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Miguel Marinez-Lage Alvarez (Traductor)
ISBN : 8496434079
Editorial: Alhenamedia (30/11/-1)

Calificación promedio : 3.17/5 (sobre 3 calificaciones)
Resumen:
«Encanto... inmediatez y pasión... Cerdeña y el mar se caracteriza por una descripción intensa de los paisajes, que parecen cuadros y películas por su atención a los detalles más delicados, al color y a la luz».

D.H. Lawrence y su esposa Frieda visitaron Cerdeña en enero de 1921. Aunque el viaje no duró más de nueve días, Lawrence escribió un relato fascinante sobre la vida en la isla que evoca no sólo el lugar, sus gentes y las costumbres locales, si... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (3) Añadir una crítica
Marinieves
 09 noviembre 2020
Me gusta leer y me encanta que me regalen libros. Por eso disfruto mucho cuando puedo optar a un libro de regalo a cambio de una reseña. Normalmente lo hago pagando el libro así que si gracias a Masa Crítica de Babelio de vez en cuando puedo conseguir que el libro me sale gratis, pues más que mejor.
Esta vez me tocó "Cerdeña y el mar", un libro que me hizo ilusión porque me gusta contar los viajes e incluso a veces escribir sobre ellos, aunque he pasado muchos años sin viajar nada y ahora que podría no nos dejan.
Pero este libro no es un libro de viajes como otros que relatan lo que el escritor ha visto en su recorrido. Bueno, es y no es un libro de viajes, lo que no es es una guía de Cerdeña, que es una isla que querría conocer pero con este libro lo único que aparece son las impresiones del autor, la más de las veces con unos prejuicios muy acentuados, sin acabar de describir en demasía los paisajes, salvo en la influencia que tienen en el estado de ánimo del autor.
Siempre se hace la diferencia entre turistas y viajeros, despreciando a los primeros ("esto es Londres, hoy es martes") en favor de los segundos a los que se envuelve en un halo de romanticismo y cultura.
Si no hubiera tenido que hacer esta reseña del libro, creo que lo hubiera dejado tras leer el prólogo, que me pareció de un cursi subido y escribiendo más de lo que dice saber de la pareja del autor, a la que desprecia y critica, que de la obra.
Y el libro no está mal pero todo el rato me sobrevuela la idea de que el narrador es un snob de tomo y lomo que se cree, o se sabe, más culto, a la manera inglesa, un viajero, superior en definitiva, aunque nos se diferencia mucho de los turistas salvo por el hecho de tener más tiempo que quienes sólo se pueden permitir una semana de vacaciones en un viaje organizado. El libro lo salva lo bien que escribe Lawrence, aunque se nota que lo escribió en un pispás sin corregir las repeticiones de palabras.
Cerdeña y el mar relata un viaje del escritor D.H. Lawrence, inglés de profesión, con su "abeja reina", que no es otra que su mujer, de la que en el libro no llegamos a saber su nombre pero que no era otra que la baronesa Emma Maria Frieda Johanna Freiin von Richthofen, que se fugó con él abandonando a su marido e hijos, pecado capital éste por su condición de mujer, que si un tío se va a por tabaco y no vuelve parece menos grave. Total para acabar siendo la abeja reina de un zángano que critica de holgazanes a quien ve un momento sin hacer nada, como si él estuviera picando piedra.
La pareja vivía no se si temporalmente o con carácter estable en Sicilia y el libro relata el viaje que realizan por la isla de Cerdeña, primero en barco, del que Lawrence critica absolutamente todo menos el horizonte. No le gusta la comida, los marineros son todos unos holgazanes, le molesta absolutamente todo. Luego vamos conociendo el itinerario que realizan parando en diversos pueblos de los que ensalza a veces el paisaje pero critica bastante a sus gentes, mostrando unos prejuicios que pretende constatar en la práctica. Los sardos son así, los italianos se comportan de aquella manera, lo siciliano es... Y así a veces resulta muy profundo pero, las más, de una superficialidad pasmosa. Pero claro, era inglés. Y aunque también despreciaba cosas inglesas, siempre compara y parece que infravalora lo que está viendo. No obstante, el autor demuestra un ojo clínico interesante para analizar la realidad histórico-política de la isla y, por extensión, de Italia.
