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Crítica de MariaT


MariaT
21 febrero 2018
¿Qué ocurriría si lográsemos erradicar todas las enfermedades? Si el envejecimiento pudiese ser revertido una y otra vez. Si la humanidad hubiese alcanzado tal grado de desarrollo que la inmortalidad ya no es sueño sino una realidad al alcance de todos, o bueno, de casi todos, porque es indiscutible que la población no puede crecer eternamente en un espacio limitado, así que unos pocos deben morir, y para encargarse de ello están los segadores. Hoy quiero hablarles de Siega, de Neal Shusterman una novela adictiva y sorprendente que entró directamente en mi top de lecturas del año.

"La humanidad es inocente; la humanidad es culpable, y ambos estados son indiscutiblemente ciertos".

Ambientado en un futuro en el que la muerte natural ya no se produce, donde hemos avanzado tanto que no existen gobiernos cegados por la ambición que entorpezcan el bienestar de la sociedad, donde ya no existe el hambre o la verdadera pobreza, así como tampoco las enfermedades y en el que todo el conocimiento de la humanidad ha sido depositado en una inteligencia artificial llamada Nimbo que se encarga de administrar todos los aspectos de la vida salvo uno: la muerte. Porque como no podemos crecer infinitamente unos pocos deben morir y de ello se encargan los temidos segadores, hombres comunes y corrientes con una única misión, cribar a algunos para el beneficio de todos.

Esta es la historia Citra y Rowan, un par de jóvenes que ven cómo su vida cambia de forma radical cuando son seleccionados para ser los novicios de un segador llamado Faraday, quien los elige para entrenarlos durante un año, en el que deben ir superando diversas pruebas y del cual solo uno de ellos será nombrado segador. Pero ¿por qué aceptarían los chicos entrenarse para luego dedicarse a asesinar día tras día a todo tipo de personas?, porque a pesar de que le llamen cribar, no deja de ser un hecho atroz, aunque sea uno necesario. Resulta que una de las características principales de un buen segador es que no le puede gustar su trabajo y Faraday ve en Citra y Rowan lo necesario para llegar a ser justos desempeñando esa desagradable labor.

"Los segadores eran tan poco sobrenaturales como los recaudadores de impuestos dentro del funcionamiento del mundo: aparecían, realizaban su desagradable trabajo y se marchaban".

Citra es una chica de 16 años que vive con sus padres y su hermano menor Ben, y conoce al segador Faraday cuando aparece en su puerta un día sin decir cuáles son sus intenciones, el miedo a que alguno de los miembros de su familia pueda ser cribados la hace actuar con valentía y ser directa, algo a lo que Faraday está ya muy poco acostumbrado, porque ante la visión de uno de los heraldos de la muerte la gente tiende a huir o actuar con servilismo buscando besar su anillo y obtener así inmunidad durante un año.

Rowan que también tiene 16 años es miembro de una familia tan numerosa que básicamente nadie le presta atención o se preocupa por él, y su encuentro con su futuro mentor se produce en el instituto, cuando el segador acude a cribar a uno de los chicos más populares y Rowan decide acompañar al muchacho en sus últimos minutos, aunque no fuesen amigos, decisión que le acarreará no pocas consecuencias pues esa muestra de empatía hace que Faraday lo quiera como novicio.

"—Ahí radica la paradoja de la profesión —respondió el segador—: los que desean el trabajo no deberían tenerlo... y los que más se negarían a matar son los que sí".

Uno de los mayores aciertos del libro es que además de capítulos narrados tanto por Citra y Rowan se intercalan páginas en negro que incluyen fragmentos del diario que todos los segadores están obligados a llevar desde el primer día que empiezan su misión, y que funciona como una especie de registro de los inocentes a los que criban. En ellos vemos los detalles y entresijos de ese mundo y su funcionamiento, cómo se formó, cómo se fundaron los segadores, cuál es su misión, cómo es su relación con el Nimbo, la inteligencia artificial que ahora guía a la humanidad, pero que no intervine para nada en las decisiones de los segadores, dándole así a ellos el control absoluto de la muerte y de cómo se administra, con todos los peligros que esto conlleva.

Son estos diarios los que enriquecen aún más la lectura dándole coherencia al mundo y plagándole de detalles maravillosos, sin que se vea alterada la acción en los capítulos narrados por nuestros protagonistas. Dividido en cinco partes, el libro está tan repleto de giros asombrosos que es imposible adivinar exactamente a dónde nos está llevando el autor, porque cuando empiezas a armas teorías, las cosas cambian de manera que siempre hay algo que te sorprenda, aunque logres adivinar algunos detalles. La magnifica traducción de Pilar Ramírez Tello hace que la lectura sea adictiva, yo no podía, ni quería, parar de leer.

"No somos los mismos seres que éramos.
Entonces, si ya no somos humanos, ¿qué somos?"

Poder, corrupción, descubrir qué nos hace humanos en un mundo donde la muerte no es la norma sino la excepción, y los encargados de administrarla son personas con sus virtudes y sus defectos. En un futuro donde parece que ya hemos alcanzado todo lo que podíamos soñar, pero la muerte sigue siendo una necesidad, Siega es un inicio sorprendente y maravilloso para una trilogía que promete ser espectacular, y que ya ha vendido sus derechos para ser adaptada al cine. Yo estoy deseando saber qué nos espera en los próximos libros de El arco de la Guadaña; mi recomendación es que si están buscando una lectura adictiva y original deberían darle una oportunidad.
Enlace: http://inthenevernever.blogs..
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