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Crítica de Paloma


Paloma
25 noviembre 2020
No sé si sean figuraciones mías, pero siento que cuando uno da una calificación baja a un clásico, hay que hacer una especie de disclaimer para protegerse de críticas y evitar herir susceptibilidades. Y justo así me siento ahora, previo a presentar mi reseña sobre El Retrato de Dorian Gray porque me siento obligada a hacer dos aclaraciones (que nadie me está pidiendo pero igual):

1. Admiro mucho la obra de Oscar Wilde, principalmente sus cuentos y sus obras de teatro, los cuales me parecen extraordinarios; y,
2. Soy defensora acérrima de los clásicos, y creo que en ellos podemos encontrar características narrativas y literarias que los hacen inmortales, diga lo que se diga.

Ahora bien, no sé si esta novela corta haya sido víctima de la misma situación que he experimentado con otros clásicos, específicamente Frankenstein y Drácula, y es el hecho que, al ser historias tan conocidas, tan populares y ya parte de un imaginario colectivo que las ha reproducido, modificado y contado una y otra vez, quitando y agregando detalles al gusto, al leer el original, se llega con tanta expectativa que la obra en sí resulta decepcionante. Si bien esto no sucede con todos los clásicos, me ha sucedido un par de veces y desafortunadamente, fue el caso con esta novela.

Aun así, es algo que quizá no debiera sorprenderme: es una relectura y de hecho, la primera vez la califiqué con 3 estrellas, pero no recordaba por qué, ya que han pasado más de diez años y no recordaba muchos detalles. Pero en esta segunda lectura puedo identificar qué aspectos no me convencieron y que asumo identifiqué en aquella primera lectura.

Como mencioné, creo que esta historia es sumamente conocida, se haya leído o no el libro: Dorian Gray es joven inglés que tiene temor a envejecer y hace una especie de pacto, con lo cual jamás envejecerá pero un retrato suyo, pintado por un amigo, sí. de esta forma, sin importar el tiempo ni los excesos del joven, su rostro permanecerá intacto mientras que la pintura reflejará todos sus vicios y el paso del tiempo.

Creo que en el imaginario popular, asociamos la historia de Dorian Gray con la obsesión por la juventud, el deseo de que el tiempo no deje huella en nuestro rostro y en un pacto con el diablo, o por lo menos con un ente maligno que permite todos los placeres terrenales a cambio de la pérdida de conciencia y la corrupción del alma. Y estos elementos están presentes en la novela de Wilde pero, a mí parecer, no son desarrollados a profundidad y con toda la carga y la fuerza dramática que pudieran tener, su ausencia vuelve la historia un tanto lenta y sin sobresaltos.

La historia inicia cuando Basilio Hallward está dando los últimos toques al retrato de Dorian. La considera su obra maestra porque ha captado la belleza tanto interna como externa de este hombre quien es, según se nos describe, de un físico extraordinario. Basilio muestra el cuadro a Lord Henry, un amigo, quien también queda prendado de Dorian y al conocerlo, alaba en todo momento su belleza. Lord Henry es un aristócrata totalmente superfluo, cínico, quien se convertirá en una influencia nefasta para Dorian. Es gracias a Lord Henry que el joven dará un valor desmedido a la juventud, como si esta fuera la única garantía de la felicidad, y se convertirá en un hombre frívolo y corrupto.

El gran problema que tuve con la historia es que siento que todos estos elementos dramáticos -desde la influencia de Lord Henry, la vida disoluta de Dorian e incluso, el momento mismo del ‘pacto siniestro' que permite que sea el cuadro el que envejezca, son apenas mencionados y a lo mucho ocupan un par de hojas dentro de toda la historia. Por ejemplo, Dorian formula su deseo de que sea el cuadro quien envejezca en las primeras 30 páginas, pero no es hasta la página 100 que vemos el primer cambio en el cuadro. ¿Y qué pasó en esas 70 páginas? Conversaciones entre aristócratas, el encuentro con Sibila Vane, una joven actriz que Dorian enamora y deja, pero cuyo romance parece apenas como algo incidental, como una excusa para lo que pasará después. La lectura se me hizo muy lenta y no es hasta cuando Dorian descubre con espanto que el cuadro ha cambiado después de la tragedia que ha causado a Sibila, que el tono cambia y se crea una verdadera tensión narrativa. Pero el momento es breve y pronto regresamos a la indolencia y frivolidad de Dorian y Henry. En el resto de la historia, hay quizá solo otro momento impactante y dramático que realmente me devolvió a la emoción de la historia y me hizo gritar .

Los años pasan y vemos cómo Dorian permanece joven mientras los rumores sobre su comportamiento crecen: que si causó la desgracia de tal hombre o mujer, que si se le ha visto en un lugar de mala muerte, que si ha participado en algún escándalo. Sabemos que los rumores son ciertos porque el joven en el retrato se ha convertido en un monstruo pero realmente, la decadencia del protagonista es solo mencionada pero no se ahonda en ella. Hubiera preferido sin duda conocer por lo menos alguna historia de aquellos a quienes Dorian hizo caer en desgracia y la verdadera maldad del hombre, en vez de pasar veinte hojas escuchando sobre la colección de joyas y tapices que reunió. Lo siento pero, si bien las anécdotas que se incluyen son esta colección son fantásticas, en mi opinión nada tenían que ver con la historia de Dorian Gray o no abonaron realmente a profundizar en la decadencia del joven. Por otra parte, y si bien creo que la intención de Wilde nunca fue hablar del elemento paranormal o diabólico con el que Dorian hizo el pacto para nunca envejecer, hubiera sido extraordinario conocer un poco más de esto e introducir algún elemento de terror.

Por otra parte, mucho se reconoce el sinnúmero de citas y reflexiones que se encuentran en la historia y que sin duda, son grandes reflexiones sobre el ser humano, la sociedad y las contradicciones tan propias de hombres y mujeres. Y si bien creo que en ningún momento son aleccionadoras y muchas de estas citas son apropiadas y me han gustado, creo justo que éstas se convierten en una crítica social pero que no se relacionan mucho con la corrupción y la degradación de Dorian. Algunas son muy bellas y precisas y me han encantado, pero otras me parecieron ideas de hombres privilegiados y prejuiciosos.

Y, en este sentido, he de confesar también que Lord Henry me ha parecido un personaje insoportable, y cualquier persona con dos dedos de frente hubiera encontrado su influencia nefasta. Esto es quizá es un juicio muy duro, y entiendo que Lord Henry ejemplifica un hedonismo brutal y que Wilde lo retrató con fidelidad, pero simplemente no empaticé con él y por ello, no entiendo cómo Dorian, por muy joven e inexperto que fuera, pudo dejarse influir de una forma tan profunda y por tanto tiempo por él. Quizá si hubiéramos tenido un poco más de contexto o mayor detalle, algo que nos dijera por qué Dorian se identificó con él (por ejemplo, que viera una figura paterna), hubiera sido entendible, pero, personalmente esto fue un aspecto que no se exploró y que por tanto, me pareció inverosímil. Y finalmente, no voy a ahondar sobre la clara misoginia de Lord Henry y su desprecio a las mujeres porque entiendo que la historia fue escrita en otra época, pero tuve que respirar y calmarme para no aventar el libro cuando él expresaba sus emociones. ¿Snob y misógino? La verdad que si fue mucho para asimilar.

Con todo, entiendo porque esta obra de Wilde fue revolucionaria en su tiempo y es indudable que está bellamente escrita, pero, creo que careció del impacto y cadencia de otros de los cuentos y textos de Wilde, por lo menos para mí.
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