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ISBN : 8417092390
Editorial: Roca Editorial (26/04/2018)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 5 calificaciones)
Resumen:
Una escritora autodestructiva, una pescadera ambulante y una emigrante sin escrúpulos. Tres mujeres unidas por un hilo común: la huida hacia delante. Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno.Greta Meier, famosa escritora suiza afincada en Londres, retorna a su tierra natal en un último intento por detener la deriva de sus días. Sorprendida por la inesperada enfermedad de su progenitora, decide compensar sus prolongadas ausencias y aparcar los reiterados enfrentamientos, perm... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
CARMINA
 21 julio 2018
Mujeres errantes es una de esas novelas que te atrapa, que te lleva de la mano por la historia que cuenta, que unas veces te puede parecer previsible, pero otras te impacta, es una novela que aglutina tantos temas que alguno te tiene que tocar la vena sensible, alguno por fuerza te tiene que atraer, y si eso no sucediera la prosa de la autora es suficiente reclamo para mantenerte pegada a sus páginas.
Mujeres errantes es una historia de mujeres, pero juraría que no para mujeres, o no debería ser solo para ellas, porque de sus páginas se puede aprender mucho. Mujeres fuertes, luchadoras, capaces de sobrevivir a la miseria, a la guerra, a la escasez, al desamor, a los malos tratos. Mujeres con un fuerte sentido de la responsabilidad, con una acidez inusual, mujeres de vuelta de todo y con una historia interesante a sus espaldas.
Mujeres errantes es el retrato en vivo de una época de la mano de dos mujeres sobre todo, una octogenaria y una joven escritora abocada a la autodestrucción por una baja autoestima. Pasado y presente se dan la mano a través de esos dos personajes femeninos, y de un personaje masculino, el padre Guillermo, un misionero afincado en Nicaragua, que a través de la correspondencia que mantenía con Julia nos cuenta la situación del país, la lucha de las guerrillas sandinistas y su relación con Gaspar García Lavinia, misionero y guerrillero. La extrema pobreza y la corrupción del gobierno del país se retratan a través de esas misivas que nunca fueron contestadas.
Mujeres errantes es un batiburrillo de temas bien cocinados, bien hilados que mantiene al lector pegado a sus páginas, pendientes de los secretos que se esconden tras la identidad de Greta, pero también es un paseo por la España, y más concretamente por la Asturias de la época de los años 20 hasta nuestros días, con el atractivo de la lenguaraz Julia, apodada la Chata, que nos ofrece una mirada completa desde la niñez hasta la madurez de su vida, plagada de sabores y sinsabores, de miedos, de mucho trabajo y penurias, una vida marcada por el amor y el desamor, por la lucha por la supervivencia que obligaba a las mujeres a emigrar para tener una mejor vida. Una huida hacía adelante que termina constituyendo un canto a la esperanza.
Mis impresiones:
Pilar Sanchez Vicente ha realizado un gran trabajo de documentación para cimentar una novela sólida y atractiva con unos personajes que llegan para quedarse en el corazón del lector, incluso mucho tiempo después de haber cerrado la última página. Lejos de abrumar al lector con datos y más datos ha sido capaz de dosificarlos a través de la voz de tres mujeres en los papeles principales y un hombre en el de secundario de lujo. El éxito de esta novela radica en tres puntos fuertes, sus personajes, carismáticos, fuertes...; los temas que trata, muchos y variados, con una sensibilidad exquisita, sin caer en el amarillismo ni en el morbo, con un dominio abrumador en ocasiones que llega a doler, y el último punto la estructura de la novela y la prosa de la autora, una verdadera delicia.
Y sobre los que yo considero los puntos fuertes de esta historia voy a construir esta opinión.
Los personajes:
Aunque he apuntado al principio que la historia la cuentan dos mujeres fuertes y con vidas muy similares, en realidad son tres, salvo que una va perdiendo peso conforme avanza la novela para volver a recuperarlo en un momento de dado, de ahí que apuntara solo dos.
