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Crítica de Bibliotecariarecomienda


Bibliotecariarecomienda
04 noviembre 2018
Para ser sinceras lo que más me llamó la atención (aparte de su portada que me encanta) es el parecido razonable de la sinopsis con la obra de otra autora española muy conocida, estoy hablando de Megan Maxwell y su Pídeme lo que quieras pero nada que ver, pueden tener en común un protagonista rubio, alto, al que llaman Iceman por su carácter autoritario, arrogante y frío pero nada más. Si esperáis encontrar algo remotamente parecido olvidaros. Con respecto a esto creo que la sinopsis no ha estado muy acertada, primero por eso, porque se parece demasiado y puede infundir a error, alguien puede pensar que es un libro similar o parecido y descartar su lectura o el caso contrario, que piensen que se van a encontrar algo en la misma línea y acabar decepcionados, no sé, es mi opinión personal, en el blog de la editorial leí la sinopsis que hicieron cuando se anunció el premio y me parece mucho más acertada y apegada a lo que vamos a encontrar en el libro, no sé por qué decidieron cambiarla.

Ana comienza a trabajar como externa en una de las farmacéuticas más importantes de Barcelona. Allí trabajará codo con codo con Eric Grau, jefe de Ventas y Finanzas y uno de los accionistas mayoritarios de la empresa. Su llegada a la empresa es el sueño de Ana, bonitos despachos bien iluminados, empleados que parecen salidos de una pasarela de moda... pero pronto Ana se dará el batacazo con la realidad cuando vea que los externos son empleados de tercera y no son tratados igual que los internos. Los externos trabajan en la última planta del sótano, mal iluminados y en condiciones que dejan mucho que desear si las comparamos con el resto de empleados. Las relaciones con los compañeros tampoco son mucho mejores pues la diferencia de trato entre internos y externos se hace visible en cada momento, incluso con comentarios hirientes y despreciativos.

El comienzo no será lo que Ana esperaba, pues una vez allí encontrará que su trabajo de ensueño no es tal, que le plantea ciertos conflictos morales y que su jefe es un hombre autoritario y frío que la atrae de manera peligrosa.

El primer día de trabajo Ana no conocerá a su jefe, así que buscará información en internet para saber algo más de él y se flechará casi de inmediato del dios vikingo que tiene ante su pantalla, por lo que cuando lo conozca en persona ya estará medio encaprichadita de él... aunque ese encaprichamiento no evitará que Ana, que no tiene filtro, le suelte alguna que otra cuando la ocasión se tercie. Así que ambos personajes están en un continuo tira y afloja durante toda la historia.

Lo primero que quiero decir es que no sé muy bien lo que esperaba con este libro, las buenas opiniones y mejores puntuaciones de las redes fueron lo que me animaron a leerlo, si a todo el mundo le gusta es que tiene que tener algo diferente, pero no ha sido así para mí, la historia y los personajes me han parecido algo cliché, estereotipados, tenía la sensación que ya había leído algo como eso anteriormente, incluyendo una escena muy similar a otra de un conocido libro. Quizá por eso me he decepcionado un poco o quizás es que al ser el primero de la bilogía es todo muy introductorio esperando a ser desarrollado en la siguiente entrega, no sé. La historia al comienzo se hace bastante lenta mientras la autora nos pone en situación y nos enseña los engranajes y tejemanejes del mundo farmacéutico, cosa que en ocasiones me ha aburrido un poco.

A pesar del flechazo inicial de la protagonista la historia entre la pareja se desarrolla de manera lenta, vamos lentísima, que para ver un primer beso habrá que esperar hasta bien adentrada la trama por lo que veremos aumentar la tensión sexual entre ambos página a página y será patente cuanto se gustan pero cuando dan un paso adelante, luego darán dos atrás en cada acercamiento.

Hay cosas en ambos personajes que no me han gustado demasiado.

Ana es una mujer muy contradictoria, en un principio se nos presenta como una chica fuerte, con altos valores éticos y morales, pero cuando toca demostrarlos se achanta, tanto en el trabajo como en lo personal. Es una chica que le pone límites y marca un alto a Eric cuando se pone mandón, controlador y posesivo, pero termina agachando la cabeza y haciendo lo que él quiere... así que no veo coherencia entre lo que dice y lo que hace.

Un ejemplo:



Ainss, Anita que no solo hay que tener carácter, hay que demostrarlo...

Al estar narrado por Ana a Eric no lo conocemos mucho, sabemos que aparenta ser un hombre autoritario y controlador, con fama de mujeriego que está acostumbrado a ser obedecido, al que todo el mundo teme y nunca nadie le lleva la contraria y habituado a que todo el mundo se pliegue a sus deseos, por lo que la rebelde y contestona Ana, lo sacará más de una vez de sus casillas. Eric en ocasiones me ha parecido bastante infantil, al igual que un niño que está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere y que monta una pataleta cuando se le niega lo que desea.

Todo en la historia nos lleva a eso, a conocer a Eric, a saber por qué es cómo es y si de verdad es cómo aparenta. En los últimos capítulos de la historia se nos mostrara otro Eric, uno más tierno, más dulce y romántico, ¿cuál será el verdadero?

Me ha gustado mucho la crítica social que la autora hace de las farmacéuticas, las relaciones laborales y el clasismo dentro de la empresa.

Si eres amante de las novelas eróticas debo decirte que esta novela te va a decepcionar en cuanto a esa parte, las escenas de cama tardan en llegar y cuando llegan son sutiles y delicadas, casi sin descripciones, nada explicitas y se acaban en un tris-tras, así pues sí, Maldito síndrome de Estocolmo no es un libro erótico así que si lo compráis esperando encontrar este tipo de contenido os va a defraudar, en cambio si lo que os gusta es el romance sin más este puede ser vuestro libro.

El libro tiene trescientas ochenta y seis páginas divididas en cincuenta y cuatro capítulos cortos. La narración corre a cargo de Ana en primera persona. El ritmo de la narración es bastante fluido y, a pesar de que algunas cosas al inicio se me han hecho algo pesadas, al llegar a la mitad te engancha y ya no puedes parar de leer, lo he leído un par de días. Tiene momentos bastante divertidos, no quiero decir que sea una comedia pero en un par de ocasiones sí que me ha sacado una sonrisa. Obviamente el final es impactante y totalmente abierto a la espera del lo que ocurrirá en el desenlace. Me gustaría que la autora le diera voz a Eric en la segunda parte, creo que ya hemos conocido a Ana y que Eric tiene mucho que decir todavía, así que una historia a dos voces sería estupenda.

También quería aprovechar y felicitar a la escritora por el premio. Se nota que se mueve en el mundo de las letras, creo que este libro es su primera publicación y debo decir que me ha parecido muy bien escrito y trabajado, yo no sé mucho del mundo farmacéutico y de los negocios, pero se nota que la autora se ha currado la investigación y la documentación. Enhorabuena Carmen.

Maldito síndrome de Estocolmo es una historia romántica de personajes fuertes y testarudos que nos atraparan en su duelo de voluntades, con un final trepidante que te deja queriendo y necesitando más, lo malo... que toca esperar a la primavera para poder conocer el desenlace de esta historia.


Enlace: https://bibliotecariarecomie..
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