchos ambicionaban, especialmente los que conseguían hacer fortuna.
El autor también ironiza con esas necesidad de “sangre azul” tan propia de los americanos que viajaban a Inglaterra después de hacer dinero con la intención de ennoblecer su sangre mediante el matrimonio con nobles ingleses venidos a menos.
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lethanibooks
 16 mayo 2018
3,75/5
Me encantó este pequeño relato. Es cómico, algo misterioso y bonito a la vez. Yo creo que Oscar Wilde consigue que el lector empatice con el fantasma en muy pocas páginas. Además es original porque la historia se cuenta centrándose en el fantasma y no en la víctima o cualquier otro personaje, como suele ser habitual. Me gustaría haber conocido aún más a este fantasma de Canterville tan simpático.
Si queréis pasar un rato agradable leyendo un cuento clásico, esta es la lectura perfecta.
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PameMacBec
 02 diciembre 2017
La primera vez que leì este libro recuerdo que estaba en la primaria y me encantò, no fue sino hasta hace como 2 años que lo volvì a leer y definitivamente me volviò a encantar.
A los pequeños los lleguè a odiar y amar, por el fantasma lleguè a sentir empatìa y compasiòn.
Este es uno de esos libros que sì o sì tenemos que leer en algùn momento de nuestras vidas, yo por mi parte sè que lo volverè a leer en algùn punto.
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Citas y frases (3) Añadir cita
SatrinaSatrina19 diciembre 2017
Milord – respondió el embajador-, me quedaré con los muebles y el fantasma bajo inventario. Vengo de un país moderno, donde tenemos todo lo que el dinero puede comprar y, con la flor y nata de nuestros jóvenes que recorren el viejo mundo de juerga en juerga, y se llevan a sus mejores actores y primadonnas, calculo que si hubiera en Europa una cosa tan extraordinaria como un fantasma, en muy corto tiempo, lo tendríamos en nuestro país, en uno de nuestros museos públicos o como atracción de feria.
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SatrinaSatrina19 diciembre 2017
Además, usted se olvida, señor Otis, que compró los muebles y el fantasma bajo inventario, de modo que todo lo que le pertenezca al fantasma pasa de inmediato a su posesión, pues a pesar de cualquier actividad que sir Simon haya desplegado en el corredor por la noche, legalmente estaba muerto, y usted adquirió sus propiedad por medio de una compra.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield10 abril 2018
Inglaterra y Estados Unidos lo tienen todo en común, menos el idioma, naturalmente.
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