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Crítica de AlhanaRhiverCross


AlhanaRhiverCross
30 octubre 2017
Es muy probable que much@s conozcáis esta novela o incluso que la hayáis leído (a lo mejor varias veces) porque aquí donde la veis con esta portada tan dinámica acaba de cumplir 50 añazos y es considerada una de las mejores novelas juveniles de todos los tiempos. Los halagos son más que merecidos porque sin dejar de ser juvenil, se podría considerar en esencia una crítica social al mundo adulto y la sociedad en general. Y lo que es más admirable, que pese a estar escrita y ambientada hace 5 décadas, la actualidad de todo lo que cuenta sigue siendo tan real y aplicable a tantísimos ámbitos, que no puedo menos de considerarla una de mis mejores lecturas de este año desde ya mismo.

A través de los ojos de Ponyboy, un chico de 14 años de un barrio marginal, podemos ir viendo cómo es su vida y la de sus amigos de la pandilla, de la que forma parte más que nada por inercia. En su vida siempre han existido dos mundos: el de los greasers, a los que pertenecen él y sus amigos, y el mundo privilegiado de los socs. Esta distinción establece una línea insalvable para quienes pertenecen a uno o a otro bando porque están “predestinados” a odiarse sin saber muy bien por qué, simplemente siempre ha sido así. Es duro ser un greaser porque de entrada la gente los condiciona a ser unos fracasados, unos maleantes que siempre andan por la calle metiéndose en peleas y entrando y saliendo de la cárcel por los pequeños delitos que comienzan a cometer desde muy jóvenes. La violencia es una constante en sus vidas y lo aceptan, cada uno a su manera y cada uno por sus motivos particulares, pero Ponyboy se cuestiona todo lo que vive y todo lo que siente, a pesar de que ni él mismo es consciente, y en su historia va plasmando todas sus reflexiones de una manera tan llana y tan simple, que resulta muy difícil no conectar con él a pesar de que casi ninguno tengamos nada en común con sus circunstancias.

Precisamente, uno de los aspectos que más logra calar en el lector es la forma en la que está narrada la novela, que no podía ser más cercana: Ponyboy se dirige directamente a quien está leyendo su historia, contando todo en primera persona y haciendo pequeñas alusiones comunicativas al lector de tú a tú (del tipo “Como te decía”, “Ah, se me olvidaba decirte”, etc). Esta pequeña técnica narrativa parece muy simple pero crea un vínculo tan estrecho que parece que alguien real te esté contando sus problemas reales. Por no hablar del lenguaje que utiliza Ponyboy, que además de ser totalmente acorde con su edad, está lleno de jerga de la calle, expresiones del ámbito delincuencial y muchas palabras que aunque podamos conocerlas, es más bien vocabulario de gente que se mueve en el mundillo marginal (faca, bofia, talego, drags…).

La vida de Ponyboy ha cambiado mucho en los últimos meses cuando sus padres fallecen y su hermano Darry tiene que hacerse cargo de él y de su otro hermano mayor, Sodapop. Los tres hermanos se llevan bien a su manera, pero la relación con Darry cambia inevitablemente al convertirse en la figura paterna de la familia. Creo que este es el punto que más he disfrutado de toda la novela, porque a pesar de que el tema de la amistad y de la lealtad hacia los amigos es bastante omnipresente, el peso de la familia y su significado está muy desarrollado, con mucha profundidad, y diría que es lo que más me ha llegado al corazoncito. La relación entre los tres hermanos, cada uno con su personalidad tan diferente (el responsable Darry, el encantador Soda y el soñador Ponyboy) es tan adorable y a la vez tan intensa que a pesar de que sólo podemos conocer a Darry y Soda a través de su hermano pequeño, nos hacemos una idea bastante clara de los sentimientos de ambos hacia todo lo que les sucede en unas cuentas escenas en común y con unas cuentas conversaciones entre ellos.

