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Crítica de AlhanaRhiverCross


AlhanaRhiverCross
15 junio 2020
Conocí esta novela cuando se anunció su publicación y se reveló la portada en Twitter. Me parece preciosa y tan llamativa que me sentí atraída sin remedio para querer leerla sin importarme de qué fuera (soy ese tipo de lectora, sí). Además, la autora contactó conmigo por esa red social, sentí conexión con ella al instante y me entraron muchas ganas de conocer su historia, simplemente por el placer de probar algo nuevo. Ese objetivo lo he cumplido y he podido comprobar la bonita prosa que tiene Ester Isel y el estilo tan cuidado que maneja, y no en vano por algo esta novela fue la ganadora del VII Premio Romántica Kiwi RA. Sin embargo, hasta ahí he disfrutado, porque el libro en sí mismo no me ha gustado o, para ser más exacta, esperaba mucho más de esta historia que, en líneas generales, no aporta prácticamente nada nuevo al género romántico y que no arriesga con ninguno de sus elementos. Para poder analizarla con algo de profundidad, iré señalando ejemplos concretos de escenas o detalles del argumento y ocultando lo que pueda ser considerado spoiler por contar demasiado de la trama. Por lo demás, el resto es opinión personal, ni siquiera constructiva ni de cuestiones técnicas porque simplemente son detalles que no me gustan (o que no me gustan como están planteados aquí), no que necesiten "mejorar". Podéis leer con tranquilidad aunque obviamente tengo que comentar algunos aspectos de la trama pese a que ya se desvelan en la sinopsis oficial.
Como he adelantado en la introducción, mi mayor problema con Un instante para ser nosotros es que la novela entera es una suma constante de tópicos sucesivos sin mayor pretensión que la de unir una trama demasiado trillada y que no esconde en realidad ningún giro argumental que enganche ni ningún conflicto interno más que el que se ponen los propios protagonistas, Alan y Olivia, y que se resuelve de una manera bastante simplona. Para no liarnos, voy a ir comentando los más evidentes y por orden cronológico. Empezamos por el cliché de la diferencia de edad, que ya se anuncia en la sinopsis (esa que no leí antes de comenzar a leer) y que, a priori, para mí no es un mal tópico y puede dar mucho juego, es solo que depende de cómo esté planteado ese tipo de conflicto entre los personajes, cómo se trate con su entorno o cómo les afecte a ellos en su relación. En este caso, está muy exagerada para el cariz que toma la novela: se llevan 12 años. No hay problema pero, cómo no, el mayor es él (siempre es él), el escritor intelectual y maduro con un aura atormentada por una relación pasada fallida que piensa que nunca más se va a enamorar hasta que aparece la jovencita inexperta en relaciones (siempre es muy joven e inexperta sentimentalmente) y sin interés en tener ninguna, la “rarita” para su edad porque su “sueño” es ir a la universidad (este aspecto no logro entenderlo, y menos que se repita tanto en las novelas new adult nacionales, como si ir a la universidad, así, en general, y no estudiar o trabajar de tal o cual cosa, fuera lo más de lo más, como sí ocurre en USA).
Total, que hasta ahí podría ser la premisa de la novela y básicamente es eso lo que vamos a encontrar. Tenemos al escritor y a la universitaria que se conocen de una manera un poco inverosímil (posible spoiler→←fin del posible spoiler. En fin, en otros tiempos esto me habría parecido súper atrevido y romántico pero ahora me parece un poco perturbador y yo hubiera bloqueado el número al instante, por imbécil y mentiroso el desconocido este). Más clichés: tras dos o tres citas en las que parece que conectan, ella se marcha a la universidad sin despedirse de él (que ya ves tú, que no son nada tras tres quedadas y hubiera bastado con un “Oye, que me piro a la universidad, ha estado bonito pero ya fue, que en las hermandades estas se montan unas orgías que como para serte fiel por tres cenitas”) y así comienza otro de los conflictos principales de que la pareja no fluya además de la diferencia de edad, porque Alan no perdona a la jovencita en la que no puede dejar de pensar (¿?) que no se despidiera de él, porque madurez ante todo, que aquí él es el adulto.
