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Crítica de MisLecturas


MisLecturas
21 July 2020
Por fin he podido ponerle punto y final ¿o quizás no? (el autor deja esa posibilidad en el aire) a esta serie de novelas en las que Sam Porter, detective de la Metropolitana de Chicago, pretende dar caza a un asesino en serie despiadado con unas puestas en escena muy particulares. Hoy os traigo mis impresiones sobre "La sexta trampa", un thriller que no da tregua al atraparte entre sus páginas como si de una tela de araña se tratase.

Hago un breve inciso, antes de entrar en materia, para comentaros que me costó un poco ubicarme en la historia porque apenas recordaba con precisión ciertos acontecimientos y personajes de anteriores entregas. Las cuales por cierto es absolutamente necesario haber leído, y a poder ser de forma consecutiva para que todo el conjunto cobre sentido, ya que las tres están estrechamente relacionadas y componen un solo caso que investigar. Un caso complejo que acabará teniendo incontables ramificaciones.

Y ahora toca ser parca en cuanto a lo que puedo desvelar sobre su argumento para evitar caer en algún spoiler. Tan solo os diré que la enjundia se inicia en el mismo punto donde finalizó la anterior entrega de la serie. Un hospital entero es puesto en cuarentena a causa de un patógeno contagioso, una serie de cadáveres irán apareciendo simultáneamente en lugares opuestos del país, han sido asesinados siguiendo un patrón idéntico: parecen estar rezando y a sus pies hay una bandeja de plata con tres cajas blancas atadas con cordeles negros. Es la firma del Cuarto Mono, pero no puede estar actuando solo, tiene un cómplice. Sam se encuentra en una situación comprometida, apartado de la investigación. Esto lo tiene destrozado, necesita llegar al fondo de todo, necesita cerrar el caso y no hay nadie más cualificado que él para rebuscar entre los desvaríos del asesino, sabe que las respuestas están en el diario de Bishop. Su equipo no dejarán de seguir pistas en una carrera contra el cronómetro, aunque solo logrará hundirse cada vez más en un caso retorcido en el que todo es posible…

Con esta premisa atestada de tensión y un suspense tan denso que se podría morder, comienza una novela que articula su argumento, de tan solo dos días y con las horas marcadas expresamente al inicio de cada capítulo, en dos hilos perfectamente diferenciados, que se irán alternando en sus ciento treinta y cinco capítulos, alguno de ellos obviable, de corta extensión: la investigación policial que transcurre en la actualidad y el diario del asesino. Una especie de autobiografía presentada a través de la mirada de un adolescente que narra, en primera persona y de modo intimista, las vivencias que darán respuesta y sentido a los sucesos ocurridos en la actualidad. La combinación de los dos hilos argumentales, que avanzan entrelazándose a lo largo de sus capítulos, es el recurso utilizado por el autor para aumentar el suspense y la tensión. Resulta lógico que una de las subtramas tenga un mayor peso y repercusión en la narración. En este caso, los fragmentos del diario, a pesar de ser el eje sobre el que pivotará todo y dar respuesta a los sucesos del presente, me ha parecido muy light. Entiendo que por la temática que se le presupone, el autor haya evitado entrar en detalle, pero lo ha edulcorado demasiado comparado con los de la primera entrega de la trilogía.

J. D. Barker es un fenómeno creando tramas complejas que no conceden tregua hasta el final y sabe cómo hacer que el lector baile al ritmo que él marque al pergeñar un thriller absorbente, dinámico, en el que el número de muertos se eleva hasta niveles alarmantes, y son tantos los eventos girando cada vez más rápido que en ocasiones se vuelven confusos y desenfocados, e incluso algunos demasiado forzados. El autor te manipula y hace que cambies constantemente el foco de la sospecha entre los dos personajes que más papeletas tienen para serlo, logra rizar el rizo con algunas escenas demasiado rocambolescas. A la vez irán surgiendo tantas preguntas que acabas más saturado que después de una cena de navidad en casa de la suegra.

Escrita con un lenguaje sencillo que proporcionará agilidad y fluidez a la lectura, el autor ha dado prioridad a la acción que en ningún momento decae, sino que irá in crescendo con un encadenamiento constante de hechos, y por eso los personajes no están excesivamente desarrollados. de entre todos destacan claramente dos: el héroe y el villano. Sam es un miembro muy respetado de su equipo, un buen hombre, un policía dedicado en cuerpo y alma a su trabajo, lo único que le da cordura y evita que caiga en una espiral autodestructiva por culpa de un pasado envuelto en un misterio que lo hace cuestionarse a sí mismo. No es un superhombre, y puede llegar a saltarse algunos procedimientos de la investigación si eso le lleva a conseguir un fin. En cuanto a su antítesis, los que hayáis leído las anteriores entregas sabréis que es un personaje único y más malo que un dolor de muelas…

Sintetizando: "La sexta trampa" es la tercera y última entrega de un serial killer de adictiva lectura, ritmo febril, multitud de giros argumentales y tensa trama con los ingredientes necesarios para mantener al lector tatuado a sus páginas Una historia que plantea más preguntas que respuestas donde los héroes pueden ser villanos y los villanos héroes, que te sumerge hasta los rincones más oscuros de la naturaleza humana, revelando la depravación y la crueldad que se esconde tras las máscaras que los individuos usan a diario. Una serie que recomiendo a los asiduos lectores de este género literario.
Enlace: https://www.mislecturas.es/2..
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