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Crítica de laurass89


laurass89
13 abril 2019
La realidad de la historia

Uno de los primeros problemas que nos encontramos cuando un libro tiene película es que la correspondencia entre uno y otro puede ser o muy cercana o completamente alejada. En este caso, y lo digo desde ya, la película se aleja en la actuación de los personajes y por lo tanto, bajo mi punto de vista, elimina totalmente la esencia profunda del libro. El terror que emplean sí que aparece en las páginas de King, pero no la historia. Pero esto es lo que opino yo, claro.

No obstante, ¿cuál es el meollo del asunto? La cuestión que nos plantea el autor americano en las páginas de Pet Semantary es muy sencilla «Si pudieras resucitar a tu mascota, ¿lo harías?». El protagonista de nuestra historia, Louis Creed, no lo tiene del todo claro cuando el gato de su hija Wiston Churchill (Church para los amigos) es atropellado por un camión delante de su casa. Por fortuna, la niña no estaba ese día. Tampoco Louis sabía qué sucedería si seguía a su vecino Jud más allá de su jardín y del Pet Semantary, hasta el cementerio micmac. Sin embargo, a la mañana siguiente Church estaba en casa.

Con esta premisa os podéis imaginar que la tensión y la intriga están más que aseguradas. A partir de este momento, veremos que poco a poco lo cotidiano comienza a ser extraño, que una gato cace ratones, por ejemplo, no es nada del otro mundo, sin embargo, la línea entre lo «normal» y lo extraordinario es absurdamente fina.

Ese querer ir más allá y ahondar en nuestros miedos impulsa al narrador de nuestra novela a reflexionar sobre la muerte y lo que hay más allá de ella, sobre cuánto podemos influir en ese más allá. Como era lógico no nos va a dar una respuesta clara, pero sí que nos ilustrará maravillosamente sobre cómo vamos entendiendo lentamente, desde que somos pequeños hasta que crecemos, el misterio de la muerte y cómo lo asumimos como seres mortales que somos.

Personajes y representantes

Precisamente hace unos días, mientras comentaba que estaba preparando la reseña del libro, alguien me dijo que creía que King convertía a sus personajes en epítomes de algo, una idea o un sentimiento, y que por ello éramos capaces de introducirnos tanto en la historia, de congraciarnos con sus personajes. Cuando me lo dijo afirmé, porque así lo creía, pero después dando vueltas a la cuestión me di cuenta de que en este sucedía eso y de que incluso había personajes que eran representación de otros personajes.

Cuando abrimos las páginas de la novela y leemos sobre el protagonista, sobre el doctor Louis Creed no podemos dejar de sentir ternura por este personaje. Es un padre de familia que ha cambiado la vida de todos ellos para intentar darles una vida mejor. Intentando superar el ideal americano, representado en su suegro y muy importante en la trama, Louis acude a Maine, a Ludlow, confiando en sí mismo y amando poderosamente a su familia. Sin embargo, el fallo con el gato, eso de que esté vivo cuando ya ha muerto y tal, hace que se convierta en una suerte de Víctor Frankenstein lo más fiel al libro de Shelley, ya que todo su afán será hacerse cargo de aquello que ha creado. Proteger al resto de su «abominación».

Por su parte, su mujer, Rachel, es la contrapartida a todo esto. al principio me pareció una mujer completamente detestable, pueril y egoísta. No os voy a decir que a medida que avanza la novela cambia porque no es verdad, quienes cambiamos, depende, claro, somos nosotros. Ella representa lo peor de la cultura occidental. Convierte la muerte en un misterio, en algo ajeno a la naturaleza de los seres vivientes y, lo peor, es que pretende inculcarlo así a sus hijos. La desnaturalización del fin de la vida hace que en ese sentido la novela adquiera tensión dramática y que Rachel se convierta, en un principio, en la rubia americana.

Frente a ellos encontramos un montón de personajes interesantes, como Jud, el vecino, o Ellie la hija mayor de los Creed. Sin embargo, no voy a adentrarme en ellos, pero creo que todo lo relacionado con estos personajes podría ser spoiler. Pero lo vemos claro, la tensión dramática fluctuará entre la desnaturalización de la muerte de Rachel, entra la naturalización de la misma de Louis y un gato.

King contra King

Y quizá lo que más me está gustando de esta reseña es que no estoy diciendo toda la verdad por no hacer spoilers. El libro va mucho más allá, como todos los libros de King, así que no me queda otra que, para explicaros por qué me ha gustado el libro, hacer el agravio comparativo. Cuando en uno de los grupos de lectura en los que estoy comenté que estaba leyendo Cementerio de animales, uno de los compañeros me dijo que era de los libros que más miedo daba de King junto con It. Lo cierto es que, para mí, afirmar esto ahora que lo he terminado es un poco complejo.

Este libro es de 1983 e It es de 1986. En este sentido se puede ver el recorrido del autor, ya que cosas que suceden en el libro de nuestra reseña de hoy serán precursoras de «el terror» del libro del 86. La idea del miedo en abstracto que se concreta, cobra entidad, de manera personal comienza a bosquejarse en este libro. Porque lo que es terrorífico para Lou, no es lo mismo que para Rachel y mucho menos para la pequeña Ellie. Esta ha sido una de las cosas que me ha gustado del libro, que puedes ver cómo se van gestando otras ideas del autor americano.

Por otra parte, y este es el punto determinante, en este libro el autor nos ofrece un terror diferente. No esperemos que el libro nos asuste con movimientos sorpresivos, no, el terror aquí nace de otro sitio, de la ternura.

Para ello el autor utiliza una prosa morosa, que avanza lentamente, pero no en el tiempo, sino en la escena. Eso confiere a personajes y trama, la capacidad de que el lector se sumerja en ella y de que parezca que también está en el lugar de los hechos. La descripción del cementerio de animales, de cómo los niños de Ludlow entierran a sus animales y cuidan el cementerio te hace estar ahí. Igual que cuando Louis vuela la cometa con su hijo de dos años, Gage. A partir de los niños pequeños, más pequeños que en otros libros del autor, se nos refieren unos diálogos de una ternura apabullante, donde King ha sabido no solo representar el vocabulario infantil, sino también la ingenuidad y sencillez que ellos tienen y transmiten a los adultos. Y como contrapunto a esta «infantilidad» tendremos el monólogo interior del protagonista que se acercará en su dramatismo y gravedad a los clásicos como Calderón o los trágicos griegos.

Así que, ¿estamos ante una novela que da tanto miedo como It? Si buscáis eso, no lo vais a encontrar. El terror es diferente porque todos sabemos que una parte de nosotros haría lo mismo que hace el protagonista, ¡si todo lo hace por amor y con una delicadeza exquisita! Pero lo que hacemos tiene consecuencias, y esas consecuencias hay que asumirlas. Y ahí es donde llega el miedo.

Semantary, ¿sí o no?

Pues, por comparación, aunque It es más terrorífico que Cementerio de animales, este último lo hiperrecomiendo como libro de terror, porque este viene de donde menos te lo esperas. Es una novela que me ha gustado mucho porque destila ternura, porque nos muestra reacciones en las que nos reconocemos nosotros mismos y a partir de esta cercanía y de esa ternura es de donde hace el terror.

¿Qué hay más tierno que un gato que duerme con tu hija?
Enlace: http://ellibroenelbolsillo.b..
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