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Las mejores frases de Una habitación propia (15)

Nephelibato
Nephelibato 23 febrero 2019
Cierra con llave tus bibliotecas, si quieres, pero no hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.
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Lucha
Lucha 05 enero 2018
Más que nada, viviendo como vivimos de la ilusión, quizá lo más importante para nosotros sea la confianza en nosotros mismos. Sin esta confianza somos como bebés en la cuna. Y ¿cómo engendrar lo más de prisa posible esta cualidad imponderable y no obstante tan valiosa? Pensando que los demás son inferiores a nosotros. Creyendo que tenemos sobre la demás gente una superioridad innata, ya sea la riqueza, el rango, una nariz recta o un retrato de un abuelo pintado por Rommey, porque no tienen fin los patéticos recursos de la imaginación humana...
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Os pido por tanto que leáis toda clase de libros, sin titubear ante ningún tema, por trivial o inabarcable que parezca. Por las buenas o por las malas, espero que contéis con dinero suficiente para viajar y disfrutar de tiempo libre, para contemplar el futuro o el pasado del mundo, para sopar gracias a los libros y callejear sin rumbo y hundir la caña del pensamiento en el río.
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Ni el elogio ni el descrédito significan nada. Por más delicioso que resulte, el pasatiempo de medir es la más vana de las ocupaciones, y someterse a los decretos de los medidores, la más servil de las actitudes. Lo que importa es que escribáis lo que queréis escribir; y nadie sabe si perdurará siglos o sólo tendrá importancia por espacio de unas horas.
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Me niego a consentirte, por muy bedel que seas, que me expulses del césped. Puedes cerrar tus bibliotecas si te place; pero no hay verja, ni cerradura, ni candado que puedas imponer a la libertad de mi pensamiento.
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Al abrir el libro de la duquesa encontramos el mismo estallido de ira: «Las mujeres viven como murciélagos o lechuzas, trabajan como bestias y mueren como gusanos…»
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Las dificultades materiales de las mujeres eran formidables, pero mucho más lo eran las inmateriales. La indiferencia del mundo que Keats, Flaubert y otros hombres de genio encontraron tan difícil de soportar era en el caso de las mujeres no ya indiferencia sino hostilidad. El mundo no les decía, como a ellos: Escribe si es lo que quieres; a mí me trae sin cuidado. El mundo les decía con desprecio: ¿Escribir? ¿De qué sirve que escribas?
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Al margen de su utilidad en las sociedades civilizadas, los espejos son esenciales para toda acción violenta y heroica. Por eso Napoleón y Mussolini han insistido tanto en la inferioridad de las mujeres; porque si no fueran inferiores, ellos dejarían de agrandarse.
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
¿Por qué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Por qué un sexo era tan próspero y el otro tan pobre? ¿Qué consecuencias tiene la pobreza sobre la novela? ¿Qué condiciones son necesarias para la creación de obras de arte?
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Galena
Galena 09 noviembre 2018
Y es igual de inútil preguntar qué habría ocurrido si la señorita Seton, y su madre, y su abuela hubieran amasado una gran fortuna y la hubieran enterrado bajo los cimientos de la facultad de la biblioteca, porque, en primer lugar, no podían ganar dinero y, en segundo lugar, de haber podido, la ley les negaba el derecho a poseer el dinero que hubiesen ganado. Sólo en los últimos cuarenta y ocho años la señora Seton ha podido disfrutar de un penique propio. En todos los siglos anteriores, su dinero habría sido propiedad de su marido, y quizá esta idea hubiera contribuido a que tanto la madre como la abuela de mi amiga Mary Seton jamás se acercaran a la Bolsa. Me arrebatarán hasta el último penique que gano, se dirían, para que mi marido disponga de él a su recto saber y entender, quizá para financiar una beca o una cátedra en Balliol o en Kings, de manera que ganar dinero, aunque cuando pudiera, no me interesa demasiado.
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