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ISBN : 153720677X
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (22/08/2016)

Calificación promedio : 4.14/5 (sobre 51 calificaciones)
Resumen:
Inteligentísima mezcla de sátira social y elaborada farsa, El fantasma de Canterville (originalmente publicada en 1887) es una de las piezas más deliciosas y elegantes del gran Oscar Wilde.
Una sofisticada familia norteamericana, los Otis, compra el añejo castillo inglés de los Canterville. El anciano dueño les habla entonces de que en la mansión habita desde tiempos inmemoriales el colérico fantasma de Lord Simón Canterville, que mató a su esposa y cuyo cuer... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (14) Ver más Añadir una crítica
MissDreamer
 02 octubre 2019
La verdad es que había escuchado mucho sobre este libro durante toda mi vida, pero jamás me había parado a leerlo, intenté bajar las expectativas para leerlo, porque no quería llevarme una decepción... ¡pero nada de eso! El libro superó por mil mis expectativas, no las pude bajar por más que lo intenté, las llevaba muy altas, pero el libro las superó de manera increíble. Admito que lo que me llamó de este libro fue el autor y lo conocido que es, llegó a mis manos gracias a la biblioteca, no estaba buscando ningún libro cuando fui y él cayó en mis manos.
Vale, antes de empezar a contar algo sobre este libro quiero contar que esta edición lleva más de un libro. Este libro constaba de El fantasma de Canterville, El crimen de lord Arthur Savile, La esfinge sin secreto, El modelo millonario y Apéndice: El secreto de Virginia. Lo cierto es que cada uno tuvo sus cosas que me encantaron. En El fantasma de Canterville empezamos con una familia mudándose a una nueva casa, la familia Otis está formada por Hiram B. Otis, su esposa Lucrecia, el hijo mayor Washington, la hermosa hija Virginia y dos traviesos gemelos. La familia se muda a la mansión Canterville sabiendo la existencia del fantasma del cual se burlan, él no logra asustarles por más que lo intente y podremos ver cómo se desarrollan las cosas entre los Otis y el fantasma. En El crimen de lord Arthur Savile todo empieza cuando un adivino le lee la mano a lord Arthur y a partir de las palabras que el hombre le dice... Arthur empieza a volverse casi loco por algo que él no quiere hacer. En La esfinge sin secreto nos encontramos con un hombre enamorado de una mujer de la que le habla a un amigo, la verdad es que este es el cuento que menos me gustó porque no lo acabé de entender. En El modelo millonario nos podemos encontrar a un hombre rico que visita a un amigo pintor y se encuentra con un vagabundo haciéndole de modelo... lo cual será lo más interesante del cuento, este me gustó mucho y es que no me esperaba el final. Por último, en el Apéndice: El secreto de Virginia podemos conocer lo que pasó en un momento de El fantasma de Canterville y donde no podíamos conocer nada, me gustó mucho que Oscar Wilde escribiese este apéndice desde la visión del fantasma para contarnos lo que ocurrió.
Todas las historias que componen la edición de este libro me gustaron, unas más que otras, pero me voy a centrar en la que le da el nombre al libro. La historia me ha gustado, me ha parecido original porque es algo que no se ve mucho, no es el típico libro de fantasmas y es lo que me llamó la atención desde el primer momento en el que leí sus primeras líneas. Oscar no se limitó a coger la típica historia y plasmarla en el papel, él le dio personalidad a cada personaje y le dio una función, algo que te hace sonreír mientras que vas leyendo... yo por mi parte sentí muchos sentimientos por el fantasma, tengo que ser sincera.
La trama y el ritmo me ha parecido que tenía una velocidad perfecta, el libro no es muy largo y no se podían tomar demasiado tiempo para explicar las cosas, no recuerdo ningún momento en el que me aburriese, todo está en constante movimiento, explicando lo que pasa en la mansión, los cambios me parecieron entendibles y en su buen momento, creo que Wilde sabia como todo tenía que hacerse en su novela y no cambió en ningún momento de parecer.
Hay pocos personajes en esta pequeña novela, los primeros que podemos ver son a la familia Otis, los progenitores son unas personas con unas ideas claras, él cree que los fantasmas no existen y ella no está muy segura de eso, el hijo mayor es un hombre decidido en sus creencias y no se deja amedrentar por las situaciones, la hija mediana es una mujer dulce y educada que no hace nada malo y que en nada se parece a sus hermanos pequeños, los gemelos... son un verdadero caos, son los únicos que empiezan a hacer todo lo que pasa en el libro y a veces, es divertido ver donde llega su imaginación, por último, tenemos al fantasma quien empieza siendo alguien seguro de sí mismo recordando su pasado y va cambiando con el paso de las paginas.
