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Crítica de Mar


Mar
22 diciembre 2017
Clay acaba de llegar a casa y se encuentra con un paquete que resulta ser una caja de zapatos llena de cintas de cassette. En estos tiempo ya no se usan, pero por suerte su padre tiene en el garaje una radio antigua que las puede reproducir, y su amigo Tony tiene un walkman con el que puede escuchar las cintas mientras va de un sitio a otro.
La gran sorpresa está en que las cintas están grabadas por Hanna Backer, una chica del instituto (de quien Clay estaba enamorado pero no se atrevía a decírselo) que apenas una semana antes se suicidó. Y las cintas no resultan ser muy agradables, no solo les traer su recuerdo al escuchar su voz sino que resultan ser acusaciones, motivos por los que decidió quitarse la vida, y los trece destinatarios de estas cintas serán los únicos que lo sepan.

Se supone que todos son culpables, eso es lo que dice Hanna en las cintas, sin embargo algunas de las acusaciones me han parecido injustas, ¿por qué? Pues porque ni la misma Hanna está segura de que esa persona a la que acusa sea quien hizo tal cosa, ella misma dice que no le vio la cara cuando le tendió la trampa o no le pidió explicaciones a otros por hacer ciertas cosas, entonces ¿lo hicieron por malicia, por hacerle daño o lo hicieron como un intento de ayudarle?

Además, según ella estaba sola, no tenía a nadie, y leyendo el libro quizá te lo puedas creer, pero es que no hay que olvidar que sólo nos está contando las malas experiencias que tuvo en un lapso de tiempo de dos años, cosas que a ella le molestaron, no nos dice nada de lo bueno que le puedo pasar, de la gente que fue realmente buena con ella. ¿Estaba realmente sola?
También hay que decir que algunas de esas situaciones las fue buscando ella, consciente de que era un error y que acabaría mal, cosa que ocurre. Y el momento en que decide que el mundo sería mejor si ella desaparece… bueno, no me parece que le hayan pasado cosas tan malas como para decidir eso.

Por tanto Hanna me ha parecido una chica extremadamente sensible, que cualquier cosa le afecta demasiado, hace un mundo de ello y se siente víctima. Quiere que alguien la proteja, que le ayuden, pero cada vez que alguien se le acerca para lograr su amistad u ofrecerle ayuda ella les rechaza. ¿Quieres ayuda pero no la acepta cuando te la ofrecen?

En los últimos capítulos, las dos últimas cintas, por mucho que lo he intentado no logro entenderla, me pongo en su lugar pero no la entiendo, ¿por qué hace eso? Ya ha tomado su decisión, sabe que nadie le va hacer cambiar de idea, incluso sabe cómo y cuándo lo va a hacer entonces, ¿por qué esto? ¿Para tener unas acusaciones más?

En cuanto a Clay no tengo mucho que decir, desde el primer momento se nota que es una gran persona (Hanna también lo afirma) y le duele mucho escuchar las cintas, cuando llega a la suya le parece una agonía, y es normal.
Me ha gustado cómo el autor mezcla las cinas de Hanna con lo que está haciendo o pensando Clay.
Y el final ha dejado claro que quienes han escuchado (y escucharán) las cinas de Hanna no volverán a ser los mismos, para algunos habrá más consecuencias que para otros, y tardaran bastante tiempo en superarlo, pero la parte buena es que ahora serán capaces de detectar cuando alguien corre el riesgo de suicidarse como Hanna y por tanto podrán hacer algo para evitarlo, tal como hace Clay con cierta chica.
Enlace: https://mitesorolibros.blogs..
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