Me ha costado acabar el libro no porque no se lea de forma ágil, ni porque no tenga calidad literaria. al contrario. Pero es uno de esos libros que prefiero leer más despacio porque si no me parece que estoy leyendo lo mismo todo el rato, así que leer sobre la llegada a Cagliari, dejar unos días y seguir luego el recorrido en tren hacia otra población, dejarlo otros días y acompañar a la pareja a Nuoro, Terranova u otro pueblo, donde seguro que Lawrence seguirá criticando a su abeja reina cuando intenta confraternizar con algún paisano. Él va de superior y, aunque habla de dinero porque no le debía sobrar, no le gusta que ella comente los bajos precios de ciertas cosas y a veces no le gusta ni que hable.
Está visto que al autor le gustan más los pueblos de lejos y desde luego le gustan poco sus gentes a las que siempre critica y a las que juzga antes de conocerlas y, cuando las conoce no cambia su opinión previa sobre ellas. de lejos le parece bonito, de cerca nada le parece bien, que si la calle tiene barro, que si el hotel es cutre, que si se come mal. No parece disfrutar mucho en general.
Pero, en definitiva, es un libro interesante y, al fin y al cabo, quién soy yo para juzgar las impresiones de una persona. Son suyas y ya está. Se toman o se dejan. Fue lo que él experimentó, disfrutó y sufrió durante unos días. Si algún día fuera yo a Cerdeña imagino que contaría otras cosas diferentes y tal vez serían más aburridas y peor escritas que las de Lawrence pero serían las mías. Ay, Dios, qué ganas de ir a algún lado. Odio el coronavirus.
Enlace: https://marinieves.blogspot...
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HumildeLector
 26 octubre 2020
Con esta lectura viajamos en el espacio y el tiempo, al encuentro de la isla de Cerdeña tal y como la vio el escritor británico D.H. Lawrence hace cien años.
Cerdeña y el mar (1921) es un libro de viajes extraño y encantador. El autor lo escribió durante lo que él mismo llamó su “peregrinación salvaje”, una huida por diferentes regiones del sur y el centro de Europa, lejos de una Inglaterra donde las puertas estaban cerradas para él.
D. H. Lawrence se encontraba residiendo en Sicilia junto a su esposa Frieda von Richtofen, a la que él se refiere en el libro usando el nombre de “abeja reina”. La idea de recorrer Cerdeña no responde a otro motivo que el de “una absoluta necesidad de moverse”:
“¿Adónde, así pues? (…) Cerdeña, que no se parece a ningún otro lugar. Cerdeña, que no tiene historia, no tiene fechas, no tiene razas, no tiene nada que ofrecer. Sea Cerdeña”.
En realidad, el relato no sólo abarca el recorrido por la propia Cerdeña, sino también el viaje de ida y de vuelta. lleno de observaciones interesantes. Su estancia es relativamente breve, apenas nueve días, viajando en trenes destartalados y primitivos autobuses por los viejos caminos de la isla. Tal vez no fueran el tiempo suficiente ni la manera adecuada para extraer conclusiones fiables sobre esa tierra, pero el autor insiste en que todo cuanto está escrito es su visión personal, nada más.
De hecho algo que irrita sobremanera a D. H. Lawrence, férreo defensor de su individualidad, es ser etiquetado continuamente por las personas con las que traba conversación. En mayor o menor medida, todos tienen un reproche hacia él, ya que él representa involuntariamente a Inglaterra. “Todo es culpa nuestra por ser ingleses”, repite malhumorado.
La localidad de Nuoro fascinó a D. H. Lawrence, no así sus habitantes
Cerdeña de norte a sur
El mapa que ilustra la preciosa portada del libro, un dibujo realizado por el propio autor, nos sirve para seguir sus pasos por Cerdeña. de sur a norte, desde Cagliari hasta Terranova (la actual Olbia), pasando por el corazón montañoso de la isla.
La narración está llena de descripciones del portentoso paisaje sardo y abunda en los aspectos más admirables de sus gentes. La comparación entre sardos y sicilianos, o entre sardos y el resto de italianos, es constante. Y en ambas los habitantes de Cerdeña salen ganando a ojos del autor. La isla y sus habitantes conservan una esencia salvaje y pura, muy distinta de la del resto del país:
“No importa donde esté uno en Italia, (…) el lugar tiene un genio, un genus consciente. El hombre ha vivido en él y ha impuesto su consciencia y en cierto modo ha dado conciencia al lugar, le ha dado expresión, lo ha concluido”.
