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ISBN : 8417847596
Editorial: Editorial Alrevés (26/10/2020)

Calificación promedio : 4.25/5 (sobre 12 calificaciones)
Resumen:
En las Navidades del año 1968, el cuerpo de la joven Rebeca Sanromán fue hallado en una laguna helada en las inmediaciones de un pequeño pueblo de montaña al norte de Burgos, sin que se hallara nunca al responsable de su asesinato.
Diez años después, dos reporteros de un diario provincial viajan hasta el lugar para escribir un artículo sobre el crimen: Miguel, un periodista de raza, formado en los años más oscuros del franquismo, y Esmeralda, una joven ideali... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (12) Ver más Añadir una crítica
GemaMG
 16 diciembre 2020
Luis Roso es uno de esos autores que tenía pendientes desde hace años, pero cuyas historias habían ido quedando relegadas por otras lecturas. Por eso, cuando en #SoyYincanera se propuso la lectura conjunta de su última novela no pude, ni quise resistirme y la verdad es que ha sido un verdadero acierto.
Durante la nevada es una novela negra que se sitúa, además, en una de mis épocas históricas favoritas, la transición española. El autor ha llevado a cabo, sin duda, un gran trabajo de documentación que se filtra a través de las páginas, sin dogmatismos y, lo más importante, sin que Luis se empeñe en darnos una lección de historia, sin que se empeñe en demostrarnos todo lo que sabe de una época convulsa de nuestra historia. Una etapa determinada por el ambiente político que el autor nos muestra, pero en la que desliza además el cine, la televisión, la literatura y la prensa, para situarnos en un contexto definido por un cambio político, pero también, o tal vez debido a esto, por el inicio de los cambios sociales que esta nueva etapa suponía.
La novela está llena de personajes potentes y perfectamente definidos.
La pareja protagonista, Miguel y Esmeralda, se encuentra fuera de los cánones habituales. Tienen edades distintas, pasados distintos y vivencias distintas, pero tienen en común un rasgo más que importante: su profesión y su incansable búsqueda de la verdad y diría, más aún, de la justicia, tenga esta búsqueda las consecuencias que tenga.
Dentro del elenco de secundarios que les acompañan en esta aventura, debo comenzar hablando de Beatriz, una mujer independiente adelantada a su época, una compañera para Miguel, más que una “mujer” de la época acostumbrada a vivir para y en pos de su marido.
Los cuerpos de seguridad, tanto la Policía Nacional, personificada en el Inspector Velasco, como la guardia civil, en los personajes del Teniente Zaballos y el Teniente Coronel José Cerdá, a los que la pareja protagonista se encuentra a veces de frente y a veces en contra, unos cuerpos que arrastran, tanto en el ámbito urbano, como en el ámbito rural reminiscencias del régimen anterior provocando más de un problema en la investigación y en la propia vida de los protagonistas.
Las fuerzas vivas de los pueblos del interior de la península, en este caso Sancho Guijarro, el alcalde de Zarza de Loberos, que lo fueron perpetuándose a sí mismos por años y años debido, obviamente, no a la elección de sus vecinos, sino al “enchufismo”, a ese estar en el bando correcto que les imprimía de una capa de seguridad para mantenerse en la “cumbre” y que sus vecinos aceptaban más por miedo que por cualquier otra razón. Y que vieron tambalearse esa seguridad con el nuevo régimen que se avecinaba.
Los descendientes de estas fuerzas vivas, como nuestro Leandro Guijarro, que se acomodaron a vivir en el poder y que a base de dinero e influencias construyeron sus imperios, aún en los contextos más peligrosos.
Rebeca Sanromán, un personaje que, a pesar de no estar presente “físicamente” en la trama, es el punto común alrededor del cual se estructura toda la historia, convirtiéndose en el elemento principal que permite al autor realizar un análisis de las relaciones familiares y vecinales y una crítica explícita a la posición de la mujer en la década de los años 70 del siglo pasado, esa posición en la que la etiqueta que te colocaban era la que te determinaba y en la que, poner etiquetas, era para los otros el deporte nacional. Por desgracia, esa mala costumbre de etiquetar a las mujeres, aún sin prueba alguna, no ha quedado relegada al pasado como el régimen anterior, sino que, para nuestra desgracia sigue muy viva en nuestra sociedad.
Junto a estos personajes, se alza, como un personaje más el terrorismo de ETA, especialmente virulento en esta época. Sus acciones y las consecuencias que tuvieron para quienes las sufrieron en sus carnes, para quienes tuvieron que vivir bajo su amenaza durante toda su vida.
