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Raquel García Rojas (Traductor)
ISBN : 841653781X
280 páginas
Editorial: Hoja de Lata Editorial (02/11/2020)

Calificación promedio : 3.79/5 (sobre 28 calificaciones)
Resumen:
Año 1938. Arnold Porritt, un próspero fontanero londinense, ya no sabe qué hacer con las extravagancias de su sobrina Cluny. Después de frecuentar el Ritz como una gran señora y de dejarse seducir alegremente por un cliente, su tío decide mandarla como sirvienta a Friars Carmel, una encantadora mansión campestre. Allí la esperan, entre otros, lady Carmel, su patrona, siempre metida entre sus flores; su hijo Andrew, que acaba de traerse de Londres a Adam Belinski, un... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (24) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 20 April 2021
Cluny Brown fue otra de las alegrías lectoras de finales de 2020 en el apartado "lecturas british clásicas maravillosas que no sabíamos que necesitábamos en nuestras vidas pero que una editorial no menos maravillosa se ha decidido a publicar". al igual que El fantasma y la señora Muir, de la que os hablé hace unas semanas, también tiene adaptación cinematográfica, pero no la he visto así que ni puedo haceros reseña combo ni compararla aunque sea por encima con la novela (aun así ya la tengo en casa para verla en cuanto me sea posible).

Cluny Brown, huérfana desde muy temprana edad, vive en Londres con su tío, el señor Porritt, un fontanero cuya única preocupación en la vida es qué va a ser de su sobrina. Porque Cluny es una joven de veinte años peculiar, feúcha y con una personalidad arrolladora, que no termina de encajar en ningún sitio ni considera que nada le esté vedado, provocando situaciones que a su tío no le parecen adecuadas. Tras uno de estos sucesos poco convenientes que el señor Porritt salva in extremis decide tomar cartas en el asunto y buscarle un trabajo como criada en plena campiña. Ya puede Cluny protestar lo que quiera que pronto se ve trabajando en la mansión de Friars Carmel, donde vive un matrimonio mayor (lord y lady Carmel) y donde ya poco queda de esplendores pasados con decenas de criados pululando por la casa. Ocasionalmente llega de visita Andrew, el hijo de los Carmel, a quien interesan mucho más Londres y la situación política europea que su futuro como señor de la casa, y que un buen día aparece acompañado de un escritor polaco al que supuestamente persiguen los nazis. Cluny se abrirá paso en plena campiña de Devonshire como lo ha hecho siempre a lo largo de su vida, a base de ser ella misma y de poner en práctica su lema: que siempre estén pasando cosas.

Margery Sharp demuestra en esta novela el gran talento que tenía para el ritmo narrativo. Siempre está ocurriendo algo, nos vamos de unos personajes a otros constantemente y todos tienen siempre algo que decir, algo que contar, algo que hace avanzar la historia. Los diálogos son ingeniosos y agudos, los personajes tienen charming y el contexto social y temporal encuadra de manera metódica lo que de otro modo quizás solo sería una historia divertida y vivaracha sin más trasfondo general.

Aquí cada cual cumple su función. El señor Porritt quiere mucho a su sobrina, pero Cluny pertenece a una nueva generación de mujeres que no comprende y se le escapa de las manos; sir Henry percibe la vida (casi a mediados del siglo XX) como si la reina Victoria acabase de subir al trono; lady Carmel se dedica a su jardín y sus flores mientras guarda su inteligencia y agudas observaciones a buen recaudo para cuando son necesarias; los criados de la casa sienten añoranza de cuando la mansión vivía tiempos mejores y se mataban a trabajar en ella; Andrew no entiende que quieran que se haga cargo de la mansión y se pasa la vida leyendo el periódico en busca de noticias de Europa; Belinski, el escritor polaco, va de bohemio pero le gusta la buena vida más que a un tonto un lápiz; y Cluny... Cluny solo sabe que no quiere tener una vida aburrida, que hay mucho por ver, mucho por conocer, mucho por descubrir y, sinceramente, no entiende por qué no puede tener un perro solo por el hecho de ser criada, y nadie es capaz de contestarle adecuadamente a esa pregunta.