Eloína: Es la emigrante sin escrúpulos de esta novela, una mujer insatisfecha con la vida que le ha tocado vivir, hija de una vendedora de pescado ambulante, desde su más tierna infancia aborrece ese mundo y se propone salir de él. Tampoco Genara, su madre, lo quiere para ella y a pesar de la escasez le procura una educación que le permita salir del barrio y conseguir una vida mejor que la de ella, pero pocos son los llamados a conseguirlo. Eloína ve en la emigración esa oportunidad, y no la desaprovecha. Su tabla de salvación, su hija Greta, un braguetazo orquestado que da sus frutos, pero no se si la felicidad, porque la vida de Eloína por varios motivos no es un camino de rosas, aunque consigue no volver a Cimavilla y afincarse en un paradisíaco enclave suizo, Zermmatt, donde regenta una exclusiva tienda de souvenirs, Matterhorn Paradise, que le da para mantenerse holgadamente y sacar a golpe de talonario a su hija de más de un atolladero.
Después de distanciarse de su hija, la recupera los últimos días de su vida y acuciada por una culpa que la habrá devorado durante años, le confiesa la mentira sobre la que ha asentado su vida en Suiza, y ese secreto desencadena en Greta un terremoto interior y la búsqueda de su identidad en medio de una gran tormenta emocional y con el equilibrio mental pendiente de un hilo.
Greta: Para mí es el personaje de los excesos, nunca fue una niña fácil, no hizo que Eloína tuviera una existencia pacífica, supongo que para una niña no es fácil asimilar ciertos comportamientos, y los secretos tienden a enrarecer las relaciones. Tan inteligente como inadaptada socialmente, Greta tiene que luchar a lo largo de su vida contra los aires de grandeza de su madre que ella no consigue hacer suyos, ella es feliz en la tienda, clasificando en el almacén cachivaches, sin grandes pretensiones, sin embargo, es enviada a un internado de señoritas ricas, donde es la oveja negra, su inteligencia y su falta de fortuna la convierten en el centro de las burlas y los insultos. Ahí comienza el camino de lucha de Greta, primero para conseguir dejar el internado, después para traladarse a Visp a estudiar, más tarde para irse a Londres, y en cada paso que da el pozo en el que se hunde es más profundo, hasta que Londres se convierte en la ciénaga de la que no puede salir y que casi termina con su vida. La revelación de la que creía su madre la sume en un primer momento en la desesperación y después le da fuerzas para emprender el camino más importante, la búsqueda de su identidad. Par< ello recurre a su profesión, escritora, y se inventa un encargo de la multinacional suiza donde trabajaron las emigrantes españolas.
La Chata: Julia, la chata de Cimavilla, es una octogenaria lenguaraz, con un humor ácido y un genio de mil demonios, que ha vivido una vida dura e intensa. Amiga intima de Genera con quien no se hablaba en los últimos años, es quien desgrana a golpe de recuerdos la vida de las tres mujeres antes de emigrar a Suiza en los 60 para trabajar en la Nestlé. A través de Julia descubrimos la vida en ese barrio pesquero de Gijón, a mí es la parte que más me ha atrapado, quizás por el carácter de la morronguera y la pasión que le ponía al contar un día a día lleno de privaciones y malos tratos, y dotarlos al mismo tiempo de la naturalidad de la época en la que se vivía. al contrario de Genera, Julia no quería emigrar, lo hace para alimentar a su hijo y enviarle dinero a su madre Nievines, personaje secundario que me ha enamorado. A pesar de la época en la que vive, La Chata es una mujer que se conduce a su manera, es madre soltera, tiene la habilidad para enamorarse de quien no debe, vivir su sexualidad plenamente e ir a casarse con el hombre menos adecuado. Y además la existencia es más llevadera con un culin de sidrina y unas fabes.
Y no me quiero dejar en el tintero el personaje secundario por excelencia El padre Guillermo: huérfano desde su más tierna infancia, con una inteligencia y una sensibilidad fuera de serie sabe labrarse un porvenir, aprende a leer, a escribir, se hace indispensable para los frailes y toma los hábitos cuando es adulto, y ya no se yo si es por vocación o por conveniencia que todo puede ser. le une una gran amistad a Julia desde niños, amistad que cultiva incluso en la distancia, es una mano amiga en los reveses de la vida, siempre atento a las necesidades de la Chata y de su familia. La vida lo lleva a la Isla de Ometepe en Nicaragua, y a pesar de que Julia no sabe ni leer ni escribir todos los años le escribe una carta en la que desgrana la realidad del país en el que reside, misivas que han hecho mis delicias, las esperaba como agua de mayo. La humanidad de este personaje se ha quedado conmigo después de cerrar la última página del libro y también muchas sospechas que no puedo compartir sin fastidiar futuras lecturas.
