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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
09 julio 2020
Descubrí al inspector Chen Cao allá por 2018, y desde entonces me propuse leer al menos uno de los libros de la serie al año, que además me vienen genial para el reto del abecedario. Así pues, aquí vengo con el tercero de ellos, Cuando el rojo es negro, que por razones que se me escapan es el único, junto al cuarto, que no está publicado por Tusquets (la serie la conforman nueve libros en total, al menos por ahora).

Yin Lige, escritora disidente y antigua miembro de la Guardia Roja, es asesinada en el cubículo en el que vive en un edificio de apartamentos. Yin se hizo famosa en su momento tras publicar Muerte de un profesor chino, un libro autobiográdico en el que criticaba la Revolución Cultural y que pasó desapercibido en su país hasta que cruzó el charco y se publicó su traducción en EEUU, y eso ya no le hizo tanta gracia al gobierno chino: los trapos sucios, mejor lavarlos en casa. de todos modos eso ocurrió hace muchos años y no se sabe si tiene alguna conexión con su asesinato. Debido a sus posibles connotaciones políticas, el caso recae en el departamento del inspector jefe Chen, pero este ha decidido cogerse unos días de vacaciones para hacer un trabajo de traducción que le reportará un buen dinero, así que la investigación recae sobre su ayudante, el detective Yu, que así tiene ocasión de demostrar su valía en un momento en el que se plantea seriamente si quiere seguir siendo pobre y policía, o si quiere ganar algo más de dinero y dedicarse a otra cosa.

Os los digo siempre que os hablo de esta serie: en las novelas protagonizadas por Chen Cao comparten protagonismo a partes iguales la investigación del asesinato, la ambientación en la China de los años 90, los datos que se van revelando sobre la Revolución Cultural y sus consecuencias todavía visibles en la sociedad china y la vida privada de los personajes. Puede parecer mucho para las apenas 350 páginas que ocupan este volumen, pero ya estamos en el tercer libro y todo fluye completamente implementado en la narración con sencillez y naturalidad sin que el lector apenas sea consciente de lo dificil que es precisamente hacer eso (y sobre todo hacerlo bien).

Desglosando brevemente esos cuatro aspectos, en lo que se refiere al caso en sí mismo, la gran dificultad estriba en que no parece haber un motivo para el asesinato. Sí, Yin hizo ruido hace muchos años, estaba vigilada por la policía secreta, podía ser un personaje incómodo para las autoridades, pero hacía tiempo que no se sabía nada de ella. ¿Por qué asesinarla ahora y no cuando su existencia era problemática? No tiene sentido, aunque en el dossier que el gobierno tiene sobre ella se habla de un romance en una escuela cadre con un profesor universitario y ese parece un hilo del que tirar. Además, mientras Yu investiga el asesinato conocemos como funcionaban las casas shikumen, bloques de apartamentos divididos una y mil veces para ganar espacio y donde la gente vivía en habitaciones como cajas de zapatos, la cocina y baño eran zonas comunes y la intimidad resultaba casi imposible (en el que protagoniza la novela, hay dieciséis familias en dos plantas sumando un total de cien inquilinos... para que os hagáis una idea).

Y hablando de las escuelas cadre, ya os comento arriba que el autor introduce en cada libro de la serie varios aspectos de la China de Mao que dieron forma socialmente a la China de los años 90, esa China que intentaba abrirse al mundo pero que tenía muchos demonios escondidos bajo la alfombra. En Cuando el rojo es negro nos habla de las escuelas cadre creadas durante la Revolución Cultural, donde sus estudiantes debían autorreformarse trabajando duro en el campo y estudiando política en grupo. Estos estudiantes se dividían en dos grupos: por un lado estaban los antiguos defensores del Partido Comunista que, aun siendo todavía izquierdistas, habían sido reemplazados por los maoístas y tenían que encontrarles una nueva posición (en este grupo estaban los integrantes de la Guardia Roja, que en su momento conformó la élite comunista pero que Mao llegó a considerar una amenaza para sus intereses); por el otro estaban intelectuales, artistas, escritores, profesores universitarios... considerados burgueses y a los que se intentaba lavar el cerebro. En este marco surge la relación amorosa que os comento arriba en una época en la que el amor romántico estaba prohibido al considerarse que impedía dedicarle tiempo a Mao (sip).