Peor hay que decir también que D. H. Lawrence no escatima adjetivos ni detalles a la hora de quejarse de la falta de comodidades que encuentra en su camino (las sucias y frías posadas, la comida siempre escasa), así como de la rudeza y falta de educación de ciertos paisanos que observan a los extranjeros con una mezcla de curiosidad y burla. En cambio su esposa, la “abeja reina”, es mucho más tolerante y positiva. Ella ejerce de perfecto contrapeso.
Frieda “la abeja reina”, junto a D. H. Lawrence.
Ha pasado demasiado tiempo como para tomarnos Cerdeña y el mar como una guía turística de la isla al pie de la letra. Probablemente algunas costumbres e imágenes chocantes que se muestran en el relato pervivan aún, pero sólo como anécdotas o vestigios de un pasado casi olvidado.
Sin embargo, este relato viajero es muy interesante en tanto es un magnífico reflejo de la Italia de entreguerras, un país que se ha empobrecido a pesar de haber ganado la guerra, con una sociedad que se aferra a las tradiciones pero que también mira con cierta simpatía las nuevas corrientes “liberadoras” del socialismo y el fascismo.
Por último hay que señalar que algunas opiniones de D. H. Lawrence sobre los italianos, las mujeres, la familia o la pena de muerte no pasarían hoy por el tamiz de lo políticamente correcto. Curiosamente, ese es uno de los aspectos más valiosos del libro. El autor, aún siendo considerado un heterodoxo en su época, no deja de ser hijo de su tiempo.
Enlace: https://humildelector.com/20..
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glowandstardust
 08 noviembre 2020
El autor D.H.Lawrence y su mujer se embarcan rumbo a Cerdeña para alejarse de la oscuridad del invierno siciliano y el miedo al Etna, o cómo lo llama el autor, "esa bruja perversa" o "Circe".
"El Etna exige que uno emprenda viaje" , dice en más de una ocasión.
Este es el comienzo de un largo viaje por toda Italia hasta llegar a Cerdeña, según el autor, la isla que no tiene historia, fechas, raza, ni nada que ofrecer. Aquella a la cual nadie pudo someter.
Durante todo el recorrido podremos comprobar las impresiones que le causan tanto los habitantes como los paisajes, e incluso las infraestructuras. La desoladora huella que ha dejado la guerra en la gente italiana o las diversas tragedias causadas por volcanes, nos hace imaginarnos una Italia más oscura y devastada, pero que aún así no deja de sorprendernos.
Podría decirse que este libro es una guía de viajes donde el autor da su propia opinión o reseña todo cuanto vive y siente. Realiza una crítica constante a las diferencias sociales o de clase, al ferrocarril y a lo difícil que era viajar en aquella época.
Por mi parte, las descripciones de su estancia en Cagliari han sido las que más me han transmitido, puesto que me ha hecho rememorar mi viaje de hace tres años a la isla. He podido volver a caminar por sus estrechas y empinadas calles, como bien describe el autor, además de volver a pasear por su bonito puerto y oler la fragancia del mar. Cierto es que no era la misma Cagliari que yo conocí, pero mantenía la misma esencia.
Tengo que admitir que no ha sido para mí una lectura fácil, ya que las numerosas y exhaustivas descripciones y el poco diálogo, me han hecho parar mi lectura en más de una ocasión. Sin embargo, creo que es un libro para disfrutar y exprimir lentamente.
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Citas y frases (2) Añadir cita
HumildeLectorHumildeLector02 noviembre 2020
No importa donde esté uno en Italia, (…) el lugar tiene un genio, un genus consciente. El hombre ha vivido en él y ha impuesto su consciencia y en cierto modo ha dado conciencia al lugar, le ha dado expresión, lo ha concluido.
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HumildeLectorHumildeLector02 noviembre 2020
¿Adónde, así pues? (…) Cerdeña, que no se parece a ningún otro lugar. Cerdeña, que no tiene historia, no tiene fechas, no tiene razas, no tiene nada que ofrecer. Sea Cerdeña.
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