Los temas:
Muchos y muy variados son los que toca esta novela y van unidos a los enclaves en los que se desarrolla la acción en cada momento. El principal podría ser la emigración, en los años 60 y según a que países esta era femenina, ellas eran la avanzadilla y al año se podían llevar a sus maridos e hijos, la escasez en España, el estraperlo y el hambre abocaban a muchas madres de familia a salir de casa en busca de dinero para alimentar a su prole, y otros como Eloína veían la oportunidad para alejarse de una vida que no querían.
Emigrar no es fácil y a través de Eloína y Greta y sus vivencias podemos constatar la realidad que viven muchos de los que llegan a nuestro país. Ambas eran Spanierin, que dicho con la entonación despectiva era un insulto, precisamente así se llama la primera novela de Greta y en ella con parte de sus vivencias cuenta la vida de una emigrante española. Y es que en aquellos años las españolas hacían el trabajo que ninguna suiza, alemana o francesa quería hacer, eran el escalafón más bajo. La inteligencia de Eloína le permitió revertir esa situación, pero no dejó de ser una extranjera en la tierra que la acogió, mejor o peor vista, pero una emigrante. Y Greta no era más que una intrusa para sus compañeras de internado, de ahí que las burlas, y el acoso escolar fueran moneda de cambio corriente.
A través de la rebeldía de Greta conocemos el movimiento 2 de Junio, las adicciones a las drogas, el sexo desenfrenado, la anulación de la voluntad y la perdida de la cordura. En esa huida hacía adelante Greta se va sumiendo en un mundo cada vez más peligroso, primero se une sin saberlo a un grupo rebelde, en el vive su primer amor, sus primeros contactos con la droga, su primera salida de Suiza y la llegada a la Alemania del muro de Berlin. Son años de lucha reivindicativa, de canciones, de vida casi casi en comuna. El final de esa relación la lleva a tomar la decisión de marcharse a Londres a estudiar carrera. Un error que le costara la libertad durante años, si es que por entendemos por ella la conciencia de los actos realizados. Una relación tóxica la sume en una espiral de fantasías sexuales y drogadicción que a punto está de costarle la vida. Ingresos en centros de desintoxicación y vuelta a caer en las drogas contados con una maestría y un realismo que abruma. Me ha costado entender a Greta, una mujer tan inteligente, con altas capacidades y tropezando una y otra vez con la misma piedra...
El tema que a mi más me ha atraído es el que tiene como protagonista a La Chata, ese recorrido por la historia de Gijon y más concretamente de Cimavilla, la vida de esas vendedoras ambulantes, un trabajo extinguido, esa dependencia del alcohol para sobrellevar una vida difícil y llena de privaciones trabajando de sol a sol, víctima de los malos tratos, porque la pobreza si se suma a la lacra del alcoholismo es una bomba de relojería. Ese recorrido desde la niñez hasta la vida adulta me ha conmovido, ese trabajo infantil tan necesario para llegar a fin de mes, esos juegos de niños no tan inocentes como pudiera parecer. Julia disponía del desparpajo necesario en su profesión, de agilidad mental con los números y de la simpatía necesaria para caer bien. La época que más me ha impactado la de la Guerra Civil en la que La Chata era poco más que una niña, sus recuerdos por momentos me dolían, otros me levantaban una sonrisa. Me ha hecho pensar que a veces no sé de que nos quejamos ahora, quizás la historia esté para demostrarnos que hay épocas peores y que de todas se ha salido y mejorado.
Y por si no había bastantes temas, el padre Guillermo nos cuenta la revolución sandinista en Nicaragua que enlaza con la estancia de Greta en Alemania, ya que asistieron a un acto reivindicativo. El tono de las misivas tan lleno de desazón, contando sin cortapisas la corrupción del gobierno de Somoza, la poca ayuda internacional que llegaba a los verdaderamente necesitados, son de una belleza inusual y están situados estratégicamente en la historia, para mi constituían un balón de oxigeno, una forma de descansar de tanto exceso, los cometidos por Greta o los cometidos por La Chata, tanto monta, monta tanto, tal para cual ambas.