Me ha gustado mucho la forma de escribir de Wilde porque pensaba que me iba a costarme por el hecho de que era de otra época, pero no es así porque me encantó la forma de escribir, ya fuese con este relato o con los demás que componen esta edición del libro. Oscar escribía de una manera que no sientes que se te haga pesado en ningún momento, tenía una forma de escribir bastante especial, hay algo en sus palabras que te atrapa y no te deja escapar en ningún momento.
El libro no me ha parecido para nada predecible, podía ser que en algún momento que supieses que iba a pasar algo porque el relato es corto y no puedes pedir mucho más, pero lo que se descubre en el último relato es algo que no me esperaba ni mucho menos y le dio un nuevo significado para mí a El fantasma de Canterville. Se me hizo tan adictivo que no pude parar de leerlo y aunque había momentos que mi vida no me dejaba seguir leyendo, en cuanto tenía un momento me devoraba las paginas y en poco tiempo, lo había terminado.
Le he puesto 5 de 5 estrellas porque la verdad es que me atrapó desde el primer momento y los otros relatos no hicieron más que hacer que no quisiese devolver el libro y quedármelo, cosa que no podía hacer por ser de la bilbioteca. Es otra de mis mejores lecturas del año, creo que es un clásico que todos deberíamos leer en algún momento y disfrutar de él.
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Inquilinas_Netherfield
 10 abril 2018
Leí El fantasma de Canterville hace muchos años, y era uno de esos libros que quería releer desde hace ya tiempo. Digamos que los años te hacen ver con otros ojos determinados libros, determinados clásicos. Muchas veces esos mismos años te hacen descubrir un libro nuevo, una profundidad distinta, unos detalles que te pasaron desapercibidos la primera vez, unas connotaciones que ni siquiera intuiste en la anterior lectura. También suele pasar que ya no lo disfrutas como antes, o que te das cuenta que el libro no era para tanto, así que hay que tener cuidado con las relecturas juveniles, que luego nos llevamos disgustos. Afortunadamente este no ha sido el caso.
Tendría unos 14 o 15 años cuando leí esta nouvelle de Wilde, así que tampoco es que fuese una cría y que haya descubierto un mundo nuevo en esta segunda relectura, pero sí que es verdad que la he disfrutado muchísimo más y, sobre todo, me he reído mucho más con las mordacidades que se le ocurrían al bueno de Oscar. Más vieja, más pelleja. Y con un humor más... negro :)
Inglaterra y Estados Unidos lo tienen todo en común, menos el idioma, naturalmente.
Esta es de esas frases que a quien más o a quien menos le suena, y resulta que sale de la pluma de Wilde (luego me he enterado que otro dublinés de pro, George Bernard Shaw, dijo algo muy parecido. ¿Quién fue primero? Tengo que enterarme). El caso es que define a la perfección la trama del libro. Una familia americana (el padre es ministro de los Estados Unidos, nada menos) compra el castillo de los Canterville en Inglaterra, muy cerca de Ascot. Se les avisa reiteradamente sobre la presencia de un fantasma muy poco amigable, pero son americanos, y los americanos, como bien se encarga de recordar el ministro, no creen en fantasmas. Así que allí que se mudan todos (ministro, esposa y cuatro hijos), y aunque al principìo siguen renegando de la existencia de dicho fantasma, pronto descubren que realmente existe. ¿Pero qué hacen? Como buenos americanos, comportarse de un modo de lo más pragmático y moderno: le aconsejan engrasante para las cadenas, mejunjes para el dolor de estómago, le tiran almohadas a la cabeza, le preparan trampas nocturnas o incluso le pagan con la misma moneda en lo que a sustos se refiere. Y claro, el fantasma, temido tras haber destruido vidas y asesinado criados y familiares durante 300 años, ufano de sus viles hazañas y terroríficas apariciones, se siente de lo más injuriado y furioso, porque tremenda falta de respeto hacia su persona y de miedo en general hacia sus artes, jamás la hubiese creído posible. Así que planea el asesinato de algunos de los miembros de la familia... concretamente de todos ellos. O casi. Los odia a todos a excepción de Virginia, la dulce hija de quince años del matrimonio, que jamás se ríe de él, sufre por él, y a larga será clave en la resolución de la historia del fantasma. El caso es que nunca sale nada como lo tiene previsto, empieza a sentirse débil, fatigado y deprimido. ¡Es su deber y obligación hacer las cosas que hace, y estos americanos materialistas le están dejando sin trabajo!
