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Ángel-Luis Pujante (Traductor)
ISBN : 846703338X
Editorial: Austral (06/05/2010)

Calificación promedio : 4.18/5 (sobre 72 calificaciones)
Resumen:
HAMLET, la obra más conocida de Shakespeare, es en realidad una pieza llena de lagunas e indefiniciones. Una obra enigmática y misteriosa, en la que cada personaje es un artista de la simulación. El propio Hamlet es un ser en continua transformación. En él caben la ceremoniosidad, la cortesía y la reflexión, junto a la pasión, la burla, el enigma o la posibilidad de la locura. En el castillo de Elsenor, en un ambiente que emana corrupción y desconfianza, claustrofób... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (12) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 23 septiembre 2018
Hamlet es probablemente la obra más representada, versionada y estudiada de la literatura universal. Por lo tanto apenas podremos aportar nada nuevo de ella; no importa, merece la pena leerla, releerla e interpretar algo diferente, porque siempre descubriremos en esta tragedia particularidades que nos sorprendan. Nada voy a comentar de las fuentes de la obra, ni de las influencias que, desde 1602, han ido ejerciendo en múltiples autores (Allan Poe, Becket, García Lorca, se me vienen a la mente). Nada comentaré del papel de Ofelia, víctima callada del destino. Si alguno de vosotros quiere abordar los temas, estaré encantada de abrir otra página.
Como obra clásica, ostenta por título el nombre de su protagonista; esto hace que quien esté poco familiarizado confunda, a veces, cuándo se habla de la obra y cuándo del protagonista. Por eso es conveniente su lectura.
La obra de teatro es la tragedia del príncipe Hamlet (hijo del rey de Dinamarca, Hamlet, y de la reina Gertrud), universitario que debe regresar a su hogar porque su padre ha muerto y su madre se ha casado con su cuñado Claudio. Una vez allí intuye que los asuntos familiares no marchan según debieran
“Muerto hace sólo dos meses –no, ni siquiera dos– Amaba a mi madre. Tanto, que no habría dejado al viento rozar sus mejillas […] ¡Dios! Una bestia privada de razón habría llevado luto más tiempo…”
Intuye que los asuntos sociales y políticos llevados por su tío, el rey Claudio, pueden ser reprochados
“… que esta costumbre, más decoroso es quebrantarla que observarla. Estas orgías licenciosas son causa de crítica y deshonra desde oriente a occidente”
El comportamiento del nuevo rey le hace dudar de su honradez (de ahí que aparezca el espectro del rey Hamlet para asegurar a su hijo que fue asesinado y pedir su venganza). Y como también duda de la realidad de la aparición, decide fingirse loco para actuar y hablar con total libertad hasta descubrir la verdad. Por eso le pide a su íntimo amigo Horacio que no lo delate
“… jurad que nunca, y el cielo os asista, por muy extraña que os parezca mi conducta (y quizá en lo sucesivo considere oportuno vestirme de lunática actitud) […] afirmaréis saber de mí.”
Efectivamente, como “loco” puede burlarse de Polonio, padre de Ofelia y Laertes, o del propio rey (en su afán de medrar), recriminar a su madre y descubrir las intenciones de sus amigos Guildenstern y Rosencrantz: “De donde se deduce que nuestros mendigos no son sino cuerpos, y nuestros monarcas y héroes, sombras de mendigos.”
Pero sus dudas van en aumento, por eso decide que una compañía de cómicos represente el asesinato
“Arriba cerebro mío! [...] He oído que quienes son culpables, ante una representación de la escena, hasta el punto han llegado a proclamar sus delitos”
Y efectivamente, el rey suspende la representación; la reina quiere hablar con su hijo para que pida perdón; Polonio se ofrece a escuchar oculto para informar a Claudio, y Hamlet lo mata creyendo que era el monarca
“¡Adiós, pobre idiota, miserable, temerario, adiós! Os tomé por alguien de más rango”
Inmediatamente Claudio decide enviar a Hamlet a Inglaterra con una carta en la que ordena su asesinato en cuanto llegue. El príncipe, temiendo una venganza, abre la carta y cambia su nombre por el de sus amigos, cómplices del rey. El barco es atacado por unos piratas y Hamlet, ayudado por ellos, vuelve a Dinamarca. Mientras tanto, Ofelia, abrumada por la situación se ahoga en el río, por lo que Laertes acude a los entierros de su padre y hermana. El monarca aprovecha la circunstancia para eliminar a su hijastro y le prepara un duelo con Laertes, quien llevará la espada untada en veneno. Esto desencadenará la muerte de los reyes, de Laertes y del propio Hamlet.
