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Lorea Alfaro (Otro)
ISBN : 8416205825
Editorial: Consonni (21/02/2022)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 3 calificaciones)
Resumen:
Coincidiendo con el aniversario de la muerte de su madre, Isabel de Naverán escribe un diario de duelo. La acción física de escribir se convierte para la autora en un ritual, el gesto que transforma y resignifica la experiencia vivida. El libro discurre como una voz que toma consciencia de su propio estado de duelo, adoptando por momentos la naturaleza de una carta escrita hacia la madre, en busca de una nueva forma de presencia. Imágenes, recuerdos y observaciones ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Monica_Ruano
 06 December 2022
“El duelo, del latín dolus (dolor) es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo”.
Una vez mas, cuando leo sobre duelo, creo haber leído lo más intimo y profundo de una persona. Abrirse en canal en cada una de sus páginas, descarnarse y, quizás así, nosotras, las lectoras, encontrarnos en ellas y así formar parte de ese círculo. Siempre he creído que en este proceso hay algo en común y que todas las personas que perdemos a alguien estamos de alguna manera conectadas.
Isabel nos ha brindado su diario más íntimo, el acompañamiento de ella, su padre y sus hermanos para con su madre, para su final digno y sin dolor. Respetando su decisión. Los últimos pasos vitales de su madre pero también los primeros hacía el descanso sabiendo que hay vía de escape para esquivar el sufrimiento por decisión propia. Que la enfermedad no arrebate el control de las vidas y sobre los cuerpos.
Aquí no vas a encontrar ni miedo a la muerte ni ira o rabia por ella. Yo aquí me he encontrado otra arista de la ausencia y la pérdida. Y es el acompañamiento previo. Emocional, terrenal, de cuidados, etc. Esa escena de todos los hermanos alrededor de su madre cantando, tomándose su tiempo para la despedida... me pareció bonita y dolorosa a partes iguales. He de decir que este libro se me asemejó a “Estrellas” de Paula Vázquez. Un antes y un después de la marcha de una madre. El registro de todo lo vivido, quizá con un poco de urgencia, también un poco de prisa por crear últimos y únicos recuerdos. Los últimos cuidados donde la vida se ve invertida, ahora eres tú quien cuida y vela por tu madre y dónde el valor de la palabra “mamá” vuelve a tener el sentido como cuando lo pronunciábamos siendo niñas.
Y, efectivamente, me encontré en el libro. Leí cosas que yo también he experimentado y que sigo viviendo: la memoria en la piel, el tacto, el calor del cuerpo en un abrazo, los besos, el olor... encontrar a esa persona en gestos, en situaciones y objetos. Halos de luz, flores, reflejos del agua...
Podría decir que este libro son dos cosas: una cápsula de recuerdos y “el acompañar”. Un verbo que me parece precioso. El arte de acompañar no lo domina cualquier persona. Y en este caso es más difícil aún. Y lo de los recuerdos es porque cuando perdemos a alguien son nuestro único vehículo para volver a esa persona; una fotografía, un instante grabado en nuestra memoria, un objeto. El apego no se borra así como así.
Este libro bien podría ser un regalo para la madre de Isabel, para su padre y sus hermanos... pero sobre todo es el mejor de los homenajes. Un acompañamiento lúcido y respetuoso.
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AnaMoon
 12 March 2022
Lo primero que tengo que comentar es que me resulta difícil reseñar algo tan personal como lo que contiene este libro. ¿Cómo ponderar la forma de asumir la muerte de un familiar o de contarlo? Supongo que tendré que centrarme en lo segundo, en la forma, más que en el fondo.
El relato mezcla una especie de diario de los hechos con reflexiones en tono más poético. El esquema no es el típico de capítulos, pues a veces un solo párrafo en una página es un apartado independiente. A ratos la narración se vuelve un tanto abstracta y desconcertante, pero por lo general se lee del tirón. El hecho de que sean pocas páginas ayuda a su lectura fluida, aunque lo que se narra no hace que sea una lectura ligera.
Hay escenas que te remueven por dentro, sobre todo si has sufrido una pérdida igual de cercana. Sin embargo, a pesar de lo que indica el título, la fase de duelo se describe poco, por desgracia. Es más bien una especie de preparación para la muerte, y no un manual acerca de superar un duelo, aunque para la autora haya sido curativo el haberlo plasmado en letras.
En caso de que el lector busque recetas para el dolor, hay que tener en cuenta que la historia cubre una forma concreta de muerte. Es decir, no es lo mismo cuando alguien muere en un accidente repentino, o de pura vejez, o en la flor de la vida, etc. Aquí tenemos una especie de muerte anunciada, pues se trata de una enfermedad degenerativa y la madre decide que no quiere seguir viviendo. No es eutanasia pura, pero se le parece.
Si todas las muertes no son iguales, en el sentido que comentaba en el párrafo anterior, tampoco las reacciones de los allegados son las mismas. Cada persona y cada familia asume estos acontecimientos a su manera, según sean creyentes o no, lo unidos que estén, etc. En este libro se trata de una familia numerosa que forma piña, y que hace cosas que a mí al menos me sorprenden, como ponerse a cantar rodeando a la madre agonizante.
Al hilo de esto, recordé un artículo de un prestigioso psicólogo, Rojas-Marcos, que leí hace años. Trataba de cómo no estamos preparados para afrontar la muerte como un momento "feliz". Él proponía algo parecido, una reunión de los seres queridos para despedir de forma serena y alegre al que se va. Me impactó la idea, porque aunque parezca razonable, todos sabemos lo duro que resulta hacer algo así.
