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Mare Nostrum


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Críticas recientes
Edd62
 04 diciembre 2020
Arsénico por compasión de Joseph Kesselring
Obra teatral, hilarante, jocosa, enredo tras enredo, dos amables ancianitas, que han criado tres sobrinos a cual mas afectado, reciben la visita del más normalito, escritor medio misógino y contrario al matrimonio, crítico de teatro que sin embargo acude para informarles que ...se casa..

Desde su llegada las cosas no van tan bien, pues todos tenemos un esqueleto en el armario, en este caso hasta 12. Lo cual descubre el sobrino, y a partir de aquí desfilan personajes y situaciones cada uno más raro que el anterior y aparecen por la puerta, la ventana,la cocina, la planta alta, el sótano, su hermano que se cree Roosevelt, su hermano, prófugo de la justicia acompañado de un médico borrachin con su bagaje de problemas a ocultar. los policías despistados uno de ellos pretendido escritor, la novia maltratada, e ignorada , que tan pronto se harta como decide perdonar

Se crea una serie de enredos que se basan en el tratar de ocultar lo que queda a la vista...que todos estamos locos.

Muy divertida. Muchas representaciones,película buenísima con Cary Grant.

Recomendación de Stephen King en su libro “ la sangre manda” ...y pues yo obedezco.
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Beatriz_Villarino
 25 junio 2020
CRITICA LITERARIA EN LA PRENSA de
De vez en cuando la vida te da alegrías. Recibir un paquete con 5 o 6 libros es una de ellas. Y si estos libros son ensayos que tienen que ver con la literatura o la lingüística, la alegría se multiplica. Esto es lo que me sucedió hace poco. Recibí un paquete de mi amigo David con libros de teoría literaria. Me encanta. Me gusta leer, sobretodo novela, teatro o cuento. De vez en cuando poesía, y de vez en cuando ensayo. Siempre aprendo algo nuevo. Muchas gracias, David. No sé cuándo voy a poder “devolverte” alguno de estos detallazos que tienes conmigo.



Pues cuando me llegó el paquete estaba leyendo una novela. Al terminarla se me presentó otra, así que ahora La crítica literaria en la prensa merece que haga un alto en el camino para discurrir en ella. Es una compilación de reflexiones de varios críticos, catedráticos de universidad, escritores que Domingo Ródenas tuvo a bien publicar en Marenostrum. Y después de leer sus opiniones y argumentos creo que debo traerlos aquí, por si alguien me lee y se cuestiona en qué punto está hoy la crítica y hasta qué punto tiene poder sobre la literatura.



Hay que decir que lo mencionado en el libro hace referencia a la crítica del siglo XX, pero el panorama ha cambiado poco y esto es lo que vamos a comentar.



En lo que todos los estudiosos coinciden es que, a pesar de dar por sentado que las apreciaciones críticas son elaboradas por expertos, no todos los lectores las perciben de la misma manera. Por otro lado, algunos escritores no saben reaccionar ante las críticas a pesar de que, en muchas ocasiones pueden aportarles beneficios.



Creo que Ramón Pérez de Ayala definió con bastante precisión lo que debía ser un crítico, «la facultad maestra del crítico consiste en la aptitud para vivir como propia la obra ajena, sintiéndola, por decirlo así, en su sensación íntima, en su génesis sucesiva y esfuerzo de ejecución».



En mi opinión Pérez de Ayala tenía razón. Para comentar un libro, el lector-crítico, debe introducirse en la obra, entenderla y, lo más difícil, intuir porqué está expresada de esa manera y no de otra, solo así la labor del lector habrá trascendido a la de crítico, es decir, alguien que ha construido otra obra a partir de la anterior. Y digo “otra” porque está claro que una crítica no ha de ser un resumen de la novela, eso, valga la redundancia, es un resumen. Si la literatura es un arte, ¿por qué la crítica literaria es diferente a la que se ejerce sobre el resto de artes? Hay verdaderos tratados, poéticos incluso, diferentes sobre un mismo cuadro. Algunos críticos se basan en el trazo del pintor, otros en el color, otros en el simbolismo… De un cuadro pueden salir varias obras de arte que guían al profano y lo ayudan a entender esa pintura. Con el cine ocurre lo mismo. A nadie se le ocurre “contar” la película; el crítico cinematográfico atiende a la música, a la ejecución de planos, al ritmo…