El estilo de la autora y estructura de la narración:
Pilar Sanchez Vicente consigue dosificar la información, ir descubriéndonos poco a poco y sin prisas la historia, sabe darle realismo y gravedad a los pasajes que lo requieren y sabe también utilizar el humor como forma de distendir sin sacar al lector de la historia, sin cortarle la concentración, pero ofreciéndole un respiro, y es que Julia ya está de vuelta de todo, es muy mayor, solo quiere salir de la residencia en la que su hijo la ha confinado y donde las monjas le mantienen un régimen estricto, un espíritu libre como el de la Chata allí se ahoga, languidece. Precisamente el uso del playu en boca de Julia le da una vivacidad a la narración impresionante y me he sorprendido sonriendo en más de una ocasión.
La autora sabe manejar la narración, utiliza un vocabulario rico en matices, culto unas veces y otras más relajado contextualizando con el personaje que habla y con la situación que narra. Con un estilo sencillo y nada recargado el lector se sumerge en las tramas y subtramas de esta novela, historias independientes que confluyen en una misma historia, sabiamente hilvanada, un hilo invisible termina por unirlas todas.
La autora le regala a cada personaje su parcela, su ratito de gloria, intercala las historias para crear en el lector esa necesidad de saber, incluso las misivas están colocadas de forma estratégica. Me parece un acierto de la autora la forma de ordenar los capítulos y el darle esa voz principal a La Chata.
Conclusión:
Me dejo muchas cosas en el tintero, tan solo he conseguido sobrevolar la historia, lo suficiente para crearos la necesidad de adentraros en una novela ambiciosa, soberbia, con personajes magistrales y que toca temas tan universales como la traición, el amor, el desamor, los malos tratos, las relaciones tóxicas, el sexo desenfranado o el acoso escolar entre otros.
Una novela que nos hace viajar en el tiempo, pero también en espacio, de Cimavilla a Suiza, de ahí a Berlin, de allí a Londres, y porque no a Santorini en Grecia, de vuelta a Zermat y de allí a Cimavilla de nuevo, pero como no podía ser el final de viaje esperaba Ometepe...
No se si estará entre las novelas más vendidas de este año, pero si que estará entre mis mejores lecturas y a partir de ahora no le perderé la pista a esta autora.

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Domiar
 20 julio 2018
Mujeres errantes, Pilar Sánchez Vicente
Hola a todos.
En este largo y cálido verano os traigo una historia de unas mujeres muy especiales, Mujeres errantes, de Pilar Sánchez Vicente. El libro está editado por Roca en tapa blanda y tiene 365 deliciosas páginas.
Greta Meier vuelve a su Suiza natal para acompañar a su madre durante su enfermedad. Greta no está en su mejor momento, escritora en horas bajas tras un par de libros que fueron grandes éxitos y cuyos beneficios han desaparecido en un torbellino de desenfreno, drogas y alcohol con los Magníficos, su grupo de amigos londinense. La relación con su madre nunca ha sido fluida. Bueno, lo fue una vez, cuando era niña. Pero tras una decisión que ella vio como una traición nunca volvió a ser lo mismo. Greta puso tierra de por medio, para separarse de su madre, y de su padre, aunque el cordón nunca se rompió y la sostuvo en sus peores momentos.
La enfermedad de Eloína, alías la Tiesa no tiene vuelta atrás. Exiliada por voluntad propia en Suiza, donde llegó como trabajadora de la Nestlé, decidió no volver nunca a la miseria que le esperaba en su país y decide reinventarse en la opulenta Suiza, donde se convertirá en una empresaria sacrificada pero de éxito. Todo le ha salido a pedir de boca menos una cosa, su hija. Y llegados a este punto no puede irse sin hacer una última confesión, una confesión que volverá la vida de Greta del revés y la sumirá en la más profunda de las dudas.
Para resolver estas dudas Greta decide liarse la manta a la cabeza y romper con todo, sus lazos con Suiza y con Londres, su tortuosa, adulterada y viciada relación sentimental con Hänsel, que la arrastra hasta la peor versión de sí misma y que la conduce a la autodestrucción. Decide coger las cenizas de su madre, con las que no parará de hablar durante todo el viaje y dirigirse hasta el lugar donde todo empezó, el barrio pesquero de Cimavilla, en Gijón, dónde tratará a través de más mentiras, de conocer sus orígenes y buscar la verdad sobre sí misma.