Y no cuento más, que mucho ha sido ya. Lo importante, lo genial, es leerlo con la prosa de Wilde. Esta parodia y sátira de relato gótico hay que disfrutarla leyendo despacio cada página; riendo ante las ocurrencias tanto de los americanos como del fantasma, con esa eterna comparación entre los materialistas americanos y los aristocráticos y encorsetados ingleses; saboreando la elegancia del bueno de Oscar Wilde, su talento, su inteligencia, su fina ironía, su ingenio y delicadeza a la hora de escribir. Son ochenta páginas de puro deleite, pero también reside en ellas cierto poso de tristeza, personificada en un personaje que se siente vilipendiado solo por ser cómo es y por ser fiel a su naturaleza; se siente incomprendido, y él solo quiere llevar a cabo su trabajo y hacer lo que le corresponde por ser quién es. No cuesta mucho imaginarse a Wilde sintiéndose identificado con la incomprensión que sufre el personaje de Simon de Canterville.
Quien lo haya leído sabrá de lo que hablo (si es que le gusta esta breve novela tanto como a mí, que imagino que no será del gusto de todo el mundo), y quien no lo haya leído, dentro de que no me gusta recomendar, son apenas ochenta páginas, y es de esas historias que hay que leer alguna vez en la vida. Es divertida, es satírica, pero tiene su propia moraleja y un final tierno que la primera vez que se lee choca si lo comparamos con la primera mitad de la historia. Es un clásico imprescindible. Y hay que leerlo. Sí o sí.
Para terminar, me voy a detener un momento en la traducción, porque llama mucho la atención en esta edición de Funambulista. Más que nada porque es una traducción antigua, de los años 50 (evidente en cosas como traducir Simon con la tilde castellana, Simón), y no solo te la resaltan como algo digno de ser mencionado, sino que además el postfacio no está dedicado al autor y su obra, como sería lo normal, sino a él mismo, al traductor: Mario Lacruz. Y me chocó tanto (nunca lo había visto antes, de hecho) que estuve investigando un poco, y resulta que este señor fue un reputado editor de sellos tan importantes como Seix Barral o Plaza&Janés, y que fue uno de los descubridores de autores como Rosa Montero, Paco Umbral, Antonio Muñoz Molina o Julio Llamazares. Fue él también quien publicó casi toda la obra de Saramago en España. Vamos, que está considerado uno de los editores más importantes en lengua española del siglo XX. También era novelista. En vida había prohibido el acceso a un amario de su propiedad, y tras su muerte, una vez abierto, apareció una columna de escritos que se elevaba metro y medio de altura, que ahora se están publicando poco a poco. El postfacio irradia tanto amor, cariño, respeto y admiración por parte de su hija (también traductora, entre otras cosas, por lo que he visto), que dejo aquí este párrafo en honor a su padre, por si hay alguien por ahí a quien le guste tanto como a mí investigar y cotillear este tipo de cosas y quiere conocer un poco su legado.

Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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Shorby
 03 marzo 2019
Siempre me ha encantado la literatura inglesa clásica, así que cómo no iba a encandilarme Oscar Wilde.
En esta ocasión, en una de esas colecciones majas que sacan los de El País de vez en cuando, venía un libro que leí de pequeña, después de flipar con la peli (tendría 12 años cuando la vi). Recuerdo perfectamente algunas escenas, una versión coloreada, del 44, la echaron una tarde en Telemadrid.
Wilde nos dejó un clásico de terror, con toques humorísticos súper acertados y un personaje simplemente genial: Sir Simon Canterville, el fantasma.
Estamos en la campiña inglesa, en el castillo de los Canterville, donde se acaba de trasladar una familia de estadounidenses. Antes de hacer la compra, se les advierte de la presencia del espectro, pues lleva la friolera de 300 años vagando por la propiedad asustando a todo el mundo, impidiendo que puedan llevar una vida normal.
A la familia le parece divertido el hecho de que tengan “paquete” con la compra de la mansión, así que igualmente deciden comprarla encantados.
Cuando el fantasma comienza sus apariciones, no obtiene el resultado que pensaba y esperaba… y es que es una familia tan moderna que no se inmuta en absoluto ante la presencia del muerto.
Sir Simon se siente frustrado, está harto de hacer auténticas cabronadas a todos los que han osado pasar la noche en su mansión, así que no entiende por qué estos no se inmutan ante sus ocurrencias.
Tenemos escenas bastante divertidas, con el fantasma como protagonista, por el cual casi sentimos hasta lástima.
Me encanta.
Mi edición venía con otros relatos del autor, cuentos también conocidos por todo el mundo (al menos deberían):
-El crimen de Lord Arthur Saville
-El retrato de Mr. W. H.
-El ruiseñor y la rosa
-El príncipe feliz
Una lectura muy recomendable, un clásico.

