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Crítica de CARMINA


CARMINA
02 febrero 2018
Si tuviera que describir con un adjetivo este libro, podría usar varios pero todos harían referencia a un mismo hecho, podría usar angustiante, claustrofóbica, cruel... y solo sería una muestra de lo que esconde esta novela, en la que el mal pulula en todas y cada una de sus páginas, en la que nada es lo que parece, y con la que su escritora se ha ganado una fan incondicional.

Pero no todo fueron mieles, la novela tiene uno de los principios más duros e impactantes con los que me he encontrado, y además a bocajarro, la conversación de dos abueletes en su vehículo camino de casa después de disfrutar de un día con sus nietos, en la que los pensamientos de ambos tenían más cabida que las palabras no presagiaba lo que nos ibamos a encontrar apenas dos páginas más adelante. Y es que circular por una carretera secundaria tiene sus peligros, pero lo que nadie espera es atropellar a una mujer desnuda y con signos de tortura.
Pero no adelantemos acontecimientos, porque esta novela es muy rica en matices, en tramas y subtramas, es una novela compleja que deja cerrados todos los hilos de los que tira, salvo los referentes a sus detectives investigadores. Vaya por delante que la he disfrutado, que ha habido momentos en los que sentido que me ahogaba y tenido que cambiar de género, pero que la recomiendo a aquellos a los que el género criminal les vuelva locos.
Como he comentado al principio nos encontramos con una novela dura, durísima que no escatima en detalles sobre la tortura a la que han sido sometidas las víctimas, porque la mujer atropellada es sólo la punta del iceberg que amenaza con convertirse en todo un drama conforme avanza la investigación y van conociendo nuevos datos.

Una trama con fuertes connotaciones bíblicas que ya apunta la doctora Sara Linton, y es el que el número de traición está relacionado con la religión, pero no temáis no os lo voy a revelar, porque es una de las pistas para llegar al asesino y si se descubre demasiado pronto puede restar intriga a la lectura.

También podemos encontrar una fuerte critica social en este libro y por lo visto en el resto de libros de la autora, en este caso habla de la anorexia, de la forma en que estas personas se aislan del mundo, tejen su propio lenguaje, sus propias redes informáticas y no dejan que nadie entre en su espacio vital, ni siquiera su propia familia. Las víctimas son todas mujeres bien posicionadas, con éxito en sus profesiones y con una economía desahogada. No es la única que vamos a encontrar, pero si la que más importancia tiene para el desarrollo de la trama, la autora no se cansa de denunciar lo que ella considera abusos, y por eso sus personajes son seres con debilidades y defectos, a través de los cuales poder realizar esa crítica.

Si importante es la critica social, y las connotaciones bíblicas no menos importantes son los personajes, y es que están tan bien perfilados que en ocasiones parece que traspasen el papel, se convierten en carne y hueso, los llegamos a conocer tan bien que participamos de sus preocupaciones, nos dan ganas de reprenderlos cuando no hacen algo bien y mientras dura la lectura se convierten en miembros de la familia, sus cuitas nos preocupan, la salud de Faith empieza a ser una prioridad para el lector, como también lo son los problemas que arrastra Will, o el estado de apatía social que parece arrastrar Sara desde la muerte de su esposo. Porque el peso de los personajes es tan grande pienso que merece la pena conocer unas pinceladas.

Sara Linton: gran parte del peso de la novela lo lleva esta forense que por huir del pasado y rehacer su vida se ha convertido en médico de urgencias en uno de los hospitales más desfavorecidos de Atlanta. Sara es tremendamente humana, una mujer con luces y sombras, incapaz de olvidar a quien ha sido el gran amor de su vida, aunque reconoce que no todo fue perfecto en su relación. A pesar de haber elegido su profesión echa de menos su anterior trabajo y se inmiscuye en la investigación de los detectives Trent y Mitchell porque cree que puede ser útil. Me sorprendió que se le diera tanta importancia a este personaje que tan poco tenía que ver con la trama, sin embargo, poco a poco me di cuenta de que era la clave para armar el rompecabezas. Pelirroja y atractiva, su humanidad es inmensa y por ello es capaz de darse a los que sufren.

Will Trent: Lo primero que sorprende de este hombreton es su dislexia, su imposiblidad para leer y orientarse, y lo airoso que suele salir de las encrucijadas en las que se mete, adora a su compañera a la par que suele sacarle de quicio por los trucos que pone en marcha para que aprenda a orientarse. Will ha tenido una infancia complicada, ha vivido en hogares de acogida toda su vida tras la muerte de su madre, por lo que el tema del abandono infantil le afecta profundamente, al igual que los servicios sociales se hagan cargo de un menor.