Todos estos personajes, y unos cuantos más de los que no os quiero hablar aquí, se entremezclan y relacionan como en un caleidoscopio, dando lugar a situaciones, conversaciones y reflexiones agudas con un fin que va más allá de las apariencias. ¿Para qué utiliza Margery Sharp a todos estos personajes? Para encuadrar el momento histórico en que se ambienta la novela y poner el foco en todas las particularidades que a la larga se han mostrado como detonantes del cambio en el orden social existente en la época. Y es que Cluny Brown es de esos libros que, por la forma en que están contados y por la peculiaridad de los personajes que contiene, puede dar sensación de frivolidad y de quedarse en la superficie, pero nada más alejado de la realidad. Margery Sharp se revela como una autora muy divertida, con un talento innato para la ironía y un sentido del humor que campan a sus anchas durante toda la narración, pero también muy inteligente y sutil para plasmar sin fisuras y con mucha habilidad la sociedad británica de entreguerras cuya idiosincrasia misma fue su transformación intrínseca; esa sociedad que oía a lo lejos los tambores de guerra y decidía si asimilar ese sonido y prepararse para lo que venía o taparse las orejas y seguir con su vida de cuidados en el jardín y tacitas de té a las cinco... esa sociedad que también estaba a punto de abrir ventanas y puertas a una mujer que se iba a incorporar al nuevo status quo de una manera insospechada hasta entonces, y de la que la propia Cluny Brown es una precursora aunque ella misma no lo sepa.

La alta sociedad inglesa de 1938 que plasma Cluny Brown es la de un microcosmos que había comenzado su decadencia tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y no había tenido ningún pico hacia arriba en la curva desde entonces. El orden social se transformaba, evolucionaba, cambiaba a marchas forzadas sin tomarse ni un respiro, y la vieja Inglaterra daba sus últimos coletazos. Tal y como se dice en cierto momento del libro, lord Henry vive con cien años de retraso, y se aferra a ese agujero temporal con uñas y dientes. Quiere que su hijo haga lo mismo, que se dedique a pasear a caballo para que sus arredantarios le saluden sombrero en mano, que salga a cazar cuatro días a la semana y que el resto del tiempo se dedique a hacerse cargo de la finca. Es un buen hombre, no le ha hecho nunca mal a nadie, pero le deja perplejo que Andrew prefiera pasar sus días en Londres, que hable de su preocupación por lo que ocurre en Europa y que mire hacia el futuro constantemente en lugar de mirar hacia el pasado, que es su espacio temporal preferido en el mundo.

Y luego están las mujeres de la novela, que yo unifico en Cluny porque no quiero daros más detalles sobre otros personajes secundarios que también tienen mucha importancia en la historia. Se rebelan ante el destino impuesto por la sociedad, son dueñas de sus propias decisiones, estiran todo lo que pueden las cuerdas que se empeñan en atarlas, saben que solo necesitan tiempo para encontrar el modo de romperlas, y cada de una de ellas lo acaba consiguiendo a su manera, con sus propios fines y en busca de su propia felicidad. Admito que yo al desenlace de Cluny le pondría un pero, uno pequeñito, pero al fin y al cabo es el final que ella quiere y con eso le tiene que bastar al lector.

Cluny Brown es, en definitiva, una novela donde el humor, la ironía y el costumbrismo más mordaz se dan la mano con un retrato social mucho más profundo y crítico de lo que su pizpireta apariencia da a entender. A día de hoy nos puede parecer muy lejano, pero en 1938 la sociedad y la vida en general, tal y como se conocían, estaban abocadas a la desaparición y transición hacia algo completamente distinto e inexplorado. Esta novela muestra la convivencia entre aquellos que ya estaban subidos al tren del cambio aunque no fuesen conscientes de ello y los que veían pasar esos trenes sabiendo en el fondo que en algún momento también tendrían que subirse pero que no tenían prisa por hacerlo. Y condimentando todo esto con sal y pimienta tenemos al señor Belinski, el escritor polaco que representa a la Europa que ya hervía y sospechaba lo que estaba por venir y no podía dejar de sorprenderse por la placidez y flema de la vieja guardia británica, cuya máxima aspiración era tener una casa en el campo y enterrar allí la cabeza en el pasado.