Uno de los temas de la obra es la ambición de poder y sus consecuencias: corrupción moral y política, venganza, dolor, desvirtuación de la amistad y del amor… Sin embargo el protagonista Hamlet es el prototipo del hombre renacentista: noble, conocedor del ser humano, profundo humanista y diestro en armas y letras. A Hamlet le disgusta tremendamente la simpleza, el querer aparentar, la falta de expresión, la adulación gratuita. En las ironías que usa ante los que se comportan de esa manera, es donde reside mayormente su “locura”. Hamlet no está loco, y lo dice en alguna ocasión
“Yo sólo estoy loco con el nor-noroeste, pero si sopla del sur distingo muy bien entre un halcón y una garza.”
pero no lo creen (o no quieren creerlo), porque no entienden los sarcasmos dirigidos a quienes se pretenden cultos, importantes, nobles o amigos.
Hamlet es un mito porque pasarán otros cuatrocientos años y el Hombre volverá a sentirse identificado con él. El mito de Hamlet representa la duda ante situaciones en las que tenemos que elegir entre lo que nos dicta la Razón o la Pasión, entre lo que es realidad o sueño, ficción. Hamlet es el mito del hombre indeciso, melancólico; su angustia (que deriva de la duda) es su verdadera tragedia porque lo lleva a un pesimismo constante fruto de su desconfianza en el ser humano.
En este sentido, Hamlet es también prototipo del hombre barroco. Sin embargo en la Escena I del Acto V, cuando Hamlet habla con el sepulturero que prepara la tumba de Ofelia, comenta al ver la calavera del bufón Yorick:
“¿Dónde están tus chanzas? ¿Dónde las piruetas y tonadillas? ¿Dónde las salidas de tono que hacían desternillarse de risa a todos los comensales?”
que nos recuerda el ubi sunt? medieval.
Y en la templanza ante el ataque de Laertes
“Os lo ruego, apartad vuestras manos de mi garganta. Pues aunque no soy irascible ni violento, hay en mí algo de peligroso que vuestra prudencia debe temer,”
reconocemos al hombre moderno, razonador. Hamlet es pues, atemporal. de hecho aunque sus circunstancias sean las cronoespaciales de finales del XVI, podemos trasladarlas a nuestra época sin ningún problema.
El príncipe Hamlet es universal porque siempre habrá un álter ego del espectador, un Horacio que cumpla sus deseos
“…y vive, vive, respirando la amargura del mundo alrededor para que puedas contar mi historia.”

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joes093
 11 julio 2018
Hamlet es otro clásico de William Shakespeare debido a los temas que abarca y la manera en que se desarrolla su historia con diálogos sumergidos en sabiduría tomando como punto de partida al príncipe de Dinamarca (con algunos ligeros cambios para su versión en el teatro).
Lo que más se destaca de Hamlet es cómo es comienza a cuestionar la vida a partir de las tragedias que le rodean y está dispuesto a resolver hasta el punto en que se le cuestiona si está lucido o no.

A su vez, si uno está más acostumbrado a las obras o poesías de Shakespeare, se puede apreciar en que cada monologo o soliloquio, el autor introdujo una parte de su ser o de sus pensamientos. Esa clase de reflexiones apasionantes que nos hacen estremecer porque nos hacen cuestionar la vida misma.
