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Crítica de Inquilinas_Netherfield


Inquilinas_Netherfield
11 junio 2019
Lo digo siempre que os reseño un nuevo libro del comisario Bordelli: sé que no es de las series de novela negra que más entusiasmen en la blogosfera, y sin embargo a mí me gusta mucho. Como todo, es algo muy subjetivo, pero que esté ambientada en mi querida Florencia de los años 60 es un añadido importante porque conozco muchas (no todas, por desgracia) de las zonas por donde se mueve el protagonista.

En este tercer volumen de la saga tenemos dos asesinatos y dos escenarios diferentes, y diferentes serán durante toda la narración, pues no se entrecruzan ni convergen en ningún momento. El motivo es que, en esta historia, el tándem que suele protagonizar los libros formado por Bordelli y su subordinado Piras está separado geográficamente y cada uno se hace cargo de su propia investigación: Bordelli de manera oficial en Florencia y Piras de manera oficiosa en su hogar natal en Cerdeña, todo ello ambientado en los días previos a la Navidad de 1965.

Por tanto tenemos por un lado la narración que se sitúa en Florencia, en la que aparece asesinado en su casa "el recién llegado", sobrenombre que recibe Totuccio Badalamenti, un usurero despreciable cuya muerte es sin duda una buena noticia para la sociedad, aunque para un policía honesto y legal eso no es atenuante y debe descubrir al culpable de su asesinato. de este modo, y muy poco a poco (su estilo, ese que hace que a mucha gente estas novelas le parezcan lentas), Bordelli irá conociendo a los sospechosos, todos ellos muy jóvenes y con toda la vida por delante, pero con motivos más que justificados para poner fin a la vida de Badalamenti. Por eso le cuesta dar un paso adelante y culpabilizar y echar a perder el futuro de cualquiera de ellos... ¿puede en ocasiones justificarse un asesinato como hecho aislado y dejar que el asesino siga con su vida en libertad, una vida que, casi con toda seguridad, jamás volverá a salirse de los márgenes de la ley?

Por otro lado tenemos a Piras en Bonacardo, su pequeño pueblo natal de Cerdeña, recuperándose de las heridas sufridas durante un control policial rutinario en el que aparecieron metralletas de por medio de manera inesperada. La vida allí transcurre entre novelas de Georges Simenon, paseos para recuperar fuerzas en las piernas, noches de cartas con los amigos de la infancia y ratos tranquilos en casa y junto a sus padres ante el televisor, que permiten al lector hacerse una idea de cómo era la televisión pública italiana a mediados de los años 60. Esta parte de la narración avanza más lenta todavía si cabe, parece que no lleva a ninguna parte durante muchas páginas salvo el retrato costumbrista de la vida en la Italia profunda, pero obviamente sabes que está ahí por algo... Cuando un día aparece muerto el primo de una vecina, todo apunta a un suicidio, pero Piras es quien descubre por casualidad el cadáver y hay algo que no le cuadra en la escena de la muerte. Está de baja, no tiene ninguna jurisprudencia en esa zona, pero algo le huele mal en todo ese asunto y empieza a investigar con la ayuda y apoyo de Bordelli, con quien se comunica vía telefónica. A partir de aquí su parte de la trama coge algo más de ritmo.

Bordelli es un personaje peculiar con el que supongo que encajas y te haces adicto a sus historias, o no encajas y te aburres soberanamente ya desde el primer libro. Lo reconozco objetivamente como lectora, y entiendo que haya otros lectores a los que no les cuajen sus andanzas por Florencia. No es mi caso, imagino que resulta evidente, pero lo entiendo. ¿Por qué? Porque este comisario fiorentino es de esos personajes con pensamientos recurrentes, de esos que casi rayan en la obsesión: cada vez que coge un cigarro se acuerda de que quiere dejar de fumar; cada vez que come donde Totó se acuerda de que no debería comer tanto; cada vez que se mira a un espejo piensa que está cumpliendo años, que está solo, que se puede morir de un infarto y que no ha encontrado a la mujer adecuada; cada vez que se acuesta (o se desvela, o se despierta) se pone a recordar sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial... Es un buen hombre que reflexiona demasiado, su vida es un pensamiento constante y circular, y como lectores le acompañamos en todas y cada una de esas repeticiones.