Clásico que tiene su adaptación, cómo no.
-1944, dirigida por Jules Dassin y protagonizada por Charles Laughton. (me encanta)
-1987, dirigida por Paul Bogart y protagonizada por John Gielgud.
-1996, dirigida por Sydney Macartney y protagonizada por Patrick Stewart. (mala con ganas)
-2001, de animación.
-2006, dirigida por Isabel Kleefeld y protagonizada por Martin Kurz.
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anamrs
 16 enero 2018
Oscar Wilde es uno de esos autores clásicos que me alegra haber descubierto. Su juego con las palabras y su sentido tan fino de la ironía son magistrales.
Lo primero que leí de él fue La importancia de llamarse Ernesto y ya entonces me di cuenta de sus juegos de palabras y su fuerte sentido de la ironía, motivo por el que está vez decidí leerlo en su idioma original. Sin embargo, así como en la obra anterior es muy pero que muy recomendable leerla en inglés debido all continuo juego de dobles sentidos, sólo apreciable en su idioma, en este no he notado que sea tan importante.
El autor utiliza esta historia para "atacar" de manera irónica a la sociedad estadounidense al compararla con la inglesa. Ironiza su menosprecio de lo antiguo en pos de lo nuevo, su modo de vida capitalista y consumista.
Hace también mención a una práctica que era muy común entre las personas de cierto poder adquisitivo en Estados Unidos como era la compra de árboles genealógicos. Era muy dado a que ciertas familias compraran estos libritos, que era común encontrar en muchas familias inglesas donde llevaban registro de todos y cada uno de sus antepasados, para darse un viso de antigüedad y nobleza que muchos ambicionaban, especialmente los que conseguían hacer fortuna.
El autor también ironiza con esas necesidad de “sangre azul” tan propia de los americanos que viajaban a Inglaterra después de hacer dinero con la intención de ennoblecer su sangre mediante el matrimonio con nobles ingleses venidos a menos.
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Yani
 23 julio 2018
Adoro este cuento de Wilde (sí, a él también). El toque ácido de humor que sabe agregarle a las historias menos oscuras son geniales, como en La importancia de ser Ernesto , porque no pierden su función crítica.
No sé si contar de qué se trata porque a los clásicos como estos el argumento los precede pero, si de casualidad el posible lector de esta pequeña y nada objetiva reseña no lo sabe, allá voy. Una familia de norteamericanos se muda a un castillo en Inglaterra en donde habita un fantasma que quiere ser tratado como tal. La familia Otis no es como esas que se ven en las películas de terror. No salen corriendo, sino todo lo contrario: se burlan de él hasta hartarlo porque, en lugar de verlo como una aparición, lo consideran parte del lugar.
El fantasma es un personaje interesantísimo, ya que el narrador en tercera persona se acerca más a su perspectiva que a la de los Otis. Es un humano más, si se quiere. La última parte del cuento es mucho más solemne y gris y no tiene desperdicio, aunque particularmente me quedé con ganas de saber más sobre lo sucedido. El final es un poco precipitado.
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Citas y frases (6) Ver más Añadir cita
SatrinaSatrina19 diciembre 2017
Milord – respondió el embajador-, me quedaré con los muebles y el fantasma bajo inventario. Vengo de un país moderno, donde tenemos todo lo que el dinero puede comprar y, con la flor y nata de nuestros jóvenes que recorren el viejo mundo de juerga en juerga, y se llevan a sus mejores actores y primadonnas, calculo que si hubiera en Europa una cosa tan extraordinaria como un fantasma, en muy corto tiempo, lo tendríamos en nuestro país, en uno de nuestros museos públicos o como atracción de feria.
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SatrinaSatrina19 diciembre 2017
Además, usted se olvida, señor Otis, que compró los muebles y el fantasma bajo inventario, de modo que todo lo que le pertenezca al fantasma pasa de inmediato a su posesión, pues a pesar de cualquier actividad que sir Simon haya desplegado en el corredor por la noche, legalmente estaba muerto, y usted adquirió sus propiedad por medio de una compra.
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GiselleMGiselleM09 junio 2019
Allá, lejos, pasando el pinar, hay un jardincito donde la hierba crece alta y tupida, y pueden mirarse las estrellas blancas y el ruiseñor canta toda la noche. La luna de helado cristal resplandece y los enormes brazos de los cipreses se extienden sobre los durmientes.
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GiselleMGiselleM09 junio 2019
¡Pobre sir Simon! Le debo mucho. Me hizo ver lo que es la vida, lo que significa la muerte y por qué el amor es más fuerte que ambos.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield10 abril 2018
Inglaterra y Estados Unidos lo tienen todo en común, menos el idioma, naturalmente.
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