Además, la pandilla que forman todos los demás chicos es también como una especie de familia elegida: Johnny, el chico tranquilo y sensible al que todos consideran como el hermano pequeño al que defender, puesto que la vida ya le está dando demasiados palos; Two-Bit, el graciosillo pasota que no se toma la vida demasiado en serio pero con el que siempre pueden contar; Steve, el mejor amigo de Sodapop, dispuesto a cualquier pelea; y por último, Dallas, un delincuente juvenil profesional, violento y agresivo pero leal y comprometido con el grupo. A todos ellos terminamos conociéndolos con claridad, pero pese a que esta es la historia de Ponyboy, las otras dos figuras centrales son, sin duda, Johnny y Dallas, que no podían ser más distintos como el día y la noche (también físicamente porque el primero es un morenazo de ojos grandes y negros y el segundo es rubio casi platino con los ojos azules y fríos). Las historias personales de ambos son tan conmovedoras como dramáticas y tienen tanta influencia en lo que les va sucediendo a la largo de la novela, que terminan por convertirse en personajes clave con los que se relaciona Ponyboy para su propia evolución.

Por otra parte, la trama gira en torno a los acontecimientos que tienen lugar después del encuentro de Pony y Johnny con dos chicas socs en un autocine, algo que no sienta nada bien a sus novios, que esperan a que los dos chavales se encuentren solos para ajustar cuentas. Sin embargo, en el enfrentamiento que debería haber sido una pelea rutinaria más, algo sale mal, y Pony no duda un segundo en huir con Johnny, porque como decía, la amistad es uno de los pilares de “Rebeldes”. Tras recurrir a la ayuda de Dallas, quien tiene un sentimiento sobreprotector hacia Johnny, ambos chicos comienzan una “aventura” como prófugos, intentando vivir con las consecuencias de lo que ha ocurrido. A partir de este momento todo el ritmo de la novela se acelera y empiezan a suceder cosas que nos revelan los sentimientos de cada uno de los personajes sin evidenciarlos, pero mostrándonos sus miedos, sus aspiraciones y sus inseguridades.

En general, la evolución de Ponyboy es redonda en más de un sentido porque no sólo se trata de su paso a la madurez sin que haya cumplido un solo año más (de hecho toda la novela transcurre en lo que calculo que son unas 3 semanas, pero los acontecimientos son muy drásticos, por decirlo de algún modo), sino también su cambio personal y emocional respecto a todo lo que le rodea y su forma de ver la vida. Siendo un chico soñador e inteligente, extraña un poco que se conforme en cierto modo con esa vida de rivalidades entre bandas callejeras sabiendo que hay algo más, pero por otra parte te hace comprender su punto de vista y el por qué de ese supuesto “conformismo”, de manera que toda la novela es un continuo tira y afloja de Ponyboy entre ese “saber lo que hay y querer algo más”.

Y por supuesto, la idea central de la novela es la crítica social presente en toda la novela: la marginación social o la exclusión por clases sociales, la violencia gratuita entre bandas, la delincuencia juvenil predestinada para los chavales con menos recursos, la ausencia de aspiraciones o la falta de un futuro mejor y esperanzador. Son temas tan actuales como lo fueron en su momento para la época en que la Susan E. Hinton decidió contar la historia de Ponyboy como podría haber sido la historia de cualquier otro chico en sus mismas circunstancias. El ambiente desesperanzador y pesimista en el que se mueven estos chicos y su forma de afrontar los obstáculos con los que parten de base por pertenecer a determinada clase social son verdaderos temas de reflexión que se pueden extrapolar a cualquier tipo de división (por clase social, por etnia, por raza, por religión, por poder adquisitivo…) y que desde luego ni están superados ni parece que vayan a estarlo a corto plazo. Así que el sabor agridulce que me deja “Rebeldes” de principio a fin sólo puedo achacarlo a que, pese a ser ficción, podría ser una historia real y totalmente actual.


Creo que queda todo dicho: es posible que tenga esta novela idealizada desde hace mucho tiempo pero no me siento culpable: tanto la historia como los personajes lo merecen. He disfrutado cada página de este clásico juvenil atemporal desde la primera frase a la última (además no es en sentido figurado y si lo habréis leído, me entenderéis). Esta historia te remueve algo por dentro, hace que te emociones y te indignes a partes iguales, hace que abras los ojos antesinjusticias sociales de las que a lo mejor no siempre somos conscientes y hace que quieras cambiarlo. Las emociones y los sentimientos están en cada palabra que suelta el protagonista en su relato y la sencillez cala de una manera tan personal que realmente Ponyboy Curtis parece un chico real contándonos sus problemas reales.
Enlace: http://enmitiempolibro.blogs..
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