A todo esto sumamos la narración del propio Vichi, que es descriptiva en grado sumo: si llega a un lugar te describe todo lo que Bordelli ve, lo que piensa sobre lo que ve, lo que le recuerda a tal o cual cosa, y si se tercia te cuenta hasta a qué huelen las nubes; cuando Bordelli se pone al volante de su Escarabajo y va de un lado a otro, te nombra cada calle o carretera que coge, si tuerce a izquierda o derecha, hacia qué calle tuerce, en qué zona está de Florencia o alrededores... el ritmo es pausado, persistente, gráfico y puntilloso. Si tiene que detener la narración para dedicarte todo un capítulo a la cena de Navidad de Bordelli y sus amigos, la detiene, y encima te narra todas y cada una de las anécdotas que se cuentan en esa cena. Por ejemplo. Si decide que Bordelli le pregunte a cada uno de los personajes con los que se encuentra en la novela cómo se presentan las navidades, pues lo pregunta. A todos ellos. Otro ejemplo.

Supongo que os hacéis una idea con lo que os estoy diciendo, y aun así, a pesar de todo, adoro estos libros. Adoro el modo en que Bordelli afronta sus investigaciones, el modo en que se cuestiona a sí mismo como ser humano y su lugar en el mundo, el modo en que tiene pensamientos recurrentes porque todos los tenemos en la vida real sobre las cosas que nos angustian, y adoro el modo en que, a pesar de su soledad, ha creado una familia, esa familia que le proporcionan sus amigos, esos amigos que conocimos en el primer libro y que en este tercero siguen apareciendo como parte importante de la narración porque son parte importante de la vida de Bordelli: el Botta, ese delincuente buenazo con dotes de chef cinco estrellas; Rosa, la prostituta ingenua y retirada que parece enamorada (no tan en secreto) de Bordelli; Totó, el cocinero un tanto engreído que llena la panza del comisario día sí y día también; Dante, ese inventor solitario que conoció en su primera novela; Diotivede, el forense septuagenario que jamás sonríe y que es feliz entre los muertos... La familia postiza de Bordelli forma parte de sus historias de manera indisoluble y sin ella nada sería igual.

Bordelli es un detective diferente, el tono en que están narradas sus novelas es diferente y el modo en que afronta sus investigaciones también es diferente. Y además su autor, Marco Vichi, se obstina en esa diferencia con cada libro que escribe de su personaje estrella porque sabe que en ella radican esos detalles que pueden enganchar a esos lectores que, como yo, disfrutan de una novela negra pausada en grado sumo y casi diría que intimista y melancólica. Bordelli es un hombre que a veces puede parecer un pobre hombre pero que, al fin y al cabo, es solo un hombre normal al que le ha tocado vivir una época convulsa como la Italia de la posguerra, que vivió una guerra que se le quedó tatuada en el alma y que ve como la vida cambia, se moderniza, mientras él, a sus cincuenta y tantos años, hace lo que puede por adaptarse.

Me gustan mucho estos libros y me lo paso genial acompañando a Bordelli en ellos. Sé que la serie de este comisario italiano no es una serie para recomendar de manera generalizada, e incluso yo diría que son novelas para recomendar sobre todo a quienes no les gusta mucho la novela negra que se escribe actualmente y buscan algo del género más sosegado, reflexivo y personal, y con un tono extremadamente clásico, porque parecen escritas en la época en que están ambientadas. Quien coge un libro del comisario Bordelli se adentra en una investigación de asesinato en la misma proporción que se adentra en el mundo interior de Bordelli, y todo ello aderezado por paseos arriba y abajo por una Florencia alejada de turistas y muy próxima a sus habitantes y rutinarias vidas.

Es el tercer libro de la serie, tal y como digo arriba, y tengo el cuarto y el quinto hace años esperando en la estantería (se publicaron antes que los tres primeros... de esas cosas raras que pasan con las series en España de vez en cuando), así que en unos meses atacaré el siguiente, Muerte en Florencia:)
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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