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Celia_0504
 17 January 2023
El Hobbit de John Ronald Reuel Tolkien
Y por fin empiezo las relecturas de las obras más importantes de Tolkien. Tengo muchas ganas de esto, son muy queridas para mi y me hace mucha ilusión, aunque solo sea porque ha tardado en darse. Además de porque me encanta, hay otro motivo por el que me ha emocionado tanto volver a tener entre mis manos “El Hobbit”. Este este libro no solo supuso mi primer acercamiento a la prosa de Tolkien hace ya tanto tiempo (aunque realidad, yo a este autor le conocí gracias a la película animada que se hizo del “Señor de los Anillos” en el año 1978 ). Con siete años, este fue el primer libro con un poco de enjundia que leí sola por primera vez, con cierta envergadura y complejidad, letra pequeña y sin ningún tipo de ilustración. De ahí el cariño particular, que siento por él, ya no solo por el hecho de que me encante. Además, hubo una época en mi vida (en mis años adolescentes) en que todos los años releía “El Señor de los Anillos”. Pero por algún extraño motivo no siempre volvía a darle una oportunidad a “El Hobbit”. Algo que no entiendo. Además, cuando lo hacía , siempre solía leer antes ESDLA y luego volvía a este libro. Cosa curiosa, puesto que la primera vez los leí según el orden de publicación original. Así que me hacía ilusión volver a leerlos en el mismo orden en que lo hice la primera vez.



En un agujero-hobbit Bilbo Bolson lleva una vida tranquila y ordenada como buen Hobbit que es. Todo esto cambiará con la llegada a su hogar del mago Gandalf, quien arrastrará a Bilbo hacia una inesperada aventura. Contratado por un grupo de enanos, Bilbo emprenderá un viaje hacia una montaña en la que un enorme dragón custodia un increíble, tesoro. Y no solo la meta es peliaguda, el viaje estará plagado de encuentros, aventuras y peligros. Una travesía que cambiara la forma de ser de Bilbo y pondrá en sus manos un aparentemente inofensivo anillo lleno de poder…



Este libro para mí es la definición absoluta y total de “Casa”. Creo que es la cuarta o la quinta vez que lo leo y lo he disfrutado tanto como la primera vez. Creo que lo ha comentado hoy en alguna ocasión, pero para mí este es el camino ideal para iniciarte en el universo de la Tierra Media y Tolkien. Probablemente de todas sus obras, “El Hobbit” sea la más accesible y fácil de leer. No quiero decir que Tolkien sea terrible de leer o muy difícil, para nada. Simplemente que es un escritor muy pausado y con un estilo muy descriptivo y lírico, y que por eso más de uno no ha podio tragarle. Una pena, porque cuando se le da la oportunidad es una maravilla. Pero volviendo a lo que nos interesa, se nota mucho que “El Hobbit” es una obra enfocada al público infantil, que Tolkien empezó a componer para entretenimiento de sus hijos. Su estilo narrativo está más enfocado en la aventura, de ahí que el ritmo sea mucho más ameno y sencillo que en ESDLA. En está ocasión Tolkien no se extiende tanto en las descripciones geográficas ni tiene un ritmo tan placido. De hecho, a lo largo de sus poco más de 300 páginas no paran de pasar cosas. Además, la forma en que está escrita no pone tanto el énfasis en el drama y la tragedia como la trilogía, es menos poética y grandilocuente, con un estilo más mundano y sencillo y no poco centrado en el humor, con comentarios y referencias bastante divertidas, muchas veces sacadas de la propia vida real. Y eso es algo que creo que nunca he vuelto a ver en nuestro autor.Es una novela mucho más ágil, más centrada en entretener, en la aventura, y en ir directa al grano.