Otra cosa menos interesante históricamente pero muy curiosa socialmente es la figura de la xiaomi, que se podría traducir como "pequeña secretaria" y que era un símbolo entre la gente de poder. Si os digo que otra definición de xiaomi es la de "compañera de pasión", deduciréis que el puesto de trabajo de estas chicas iba de la máquina de escribir a la alcoba, y que exigía buena apariencia tanto para actos públicos como privados (la parte pasional), además de un título universitario (o ser estudiante universitaria) para la parte de oficina. Así era como muchas estudiantes se pagaban sus estudios, y a nuestro íntegro y honrado inspector jefe Chen no le hace mucha gracia que el empresario que le ha contratado para la traducción le endose una xiaomi que le ayude, pero al final Nube Blanca resulta mucho más útil de lo que prometía en el apartado secretaril, que es el único que le permite desempeñar el inspector (y el lector occidental tan contento porque otra cosa más que ha aprendido).

Y si hablamos de la vida privada de los personajes, por un lado tenemos al detective Yu, que cobra mucha importancia en este libro al tener que hacerse cargo del caso Yin casi en soligario. Yu admira muchísimo a su jefe, el inspector Chen, le enorgullece trabajar con él, no le importa estar a su sombra, pero sí que le ofende muchísimo que piensen que sin Chen no puede resolver un caso. En el fondo cree que él debería ser inspector jefe y se siente a disgusto con su vida. ¿Por qué sigue siendo policía? En el momento en que se ambientan los libros, un ciudadano chino ya podía cambiar de trabajo si quería (no, hasta ese momento no se podía, trabajaban en lo que les ordenaba el gobierno, les gustase o no), así que Yu se está replanteando seriamente su futuro. Por el otro lado está Chen, de quien ya os comentado anteriormente que aparte de ser inspector jefe de policía es poeta con libros publicados y traductor famoso de novelas de detectives inglesas, además de miembro de la Asociación de Escritores. Eso posibilita el trabajo de traductor que le aparta del caso durante la novela, aunque está en contacto con Yu continuamente y le va ayudando a lo largo de la investigación. ¿Por qué acepta este trabajo de traductor? Porque aun siendo inspector jefe de policía y miembro importante del partido, el salario no es mucho mejor que el de su ayudante y necesita de otros trabajos para ganar dinero. Quince días de traducción equivalen a un año de trabajo como policía, y aunque esta circunstancia le provoca algunos conflictos personales, es una oportunidad que puede dejar pasar.

Creo que me las he apañado para contaros un poco de todo lo que os vais a encontrar el libro sin contaros practicamente nada de lo que os vais a encontrar en el libro para no desvelar ni un detalle de la investigación (es lo que siempre intento, en cualquier caso, pero supongo que unas veces se consigue mejor que otras). Por cierto, si os preguntáis qué significado tiene el título, digamos que ese negro hace alusión a individuos de la China socialista que se comportaban y comulgaban con el ideal capitalista: que te hicieses llamar camarada o señor marcaba la diferencia entre ser señalado de un modo o del otro. Tal y como se dice en cierto momento en la novela, la China de los años 90 era una China llena de contradicciones: por fuera, el sistema socialista bajo el mando del Partido Comunista; por dentro, prácticas capitalistas disfrazadas.

Lo digo siempre, me gusta muchísimo como escribe Qiu Xiaolong, la facilidad y elegancia con la que lo cuenta todo y la genialidad con la que implementa las diferentes subtramas al tiempo que coge de la mano al lector y le mete de cabeza en todo lo que ha sucedido y sigue sucediendo en China de manera encubierta. En estas novelas lo importante no es la identidad del asesino, sino el modo en que se relaciona el caso con la corrupción del partido comunista, las consecuencias todavía evidentes de la Revolución Cultural sobre el pueblo chino y el entorno y ambientación de una época que se hallaba en un periodo muy complejo de transición. A esto se suma que tienen un componente metaliterario muy importante porque Chen respira y vive por y para la poesía y la literatura inglesa, así que no sé qué más se le puede pedir :)
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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