Supongo que en un caso de enfermedad degenerativa no procede darle vueltas a las posibles desavenencias que puede haber en cuanto al derecho del familiar que se va apagando de decir "basta", pero quizá el relato adolece de un exceso de blancos sin negros y casi ningún gris. Que todos acepten de forma natural la idea de una muerte programada se me hace extraño, pero como dije antes, cada familia es un mundo.
La madre es una presencia constante, como es lógico, y por lo que podemos entrever, se trata de una persona fuerte a pesar de todo, que mantiene su lucidez y su voluntad hasta el final. Y, desde luego, valiente para tomar semejante decisión.
Un libro, en resumen, que toca un tema aún tabú como es la muerte. Incluso aquí, se despacha el tema del funeral y entierro mediante una sola palabra en sendas páginas. Quizá no haya nada más que añadir, claro.
Enlace: https://memoriasdevirtual.bl..
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chris_books_
 12 March 2022
Se trata de una especie de memorias que la escritora publica por el aniversario de la muerte de su madre. En él irá reviviendo tanto los últimos momentos junto a ella como los posteriores.
En algo más de 150 páginas y con capítulos cortos (incluso varios de un solo párrafo o frase), conoceremos más sobre la autora, su familia y su relación maternofilial desde que su madre es diagnosticada con una enfermedad degenerativa.
Entre sus páginas encontraremos grandes reflexiones así como momentos especiales vividos entre ambas contados con mucha sensibilidad.
Con la parte que más he conectado es con el "después" ya que también he pasado por ello y he conectado mucho con sus sentimientos. En cambio, en su proceso hasta el fatídico momento no tanto pero supongo que porque en mi caso fue cosa de un mes y no un proceso tan "largo".
Una cosa que no me ha gustado a título personal, pero obviamente entiendo a la autora, es el no usar nombres completos y solo utilizar iniciales, por momentos de me hacía un poco complicado situarme en la persona de la que hablaba pero ya digo que es totalmente comprensible.
Si queréis algo breve, para leer tranquilamente y con grandes reflexiones os lo recomiendo.
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IsaMtnez
 09 March 2022
🌻
«A veces pienso que en estas palabras que escribo, y en el hecho de escribir, de este hablar en bajo o pensar en alto, yo también busco consuelo.»

Consuelo. Desahogo. Vía de escape.
No importa el nombre que se le quiera dar, lo realmente importante es como funciona para entender por lo que se está pasando, como sirve para darle voz y significado a lo que hay en tu interior, como ayuda a calmar ese dolor que te abrasa y poco a poco te consume.
Consuelo. Desahogo. Vía de escape. Sí, lo es, pero también hay algo más. Recuerdos. Memoria. Testimonio. Dejarlo por escrito y utilizarlo como un ejercicio. Ejercicio para intentar sanar pero también para no olvidar. Para que no importe el tiempo que pase, para que esté ahí presente y puedas volver a sentirlo como el día que sucedió, como el día que lo has vivido, como el día que lo has escrito.
He empezado a leer y no pude parar hasta que llegué al final. Necesitaba leer a Isabel, comprender su dolor y acompañarle en su ritual de duelo. Lo hice, de una forma lineal, no podía parar de pasar una página tras otra. No podía abandonarle. Lo hice y una vez llegué al punto final suspiré, respiré y cogí aire. La tensión se había apoderado de mí y sin darme cuenta estaba comparando su ritual de duelo con el mío propio, rememorando tiempos pasados. Y sin darme cuenta me puse ante la página en blanco a plasmar lo que aún recuerdo. Lo hice como consuelo, desahogo y vía de escape pero también para no olvidar, para que la memoria no me juegue una mala pasada, para guardar lo que he sentido hace tantos años y que ahora ya está tan desdibujado.
'Ritual de duelo' ha sido mucho más que una simple lectura. Es imposible explicar todo lo que ha significado para mí e intentado hacerlo desde el corazón y honestidad. Me ha gustado mucho leer a Isabel pero creo que lo más importante es lo que ma ha ayudado y a lo que me ha impulsado. Ese momento en el que me he puesto a escribir y me he dado cuenta de que las imágenes ya están difuminadas ha hecho que me haya dado pena no haberlo hecho antes. No haber leído antes a Isabel y no haber dejado por escrito mi propio ritual de duelo en su momento.

Enlace: https://www.instagram.com/re..
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Citas y frases (1) Añadir cita
IsaMtnezIsaMtnez10 March 2022
Intento colocarme en lo que hubiera sido estar en tu lugar, y cuando lo hago, física y mentalmente, son momentos de gran lucidez y un miedo profundo.
Me parece haber creado un entendimiento propio, un idioma que ahora nos pertenece. A la vez, temo no saber cómo hacer para que tu presencia permanezca, no saber crear puertas de acceso y perder la sensación de estar contigo.
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Video de Isabel de Naverán (1) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Isabel de Naverán
Coincidiendo con el aniversario de la muerte de su madre, Isabel de Naverán escribe un diario de duelo. La acción física de escribir se convierte para la autora en un ritual, el gesto que transforma y resignifica la experiencia vivida. El libro discurre como una voz que toma consciencia de su propio estado de duelo, adoptando por momentos la naturaleza de una carta escrita hacia la madre, en busca de una nueva forma presencia. La autora trata de recuperar los últimos días de la vida de su madre cuando, afectada por una enfermedad degenerativa, se dispuso a morir rodeándose de las personas queridas y en su propia casa. Este libro da cuenta de cómo se resignifica cada pequeño detalle de la vida cotidiana, modificándola sin vuelta atrás.
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