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Crítica de Celeste_Cruz


Celeste_Cruz
27 agosto 2020
Esta cortita novela gráfica que se lee en un suspiro tiene como protagonistas a Charlie y Nick. Charlie no es un chico gay cualquiera, es EL chico gay de su instituto. Esto le supuso problemas al principio como acoso y burlas, pero Charlie es el típico chaval simpático y agradable que le cae bien a todo el mundo, así que el hecho de que fuera gay dejó de ser algo "problemático" con el tiempo y la gente se olvidó del tema. Tiene una especie de relación con Ben Hope, el típico chulito guaperas de instituto que se niega a reconocer en público su sexualidad por el rechazo que pueda generar al ser el más popular. Ben tiene novia, pero, al mismo tiempo, queda con Charlie a escondidas para besarse y meterse mano con él. En el primer volumen no se deja claro si Ben es bisexual o si es gay reprimido que finge que tiene novia. Sea como fuere, el caso es que utiliza a Charlie para dar rienda suelta a sus sentimientos, no porque Charlie realmente le guste, sino porque es el único gay oficial al que conoce dentro del instituto y parece que a él le sirve con eso. Charlie no parece cómodo ante esta situación, se limita a aceptarlo y dejarse llevar.


Todo cambiará cuando coincida con Nick en una asignatura trasversal. Es un año mayor que Charlie y el profesor le designará como su compañero de pupitre. A partir de ahí, casi sin darse cuenta, ambos comienzan una relación de amistad bastante intensa. Primero, serán solo compañeros de clase; después, Nick invitará a Charlie a jugar en su equipo de rugby del instituto porque les falta gente; a partir de ahí, comenzarán a quedar de manera asidua fuera de clases y a forjar una bonita amistad al darse cuenta de que comparten muchos vínculos y cosas en común. Esa amistad lo será todo para Charlie y los sentimientos que despierta Nick en él serán el empujoncito que necesitaba para cortar de una vez por todas la relación clandestina que mantiene con Ben, puesto que ni siquiera se gustan y quedan a escondidas para meterse mano por pura inercia. El problema es que Charlie pronto se da cuenta de que ya no ve a Nick como un amigo, sino que su amistad, para él, se está transformando en algo más profundo. Charlie se esfuerza en ver a Nick tan solo como un colega porque sabe que enamorarse de él solo le va a hacer sufrir, ya que Nick es hetero. Lo que no sabe es que Nick también ha empezado a sentirse de manera extraña cuando está con Charlie y que está comenzando a dudar de su sexualidad.

Sin duda, una palabra que define esta obra es "ternura". Desprende ternura, simpatía y amor por los cuatro costados y es de esas historias que te deja el corazón calentito después de leerlas. Tanto Nick como Charlie con personajes muy humanos, muy cercanos, con los que puedes conectar de inmediato porque sus preocupaciones, reflexiones o comportamiento son muy realistas. Charlie es un chico inseguro que, aunque no tiene problemas en que la gente sepa que es gay y le cae bien a todo el mundo pese a su sexualidad (recordemos que ser no heterosexual hoy en día sigue siendo un problema), se siente un poco solo debido a que parece no tener ningún amigo con quien compartir sus inquietudes a este respecto. Un claro ejemplo es la relación que mantiene con Ben. A pesar de que no se profundiza demasiado en esta, se nota que Charlie accedió no porque le gustara Ben y quisiera de verdad mantener una relación con él, sino porque no supo cómo manejar la situación. Para Ben, Charlie es el único chico abiertamente gay del instituto, por lo que le pareció natural utilizarle para desahogarse ya que era su único referente. Todo esto representa a Charlie como un chaval bastante perdido que, aunque tiene muy clara su orientación sexual, no sabe cómo manejar la situación. Conocer a Nick se convertirá, en parte, en una vía de escape, puesto que para Nick no será simplemente el chico gay del instituto, sino un amigo como otro cualquiera. Las inseguridades y miedos de Charlie me gustaron mucho porque, como ya he dicho, me parecen muy reales y que representan muy bien a cualquier adolescente en su situación.

Por otro lado, Nick es un trozo de pan. Es un buenazo que quiere pasar mucho tiempo con Charlie porque se da cuenta de que, aunque le cae bien a todo el mundo, realmente no tiene amigos o gente con la que pasar tiempo, así que intenta integrarle en su vida y en su círculo en la medida de lo posible. Algo que me gustó muchísimo de Nick es que es un chico que no teme mostrar sus sentimientos, que no vacila en abrazar a Charlie, o revolverle el pelo o, en general, tener actitudes cariñosas con él en público. Es un chico auténtico al que le dan igual las apariencias o tener actitudes que se han considerado siempre poco masculinas como dar abrazos a otro chico, lo que hace que Charlie, por primera vez, se sienta querido y apreciado de verdad y lo que le lleva a desarrollar sentimientos más profundos por su compañero.

No solo son personajes de carne y hueso, sino que la química que existe entre ellos es más que evidente. Su amistad es muy bonita, están muy cómodos cuando están juntos y se nota que se aprecian y valoran al otro de verdad. Aunque ya en este primer tomo se vislumbra su futuro romance, en ningún momento da la sensación de que se enamoren del otro demasiado pronto. La manera en que Alice Oseman narra su relación es perfecta porque, a pesar de que la rapidez en la que sucede, en realidad se construye muy lentamente y vemos cómo poco a poco van mutando sus sentimientos. Está perfectamente construida y es una delicia.


En cuanto a la parte gráfica, las ilustraciones pueden parecer demasiado sencillas o poco detalladas, sobre todo si estáis acostumbrados a otro tipo de obras como mangas o cómics, pero lo cierto es que el estilo de la autora encaja perfectamente con la historia que nos está narrando. Las ilustraciones son delicadas, dulces y sencillas, justo como la relación entre Nick y Charlie. Además, con muy pocos trazos es capaz de transmitir muchísimo, ya sea mediante las expresiones faciales o los diálogos. Algo que me ha gustado un montón y que, quizá, en otro contexto o en otro tipo de historia yo misma habría clasificado como cutre, es añadir emoticonos a los diálogos entre los protagonistas (como en la foto). Puede parecer una tontería, pero a mí me transmite mucha ternura y adorabilidad y es un detalle que, si bien es muy simple, me parece muy acertado y que le da un toque extra muy bonito. Otra cosa que hace Alice Oseman es emplear subrayados, negritas, cambios de tipografía e incluso alternar entre mayúsculas y minúsculas para dar énfasis en ciertas partes de los diálogos o para transmitir diferentes sentimientos. Es la primera vez que en una novela gráfica/manga/cómic he visto utilizar estas técnicas para darle mayor fuerza a la historia o para enfatizar determinados puntos y me parece magnífico cómo la autora, con recursos tan sencillos, es capaz de transmitir tantísimo.

Dos chicos juntos es una novela gráfica que se lee en apenas una hora, pero que se queda en tu mente y en tu corazón para siempre. Si queréis una historia de amor tierna, bien construida, con buen contenido LGTB y encontrar a unos personajes de los que os vais a enamorar sí o sí, sin duda este esta es vuestra obra.
Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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