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Crítica de Lit


Lit
01 marzo 2019
En este libro, la humanidad se enfrenta a un problema totalmente nuevo y al que parece imposible ponerle freno. La gente está enloqueciendo y quitándose la vida y todo apunta a que las muertes se deben a “algo” que han visto. Las únicas medidas que pueden tomar los supervivientes es encerrarse en casa y vendarse los ojos cada vez que se ven obligados a salir al exterior. Tenemos a Malorie como única voz a través de las dos líneas temporales: en el pasado, cuando sabremos como empezó todo y como ella consiguió sobrevivir y en el presente, cuando no sabemos cómo ni por qué, Malorie está completamente sola con dos niños de cuatro años y se dispone a iniciar un viaje suicida por el río en busca de ayuda.

Dentro de los libros de terror, A ciegas vendría siendo un cruce entre distopía y libro apocalíptico y en este tipo de historias suelo esperar a que se me de alguna explicación para todo lo que ocurre, aunque admito que en este caso el libro de Malerman funciona precisamente por no darlas. Lo único que sabemos es que no podemos abrir los ojos en el exterior, pero tampoco sabemos exactamente qué forma tiene aquello de lo que tenemos que escondernos o si tiene forma siquiera. Esto incrementa enormemente la sensación de desesperanza pues te das cuenta de que en cualquier momento todo se puede ir al traste por algo tan simple como retirar las mantas de las ventanas o que se te caiga la venda de los ojos en el exterior.

Supongo que por culpa de tanto libro de zombis también espero que todo se vaya al garete en un visto y no visto, pero, aunque pueda parecer que todo ocurre de hoy para mañana, sabemos por Malorie que hace unas semanas que se empezaron a dar "accidentes" en la otra punta del mundo hasta que saltan a Canadá y de golpe y porrazo ya no parecen algo ajeno a ella si no que están en su ciudad, en su calle, en su propia casa.

Esta historia tiene muchos puntos a favor siendo el más importante de ellos la sensación constante de ceguera, el no saber nunca lo que ocurre a pesar de que Malorie nos relata todo lo que escucha. Si algo nos demuestra este libro es hasta que punto estamos desamparados si nos privan de la nuestro sentido estrella, ese al que estamos habituados a que nos de toda la información, porque la sensación de no saber qué está ocurriendo es constante a lo largo de todo el libro, cuando Malorie nos va contando todo lo que ella oye y a qué lo asocia, pudiendo acertar o no.

Más puntos a favor serían los capítulos cortos, la combinación entre las dos tramas temporales en las que el autor consigue no solo mantener la tensión, si no que la va incrementando poco a poco hasta alcanzar un punto álgido, sobre todo en lo que a la trama del pasado se refiere. La relación de Malorie con los dos niños también es algo que nos tendrá en ascuas a lo largo de toda la historia: la frialdad con que los trata, dándoles una orden tras otra, entrenándolos para que sean capaces de escuchar hasta el más mínimo detalle a su alrededor y, lo más chocante, ni siquiera les ha puesto nombre, simplemente son niño y niña.

Sin embargo, no todo es positivo en esta historia y se nos plantea una importante cuestión: los seres humanos estamos acostumbrados a vivir el mundo a través de los ojos y todos hemos escuchado alguna vez que, en caso de ceguera, el resto de sentidos se magnifican y en este libro vemos como Malorie ha entrenado a los dos niños para que escuchen el más mínimo detalle, pero ¿realmente es posible llegar a los niveles que nos relata el libro? ¿Que el niño sea capaz de distinguir que Malorie se ha golpeado los dientes mientras estaba en otra habitación? En relación a esto, hay ciertas partes que no dejan de sonar surrealistas, por más que los niños hayan entrenado el oído.

Aunque Malorie es la protagonista principal, tenemos un elenco de secundarios nada desdeñable, no en vano ella consigue refugio en una casa ya habitada y ese es otro de los grandes misterios del libro: ¿qué ha ocurrido para que casi cinco años después se encuentre sola con los dos niños?

Como protagonista, Malorie no me ha disgustado. Pasado el mal trago del inicio y una vez habituada a la nueva situación, demuestra ser una buena superviviente, llegando a plantearse soluciones que nos revolverán el estómago y siendo tan dura con los niños porque cree que es lo mejor para todos. No compartí muchas de sus decisiones y actos, pero puedo entenderlos dentro del mundo que nos plantea el autor.

En la película se han realizado varios cambios y, aunque no es un peliculón, a mí me resultó bastante entretenida. Agradezco enormemente que hayan decidido omitir ciertas partes relacionadas con animales pues si "escucharlas" en el libro ya fue duro, se que hubiera sido incapaz de verlas directamente, pero prefiero mil veces el final que el autor le da a la trama del pasado en el libro, es más impactante, más creepy aunque también está relacionado directamente con el mayor vacío en la historia e imagino que por eso decidieron cambiarlo. También eché de menos una escena del libro que consiguió ponerme los pelos como escarpias, pero volvemos a lo mismo que con los animales, al ser más visual toda la escena cambia y probablemente no habría tenido el mismo resultado.

Leí A ciegas por primera vez en 2015 y, aunque esta vez le he encontrado más fallos a la historia, sigo pensando que es un libro entretenido, con una historia interesante y que merece la pena. No será el libro de vuestras vidas, pero os hará pasar un rato entretenido.
Enlace: http://pajaraslectoras.blogs..
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