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Crítica de Marisoliturrios


Marisoliturrios
16 October 2021
Cuando cumplió 38 años, en 1920, Virginia Woolf empezó a imaginar una nueva novela, la cual escribiría de manera experimental. (Última imagen)

“El cuarto de Jacob” publicada en 1922, es la tercer novela de Virginia Woolf, no es tan popular como “Señora Dalloway” o “Al faro”, pero es un antes y un después en su escritura. En sus primeras dos novelas “Fin de viaje” y “Noche y día” Woolf continúa con la escritura convencional. Aunque es curioso ver que en sus relatos hacía esta especie de ejercicios para una escritura modernista. Hablando específicamente de esta novela, relacionamos en estilo los relatos “La casa encantada” y “Una novela no escrita”

En “El cuarto de Jacob” ya vemos la narración fragmentada, el tejido que forma Virginia en el pensamiento de sus personajes (el fluir de la conciencia), y es así que vamos conociendo a Jacob, a través de las perspectivas indirectas, inexactas y casi imperceptibles que tienen las personas sobre él.

Es de esta manera que Virginia hace un homenaje a su hermano fallecido en 1906, Thoby, tratando de imaginar cómo hubiera sido su relación, cómo era realmente él en un ambiente de confidencias.

Después de conocer algunos de los relatos esenciales de Virginia, en #MelymbrosiaBookClub leeremos “El cuarto de Jacob” en el mes de junio.

¿Pero cuál es la clave para entender mejor esta novela? La perspectiva, pero la perspectiva viéndola desde el punto de vista del pintor, del dibujante y de una manera más moderna, del fotógrafo o camarógrafo. de esta forma notaremos al personaje principal como el centro de este universo en su paso por la vida, donde sus indecisiones, sus confusiones nos impiden acceder a él de manera directa, entonces, así como los planetas orbitan alrededor del sol, los demás personajes lo hacen alrededor de Jacob y a través de las perspectivas fragmentadas e hiladas conoceremos de manera indirecta y totalmente imprecisa a Jacob Flanders. El lector se vuelve otro planeta que intenta conocerlo, pero a través de las otras personas, creando vacíos y esa imposibilidad de acceso.

Suena complejo, si, a como lo es la mayoría de sus novelas y relatos, pero debemos entender que para leerla no debemos llegar buscando una trama, pensando que vamos a "conectar" con algún personaje... no. Virginia Woolf no escribe para contar una aventura, o personajes con situaciones fuera de lo común, o un felices para siempre. Va más allá, nos habla de cómo funciona nuestro cerebro, cómo se desarrollan nuestros pensamientos, ideas, reflexiones, cómo asimilamos los acontecimientos. Todo esto lo hace con elementos, principios, técnicas que encontramos en la pintura y el dibujo, y ella los toma y desarrolla en forma de literatura y cuando uno la lee en su cerebro se despliegan estas escenas. Por eso el lector al tener esta narrativa se confunde, pero sin duda se maravilla.
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