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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
31 octubre 2018
Seguimos con la semana dedicada a Halloween con uno de los grandes, Bram Stoker, pero siguiendo la premisa de la semana, que era reseñar lecturas o ediciones no demasiado conocidas, me he decidido por esta compilación de tres relatos publicada por Uve Books el año pasado. ¿Qué me he encontrado en la recopilación? Un poco de todo: una maravilla, una curiosidad muy buena y una más floja que además he tenido que leer dos veces porque he tenido que buscar el contexto para enterarme un poco de qué iba el tema. de tó, como en botica :)

Empezamos con El invitado de Drácula (y esta es la curiosidad muy buena). Es una curiosidad porque es el primer capítulo que Stoker escribió para la novela de Drácula pero que luego descartó, así que poder leerlo es un lujazo. Y es muy buena porque... es muy buena xD. La historia sigue a alguien de quien no sabemos el nombre (aunque presuponemos que es Jonathan Harker) que, estando en Múnich (también se presupone que de camino al castillo del conde Drácula), se adentra (por terquedad y porque no hace caso de lo que se le dice) en un cementerio durante la noche de Walpurgis (noche en la que el diablo sale de su guarida, las tumbas se abren y los muertos caminan sobre la tierra), en medio de una terrible tormenta y en mitad de la nada más absoluta, inmerso en la oscuridad más tenebrosa. No os cuento más, aunque ya os hacéis una idea de la ambientación.

Yo, que vivo en la parra a veces (digo "a veces" porque queda más optimista), no sabía que era el primer capítulo de Drácula hasta que llegué al final y me quedé con cara de ¿Ya? ¿Esto termina así?... y me puse a indagar. Y claro, descubrí que termina como termina porque supuestamente no terminaba así, seguía en el capítulo siguiente. Así que aquellos que adoren Drácula, como es mi caso, deben leerlo, porque es una curiosidad que enlaza muy bien con lo que encontramos en el libro aunque se nota que el estilo definitivo que le dio al libro va por otros derroteros. Y los que no lo adoren o no lo hayan leído, si no le dan mucha importancia al modo abrupto en que termina, el resto del relato creo que lo disfrutarán mucho, porque el ambiente desasosegante de estar perdido solo en medio de la nada, completamente a oscuras a medianoche, con una tempestad cayendo sin piedad y adentrándose sin darse cuenta en un cementerio abandonado en plena de noche de los muertos vivientes teniendo en mente ciertas leyendas nada halagüeñas sobre el lugar... pues eso, que Stoker es mucho Stoker y sabe cómo poner al lector en situación.

Seguimos con El entierro de las ratas, y esta es la maravilla de la que os hablaba. Solo este relato, que es bastante más largo que los otros dos que le acompañan, ya merece la pena la compra/lectura del libro. Ya lo conocía, lo leí hace muchos años (y de hecho ya comenté en la reseña de la escritora que me parecía ver la referencia de este relato en el libro de un modo bastante evidente), pero reencontrarme con él y con una traducción actualizada ha sido una auténtica gozada.

Estamos en París, y a nuestro protagonista, un inglés que por cuestiones amorosas se ha visto obligado a vagar durante un año por Europa antes de poder volver a casa, le gusta hacer primero la visita turística de rigor y, una vez visto lo que hay que ver, hacer luego la ruta más aventurera, la de meterse en sitios donde no debería meterse, y a ver qué pasa. Y así es como termina una noche en la ciudad del polvo y los traperos, zona sombría, siniestra y desasosegante en la periferia de París, junto a las murallas que protegen la ciudad. A pesar de que el ambiente no invita a ello, anda, anda, anda, entre montañas de ceniza, personas extrañas que le miran de soslayo y chabolas destartaladas, hasta que oscurece y toca volver... pero no reconoce el camino de vuelta. Y se mete en una de esas chabolas a preguntar, donde le atienden dos ancianos que pronto le ponen los pelos de punta... y ve los ojos de las ratas brillar en la oscuridad, los ojos de las personas extrañas que se ha ido encontrando por el camino acechándole entre las rendijas de madera, un hacha llena de sangre en una esquina, una cuerda balanceándose ante la puerta... y sabe que tendrá que luchar por su vida... luchar y correr por su vida, si no quiere sufrir el entierro de las ratas.

Este relato sí que pone los pelos de punta... la persecución de pesadilla en el submundo parisino que crea el autor, en noche cerrada, sin saber hacia dónde va entre ciénagas, putrefacción y montañas de cenizas, mientras corre por su vida perseguido por esos hombres que intentan darle caza y que hacen gala de una tenacidad y un silencio persecutorio (siniestro en sí mismo) que les hace parecer animales o seres de otro mundo... Stoker consigue un ambiente opresivo, espeluznante y macabro con una facilidad y sencillez pasmosas (eso que siempre se dice de hacer fácil lo difícil), y no os cuento más porque no debo, pero recomiendo mucho, muchísimo, la lectura de El entierro de las ratas.

Y llegamos a Chin music, que cierra la antología y además da título al libro. En este relato nos hallamos dentro de un tren en el que vuelven muchos pasajeros y trabajadores extenuados y agotados, que son incapaces de dormir, tal y como desean, porque un bebé no hace más que berrear y chillar en brazos de su padre. Algunos de estos pasajeros se dirigen ofuscados al padre para que le haga callar, y entonces se enteran de la triste historia que ha llevado a ese padre a bordo de ese tren con su bebé... y de repente se ponen a hablar otros personajes que no sabes qué pintan en la historia y te dejan descuadrada.

Sinceramente, al principio no le vi fuste ninguno al asunto, así que me puse a indagar, y entonces descubrí que pertenece en sí mismo a otra compilación diferente de relatos, Atrapados en la nieve: crónica de una gira teatral, ambientado en la Escocia rural y en la que un grupo de actores ambulantes que se han quedado atrapados en la nieve se cuentan historias para pasar el rato. Y claro, al saber esto ya entiendes que esos que hablan al final que no sabes de donde salen son los actores ambulantes narrando una de esas historias, pero creo que hace falta una introducción por parte de la editorial que explique un poco todo esto, porque si no, no sabes qué estás leyendo.

Aun así, y aunque volví a leerlo ya sabiendo lo que leía, sigue siendo el que menos me ha gustado de los tres. A mi parecer, Chin music es un relato normalito y extraño cuando no entiendes el contexto, y normalito a secas cuando entiendes dicho contexto. Además tiene poco que ver con la ambientación de terror y misterio de los otros dos y rompe un poco con el tono supuestamente elegido para la elección de los relatos.

La compilación de relatos merece mucho la pena en general, y sobre todo El entierro de las ratas hay que leerlo, sí o sí. Además, la edición está muy cuidada. Aparte de que cada relato está presentado a modo de ilustración en blanco sobre un fondo negro a página completa, cada uno de ellos incluye una ilustración propia que acompaña al texto. Pero sin duda lo más original de la edición es que viene acompañada por una recreación del Lloyd's Weekly Newspaper, periódico donde fue publicado Chin Music por primera vez en 1899. Es un desplegable que viene adjunto al libro en la contraportada (os lo enseño por ahí arriba), y de verdad que me parece un toque muy original. Se agradecen mucho estas cosas.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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