Durante este viaje iremos conociendo en profundidad a Greta y su pasado, y a través de ella a muchos personajes inolvidables:
El Padre Guillermo, al que conoceremos principalmente a través de sus cartas desde Nicaragua, donde se ha exiliado voluntariamente para hacer lo que pueda por esa gente. Es un corazón enamorado que se esconde tras un alma bondadosa. Sus cartas nos pondrán al día de las penurias de los campesinos nicaragüenses y las diferencias sociales existentes, con algunas verdades muy duras de aceptar incluso hoy día. Paul, un padre, pero de otra clase, más bien putativo. Un acomodado ejecutivo suizo de la Nestlé, de los que se escudan en que siempre miran por el bienestar de los demás. Aunque los demás siempre empiecen por uno mismo. Markus, el primer amor de Greta, joven e inconformista, con grandes ideales por los que luchar, y una imagen que es todo lo contrario de lo que unos padres quieren para su hija, ¿pero eso no pasa siempre? el amor juvenil entre Maskus y Greta no acabará bien ¿lo hace algún amor de juventud? pero dejará su huella imborrable en Greta. del iniciático amor con Markus acabará Greta en una historia tórrida y destructiva con Hänsel, el brillante profesor, el prometedor escritor, pero también el engreído envidioso y pagado de sí mismo, el maltratador, y el que necesita a Greta como el aire que respira, porque sin ella, se ahoga, se afixia, y su creatividad de evapora y se diluye en la nada, dejándolo con un vacio enorme que llenar, ¿y que mejor que llenarlo con alcohol, sexo depravado y drogas, y por que no arrastrar consigo a su alma gemela, a su musa, a su Greta, de Hánsel y Gretel? Me dejo muchos otros personajes en el tintero que tendréis que descubrir vosotros, pero he dejado para el final a dos de los personajes más importantes de la novela, y que junto con Greta, SON la novela. Julia, La Chata Civamilla y el propio barrio marinero de Cimavilla.

Julia, conocida en el barrio pesquero de Cimavilla como La Chata, o la Chata Cimavilla, es la mejor amiga de la Tiesa, Eloína, la madre de Greta. Se crían juntas en el pobrísimo barrio pesquero del que ella toma su nombre. donde tenían que hacer maravillas para comer cada día. Era pescadera, como su madre, y antes su abuela, e iba pregonando su mercancía por todo el barrio. Ella será la encargada de ir contándole su historia a Greta, su historia que es la del barrio donde nació, se crió, se enamoró y donde ha vivido toda su vida exceptuando el par de ocasiones que emigró, a Francia por la guerra, y a Suiza en busca de una vida mejor. Ya os digo que no podréis evitar caer rendidos ante los encantos de este personaje.

La historia se lee sola, está estructurada en capítulos que se alternan entre la vida anterior y actual de Greta, las cartas del padre Guillermo y las historias de la Chata en el humilde barrio pesquero de Cimavilla, contando la vida de sus vecinos y el desarrollo del barrio desde sus pobres inicios hasta la actualidad. Sus 365 páginas se os harán cortas para todo lo que Greta y la Chata os tienen que contar. Las injusticias que cuenta el padre Guillermo os llegarán a lo más hondo, aún no he podido borrar de mi mente a las pobres "tumbaditas" y su horrible destino. La vida tan difícil de la gente humilde, y más dura aún la de las mujeres, que perdían hijos y seres queridos y no les quedaba otra solución que aceptarlo y vivir con ello para poder salir adelante. Los grandes contrastes entre la rica Suiza y su alto nivel de vida y la miseria de barrio de una España empobrecida y sin oportunidades.
Creo que la autora ha creado una historia potentísima, con unos personajes llenos de fuerza que te hacen pasar las páginas con ganas de saber más, sobre todo de ellas, y que describe al mínimo detalle algunos usos y costumbres de la vida y la época en la que están ambientadas partes de la novela con una precisión digna de las mejores novelas costumbristas. Si tenéis que leer algún libro ahora que disponemos de más tiempo para ello no lo dudéis y llevaos con vosotros a estas Mujeres Errantes, como ya os he dicho no solo no os arrepentiréis, además, disfrutaréis.
MUJERES ERRANTES, NUEVE Y MEDIO.
PD: Cuando durante este verano os toméis unas sardinas frescas en cualquier enclave marítimo no os podréis ni imaginar la historia que puede esconderse tras ellas.

