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Las mejores frases de El profeta (4)

Macabea
Macabea 27 agosto 2020
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
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Alia
Alia 22 marzo 2019
Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte. Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.
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arabd
arabd 13 junio 2018
Sobre el dar:
[...]
Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento y su deseo oculto daña sus regalos.
[...]
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su fortuna.
Y hay quienes dan con dolor y ese dolor es su bautismo.
Y hay quienes dan y no saben del dolor de dar, ni buscan la alegría de dar, ni dan conscientes de la virtud de dar... a través de las manos de los que como ésos son, Dios habla y desde el fondo de sus ojos Él sonríe sobre el mundo.
Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.
[...]
- ¿Y hay algo, acaso, que pueda quedarse?
- Todos lo que tenéis será entregado algún día.
[...]
Decís a menudo: “Daría, pero sólo a quién lo mereciera.”
Los árboles en vuestro huerto no hablan de ese modo, ni los rebaños en vuestra pradera.
Ellos dan para vivir, ya que guardar es perecer
[...]
Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar y ser el instrumento de dar.
Porque, a la verdad, es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os creéis dadores, no sois más que testigos.
Y vosotros, los que recibís –y todos vosotros sois de ellos- no asumáis el peso de la gratitud, si no queréis colocar un yugo sobre vosotros y sobre quién os da... porque exagerar vuestra deuda es no comprender su generosidad, que tiene el libre corazón de la tierra como su madre y a Dios como su padre.
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Alia
Alia 22 marzo 2019
Tus hijos no son tus hijos
Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos,
Pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas,
Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados (…).
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad
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