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Crítica de HumildeLector


HumildeLector
04 noviembre 2020
Tendría yo unos 16 años cuando mi profesor de inglés me aconsejó vivamente leer En el camino (1957), de Jack Kerouac. Me dijo exactamente que lo leyera en inglés para practicar el idioma y también para descubrir el que, en su opinión, era uno de los mejores libros jamás escritos.

No le hice caso hasta algunos años después, y aunque tuve en mis manos la legendaria On the Road en versión original, la verdad es que preferí leerla en castellano. Tal vez ese fuera mi error, ya se sabe que siempre se pierde mucho con las traducciones, o tal vez fuera otra cosa, no sé. La cuestión es que no encontré en esta lectura las maravillas de las que tanto había oído hablar.

¿Acaso pensabas que este blog sólo era para hablar de libros que me han gustado? Pues no. Y la verdad, hay que echarle narices para atreverse a hablar mal de un libro que tantas personas consideran una gran obra maestra. “¿Cómo te atreves a blasfemar de esa forma?” es lo más suave que me han dicho, por no mencionar las miradas reprobatorias y condescendientes: “Pobre chico, no ha entendido nada”. Puede ser, cada uno llega hasta donde llega. Y yo, por lo visto, no llego a Kerouac. Me aburre. Me aburre mucho.
Cosas de beatniks

En el Camino es algo así como el manifiesto de la generación beatnik, los precursores del movimiento hippie. El personaje protagonista, Sal Paradise, es en realidad el propio Kerouac, lo mismo que Dean Moriarty (descrito como “un demente, un ángel, un pordiosero”) no es otro que Neal Cassedy, icono de los beatniks, que falleció los 41 años debido a una sobredosis de barbitúricos.

Se dice de el que es uno de los libros más influyentes del siglo XX, una de las mejores novelas en inglés de todos los tiempos y no sé cuántas cosas más. Mi ignorancia debe ser inmensa, porque no logro entenderlo. No pongo en duda su importancia histórica, pero sí me permito dudar de su calidad literaria.
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Cassedy y Kerouac

Seguramente En el camino está escrita con mucha honestidad descriptiva, sin concesiones a la ficción, y probablemente por eso la narración de este largo viaje por Estados Unidos se convierte en una interminable monotonía de drogas, sexo, alcohol y jazz, en la que se narran muchas situaciones a las que no acabo de encontrar el punto ni sé qué quieren explicar exactamente.

No descarto que pueda estar equivocado. Alguien me dijo, hablando sobre este libro, que yo era demasiado analítico: “no hay nada que entender, sólo es necesario leer y sentir, igual que se hace con la poesía”. El problema es que, leyendo En el camino yo no logré sentir todas esas emociones que me dijeron.

Eso sí, el propio Jack Kerouac llegó decir de sí mismo que no tenía nada que ofrecer más que su propia confusión, así que no se le puede acusar de intentar engañar a nadie.

De verdad me gustaría que, si alguien pasa por aquí y lee esta entrada, pudiera iluminarme y decirme dónde están las virtudes de este libro y que yo no supe ver.
Enlace: https://humildelector.com/20..
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