Divertida, crítica, ocurrente, amable y metiendo el dedo (con una sonrisa) en las llagas de la época que retrata. He disfrutado mucho de Cluny Brown y me he quedado con ganas de leer más de Margery Sharp. A ver si llega la indirecta donde tenga que llegar :)
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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maruxinha1983
 07 July 2022
Empecé este libro con muchas ilusiones, ya que al leer la sinopsis me pareció que podría ser justo el género que me gusta... pero no es así....
La novela trata sobre las peripecias de la protagonista, Cluny Brown, una joven peculiar que no sabe que papel tiene en el mundo, y la mandan a trabajar como sirvienta en una casa acomodada en la zona rural, concretamente Devonshire. Allí se encuentra con los demás personajes de la novela, cada uno con un carácter personal, el matrimonio Carmel y su hijo Andrew, un intelectual obsesionado con la guerra que amenaza con llegar: la II Guerra Mundial; además está Belinsky, un amigo de Andrew, también intelectual, que se acomoda a vivir con las comodidades de una familia rica.

La verdad que la autora capta con ironía británica la hipocresía de la sociedad inglesa. Pero aunque es una novela fácil de leer, ligera, se me hace pesada y aburrida, no me engancha. Y eso que he intentado que me gustara; yo soy una lectora que si en las primeras 40 páginas no me engancha el argumento lo dejo, pero en este caso he leído 120 páginas, pero no había manera... Así que he decidido por abandonar el libro, hay muchas novelas en mi lista de espera para pararme en esta. Quizás fueron por los personajes, la protagonista me cae bien ya que no sigue las normas sociales, pero la familia Carmen, sobre todo Andrew y Henry me repatean... Henry el típico inglés prepotente aborreciendo todo lo que no es inglés y Andrew se va de intelectual izquierdoso pero es un pijo niño de mamá; sé que la autora ha hecho estos personajes así para criticar esta sociedad, pero quizás en estos momentos de mi vida no tengo paciencia para leer sobre personajes así.
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Marinieves
 21 March 2021
Hay que reconocer que el libro es físicamente precioso. Una monería. Una edición cuidadísima, muy bien encuadernado, con un color del papel que acaricia los ojos y olor a libro de los de antes. Y no se si se lo debo a la editorial Hoja de Lata o a Bookish porque hasta traía entre sus páginas una ramita de flores secas.
Después de las dos frustrantes lecturas de principio de año, comencé a pensar que tal vez estaba poniendo pocas ganas en los libros y que, si seguía así, igual no me iba a gustar ninguno ya nunca jamás de los jamases; así que cogí éste con mente abierta y espíritu positivo, y no es que sea la novela del siglo (pasado, porque es de 1944 y la acción se desarrolla en 1938, cuando ya se huele la guerra), pero está entretenida. Un poquito infantil, me ha parecido al principio, pero fresca. Y la protagonista, de traca.
Clover (Cluny) Brown es una chica que probablemente ahora no habría tenido nada de especial, pero que en la época de la novela podría parecer un poco rara y tal vez demasiado fresca, como así le parece en el libro a su tío, el Sr. Porritt, el fontanero de Londres que acogió a su sobrina al quedar huérfana. le parecía que no encajaba, lo que para él podría significar que no se comportaba de la forma en que por su sexo, clase social y situación familiar y económica cabría esperar de una chica de su edad, de lo que para él supondría ser "normal", aunque a mí el que no me parece nada normal es precisamente él, un ser tan ordenado y cuadriculado, tan estirado y seco que no entiende a su sobrina ni sabe cómo tratarla.
El Sr. Porritt se siente obligado a decidir por ella y no parece querer responsabilizarse de las consecuencias de tenerla bajo su tutela, así escandalizado de que a ella se le ocurriera al Ritz a tomar el te y aprovechando que Cluny se pone en riesgo ante un cliente un poco viejo verde cuya casa acude a reparar una avería, y en lugar de ponerle a él las pilas, decide que lo mejor para que su sobrina acepte el status que según él le corresponde, aprenda a comportarse y se aleje de los peligros de Londres, es ponerla a servir en una casa bien, quitándosela así del medio.
A partir de la entrada de Cluny en el servicio de Friars Carmel, una especie de Downton Abby en chiquitín, nos paseamos por la campiña inglesa, siguiendo las correrías de la chica desde la mansión en la que trabaja a la de otro señor local que tiene un perro que la vuelve loca, porque ella no puede tener un perro y vamos conociendo a los habitantes y visitantes de Friars Carmel, estereotipos de los que la autora parece burlarse, desde la dueña, obsesionada por la jardinería, su marido un poco apático pero que ha sabido mantener la casa en funcionamiento y ahora teme que su hijo, más apático y menos dado a la vida campestre, no siga sus pasos pues le gusta más Londres que el campo y quiere enrolarse porque espera que pronto haya guerra. En la casa, además, vive un refugiado checo al que todo el mundo considera un escritor famoso perseguido por los nazis, aunque él mismo reconoce no serlo tanto.
Poco a poco vamos conociendo al personal de la casa y al vecindario, en especial al boticario con el que Cluny traba amistad que poco a poco, sin ella quererlo se va convirtiendo en una obligación y que vuelve a querer encasillar a la chica en un mundo que tampoco parece desear. Ella es más fresca y libre que todo lo rancio que la rodea.
El libro, en un tono lírico y aparentemente poco profundo, toca temas muy importantes como los roles sociales, de clase y de género, la sutil (o no tan sutil) represión que intenta que nadie se salga del lugar en el que ha nacido ni de su clase o situación, el nazismo, la tensión de la situación prebélica y la toma de partido, el afán de libertad, de escapar de las fronteras del mundo pequeño... Y un final inesperado que deja abierta la vida futura de Cluny Brown, que podrá ser buena o mal, según la queramos imaginar pero la que ella elija vivir, no la que le impongan.
El libro me ha gustado mucho. Muy original.