Faith Mitchell: lo primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en ella es su irresponsabilidad, se convirtió en madre siendo una adolescente, y ahora se encuentra de nuevo embarazada y sola, pero su salud le pasa factura, y tiene que luchar contra la diabetes y a la par aceptar la idea de que va a volver a ser madre y lo va a tener que encarar en solitario. Se ha convertido en la niñera de Trent, intentado que este sea capaz de orientarse sin que el resto de la gente note su problemilla, quizá es el personaje con el que menos he empatizado, sin embargo me he preocupado seriamente por su salud.

Presentado el trio investigador, voy a dar unas ligeras pinceladas del resto de personajes importantes

Judith y Henry: son el matrimonio que atropella a la primera víctima, llevan cuarenta años juntos sin embargo los silencios en sus vidas parecen ser más comunes que las palabras, ella ha educado sola a su hijo y parece que tienen un pacto a la hora de hablar sobre el y la familia que ha construido. Su evolución a lo largo de la novela nos va a deparar muchisimas sorpresas y nos llevara a hacernos preguntas y a reflexionar.

Rick Sigler: Es el técnico de urgencias que intentó salvar la vida de la joven atropellada hasta que llegó la ambulancia, un personaje que oculta un secreto y que tiene un aura de misterio en torno a él.

Jake Berman: El copiloto de Sigler en el accidente, un personaje que despista bastante, que esconde aún más cosas que Rick y que es todo un placer descubrir.

Angie: La mujer de Will Trent, si es que se la puede llamar así, en el momento en que transcurre la acción se ha marchado de casa, no es la primera vez y si Will no lo remedia no será la última, pero depende de ella para tantas cosas y es incapaz de pedir ayuda a quien se la prestaría desinteresadamente que aguanta carros y carretas. También es policía pero sus métodos son poco ortodoxos

Hay más personajes, pero al final la lista se haría interminable y tampoco nos merece la pena hacer un análisis exhaustivo, no he nombrado a las víctimas a propósito porque creo que hay que descubrirlas y establecer los nexos de unión que puede haber entre ellas, porque puede resultar divertido establecer hipótesis para ver como se van derrumbando todas nuestras teorías, yo no supe ver quién estaba detrás de tanta violencia hasta que la autora nos dio la pista definitiva.

La maldad está presente en todas y cada una de sus líneas, no solo encarnada en el agresor, si no también en las personas que lo encubren, las víctimas a su manera también son verdugos de otras personas, y en lugar de ayudar en la investigación se cierran en banda y se niegan a colaborar, incluso en la investigación policial hay zancadillas, porque quién acudió primero a la escena del crimen se guarda deliberadamente información. Pero no solo se encuentra en la trama, también en el asesinato del marido de Sara que esta no puede evitar rememorar, puesto que es una desconocida para los detectives investigadores, o en los abusos que ha tenido que sufrir en la infancia Will y Angie, o como el sufrido por un bebe que queda abandonado a su suerte, o la ejercida por el portero que hace la vista gorda e incluso deja entrar en los apartamentos de la gente adinerada a camellos para que hagan fiestas o vendan droga.

Muchos son los palos que se tocan, y todos ellos cuando termina la trama encajan como el intricado mecanismo de un reloj suizo, tan solo quedan al azar aquellas relacionadas con la vida de los personajes, puesto que con ellos nos vamos a encontrar en próximas entregas e irán evolucionando.

A la autora se la ha comparado con Patricia Cornwell que como sabréis es una de mis autoras preferidas, incluso se ha afirmado que es mejor que ella, y creo que en parte tienen razón, aunque hay que tener en cuenta que la Cornwell tiene la serie Scarpetta muy evolucionada. Karin Slaugther sabe crear un atmósfera oscura, asfixiante y sabe mantenerla durante toda la trama, incluso en aquellos momentos en que la investigación parece estancada, para ello se vale de un narrador omnisiciente y ello nos permite conocer por un lado lo que ocurre en el hospital y lo que piensa Sara, por otro como se desarrolla la investigación, lo que piensa y siente por separado cada miembro de la pareja de detectives, y por último lo que piensan las víctimas en su cautiverio, como lo soportan, y una vez se nos permite descubrir al asesino que es lo que lo impulsa, y quien lo encubre.

El ritmo de la novela no es regular, aunque al menos yo lo he agradecido, le da bastante peso a los personajes y a su vida privada, sin por ello ningunear la trama oscura o criminal, sorprende el peso específico que le otorga a Sara Linton, que en ocasiones ha eclipsado a Trent y Mitchell, sin embargo creo ha intentado formar una especie de equipo que seguro continuará en próximas entregas.

Conclusión

Una novela para amantes del género, eso sí abstenganse los de estómago delicado, porque la autora no nos priva de ninguna descripción por cruenta que sea, y ciertamente el asesino tiene miga, y los métodos que aplica para infligir dolor son brutales, las heridas que presentan las dos primeras víctimas son duras de digerir, y pasan cual diapositiva por delante de tus ojos. Sin embargo merece la pena adentrarse en sus páginas, descubrir que impulsa a cometer esas atrocidades al verdugo y cómo consigue taparlas.

¿Tienes curiosidad por saber cuál es el número de la traición?


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