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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
04 October 2019
Una vez leída la sinopsis, me llamó la atención por la premisa de la que parte, porque es una situación que se da mucho más de lo que creemos en otros países y que a mí, psicológicamente hablando, me fascina y repele a partes iguales. ¿Que lleva a cientos, miles de mujeres de todo el mundo, a cartearse con asesinos y criminales de todas las calañas (sobre todo si son guapos o atractivos físicamente hablando, claro) cual groupies de una banda musical famosa? Es más, ¿cómo son capaces algunas incluso de enamorarse y dar el paso de transición que va de mandarles cartas a comenzar una relación sentimental con ellos? Porque así es la protagonista de este libro, esa es la premisa de la que parte, y es una premisa muy real en países como Estados Unidos.

Samantha es una joven inglesa que se enamora de Dennis Danson, un norteamericano que se encuentra preso en el corredor de la muerte desde hace casi veinte años a la espera de su ejecución por el asesinato de Holly Michaels. Aparte de este cadáver desaparecieron seis chicas más en los alrededores de Red River, el pueblecito de Florida donde todos vivían, y aunque jamás aparecieron los cuerpos, todos en Red River consideran a Dennis culpable de su desaparición y más que probable asesinato. Dennis era un adolescente guapo y fotogénico de 17 años cuando su juicio copaba horas e imágenes en la televisión norteamericana, y a pesar de ser considerado culpable, se convirtió en objeto de culto y adoración... un culto que, con las redes sociales y la era de la omnipresente imagen del siglo XXI, ha alcanzado sus cotas más altas. Lo que empieza como un carteo tímido entre fan y reo acaba convirtiéndose en noviazgo y luego matrimonio. Pero cuando detienen a otro hombre que se declara culpable del asesinato de Holly y Dennis sale en libertad inesperadamente, comienza una nueva vida para ambos, ya casados pero sin conocerse absolutamente de nada salvo una hora de conversación semanal con un cristal de por medio.

El libro está dividido en dos partes muy claras, que para mi gusto coinciden precisamente con lo mejor y lo peor del libro. En la primera conocemos a Sam, una joven inglesa que empieza a obsesionarse con ese reo tan guapo que ve en las imágenes de hace veinte años y que ella está segura de que es inocente, se vuelve adicta a los foros donde se debate sobre él y el caso, firma peticiones para nueva admisión de pruebas, empieza a escribirle tímidas cartas a prisión, él empieza a contestarle haciéndole sentirse muy especial, pasado un año de carteo en el que ya tienen oficialmente una relación coge el avión y se planta en Los Ángeles, se queda allí a vivir sin trabajo solo para tener la visita de rigor semanal de una hora, se casa con él tras una pedida de mano precipitada a causa de los celos de ella... y así se pasan los meses hasta que ocurre lo inesperado: que Dennis es declarado inocente después de casi veinte años, recibe una millonaria compensación del Estado y sale libre.

En esta parte también se nos cuenta que se está rodando una especie de película documental sobre el caso a cargo de un director famosísimo (ficticio, claro), y la narración fluctúa entre las visitas a la cárcel, el rodaje del documental visitando el pueblo de Red River y a las personas que en su momento tuvieron algo que ver con la investigación, y algunos extractos de un libro escrito sobre el crimen llamado Cuando el río se tiñe de rojo, que nos va poniendo en antecedentes sobre cómo era Dennis (o cómo era percibido Dennis) y su situación familiar y social antes de su detención. Esta primera parte para mí es la mejor del libro sin lugar a dudas.

Luego empieza la segunda parte, la parte en la que viven su vida como matrimonio célebre en libertad (estamos en USA, y lo que a nosotros nos puede parecer surrealista allí lo convierten en fama y muchos focos), y es donde la dirección que toma la historia empieza a torcerse poquito a poco. de esta segunda parte es de la que ya no os puedo contar nada concreto sin hacer spoilers innecesarios, pero digamos que no es lo mismo tener un marido entre rejas al que no conoces de nada y ves sesenta minutos a la semana tras un cristal que un marido con el que pasas las 24 horas al día y al que empiezas a conocer más a fondo... al menos lo que él te deja que conozcas. A lo que se suma que Sam tampoco es la persona más estable y confiable del mundo, y que se mueve entre los celos, los complejos, el odio, el miedo y el deseo, así que forman una pareja un tanto peculiar zambulléndose sin taparse la nariz en el pasado de Dennis, un pasado que él no parece muy dispuesto a olvidar... ni sus antiguos vecinos tampoco.