"Ser o no ser; he aquí el problema. ¿Cómo se comportará el alma de un hombre de temple?... ¿Soportará con resignación los rudos golpes del destino, o luchará a brazo partido con el diluvio de las desgracias y, haciéndoles frente, acabará con ellas? Morir...,dormir..., ¡Dormir en paz! Sí, dormir..., ¡y soñar también! Esto nos libraría de todos los males. Pero aquí está la mayor de las dificultades de la cuestión..., porque, ¿sabemos, acaso, qué nos ocurrirá en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado de esta pesada carga que es la vida? Aquí es preciso detenerse, de aquí parte esta larga reflexión que hace duradera la vida de los desgraciados. Si no fuera así, ¿quién quisiera cargar con la pesada carga de los ultrajes del tiempo, las injurias de los opresores, el desprecio de los orgulloso, las congojas del amor desairado, la lentitud de la justicia, la opresión de los poderosos, las vejaciones que el sufrido mérito recibe del hombre, si todo eso se puede evitar y poner fin con la punta de un puñal afilado? ¿Quién podría resignarse a llevar gimiendo la tan pesada carga de una vida de sufrimientos y dolores, si no hubiera el temor de algo peor después de la muerte..., ese ignota mundo de más allá del cual no hay viajero que vuelva? ¿No es, tal vez, este temor el que aniquila nuestra voluntad y nos obliga a soportar todos los males que nos afligen, antes de arrojarnos en el camino de otros cuyos linderos y fines desconocemos? Y de este modo, bajo el peso del temor, nuestra conciencia nos hace cobardes y débiles para todo lo que se nos alcanza; así, el aspecto formativo de nuestras resoluciones se desluce, se archiva, y encubiertos por la enfermiza palidez de la inquietud, las más grandes e importantes empresas se extravían en el curso de su camino hasta olvidar los fines de sus propósitos".
Esta clase de reflexiones apasionantes están vigentes hoy en día, muy a pesar de que tienen como contraste costumbres y/o situaciones de aquel entonces. Lo cual, enriquece más la obra porque podemos tener un pequeño vistazo de las creencias de ese tiempo.
Tal es el caso de esta conocida frase:
«Tú puedes dudar de todo:
Duda que haya fuego en las estrellas,
duda que el sol se mueva en cierto modo,
duda de la verdad y de sus huellas
y que la mentira pueda ser mejor;
pero nunca dudes de mi amor. »

Hamlet se expresa de este modo hacia su amada porque todavía se ponía en duda si el sol giraba al rededor de la tierra.
Finalmente, he de decir que nuevamente Shakespeare me dejó cautivada por sus reflexiones sobre la vida y la muerte, el amor y otros temas que abarca en Hamlet. Sin duda alguna, es una obra que no puede perderse ningún lector.
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meta_anfetaletra
 27 junio 2020
Hamlet de William Shakespeare es uno de mis clásicos favoritos. Tragedia representada por primera vez en 1609, si bien fue publicada en 1603.
La tragedia, dividida en cinco actos y que se sucede en Dinamarca, nos cuenta la historia del protagonista del mismo nombre que la obra Hamlet, cuyo padre ha sido asesinado. Y mientras la esposa del fallecido rey contrae matrimonio rápidamente con el hermano del mismo, el fantasma de este se le aparece a Hamlet pidiendo venganza.
Aparte de poseer algunos de los monólogos y soliloquios más conocidos del mundo, Shakespeare rompe el estilo típico de tragedia impuesto hasta el momento, y en vez de basarse en los acontecimientos y el desarrollo de los mismo se centra en personajes concretos, en sus problemas morales y las resoluciones de estos. Si bien, al igual que en la mayoría de todas las obras de este autor, encarna en cada personaje una virtud o defecto moral.
De todas las obras de Shakespeare y junto con Romeo y Julieta, es de las mejores obras de la producción literaria del autor. Por lo que no puedo hacer más que recomendarlo.
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Yani
 02 septiembre 2018
Empecé a leerlo con muchas expectativas y no me defraudó. Hamlet tiene una trama interesante, personajes icónicos y frases famosísimas que uno lleva incorporadas en la memoria, independientemente de la lectura o no lectura de la obra.
El argumento en sí mismo podría ser un spoiler, así que si no quieren enterarse de qué se trata, no lean el siguiente párrafo.
Hamlet ve con malos ojos que su madre, la Reina, se haya casado con su cuñado poco tiempo después de la muerte del Rey, cuyo fantasma, dicho sea de paso, deambula por el castillo. El fantasma no está allí para asustar a nadie: quiere pedirle a su propio hijo que vengue su asesinato. Si Hamlet ya tenía motivos para estar triste y enojado a la vez, imaginen cuánto tarda en aceptar la tarea después de enterarse de esto. Medio segundo.