Si hay algo con lo que disfruto siempre que vuelvo a esta novela es una cosa que creo que solo pasa cuando volvemos a releer los libros que de verdad queremos y que nos han marcado en nuestra vida, y es que siempre encuentro y veo nuevas cosas en “El Hobbit”. Es un libro que se parece al buen vino, mejora con el paso de los años y con cada lectura lo disfruto más y me aporta algo nuevo. En esta ocasión, creo que me he reconciliado bastante con el personaje protagonista, Bilbo bolsón. No sé por qué, pero hasta ahora tenía la idea de que Bilbo era un personaje, un poco pesado, siempre lloriqueando por volver a su agujero-hobbit y siendo un poco carga para los enanos a lo largo del viaje. Será que ha pasado mucho tiempo desde que leí el libro por última vez. Porque ahora mi impresión no puede ser más diferente. Bilbo me parece ahora uno de los ejemplos más extraordinarios que nos ha dejado la literatura de héroe que se embarca en una odisea personal y vuelve al punto de partida totalmente cambiado y mejorado. De principio a fin tiene una personalidad muy marcada, la cual va ganando en matices y evolución según van desarrollándose sus aventuras y va sobreponiéndose a todos los peligros con los que se encuentra. No sé cómo he podido pensar alguna vez que es un inútil, cuando seguramente los enanos no habrían superado muchas dificultades sin él. Es el auténtico héroe de la historia, con todas las letras, quien pasa de ser un inútil y un débil a convertirse en todo un líder y un aventurero de lo más astuto . Y un héroe con el que es muy fácil sentirse identificado, ya no solo por su evolución. Tiene unos matices profundamente humanos que le hacen muy cercano y fácil de empatizar. Incluso divertirte con él, ya que aún el anillo no ha empezado a dejar su impronta en su persona, tal y como se ve dramáticamente en el Frodo de ESDLA. Yo creo que es más fácil para mi que conecte con este personaje ahora que soy más adulta, ya que me es más fácil comprender su añoranza hacia el hogar y el miedo que siente constante ante todos los peligros que se encuentra, muchas veces el solo. De hecho, el que se reconozca abiertamente por el narrador y por los propios personajes que ha nacido con una suerte increíble logra hacerle, de alguna manera, más cercano y conseguir que eso sea algo que se acepte con toda la naturalidad y que no resulte chirriante para nada. Y ese momento en que tiene compasión de Gollum y decide no actuar contra él… ese solo párrafo para mi lo dice todo, y me conmueve profundamente. Sobre todo cuando recuerdo la poca compasión que hacia este ser demuestran otros personajes de ESDLA. En esta ocasión, para mí, Bilbo ha tenido algo que me ha recordado poderosamente a Ulises Odiseo, el célebre héroe de la obra de Homero. Son personajes que al final solo tienen su ingenio, enfrascados en un viaje lleno de criaturas peligrosas. En las cuales se ven constantemente en la cuerda floja y obligados a evolucionar.



La novela es una autentica maravilla con la que te lo pasas pipa de principio a fin, ya sea que te embarques en ella por primera vez, o , incluso, no considerandote fan de Tolkien. De hecho, creo que esta reseña va a ser relativamente corta para lo que soy yo, porque os juro que realmente no puedo ponerle ningún, pero a esta novela. Es entretenida y edificante a partes iguales. Una buena muestra de que la literatura infanto-juvenil puede regalarnos muy buenas cosas, que no tienen porque ser necesariamente infantiloide. Porque aunque no se encuentre en tanta medida, aquí podemos ver muchas de las cosas que caracterizan a Tolkien como escritor, hay muchas y buenas pinceladas de filosofía y de ideas muy humanas y que son muy suyas. El estilo entre esas obras es diferente, pero eso no hace que “El Hobbit” sea inferior, ni mucho menos. Por cierto, en las últimas lecturas me di cuenta de que si empiezas este libro sin saber absolutamente nada del legendarrium de Tolkien, tiene que haber momentos en los que te sientes perdido, ya que hay muchas referencias a la historia de este mundo. Yo ya dije que leí este libro después de haberme visto la peli de dibujos animados del 79, así que algo de idea tenía. Y en esta ocasión vengo de haberme leído muchas de las obras complementarias editadas por Christopher Tolkien sobre la Tierra Media. Eso me parece cuanto menos curioso. Al igual que cuando sabes más, y ves que en este libro toda esa mitología e historia todavía no estaban tan desarrolladas como lo estarían en años posteriores, y que hay muchas cosas y conceptos que al final se modificaron.



Fíjate que he disfrutado tanto de esta relectura que creo que me voy a ver la trilogía que dirigió Peter Jackson hace unos años. Y que conste que, como muchos fans de Tolkien, no soy especialmente admiradora de esas películas. Es lo que tiene tener que inflar un libro para poder seguir facturando y aprovecharse del éxito de la trilogía original de ESDLA. De todas formas, a esas películas tengo que reconocerle un par de cosas buenas (mira, algún, pero tenía que ponerle a este libro pese a todo). Por un lado, que logran dar personalidades diferentes y matizadas a cada uno de los enanos, que sean reconocibles para el espectador. Eso en el libro de echa mucho en falta. De hecho, el personaje de Thorín, Escudo de Roble creo que gana mucho en estas versiones, ya que buena parte de los films se basan en profundizar en sus claroscuros, sus traumas del pasado, sus ambiciones y su relación con Bilbo. Algo para lo que Tolkien no tiene tiempo. Y otra cosa hay que reconocerle a Jackson: sabe inflar de toda la solemnidad, tensión y medio miedo necesarios a los dos encuentros más interesantes que tiene Bilbo en el libro. Lo llevo pensando muchos años, creo que ese capítulo en el que Bilbo y Gollum se encuentran, y que tango marcará los compases en “El Señor de los Anillos” es uno de los mejores textos que Tolkien escribió nunca. Incluso, aunque no sepas la importancia que va a tener en un futuro, tiene algo que te hace no poder despegarte de las páginas hasta que lo acabas. A mí me ha pasado eso todas las veces que he leído esta novela. Y estoy segura que en lecturas futuras (que no tengo ninguna duda de que la sabrá) me seguirá ocurriendo.



En fin, solo puedo decir que volver siempre a “El Hobbit” es un auténtico placer. Y esta vez no ha sido una excepción. Es de los pocos libros que sé que disfruto cada vez más, y eso que ya me encantó cuando lo leí siendo niña. Ahora estoy impaciente por empezar las lecturas de ESDLA. No sabéis cuanto.
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