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Crítica de LAKY


LAKY
23 febrero 2021
Crosby, un pueblo costero de Maine, es un lugar tranquilo en el que no suceden grandes cosas. Pero sí que ocurren cosas pequeñas, la mayoría en la intimidad de los hogares. de esas pequeñas cosas nos habla Elizabeth Strout en esta novela que es y no es una novela; que es y no es una colección de relatos. Os cuento.

Las dos novelas que había leído de esta autora me habían gustado mucho. Sin embargo, no había leído “Olive Kitteridge” que, lo supe tras tener en las manos “Luz de febrero” ,tenía como protagonista a la misma persona: Olive. Por lo tanto, éste ha sido mi primer contacto con Olive y ha ocurrido de forma tangencial. La he conocido a través de lo que de ella me iban diciendo vecinos, amigos o no amigos, gente de su pueblo. En “Luz de febrero” tenemos trece historias (¿relatos?) que tienen como protagonistas a habitantes de Crosby, en mayor o menor medida relacionados con Olive. En alguno de ellos, incluso es la propia Olive la protagonista. En los que no lo es, ella sale como personaje secundario, o tan sólo como referencia. Pero, de una forma o de otra, en cada una de esas historias sabremos algo más de Olive. Desconozco como está articulada la novela “Olive Kitteridge” pero la forma en la que ésta nos presenta a la protagonista me ha gustado mucho. Me da la impresión de que hasta la he disfrutado más que si hubiese leído la novela anterior. Porque esta forma de presentarnos a un personaje tan peculiar, de refilón, por referencias, no siendo la protagonista de la mayoría de las historias, nos va dando piezas de un puzle que iremos encajando. Además, como se suele decir, la mejor forma de conocer a una persona es a través de las personas que la conocieron.

En estas trece historias, se nos habla de diferentes personas de Crosby. Mayores, menores, personas solas, matrimonios, familias… A veces, como digo, es la propia Olive la protagonista pero la mayoría de las veces no es así y ella aparece como personaje secundario o bien de forma mucho más tangencial. Aún así, iremos construyendo su vida a través de casi una década. Por ejemplo, en la primera novela, sabremos que se ha hecho amiga de un viudo llamado Jack Kennison y en las posteriores asistiremos al desarrollo de esa relación. Puede ser por algo tan sutil como un comentario hecho por el matrimonio vecino en plan “¿sabes que Olive se ha casado con Jack Kennison? Ella no nos contará nada de su propia vida y el narrador sólo lo hará cuando Olive sea la protagonista del relato o historia (si no me equivoco, en dos o tres ocasiones), son los demás personajes los que nos van informando sobre su vida.

Por eso digo que es y no es una novela y es y no es una colección de relatos. Cada historia es en cierta forma independiente y puede ser vista como un relato. Pero también cómo una pieza del puzle que es la novela en la que no hay una trama lineal sino pequeños apuntes, pequeñas historias que, eso sí, acaban formando una historia. Y así, cuando terminé la novela me di cuenta de que, en cierta forma y con una estructura extraña, sí que había leído una novela.

En fin, no divago más… Concretando, me ha gustado esta Olive Kitteridge. Cuando empieza la novela es una persona de setenta y algo años, viuda desde hace dos o tres, con un solo hijo que vive en Nueva York. Fue profesora en Crosby y ahora está jubilada. Nunca ha sido una mujer sociable ni fácil y, por eso, no tiene demasiados amigos. Ella misma considera que no cae bien a la gente. Y es que es arisca, altiva, nada que ver con una dulce ancianita. Pero a medida que la vamos conociendo, va cayendo mejor y yo al final le he cogido un cierto cariño. Sí que es cierto que no es un encanto pero también que es una persona sólida, fuerte, un asidero al que agarrarse si necesitas ayuda y que estás seguro de que en las situaciones adversas no te fallará.

La novela habla de muchos temas: matrimonio, maternidad, segundas oportunidades, amistad, vecindad pero, sobre todo, habla de la vejez y de la soledad. Veremos a una mujer que va envejeciendo y viendo cómo sus amigas, la gente de su edad, también lo hace, incluso enferma o muere. Y ella sigue siendo una mujer fuerte e independiente pero el cuerpo empieza a fallar, ya no se puede hacer lo mismo que con cuarenta años. ¡Qué duro tiene que ser ver acercarse el final, no ser dueña de tu cuerpo y a veces siquiera de tu mente!

Con estos temas de fondo, la novela tiene un tono bastante agridulce. Hasta los relatos que empiezan de forma agradable con un paseo, una reunión familiar o algo similar, acaban complicándose y terminando de forma amarga.

Elizabeth Strout escribe muy bien y aquí vuelve a demostrarlo de nuevo. Su prosa es intimista, detallista y muy cuidada, con un tono bastante melancólico. Leerla es un auténtico placer.

Conclusión final

Luz de febrero” me ha gustado más de lo que pensaba. Me ha gustado la protagonista, Olive, y me ha gustado la forma de plantear la trama, a través de diferentes historias más o menos relacionada con Olive.
Enlace: https://losauguriosdelaluna...
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