La ejecución y resolución de la venganza no es inmediata, sino que lleva su tiempo. Hamlet espera la ocasión perfecta para derramar sangre, pero esto también lo va degradando de a poco. Tal vez él no sea mi personaje favorito de Shakespeare (de las obras que sí leí, vale aclarar), pero tiene ciertos destellos que me encantaron porque lo definen. Hamlet produce empatía en muy pocos momentos y es prácticamente imposible identificarse con él. Y, sin embargo, no pude ignorar sus desvaríos y esa volubilidad que permite que la obra pase de una situación muy seria a una muy absurda (como en la última escena del primer acto, por ejemplo).
Así que Hamlet, con sus personajes impulsivos y sedientos de venganza y con aquellos que representan la cordura, es otra de las tragedias que muestran las consecuencias de las decisiones más oscuras.
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Edd62
 29 marzo 2020
Oh Yorick....Ser o no ser , esa es la cuestión...Lo demás es silencio
No requeriría más explicación, simplemente una obra perfecta,
Shakespeare sube al escenario todas las pasiones, vicios , defectos del alma humana
Colocando muy por encima de todos a la ambición, desmesurada, desbocada que arrastra las vidas de quien la padece, pero acaba con la de aquel que se interpone,
El único resquicio de cordura y virtud, debe ser pasado por el tamiz de la locura,
Y reiterando.....”todo lo demás es silencio “
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Citas y frases (19) Ver más Añadir cita
joes093joes09311 julio 2018
Ser o no ser; he aquí el problema. ¿Cómo se comportará el alma de un hombre de temple?... ¿Soportará con resignación los rudos golpes del destino, o luchará a brazo partido con el diluvio de las desgracias y, haciéndoles frente, acabará con ellas? Morir...,dormir..., ¡Dormir en paz! Sí, dormir..., ¡y soñar también! Esto nos libraría de todos los males. Pero aquí está la mayor de las dificultades de la cuestión..., porque, ¿sabemos, acaso, qué nos ocurrirá en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado de esta pesada carga que es la vida? Aquí es preciso detenerse, de aquí parte esta larga reflexión que hace duradera la vida de los desgraciados. Si no fuera así, ¿quién quisiera cargar con la pesada carga de los ultrajes del tiempo, las injurias de los opresores, el desprecio de los orgulloso, las congojas del amor desairado, la lentitud de la justicia, la opresión de los poderosos, las vejaciones que el sufrido mérito recibe del hombre, si todo eso se puede evitar y poner fin con la punta de un puñal afilado? ¿Quién podría resignarse a llevar gimiendo la tan pesada carga de una vida de sufrimientos y dolores, si no hubiera el temor de algo peor después de la muerte..., ese ignota mundo de más allá del cual no hay viajero que vuelva? ¿No es, tal vez, este temor el que aniquila nuestra voluntad y nos obliga a soportar todos los males que nos afligen, antes de arrojarnos en el camino de otros cuyos linderos y fines desconocemos? Y de este modo, bajo el peso del temor, nuestra conciencia nos hace cobardes y débiles para todo lo que se nos alcanza; así, el aspecto formativo de nuestras resoluciones se desluce, se archiva, y encubiertos por la enfermiza palidez de la inquietud, las más grandes e importantes empresas se extravían en el curso de su camino hasta olvidar los fines de sus propósitos.
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luawrtluawrt17 agosto 2018
[...] Cualquier exageración es contraria al arte de actuar, cuyo fin ha sido y es poner un espejo ante el mundo; mostrarle a la virtud su propia cara, al vicio su imagen propia y a cada época y generación su cuerpo y molde [...]
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dededede03 agosto 2017
Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
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MegRavenMegRaven17 octubre 2018
Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti.
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joes093joes09311 julio 2018
«Tú puedes dudar de todo:
Duda que haya fuego en las estrellas,
duda que el sol se mueva en cierto modo,
duda de la verdad y de sus huellas
y que la mentira pueda ser mejor;
pero nunca dudes de mi amor. »
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Ahora que nos quedamos en casa, se nos ocurrió dedicar una emisión a las tragedias de Shakespeare. Usted conoce la trama de algunas de elllas seguramente. Los únicos límites de la obra de William Shakespeare fueron los límites físicos del teatro.
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