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Crítica de laberintosdetinta


laberintosdetinta
18 enero 2018
Qué decir de un clásico como El retrato de Dorian Gray que no se haya dicho ya. Me limitaré a exponer, como siempre, qué me ha gustado y qué implicaciones y virtudes literarias posee, nunca hace daño una opinión más.
A veces comprender el contexto en el que se desarrolla una obra no es más importante que la obra en sí, pero en este caso, siendo la piedra de toque para la caída en desgracia de Wilde (los juicios por "sodomía", en fin, homosexualidad, debido a su relación con un caballero inglés, que fue alimentada por la relación que tienen los personajes en El retrato de Dorian Gray) es casi imposible obviar los hechos que devinieron a su publicación: la conservadora sociedad británica se echó al cuello del señor Wilde como un perro hambriento por considerarla una obra amoral, heterodoxa y que incitaba al pecado. Solo cabe contestar como muy bien lo hace Wilde en el prefacio a la novela: “No hay nada parecido a un libro moral o inmoral. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo”. Una sentencia arrebatadora por supuesto, aunque puede ser discutible (mejor lo hablamos en otra entrada), pero en parte estoy de acuerdo con ella. Por ejemplo, Lolita contiene actos inmorales (pedofilia, cultura de la violación, misoginia…) y me parece una de las obras más bellamente escritas de mediados del siglo XX, en parte porque su autor solo expone el caso y nunca lo normaliza (de hecho Nabokov, aunque cuestionable en muchas cosas, se ha mostrado desde un principio en contra de las romantización que los lectores han hecho de su obra: Lolita no es pérfida y ella no seduce a Humbert, no es una historia de amor, ella es la victima, Humbert el agresor y él hace un relato de eso. Os dejo un video la mar de interesante sobre el tema en boca del propio autor AQUÍ.
En fin, me centro tanto en esto porque es un tema clave en la obra: Wilde se consideraba un esteta, la estética lo es todo, la belleza, que el autor con sus palabras cree una obra de arte: “el artista es el creador de cosas bellas” cuya función es “revelar el arte” no si es moral o amoral. Y, sin duda, El retrato de Dorian Gray es una obra sumamente bella. El estilo aforístico siempre ha sido una de las características más destacadas del autor y el prefacio (esrito despues de recibir las primeras críticas) es una buena muestra de ello. Se trata, únicamente, de una serie de aforismos que hablan sobre el arte, la belleza y la moralidad o falta de esta en el arte.
La prosa de Wilde es sardónica y punzante, te lleva de la mano entre complicidades a través de toda la obra y es una de las cosas que más he disfrutado. Me ha gustado este primer encuentro con su única novela.
Hay un tema central que gira alrededor de la literatura inglesa en general y en la literatura inglesa de estos siglos en particular y esa es la hipocresía social, El retrato de Dorian Gray no iba ser diferente. El escritor irlandés parece denunciar la hipocresía moral de la sociedad británica de su época: uno puede ser mala persona mientras nadie se entere de ello, ya que la imagen pública lo es todo. En este caso, Wilde propone una relación entre la moral y el refléjo físico de esta. Es decir, nadie puede saber como es una persona a primera vista, aunque siempre se ha tenido el estereotipo de guapo=bueno y feo=malo.
Ante esta situación Wilde pone a Dorian como el centro de su composición literaria y le hace bailar al son de Basil y Lord Henry. El personaje principal se impone como moral en blanco, ser incorrupto que no ha sido mancillado y que gracias a la influencia de un alma dañina cambia totalmente su estilo de vida. Como todos sabemos (si no sabes nada de la trama cierra los ojos porque aquí viene un spoiler) Basil hace un retatro de Dorian, ya que fisicamente es el paroxismo de la belleza (según los cánones de la época), incluso quiere crear una nueva estética a partir de él y en un momento de euforia, precipitada por la accion de Lord Henry, Dorian comete la insensatez de exclamar que “ojala fuera el cuadro el que envejeciera en su lugar” mientras él queda sin marcas físicas y, por supuesto, se acaba cumpliendo.
En mi opinion, me decanto por los estudios críticos que consideran esto como la imagen de la moralidad y la hipocresía de la época: Dorian es un hombre hermoso y por lo tanto virtuoso, todos lo tratan bien porque aunque se rumorean ciertas cosas a sus espaldas a nadie le parece cierto que un hombre tan bello, joven pueda cometer tales atrocidades. al mismo tiempo, Dorian tiene una excusa para dar rienda suelta a su voluntad cuando ve lo que le sucede al cuadro: todas sus malas acciones se van a reflejar en él y nadie sospechará de sus actos. Eso sí, el cuadro está perfectamente descrito como carga moral. El remordimiento del personaje principal está presente en buena parte de la obra, pero a partir de la transmutación al cuadro como objeto principal nos encontramos un remordimiento que no es abstracto, que puede ser apartado como un objeto físico, el retrato, y, aunque Dorian nunca se olvida de que su maldad está ahí, mientras no lo ve puede ser feliz y pretendidamente ignorante.
También me parece importante señalar su ambientación propia del estilo gótico, con elementos sobrenaturales o fantásticos, un estilo no tan mayoritario en Gran Bretaña en el momento en el que se publica esta obra, estaba más en boga el estilo literario al que se adscribe Dickens, el realismo.
Si solo lo valorara como lo haría en un analisis crítico-literario creo que, en efecto, nos encontramos ante una gran obra de arte verbal, y lo es, pero en este espacio, el blog, me gusta combinar ambas cosas, mi formacion filológica con mi experiencia personal durante la lectura, ya que al fin y al cabo el acto de leer siempre es subjetivo y hay dos cosas que han hecho que la experiencia no fuera totalmente perfecta.
En primer lugar, creo que uno de los capítulos más largos ha envejecido demasiado para la óptica de un lector actual. En este capítulo se retratan los vicios de Dorian, el problema es que la mayoría de ellos pueden resultar nimios y sin sentido para un lector cuya cultura y sociedad han cambiado en muchos aspectos, por lo tanto, al ser tan extenso, aunque sea de interés para conocer la cultura y la moralidad de la época, se hace pesado y hay que hacer un esfuerzo para entender el contexto en que esos hechos se consideran viles.
En segundo lugar, las opiniones que dan los personajes masculinos de los femeninos son muy humillantes y misóginas y, por supuesto, entiendo el contexto: estoy cansada de leer literatura clásica, sobre todo española, y el machismo era una realidad sociológica mucho más patente y marcada de lo que ya lo es ahora y suelo “pasarla por alto”, aunque lo suelo mencionar en mis reseñas (arena de otro costal es la literatura actual con tendencias machistas, racistas, clasistas…, tambien podemos hablar de eso en otra entrada separada), para juzgar la obra por su calidad literaria (escritura, estructura, temas...), pero eso no significa que no interfiera negativamente en una lectura actual y personal, fuera del estudio filológico.

En resumen, El retrato de Dorian Gray es una novela excelente, con una trama muy potente y realmente bella gracias su estilo literario que recomiendo siempre y cuando se haga un esfuerzo por comprender su contexto de escritura.

Enlace: https://laberintosdetinta.bl..
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