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Crítica de LAKY


LAKY
09 diciembre 2020
Samantha Harper es una periodista que acaba de separarse. Mientras decide qué hacer con su vida ella y su hija pequeña viven con su querida abuela Nana. Precisamente en casa de Nana descubre por casualidad una carta escrita por una tal Ivy. Una carta desgarradora que hace que necesite saber quién es o fue esa Ivy y qué le pasó realmente. Encarga a su abuela mirar entre los efectos de su fallecido abuelo (comerciante de antigüedades) a ver si encuentra más cartas y ella se pone también a investigar. Su investigación le llevará al St Margaret, un hogar para mujeres solteras embarazadas. Un edificio ahora abandonado que, precisamente, se va a demoler dentro de dos días para construir una urbanización de adosados. de horror en horror, Sam va descubriendo lo que pasó allí. Y, no sólo eso, también descubrirá que muchas de las personas relacionadas con la institución han muerto: en accidentes, o de muerte natural, ninguna muerte fue calificada de criminal pero, ¿tantas muertes?

Por otro lado, tenemos la trama del pasado en la que nos retrotraeremos a los años 50 y al St Margaret. Conoceremos a Ivy, una joven embarazada y sin marido a quien su padrastro ha recluido allí hasta que de a luz a su bebé, el cual será dado en adopción. Ivy está desesperada y así lo hará saber en sus cartas.

La chica de la carta” es una novela de ficción. No existió el St Margaret ni Ivy, ni Elvira, ni los diversos religiosos que pueblan sus páginas. Pero historias similares se vivieron en instituciones parecidas, sobre todo en Irlanda pero también en Inglaterra. En una época, los años cincuenta del siglo pasado, en el que tener un hijo fuera del matrimonio era un deshonor y en el que las mujeres no tenían poder de decisión sobre este tipo de asuntos, el St. Margaret les ofrecía una solución: las chicas podían pasar allí el embarazo, dar a luz y luego las monjas gestionarían la adopción de los bebés. Tras ello, las madres podrían volver a sus casas como si hubiesen estado de vacaciones. ¡Ja!

Quizás había instituciones que se limitaban a esto y que trataban bien a las chicas pero había otras –que han salido a la luz- que las trataban como si fueran apestadas. Las obligaban a trabajar en una situación casi de esclavitud, apenas les daban de comer y, por supuesto, nada de los cuidados mínimos que requiere cualquier embarazada. Y aún cosas peores. de todo esto nos habla esta novela y lo va a hacer en dos planos: la historia real que vive Ivy y una niña pequeña llamada Elvira y la investigación que en la actualidad realiza la periodista Samantha.

Las dos tramas, presente y pasado, se van entrelazando continuamente. Normalmente es una carta o un extracto de una carta que Sam lee en el presente, la que da pie a la respectiva escena del pasado. Por eso, el lector irá siempre un paso por delante de Sam y, al menos en mi caso, podrá atar cabos antes de que lo haga ella.

La historia es dura, no lo voy a negar. La crueldad con la que las monjas tratan a Ivy y a las demás pone los pelos de punta. La actuación del sacerdote que mandaba allí a las chicas es para darle un par de sopapos. Siempre he pensado que ciertas personas tienen un plus de culpabilidad en situaciones como éstas: sacerdotes, monjas, médicos, profesores, policías…, personas que, supuestamente, deben protegernos. Ni poniéndome en la mentalidad de la época puedo entender como unas monjas que, supuestamente, deberían ser seres tiernos y hacedores del bien puedan ser tan crueles. Por mucho que para ellas esas chicas fueran unas viles pecadoras. Poniéndome en situación, puedo llegar a entender que no tratasen bien a las mujeres pero, ¿a los recién nacidos? Eso no me cabe en la cabeza. Pero, como dice un personaje y recalca la autora en la nota final, no eran los únicos culpables: las chicas no hubieran ido a esos lugares si no hubiese sido por la connivencia de médicos, sacerdotes y, peor aún, los propios padres. ¿Cómo se puede mandar a tu hija a un lugar como éste para que se desprenda de tu nieto? Para mí es totalmente inconcebible.

En fin, como veis, la historia es de esas que se te meten dentro. Dura pero muy bonita. Y más bonita aún según va avanzando. Durante la primera parte, pensando ya en esta reseña, me parecía que le iba a dar tres estrellas (entre otras cosas porque hay que decir que tiene fallos de corrección y/o traducción, que no han mermado mi placer lector pero sí que lo han afeado un poco); pero, entrada en la segunda mitad, la novela va a más, cada vez a más, complicándose, enredándose y dándome más de lo que me había esperado. Y es que la última parte es realmente potente; se van descubriendo cada vez más horrores, se va dando explicación a los interrogantes que iban surgiendo y todo acaba en un final redondo.

Conclusión final

Me ha gustado mucho “La chica de la carta”. Una novela que te implica y te hace pensar. Una novela en la que odiarás profundamente a algunos personajes y que te emocionará en algunas escenas. Recomendable.

Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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