Por cierto, que Ernst Lubitsch llevó el libro al cine dos años después de su publicación, con Jennifer Jones y Charles Boyer como protagonistas. La película tenía el mismo nombre que la novela, pero en castellano ya ponían la pulla al titularla "El pecado de Cluny Brown", porque además la historia cambia un poquito, y el párrafo estrella de la película ni siquiera aparece en el libro, aunque bien pudiera resumir su espíritu. Es el siguiente:
“Nadie puede decirte cuál es tu lugar. ¿Cuál es mi lugar? ¿Cuál es el lugar de cualquiera? Te voy a decir cuál es. Donde seas feliz, ese es tu lugar. Y la felicidad es un asunto puramente de ajuste personal a tu entorno. Tú eres el único juez. En Hyde Park, por ejemplo, a algunas personas les gusta darles nueces a las ardillas. Pero si te hace feliz darle ardillas a las nueces, ¿quién soy yo para decir, «nueces a las ardillas»?”
Enlace: https://marinieves.blogspot...
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Noni
 25 August 2022
De 1946 es la versión cinematográfica de Lubitsch, El pecado de Cluny Brown. Que el libro sea aún mejor que la película es mérito de su autora, Margery Sharp, que una vez más (es el segundo libro que me leo de ella) me deja sin palabras...bueno, en realidad no: ingeniosa, inteligente, chispeante, divertida, cómica (¿debería incorporar todos los sinónimos de la RAE?), en definitiva, muy entretenida.
Sharp crea una comedia en la que parece que Cluny Brown va a ser la protagonista, pero eso está muy lejos de la verdad. Cada uno de los personajes de esta novela es para echarle de comer aparte, no tienen desperdicio. El bueno del señor Wilson, el vividor Belinsky, la encantadora Betty Cream, el enamorado y angustiado Andrew Carmel... por no mencionar a la adorable Lady Carmel, su despistado y conservador marido Henry, el tío Arnold, la señora Maile, Hilda, Cynthia... Un camarote de los Hermanos Marx, pero con mucho más glamour. Mucho más, ya lo creo, porque Sharp no escatima recursos para describir la encantadora mansión, la eclosión de la primavera en los jardines, o los vestidos de gala en los bailes. Tampoco se amilana en la crítica de una sociedad británica tan clasista que hasta el personal de servicio tiene reparos por el origen humilde de la nueva doncella. Queda muy claro que ser fontanero no es lo mismo que ser boticario, y esto no es comparable a trabajar en el servicio de una gran mansión, por muy de "izquierdas" que sea el señorito Andrew.
El tío Arnold está convencido de que la fontanería no es oficio para una muchacha como Cluny Brown. por eso decide enviarla como doncella a Friars Carmel en Devonshire, mansión campestre del matrimonio Carmel. al mismo tiempo el hijo del matrimonio, Andrew, ha decidido hacerse cargo de un escritor polaco exiliado, Adam Belinsky, al que ofrece refugio en la misma casa durante el tiempo que sea menester. Los padres, que son unos benditos, acceden sin el más mínimo resquemor, lo que no saben, ingenuos, es que tal decisión convertirá su plácida vida en el campo en una comedia de enredo, tan divertida como tormentosa. Congregar a personajes tan pintorescos en la misma casa no puede dejar impune la más elemental regla de convivencia. de ahí que los diálogos sean ágiles, ácidos, muy ocurrentes, repletos de sarcasmo. Una lectura encantadora, entretenida, curiosa y divertida.
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gemysuslecturas
 15 December 2023
Arnold Porrit ya no sabe qué hacer con su extravagante sobrina Cluny ya que parece que ella no sabe cuál es su lugar en la sociedad, así que decide mandarla a servir a una mansión inglesa de postín confiando en que la familia Carmel pueda enderezar a la joven.