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LAKY
 15 julio 2018
Greta Meier, una escritora suiza que vive en Londres y que tiene un turbulento pasado, vuelve por primera vez en muchos años a su Suiza natal. Hace tiempo que se alejó de sus progenitores, ni siquiera fue al entierro del padre. Cuando regresa, recibe con sorpresa la noticia de que su madre se encuentra a las puertas de la muerte. Madre e hija se reconcilian y Greta acompaña a Eloína -su madre- en sus últimos días. Justo antes de morir, ésta le confiesa que no es hija suya. Greta ya sabía que no era hija de su supuesto padre pero la confesión de su madre sobre su maternidad le sorprende muchísimo y decide investigar; necesita saber quién es, de dónde viene realmente.
La única pista por la que tirar es una foto antigua en la que aparece su madre junto a otras mujeres en su localidad natal: el barrio de Cimadevilla en Gijón. Si quiere saber algo tendrá que investigar el pasado de su madre por lo que decide ir a España e indagar quién fue realmente su madre.
Os he contado lo que podríamos llamar la trama principal pero, en realidad, en la novela hay tres tramas. Una es de la que os he hablado hasta ahora, la investigación que lleva a cabo Greta sobre el pasado de su madre. Para ello, va a contar con la inestimable ayuda de Julia, que fue íntima amiga de su madre -aunque luego dejaron de hablarse- y que sigue viviendo en Gijón, en una residencia de ancianos. Ésta nos llevará de la mano a un viaje por el pasado en el que conoceremos la vida de ese barrio de pescadores en el que todos eran una piña y donde el hambre campaba a sus anchas.
Otra sería la propia trama personal de Greta. Sabremos cómo creció en Zermatt (Suiza), una preciosa e idílica población donde pasan sus vacaciones los ricos y donde su madre regentaba una tienda de recuerdos. Veremos cómo Greta fue una adolescente rebelde, cómo se rodeó de gente poco recomendable, cómo se metió en el mundo de la droga, su carrera como escritora, etc…
Finalmente, la tercera trama se sitúa también en el pasado y está incluida dentro de los recuerdos que Julia cuenta a Greta. Se refiere a un chiquillo que fue amigo de Julia y Eloína, que luego se convirtió en sacerdote y que viajó a Nicaragua. Leeremos las cartas que escribía a Julia (a pesar de que ésta era y sigue siendo analfabeta) y con él conoceremos la situación del país en los años sesenta, el régimen sandinista, los asesinatos, etc…
He de reconocer que la trama que más me ha gustado -con mucho- es aquella en la que Julia evoca su pasado. Es ésta un fresco del barrio Cimadevilla de Gijón. Un barrio pobre, marinero, en el que cada uno sobrevivía como podía. Un barrio del que muchos tuvieron que huir, emigrando a otros países para poder sobrevivir (como Julia, “la Chata” y como Eloína, “La Tiesa”). Esta parte del pasado es realmente fascinante. La vida de Julia y sus allegados es durísima y la autora nos la va a contar sin ahorrar detalles. Hablará así de muchos temas como el trabajo duro, el maltrato, la emigración, la pobreza…
De esta parte lo que más me ha gustado es lo que se refiere a Julia y a Eloína; reconozco que la parte del sacerdote y sus andanzas en Nicaragua se me ha hecho más pesada y no sabía bien a qué venía. Es cierto que finalmente le he encontrado el sentido pero, aún así, es una parte que no me ha acabado de convencer porque lo que yo quería era saber qué les pasaba a las dos mujeres. Lo mismo puedo decir de la historia personal de Greta. No me ha disgustado porque es intensa y en ella se habla de muchos temas interesantes como el amor tóxico, las drogas, la carrera de escritor pero, insisto, no me ha resultado tan interesante como la de Julia y Eloína. Ello también se debe, supongo, a que mi personaje favorito ha sido Julia: me ha encantado su salero, su frescura, su fuerza a pesar de todo lo que le ha tocado vivir. Y lo vivales que es.
La novela está muy bien ambientada, sobre todo la parte que hace referencia al Gijón de los años sesenta. Parece que la autora se ha basado en las historias que le contaba su abuela, que fue una de esas vendedoras de pescado tan típicas de Cimadevilla. Supongo que algunos personajes, algunas de las historias que se cuentan son reales o están inspiradas en hechos reales. Desde luego, la sensación que da es esa: que todo o casi todo lo que se cuenta se ha vivido por parte de muchas mujeres.
