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Crítica de Lawerson


Lawerson
29 enero 2019
En más de una ocasión, sobre todo cuando pude leer y reseñar la trilogía protagonizada por Magnus Chase, comenté lo mucho, muchísimo, que me gusta la mitología nórdica, a pesar de que es la que menos conozco y con la que menos he tenido contacto. Después del deshielo es la primera parte de una saga individual de libros, ambientado en un mundo nórdico donde los clanes, la esencia vikinga y sus dioses, están muy presentes, una vida de guerreros que ha conseguido mantenerme enganchada desde el primer momento. Narrado en primera persona por Eelyn, nuestra protagonista Aska, el libro empieza ya en plena batalla, con muchos hachazos, espadazos y gritos, muertes y enfrentamientos, unos primeros capítulos de plena explosión de sucesos, de adentrarnos directamente en este mundo asentado en los fiordos, donde el ritmo ya empieza con mucha rapidez, de infarto, dispuesto a guiarnos por una historia donde los Askas y los Riki están en plena guerra. Poco después de esto, la autora comienza ya a meter un giro interesante, de estos enigmáticos y que te dejan con ganas de saber qué es lo que está pasando, consiguiendo que quieras seguir leyendo para enterarte qué se esconde tras esa aparición misteriosa y repentina de un personaje que vivía en el pasado. Así pues, con un inicio absorbente, capaz de atraparte y con mucha energía, poco a poco nos vamos a ir metiendo en la piel de Eelyn y su aventura por descubrir muchos de los secretos que le son guardados mientras su corazón y su mente se van abriendo a una cultura que, desde siempre, la ha considerado enemiga. Sin embargo, esta característica con la que se abre el libro, esa fuerza inesperada, empieza a decaer a medida que avanzamos, dejando atrás ese inicio potente para centrarse en Eelyn, su nueva situación y su evolución, unos momentos algo más lentos, pero no innecesarios, que siguen dejándonos buenos sabores de boca al meternos de lleno en parte de la ambientación. Entre diosas, historias antigua, formas de vivir y de creer, nos vamos a meter en una situación que sigue teniendo peligros a cada esquina, salpicados aquí y allí, algunos momentos tensos de tener que luchar para no morir, una trama que se irá moviendo por una línea plana durante parte de su recorrido, donde solamente vamos a tener el día a día de Eelyn, escenas que se alejan de la acción desbordante del principio sin llegar a aburrir ni resultar pesadas, todo yendo de manera muy ágil y directa, para empezar, de nuevo, a despuntar hacia arriba y retornar a esos comienzos cuando entren en escena nuevos elementos que avivan la lectura e historia, de nuevo profundizando en una guerra milenaria pero, esta vez, con una chispa de esperanza al cambio, terminando el libro de buena forma para cerrar, de alguna manera, partes de esta historia protagonizada por Eelyn.

Quiero recalcar esto último, lo de cerrar partes de esta historia. Porque, en esta ocasión, os voy a contar a la vez lo que ha sido una de los grandes aciertos del libro pero, también, la parte por donde más me ha cojeado la lectura. Como os digo, el mundo nórdico me flipa demasiado. Todo lo que tiene que ver con esa época la adoro. Y ambientar la historia de Después del deshielo justamente en esos momentos ha sido uno de los impulsos para leer, sin dudarlo, este libro. Me ha gustado la manera que ha tenido Adrienne Young de crear los dos clanes diferentes. Se ha notado, mucho, esa vena de historiadora que tiene, cómo le gusta investigar, adentrarse en el pasado, sacarlo a relucir. En parte, la ambientación se asienta bien en cuanto a la cultura de los Askas y los Riki. Queda bien claro cuáles son sus diosas, cómo se relacionan con ellas, el peso que tienen en la vida de sus habitantes. La parte religiosa siempre ha sido de suma importancia para el pueblo nórdico, y la autora ha sabido dotar bien esta esencia, palpable en cada situación, en cada rincón, mientras morían, comían, rezaban y soñaban. Se mencionan diferentes más allá, cómo se accede a ellos, el tema del honor. Y la sensación gélida de los fiordos, cómo combatían el frío, cazaban, se relacionaban, el tipo de aldeas que tenían, la manera de vestirse para los rituales, de cocinar, de comportarse ante cualquier situacion. Hasta los peinados se me hacían reales. Todo ello ha provocado que fuera fácil adentrarse en este mundo, sentir que estaba realmente allí. No obstante, todo se ha quedado un paso por detrás. No sé muy bien qué ha sido, si el exceso de velocidad de la trama, si la falta de profundización en muchas partes, si mi manía de querer más densidad cuando hay una ambientación así... pero no he llegado a sentir del todo varias cosas. El tema de los dioses me ha parecido pobre en cuanto a que sólo se mencionan a dos diosas y poco más. La historia de los Riki y los Askas, aunque está bien formada, no llega a estar completa.

Incluso con los personajes me ha pasado algo similar. En ocasiones no era capaz de imaginarme a algunos de ellos, no sabía como eran físicamente. Todo pasa tan deprisa delante de mis ojos que no he llegado a conocer bien a casi nadie, no he tenido ninguna conexión, no he procesado adecuadamente lo que se me contaba. Ni siquiera con Eelyn. Quizás también esperaba una trama más desarrollada en cuanto a acontecimientos. Para mi, ha sido una lectura que, como digo, me ha tenido atrapada, pero esperaba más. Más páginas, una trama con más movimiento, algo más elaborada. Esa tribu legendaria tampoco se expone bien, están ahí por que sí pero no se nos cuenta gran cosa. El romance, incluso, me ha sabido a poco. Tampoco es de esos que tienen mucho protagonismo, es escaso, cosa que agradezco, pero no es de esos romances que me hacen suspirar porque, y regresando a la falta de dar un paso más, no he sentido a ninguno de los personajes como debería de haberlos sentido.

Pero algo que tengo que mencionar sí o sí porque es lo que más me ha sacado momentáneamente de la lectura es un fallo de corrección en el libro. Dentro de una misma frase había palabras que no concordaban con la siguiente, letras que faltaban, otras que sobraban, cambios de nombre de repente (Iri pasó a llamarse Iris en un capítulo; Fiske era Fisque en otros). Ha habido algo de jaleo por esa parte, había frases sin sentido a causa de palabras que estaban ahí sin tener que estar que me hacían releer la frase para encontrar el problema y corregirlo en mi mente, lo que, obviamente, me desconectaba de todo.

En definitiva, Después del deshielo es la primera parte de una saga ambientada en el mundo nórdico, un inicio con mucha potencia que contiene piezas interesantes y bien plasmadas pero que, sin embargo, se quedan un poco por el camino. El espíritu guerrero y vikingo está, pero probablemente, si la historia se hubiera desarrollado con más profundidad, con más escenas y, en general, desde otro punto de vista, hubiera sido uno de los libros inolvidables de este año.
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