Pero tranquilidad, porque enseguida llegamos al rey de los clichés: en su nueva universidad, descubren que él es el profesor de ella (nunca al revés) así que pueden -si quieren- retomarlo donde lo dejaron unas semanas atrás y nos damos cuenta de que el conflicto inicial de la despedida no era tal, pero sí, ellos siguen en que tienen un problema. Es más, Alan deja claro que posible spoiler→←fin del posible spoiler. Conclusión, que una relación profesor-alumna no sería un problema por su parte. Únicamente yo sí que le concedería esa categoría de problema a la diferencia de edad y la inmadurez, pero la de Alan, porque su comportamiento ante una chica de 21 años a veces lo hace parecer el crío de la relación y a ella la convierte automáticamente en la adulta, con la cabeza centrada y con las inquietudes normales de una chica de su edad porque, a ver, se está planteando una relación con un tío de treinta y tantos al que acaba de conocer, que además es su profesor, que no ha tenido otras relaciones serias, que acaba de llegar a su primer año de universidad y quiere disfrutar de la vida y de su nueva etapa.
Todo esto le concede a Olivia el dudoso honor de ser el personaje más coherente que tiene la novela, porque llega un momento en que ni las reacciones de Alan me parecen algo a tener en cuenta (como la escena en la que posible spoiler→←fin del posible spoiler) Es decir, chico, si quieres a una chica ya con su carrera, trabajando y con plaza fija en tu ciudad, independizada y con el futuro claro y asegurado, no sé, incluso entre las de treinta lo vas a tener difícil… En definitiva, que todo esto me ha hecho prácticamente imposible conectar con ninguno de los dos protagonistas ni con su relación, porque al fin y al cabo son los únicos que se ponen unos obstáculos que en realidad no existen y que tienen tan fácil solución como es comunicarse.
Como consecuencia de toda esa falta de profundidad argumental, el final termina siendo precipitado, más que nada porque la resolución del “conflicto”, como digo, es bien sencilla y tampoco se podía ampliar en muchas más páginas, pero por eso no deja de darme la razón como diciendo “¿veis qué fácil lo tenéis y lo difícil que os lo estáis poniendo vosotros solos?” Por separado tampoco es que brillen demasiado con sus personalidades ni sus subtramas personales. Alan solo tiene como motor emocional que tuvo una mala experiencia con su novia anterior y que en apenas unos meses después tiene claro que no va a volver a enamorarse (sí, solo unos meses después de la ruptura, no una década más tarde en la que ya ha podido perder toda esperanza de enamorarse otra vez por la huella tan marcada de su primer amor y, de nuevo, posible spoiler→←fin del posible spoiler). Por su parte, Olivia tiene otro pasado triste con la pérdida de su padre, algo que se supone que debe emocionarnos por lo mucho que influye ese acontecimiento en ella y en su presente, pero pronto nos damos cuenta de que simplemente es un dato más del personaje pero no un detalle tan relevante que la construya como personaje, más allá de que ha tenido que retrasar un par de años cumplir su “sueño” (son comillas irónicas, pero es que me hace mucha gracia porque Olivia lo repite varias veces, incluso en la sinopsis) de ir a la universidad.
Para seguir sumando tópicos, el romance está ambientado en Estados Unidos y cumple con todos los demás personajes prototípicos de una novela anglosajona como la mejor amiga súper segura de sí misma que solo quiere arreglar la vida sentimental de la protagonista o el mejor amigo gay con sarcasmo explosivo que derrocha encanto y autoestima. Y para de contar, porque no hay más personajes relevantes o con un verdadero diálogo en el guion. Todo lo demás transcurre entre capítulos muy rápidos sin giros argumentales ni cliffhangers, conversaciones superficiales que parecen de relleno en su mayoría y sin apenas descripciones del entorno ni de los escenarios. Sin embargo, como decía al principio, he podido intuir que Ester Isel escribe bien y de una forma muy resuelta pero me hubiera gustado conocerla con una historia más innovadora o arriesgando más en ciertos aspectos que ya estoy algo aburrida de ver en este género.

En definitiva, tengo que reconocer que es una novela bien escrita y con muy buena intención y mensaje, pero que falla estrepitosamente en la sucesión de clichés con una trama demasiado manida, sin conflicto argumental real y sin un objetivo claro al llegar al final. Sé que no ha sido una historia para mí en muchos sentidos pero me ha servido para conocer a una nueva autora a la que fiché en cuanto se publicó esta novela y estoy segura de que con otro argumento me hubiera enamorado por completo, porque su prosa tiene una madurez y unos diálogos tan dinámicos que puede hacer que una novela se haga muy llevadera. No por ello dejo de recomendarla a todo lector que sea asiduo de este género, porque mi leve disfrute de esta historia se ha debido solamente a que soy muy exigente con la originalidad en cuanto a romance se refiere pero creo cualquier otra persona (y me consta) podrá ver que se trata de una buena novela, sin más paliativos.
Enlace: https://enmitiempolibro.blog..
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