La autora cambia de estilo según la trama que toque contar en cada momento. Así, Greta nos cuenta sus cosas en primera persona. La historia de Julia y, por ende, de Eloína nos será narrada, también en primera persona, por la Chata con un estilo muy fresco y directo. Y la parte de Guillermo el sacerdote se nos traslada a través de las cartas que éste envió a Julia a través de los años; cartas en las que, obviamente, se utiliza también la primera persona. La autora se amolda a la personalidad y la cultura de cada uno de los narradores y, por ello, el lenguaje es más educado cuando hablan Guillero o Greta y más vulgar cuando es Julia la narradora; además, en este último caso está lleno de palabras y expresiones asturianas que hacen más real la narración
Los personajes están muy bien caracterizados. A pesar de que la historia en sí es poderosa e importante, creo que podríamos definir “Mujeres errantes” como una novela de personajes pues éstos tienen muchísima fuerza, incluso más que los propios hechos que se narran. Ya os he hablado de los tres personajes femeninos que son, sin duda, los principales: Greta, Eloína y Julia. Los personajes masculinos son un tanto secundarios pero su papel es importante: además de Guillermo el sacerdote, tendremos al padre de Greta y dos de sus parejas; éstos dos dan pie a la autora para hablar de cómo una relación tóxica puede destruir a una persona.

Conclusión final
Mujeres errantes” es una novela muy especial que no dudo en recomendar. Una novela sobre mujeres fuertes y luchadoras que nos habla de temas muy diversos: la familia, la amistad, la emigración, las traiciones, el amor, las relaciones, los secretos celosamente guardados, etc… Una novela muy bien escrita, muy bien documentada, que nos traslada al Gijón de los años sesenta y que nos hará disfrutar con la bonita prosa de la autora. Muy recomendable.
Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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Bookeandocm
 04 octubre 2018
Greta Meier es una escritora que no está pasando por su mejor momento. Acaba de perder a su madre, o a la que ella creyó que lo era, Eloina, una emigrante asturiana que vivió afincada en Zermatt, un pueblo de alta montaña ubicado frente al pico más famoso de Los Alpes suizos, el Monte Cervino. Tras largo tiempo distanciadas por la vida licenciosa y a la deriva que ha llevado, Greta, que vive en Londres, visita a Eloina, quien en su lecho de muerte le confiesa no ser su verdadera madre. Esta revelación hace que sienta que su vida se ha construido en torno a una mentira. Serán pocas pistas las que tirar para encontrar sus orígenes, pero necesita saber quién es, dónde están sus raíces. Una antigua foto en la que Eloina, que trabajó al llegar a Suiza en una fábrica, posa junto a otras dos mujeres también emigrantes del barrio de Cimavilla, en Gijón, la llevará a emprender un viaje para encontrar su verdad.
Tres tramas se irán alternando para darnos a conocer no sólo la verdadera identidad de los padres de Greta sino para desvelarnos cómo se desarrolló la vida de cada uno de estos personajes hasta la fecha.
Al viajar a Gijón, Greta conseguirá contactar con Julia, una anciana que fue íntima amiga de la madre de Eloina. Es una de las mujeres que aparece en la foto y el único hilo del que puede tirar por lo que exprimirá las armas de que dispone para propiciar unos encuentros con esta mujer, apodada La chata, quien le relatará la que fuera su vida desde finales de los años veinte en Cimavilla, un barrio de pescadores de Gijón.
Ha sido el duro relato de Julia, una mujer que no se arredra ante nadie, deslenguada, pero a la vez espontánea y sin dobleces, la parte que más me ha gustado de esta historia. El relato de una vida llena de miseria, hambre y unas durísimas condiciones de vida ante la que se tuvo que hacer frente. Un estupendo fresco es el que hace la autora de la vida unas mujeres que no hicieron más que luchar y vivir al servicio de los demás, de la amistad de esas vendedoras ambulantes de pescado, de la pobreza extrema en que vivían todas esas familias y de cómo, con el discurrir de los años, llegamos hasta los años sesenta y setenta en que tuvieron lugar a oleadas de emigración a diferentes puntos de Europa en busca de un futuro mejor. A Suiza viajarían algunas de ellas para nunca más volver.