Está claro que para hablar de todo eso hay que saber de música, de color, de ritmo o de planos. No es necesario ser un experto, pero sí haber visto mucho cine, o mucha pintura. Y haberlo razonado, comparado, para estar en condiciones de opinar y dirigir la atención del espectador hacia lo que le descubrirá algo nuevo de la obra.



Quien se adentra en la crítica literaria debe ser consciente de que se va a encontrar con una serie de signos que otorgarán un sentido u otro, que lo llevarán a significados no explícitos, ocultos, esperando salir a la luz. El crítico ha de tener recursos e intuición para buscarlos, hallar el sentido global del libro y exponerlo con las palabras adecuadas. El texto no se explica en una crítica, se descubre mientras se disfruta.



El problema es que cada vez hay menos lectores profundos y más críticos. Ya lo advertían en el siglo XX, y poco ha cambiado hoy en ese aspecto. El entorno actual en el que nos movemos es muy diferente. Ahora hay más medios especializados de crítica “seria” que en el siglo pasado, pero hay una nueva crítica observada por la gran mayoría, y es la que se realiza a través de redes sociales o de blogs, lugares en los que todos podemos participar. Esto tiene ventajas e inconvenientes, porque si Sanz Villanueva se lamentaba del escaso interés social por la cultura, está claro que hoy, la crisis económica, el descontento y la desmotivación llevan al español medio a buscar entretenimientos que hagan pensar poco (solo hemos de echar un vistazo a los programas con más audiencia de televisión). Este crítico literario advirtió del peligro (uno de ellos) del crítico: el compromiso con el autor. Hoy se añadiría el compromiso con las editoriales, responsables en ocasiones de premios y publicidad que pueden llevar a equívocos al lector. Está claro que las grandes editoriales son las que marcan novedades y creo que no todos los escritores (buenos) tienen acceso a ellas, al igual que no todos los críticos que trabajan para ellas son del todo honestos.



También Fernando Valls ataca a los premios ofrecidos en cuyo jurado no ha participado ningún crítico literario y sí «gente que apenas nada sabe de literatura». Asimismo es cierto que todo artista está afectado por la vanidad, de ahí que «el malestar, la irritación e incluso la amenaza forman parte de las reacciones más frecuentes ante una crítica adversa», por lo que el crítico de las grandes editoriales también está condicionado por la satisfacción del autor o del editor, quienes pueden no contar con él en el siguiente trabajo. Y está claro que, en general, necesitamos un sueldo. Por todo esto, Sanz Villanueva opina que la crítica debería ser imparcial, estar basada en lo literario y argumentada. Puede que tenga razón. Son interesantes las propuestas que ofrece para conseguir ser un buen crítico. Las resumo:



1. La crítica es un oficio […] El crítico ha de poseer saberes retóricos, lingüísticos, de historia de la literatura y estéticos. Todo ello sirve para la contextualización de la obra…

2. El crítico […] criterios estéticos y sensibilidad

3. Ha de pensar exclusivamente en el lector medio

4. Intencionalidad informativa y descriptiva

5. Enjuiciamiento valorativo (de lo hecho por el autor, no de lo que le hubiera gustado al crítico)

6. Sencillez y claridad en la exposición

7. Respeto debido en todo momento al esfuerzo del autor

8. Respeto a todo tipo de lectores

9. Objetividad

10. Comunicación entusiasmada



Casi nada. Ricardo Senabre aconseja la relectura para captar la percepción y el juicio valorativo del autor, que serán diferentes a los del crítico. Es fabuloso tenerlo en cuenta, porque entender el punto de vista del escritor es una de las razones de por qué la lectura nos hace más tolerantes. Para Senabre, una buena crítica ha de ser veraz, objetiva y analítica, de manera que ayude a la formación del lector.