Las grandes virtudes que tiene este libro son sin duda la premisa de la que parte y que se lee rápido. Rapidísimo. Incluso cuando la trama empieza a flojear el libro vuela entre las manos porque quieres ver lo que pasa a continuación. Si os digo que lo he leído en dos tardes que he tenido libres os lo digo todo. El problema está en que la premisa empieza a desinflarse en el momento en que, después de salir de la cárcel y aprender a vivir de nuevo en libertad, parece que la autora no sabía muy bien qué mostrar y qué esconder, y acaba pergeñando un batiburrillo que hace que veas venir todo de lejos por mucho que maree la perdiz. El final en sí mismo, apresurado y un tanto caótico, no ayuda. Si soy sincera me hubiese gustado ya no un final un poco mejor llevado, sino más atrevido y que no cumpliera punto por punto lo que tú intuyes que va a ocurrir durante muchas páginas.

Los personajes son tal para cual. A Sam la pinta como una mujer acomplejada por sus kilos de más, sus encías grandes y sus dientes pequeños, que tiende a obsesionarse con sus parejas sentimentales. Lo hizo con su anterior novio y lo hace con una persona como Dennis, que a poco que le presta un poco de atención en la primera carta se enamora de él y sale tirando para Los Ángeles dejando trabajo, familia y amigos para visitarle en prisión. Con este personaje he tenido mis más y mis menos. A ver, partimos de la base de que se casa con él cuando es considerado culpable de asesinato, está en el corredor de la muerte esperando su ejecución y, básicamente, no lo conoce absolutamente de nada salvo que es muy mono y le dice que está enamorado de ella. A mí me ha parecido una mujer a la que le gusta tener al novio guapo entre rejas para no tener que lidiar con el día a día y las decepciones: si él está ahí dentro y ella fuera, está casada pero se ahorra todas las complicaciones de vivir en pareja. Pero es que encima durante el resto de la novela no dejan de pasar cosas raras que harían correr a cualquiera con dos dedos de frente, y ella solo piensa en lo calentorra que se pone cuando lo tiene cerca. Todo un personaje esta Sam... y no en el buen sentido.

¿Dennis? Yo creo que este era el personaje bombón de la novela, el más difícil de trazar porque no solo es el personaje al que corresponde la maleta de la ambigüedad, sino que estamos hablando de un hombre de 38 años que se ha pasado casi los últimos veinte en prisión y que no tiene ni idea de lo que son las redes sociales, internet o Netflix. Sale a un mundo digital que desconoce por completo y al que se ve abocado de cabeza por su condición de celebridad, y creo que en este aspecto no hace mal trabajo la autora. Tampoco es que sea brillante, pero sí que creo que está bien plasmada esa apertura de ojos al siglo XXI. Ahora, en el aspecto de la ambigüedad patina un poco, se le ve venir de lejos y no creo que esté del todo bien llevado (con este personaje no debo ir más allá).

En resumen, hay que reconocerle la facilidad con la que se lee, la muy buena premisa de la que parte y esas primeras 110 páginas del libro (las mejores sin lugar a dudas) en las que te mete en un mundo difícil de entender desde fuera como es el de esas mujeres que deciden hacer caso omiso al sentido común y comienzan relaciones con presos condenados a los que no conocen de nada simplemente llevadas por algo muy parecido al fenómeno fan.

¿Lo recomiendo? Es una lectura de estas que no exigen demasiado del lector, así que si alguien quiere una lectura fácil, rápida y sin complicaciones entre lecturas más exigentes, cumple su función. Pero que no le pida más, porque no se lo va a dar. Se queda un poco a medias con respecto a lo que promete al inicio del libro, pero lo compensa en calidad de lectura rápida y entretenida. Ya depende de cada lector si eso le resulta suficiente o necesita algo más cuando abre un libro.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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