Una novela con tintes de comedia con clara crítica a las buenas costumbres y protocolos sociales de inicios del siglo XX.

Una obra ingeniosa y divertida ,perfecta para leer entre lecturas más pesadas, un libro que tenía muy pendiente y compré, sí, así soy, por su portada😅

Escrita con ironía, de manera ágil y sencilla con diálogos dinámicos y ocurrentes hace que la lectura fluya y entretenga sacándote una sonrisa con las disparatadas situaciones,sus pintorescos personajes y con un final totalmente inesperado pero muy acertado.

Aunque Cluny parte como personaje principal ,la realidad es que todos tienen su relevancia,cada uno con esencia propia, peculiares y excéntricos con un punto ácido y desconcertante.
Personajes en lucha entre el deber y el deseo,entre las ilusiones y las normas regidas por una época clasista y encorsetada y aunque me hubiese gustado que se centrará más en Cluny y menos en otros personajes,es un mal menor.

La protagonista es una huérfana que vive con su tío,valiente y con espíritu libre que lo único que quiere es que le pasen cosas y encontrar ese lugar que le pertenece aunque haya que romper kas reglas establecidas de la Inglaterra de 1938, encontrar y descubrir personas con su mismo toque de locura verán el mundo de otra manera.

La ambientación es muy buena,te traslada a esa mansión de la campiña inglesa de entreguerras con la familia carmel y el servicio de frías carmel que se convierten en el centro de la historia.

Lo mejor de la novela? el mensaje que deja, ser uno mismo y decidir tu propio destino pese a las trabas de la sociedad.

Como dato sabed que cuenta con adaptación cinematográfica por si os gusta el cine clásico británico
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Citas y frases (5) Añadir cita
NoniNoni25 August 2022
Ojos bonitos, buen cutis - aunque ni remotamente "adorable" -, alta - y la altura se estaba poniendo de moda otra vez -, pero de complexión desgarbada o, al menos, esa era la impresión que daba así vestida. Una ropa adecuada la ayudaría mucho, si pudiera permitirse algo original sin caer en lo folclórico. La señorita Cream valoró estas señales contradictorias, las descartó y llegó al acertado veredicto de que no había ningún catálogo de atributos capaz de explicar la cualidad más extraña y sobresaliente de Cluny Brown: tenía personalidad.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield03 April 2021
El lujo debería ser el descanso después del trabajo, el derroche después de la abstinencia, uno no debería acostumbrarse a ello.,
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thia_thia_03 March 2021
Al menos le estaba ocurriendo algo, y eso era lo único que Cluny Brown había deseado de manera constante toda su vida. No verse ignorada por el destino, incluso al precio de recibir algún garrotazo; no esconderse, ni siquiera de la tormenta; no llevar una vida tranquila, en suma, sino plena.
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IstharIsthar02 January 2021
...esta era la única cosa en su vida que Cluny deseaba insistentemente. Todo menos ser ignorada por el destino, aun al precio de recibir un garrotazo. Todo menos el sentirse como el pájaro en la jaula, aunque fuese para protegerse de la tormenta. En pocas palabras; nada de paz, sino torrentes de sensaciones
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sinoloveo_nololeosinoloveo_nololeo03 February 2023
Cíñete a tu clase y no te equivocarás.
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