Miguel Sánchez-Ostiz profundiza sobre la crítica y llega a la conclusión de que es un “subgénero”, o un “género dentro de un género” porque no es un ensayo, ni una mera crítica, ni un acto de creación, aunque es obvio que al escribir sobre un libro se deja parte de lo que es quien escribe, porque «soy lo que soy gracias a lo que he leído». Así pues, aunque una crítica sea algo personal el que escribe debe haber leído bastante, «las recensiones no tienen por qué ser del género lerdo». Todos los críticos que escriben en La crítica literaria en la prensa están de acuerdo en que para opinar hay que haber leído, ir contra la ramplonería, contra la cicatería y el amiguismo, y poder contagiar a los demás el gozo de ser lector.



Es tarea difícil pero se me ocurre que las redes sociales pueden mejorar el panorama al que se enfrentó la crítica periodística en el XX. Ahora, libres de condicionamientos económicos o de censura, podríamos ejercer una crítica más segura, dispuesta a argumentar lo que se aprecia o deplora de una obra escrita.



Interesante libro, y recomendable para tener otros puntos de vista sobre la crítica y, sobre todo, para aprender de los grandes de la literatura.


Enlace: https://elblogaurisecular.bl..
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Carampangue
 28 marzo 2019
Arsénico por compasión de Joseph Kesselring
Una comedia deliciosa, delirante y con un humor tan negro como absurdo. Una pequeña obra de teatro, para gozarla de principio a fin. A pesar de haber sido escrita en 1939, resulta sorprendentemente actual, y nos permite disfrutar sin ninguna dificultad.



Tenemos dos viejecitas encantadoras que cuidan a un familiar demente, el cual se cree Teodoro Roosevelt. Ellas son la viva imagen de la bondad: su compasión llega a tanto que alivian la tristeza de los viejos solos envenenándolos, para que no sufran (Teddy Roosevelt ayuda a enterrarlos). Las viejecitas no parecen entender que haya algo malo en lo que hacen, y confiesan cándidamente cuando su sobrino Mortimer descubre uno de los cuerpos. Mortimer está a punto de casarse, y el mundo parece venírsele encima: no sabe cómo proteger a sus tías, deja a su novia olvidada, intenta de mil maneras confundir a unos policías que de cualquier forma no cazan una, debe enfrentarse a un hermano que de pronto aparece en escena, un sicópata cruel y vengativo, mientras su novia llora porque no le presta atención en vísperas de la boda... pero la verdad, sólo él parece estresado por la situación. Ni las ancianas tías, ni Teddy, ni los estúpidos policías, ni su hermano criminal se ven afligidos y actúan de la manera más natural entre los asesinatos en serie.



Esta confusión da lugar a situaciones absurdas y divertidísimas, a diálogos hilarantes, a momentos de confusión que se suceden uno tras otro. Joseph Kesselring tiene un estupendo pulso, y mantiene el ritmo y la hilaridad constantes, a pesar del sinsentido que rodea toda la situación (y que nunca se detiene: Arsénico por compasión es una comedia loca de principio a fin).



Un libro que, sin mayores pretensiones, es una pieza magistral del humor absurdo y disparatado. Y yo creo que, si pasa la prueba del tiempo y llega hasta nosotros tan fresquita como si hubiera salido ayer de la imprenta, es porque el autor encontró un contraste lo bastante universal como para seguirnos divirtiendo: el horror y la normalidad más burguesa conviviendo en armonía, la inocencia y la culpabilidad sentadas a la mesa como buenas hermanas.



Hay versión cinematográfica, dirigida por Frank Capra. Yo no la he visto, pero quienes sí la conocen aseguran que es igual de descacharrante, y que Cary Grant haciendo de Mortimer está genial, lleno de tics, sobreactuado, y totalmente distinto del elegante y sobrio Cary que acostumbramos ver.
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