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Crítica de AlhanaRhiverCross


AlhanaRhiverCross
22 mayo 2018
No os hacéis una idea de las ganas que tenía de poder opinar sobre esta nueva publicación de Laura Tárraga, a quien ya habréis podido ver por este blog hace un par de años cuando se lanzó con la autopublicación de la bilogía Infortunium (ambas reseñadas y enlazadas más abajo). Espero de corazón que sus próximos proyectos también puedan ver la luz, pero de momento ha sido Nocturna Ediciones quién ha hecho posible que otra de sus historias pueda estar en nuestras manos. Si habéis tenido la oportunidad de leer su anterior bilogía, olvidaos de ese toque humorístico que la caracterizaba porque, a grandes rasgos, esta novela es emocionalmente conmovedora, te deja tocada en más de un sentido, te hace reflexionar y sentir un montón de cosas y ello se debe principalmente a dos aspectos: la narración y las protagonistas. Sin ánimo de contar más de lo debido respecto a la trama, intentaré limitarme a estas dos cuestiones, que ya son bastante por sí solas para convenceros de que este libro merece ser leído.

En un mundo en el que la gran mayoría de la humanidad ha perdido la capacidad de soñar (de las cosas más horribles que le pueden pasar a la humanidad, vaya…) unos pocos privilegiados aún conservan esa habilidad, por lo que están considerados como personas de elevada categoría entre la sociedad y viven en mansiones rodeados de lujos en la zona alta del principado de Zephanis. Con esta premisa tan inquietante, la autora nos invita a un gran acontecimiento anual llamado el Imperio del Sueño, en el que varios competidores de las más altas esferas muestran sus mejores sueños (los más bonitos, los más nítidos, los más emocionantes, los más originales) para ver quién es el ganador o ganadora del concurso y seguir aumentando su caché de soñadores. La soñadora de esta historia es Leiza, una joven ricachona a la que le gusta la buena vida y cuya visión de sí misma depende de lo que los demás esperan de ella: sus magníficos sueños.

Problema: de la noche a la mañana (literalmente), Leiza deja de soñar, ergo, se le acabó el chollo de los saraos de photocalls y champán. Y eso sí que no.

Solución: hacer uso del mercado negro de sueños para comprar sueños robados y poder usarlos durante la competición sin que nadie se dé cuenta de que no son sueños propios y además, que son ilegales.

Y ahora me vais a permitir que fangirlee un poco con uno de los personajes más especiales que he tenido el gusto de conocer: Shoana, una chica que vive en el barrio pobre de Zephanis y cuya juventud no ha sido lo que se dice ni fácil ni normal. Ha tenido que lidiar con traumas muy profundos y ha tenido que hacer frente a “imprevistos” que en realidad han supuesto lo mejor de su deprimente vida. Sin embargo, por muy humilde que sea su existencia, las facturas no se pagan solas y hay bocas que alimentar que dependen de ella, así que ha tenido que aprender a ganarse la vida de forma rápida y que dé dinero fácil. Por suerte o por desgracia, la técnica ha avanzado tanto que aunque casi nadie pueda soñar por sí mismo, algunos se las han ingeniado para lograr extraer los sueños de las mentes de los que aún conservan esa capacidad. Y como todo lo que escasea se vende caro, el negocio resulta bastante lucrativo y Shoana no está como para tener la moral quisquillosa. Además, su profesión se le da tan bien y lo hace de forma tan efectiva que hasta se ha ganado una reputación y un sobrenombre entre los suburbios del principado con el que todo el mundo la conoce.

¡Tachán! Aquí es donde ambas protagonistas convergen cuando sus intereses comunes confluyen provocando un choque de personalidades que hace que en toda la novela estemos pensando continuamente en los dichosos polos opuestos y todo ese rollo del magnetismo y su funcionamiento. No me malinterpretéis, tanto Leiza como Shoana me gustan (y más cuando están juntas en la misma habitación). Ambas son unos personajes construidos de una forma demoledora, pero por algún motivo yo me he encaprichado de Shoana porque tiene un atractivo único y todo lo que hay a su alrededor hace que conectemos con ella al instante. Pese a que ella es una de las personas que no puede soñar por las noches, intenta deshacerse de las pesadillas que la acompañan cada día porque como dice la frase promocional, hay más monstruos en la realidad que en las fantasías de los sueños. Aunque tiene un carácter muy fuerte, también tiene sus momentos de debilidad y por todos estos matices creo que es uno de los mejores personajes que ha creado Laura Tárraga y uno de los que más impacto puede causar en l@s lector@s.

Por otra parte, sin entrar con detalle en ninguno de ellos, hay varios personajes secundarios con cierta relevancia para cada una de ellas y a quien llegamos a odiar o a amar profundamente según lo que toque. Algun@s representan lo peor de nuestra la sociedad, porque lejos de ser ficción, hay muchísimas personas así en la realidad; y otr@s, son víctimas de las circunstancias que les ha tocado vivir y suponen verdaderos retos diarios tanto para Leiza como para Shoana. En definitiva, un abanico de secundarios que no están ahí sólo para completar a las protagonistas, si no que sirven para que much@s lector@s puedan identificarse fácilmente. También la ambientación futurista que rodea a toda la novela es digna de mención, porque con las detalladas descripciones que nos aporta la autora en la narración, nos transporta a esa ciudad dividida en estratos y mentalmente podemos diferenciarlos haciéndonos una imagen visual cristalina y también muy perturbadora: la lujosa y brillante vida de los soñadores frente a la triste y oscura existencia de todos los demás que luchan por sobrevivir a la pobreza.

Son muchísimos los temas que nos acerca Laura Tárraga con una historia que en principio suena a ciencia ficción pero os aseguro que sólo es una cortina de humo para que nos despistemos y dejemos nuestro corazoncito desprotegido para lo que de verdad quiere contarnos esta joven autora (y bueno, que también se la ve que disfruta haciéndonos sufrir). Por si fuera poco, no se me olvida comentar la forma tan arrolladora que tiene de escribir Laura Tárraga. Como os digo, se jacta de ser cruel con nuestros sentimientos haciéndoselo pasar (muy) mal a sus personajes, pero es que además lo demuestra palabra por palabra cuando les da voz propia. En El Imperio del Sueño, Leiza y Shoana son las que nos hacen emocionarnos con sus pensamientos, sus sentimientos, sus inseguridades y todo lo que les va pasando, porque en la deslumbrante vida de la soñadora hay muchas sombras y en el oscuro día a día de la ladrona hay muchos haces de luz.

Por si queda alguna duda, resumo brevemente que esta novela rompe con los esquemas de muchos tópicos juveniles, empezando por sus dos protagonistas y todo lo que las une. de nuevo, insisto en que a pesar del género se trata de una historia muy realista, como viene siendo habitual en las novelas de esta autora, cuya ambientación tiende a ser completamente de ficción para mostrarnos unos personajes tan humanos que se nos ponen los pelillos de punta con todas desventuras que les ocurre. Por supuesto, es una clarísima recomendación si aún no conocéis a Laura Tárraga, porque os aseguro que no tiene nada que ver con ninguna otra autora de literatura juvenil, ya sea por sus originales ideas en las tramas como por su estilo al dotar de vida a sus personajes. Hacedme caso, y asistid al evento del año: El Impero del Sueño.
Enlace: http://enmitiempolibro.blogs..
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