En otro hilo argumental conoceremos a Guillermo, un íntimo amigo de la Chata que ingresó como sacerdote y sería misionero en Nicaragua. Desde allí, y a través de una serie de cartas que dirige a su amiga, iremos conociendo la situación del país bajo la dictadura de Somoza y de la Revolución sandinista, del que los sacerdotes serían los abanderados. Partiendo de la base de que el tema de los sandinistas no me interesaba lo más mínimo, la narración ha llegado un momento en que se me ha hecho demasiado extensa. de hecho, creo que con un par de cartas, se hubiera podido condensar la esencia de la labor del padre Guillermo sin dilatar en exceso una correspondencia, que a partir de un cierto momento poco tenía que aportar a la trama.
El último hilo argumental que atañe a la vida de la protagonista principal, Greta. Una escritora, hija de una emigrante española que creció entre algodones, en un lugar paradisíaco y elitista, y gracias al sacrificio de su madre gozó de la mejor educación. Su carácter rebelde la llevará a frecuentar unas compañías, que a la postre la conducirán a un pozo del que no se sale indemne, el mundo de las drogas.
No podría decir que Mujeres errantes es una mala historia. Pilar Sanchez Vicente tiene una prosa clara y sencilla, que se lee de forma fluida, pero a mí me ha faltado interés por la trama conforme avanzaba. Quizá porque me ha dejado más la sensación de una novela muy bien documentada pero meramente expositiva, y he echado de menos que estuviera salpicada de alguna que otra intriga que despertara mi interés por los acontecimientos futuros y me enganchara por completo.
Mujeres errantes nos narra la historia de una mujer que busca sus raíces a la vez que nos deja el testimonio la dura vida de unas mujeres de antaño en un pueblecito costero de Asturias. Ellas enfrentaron la vida con los medios que tuvieron a su alcance. Tres vidas diferentes, que a pesar de la mayor o menor afinidad que puedan despertar en diferentes tipos de lectores, personalmente no me atrevería a enjuiciar. Las tres lucharon con uñas y dientes por conseguir lo que todos ansiamos: la felicidad, la propia o la de los suyos. No todas tuvieron la misma suerte.
Enlace: https://bookeandoconmangeles..
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LEMB
 22 mayo 2018
Una novela dinámica y con mucha más vida de la que uno puede pensar, sobre mujeres y contada por mujeres, en la que acompañamos a Greta, tras la muerte de su madre, en el viaje a conocer sus orígenes a la vez que a aceptar su pasado.
Aunque el personaje principal sea Greta y ella nos vaya narrando tanto lo que está viviendo en esos momentos como lo que fue su vida desde que ella recuerda para acabar en el fondo en el que acabó, es a través de ella cómo conoceremos a Julia, que conversará con nosotros sobre la vida en el barrio de Cimavilla, de Gijón, desde los años 30, en los que nació hasta la actualidad; a Guillermo, a través de sus cartas nos trasladará a Nicaragua, a su pobreza, sus desastres y su lucha; a Eloísa y su porqué; y a muchos más que completan esta visión de lo que supuso para miles de personas esos años 30, la Guerra Civil, la postguerra, la inmigración, la lucha, la familia, el amor, los hijos, y todo aquello que conlleva una vida.
Es un texto directo, real, que consigue cercanía con el lector. En mucho momentos tenía la sensación de que era una conversación entre ellos (ellas en su mayoría) y yo, y casi llegaba a sentir añoranza de esas conversaciones que he podido mantener con mis ancianos sobre lo que vivieron, lo que les ocurrió, sus anhelos, sus miedos, sus triunfos. Creo que la autora consigue esto y mucho más, porque nos damos un paseo muy real no solo por la España más humilde desde los años 30 a los 80, en un barrio pescador de la ciudad de Gijón, sino también por Europa, desde Suiza en los años 70, Londres años 80, Berlín antes de la caída del muro, por un mundo lleno de excesos en el que se llega a tocar fondo.
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Citas y frases (2) Añadir cita
LEMBLEMB15 mayo 2018
Julia hablaba a tumba abierta, con una sinceridad extrema. En ocasiones me ponía los pelos de punta, otras veces se me escapaba alguna lágrima. A su lado había vuelto a llorar.
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LEMBLEMB16 mayo 2018
Hansel era la quintaesencia del vicio
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