Y si los personajes son potentes, no me lo han parecido menos los paisajes en los que el autor desarrolla la trama. Paisajes descritos de forma certera, que transmiten, no solo la imagen de los mismos, sino las sensaciones que en ellos se viven, sobre todo cuando se refiere a Las Sabinas, esa pedanía en la que te ves inmerso en la soledad, el aislamiento, el frio y un punto cercano a la locura que se intuye en quienes poblaron y pueblan esas tierras.
La llamada “España profunda” se retrata desde quienes la habitan y también desde aquellos que comenzaron a abandonarla ya en los 70 buscando un futuro urbanita que les alejara de la esclavitud del campo, que les proporcionara un futuro más cómodo y mejor remunerado. Una generación que inicio los pasos de lo que hoy llamamos la España vaciada, pues buscando su propio futuro, legítimamente, no digo lo contrario, acabaron con el propio futuro de esos pueblos. Esta España profunda, con su propia idiosincrasia, con las enrevesadas relaciones de sus habitantes, con los secretos y verdades que cada uno de ellos conoce y calla, se erige, durante la novela en otro protagonista más, para mí, el más importante de todos ellos. Y si borda la descripción de la España rural no lo hace menos en el retrato de la vida en las ciudades de provincias, ciudades en las que pesa tanto lo que los demás piensen de nosotros que acaba determinando nuestra propia forma de vida. Frente a la libertad que supone la vida en Madrid, esa capital que muchos, en aquella época y en esta, identificaban con la tierra de la libertad, un territorio de excarcelación de los estereotipos que se cargan como losas en el lugar en que a cada uno le toca nacer. Madrid con sus bares, sus cines y teatros, sus luces y su vida… pero también con esa oscuridad de las calles donde de madrugada puede atacarte un malnacido…
La novela es, sin duda, la resolución de un asesinato que 10 años atrás quedó impune, pero es también una fotografía de la sociedad de finales de los 70, cuando el mundo conocido hasta ese momento en nuestro país comenzaba a desmoronarse, cuando el futuro era incierto, cuando cada cual debía reinventarse para encajar en la que se avecinaba, cuando los impunes pretendían seguir manteniéndose impunes y cuando los que habían estado escondidos o temerosos de expresar sus ideas comenzaban a ver resquicios de luz al final del oscuro túnel de represión y de censura. Y en esta ansia de libertad el periodismo, que tan bien retrata el autor, era un medio privilegiado y los periodistas de raza, como Miguel y Esmeralda eran la punta de lanza para abrir un nuevo camino. Y ambas partes, la trama negra y la trama histórica me han absorbido de la misma forma llevándome a considerar esta novela y a este autor como uno de mis grandes descubrimientos de este extrañísimo año que nos ha tocado vivir.
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Domiar
 16 diciembre 2020
Durante la nevada, Luis Roso.
Hola, buenas a todos y a todas.
¿Qué tal va el frío? ¿Ha nevado por allí?
En caso afirmativo os voy a contar qué podéis hacer durante la nevada...
Para empezar podéis haceros con el libro de Luis Roso, que está editado en tapa blanda (muy cómodo para leer) por la editorial Alrevés, que ya sabéis que en novela negra es un sello de calidad añadido. El libro tiene 389 páginas que se leen en un suspiro y al que al menos a mí, me han sabido a poco.
Os cuento un poco de qué va.
Lo primero que haremos, será retroceder unas cuántas décadas en el tiempo, concretamente hasta el año 1978, un año de cambios, sobre todo en lo político. Aunque para nuestro protagonista, Miguel, los cambios empezaron el año anterior, cuando tuvo que dejar su bien remunerado empleo de periodista en Madrid por un "intercambio de opiniones" con un miembro de la policía afecto al régimen. Los daños colaterales también alcanzan a Beatriz, su esposa, que también se ve obligada a dejar su empleo para seguir a su marido. Así es como ambos acaban en Burgos, delante de don Alfredo, director de El Burgalés, un periódico de provincias dónde Miguel tendrá que enterrar sus habilidades periodísticas. En este pequeño periódico también trabaja Esmeralda, una imponente y prometedora periodista y con una insultante juventud solo equiparable a su desparpajo y seguridad a la hora de conducirse por la vida. A ambos los manda don Alfredo a cubrir una noticia en apariencia insulsa, pensada para rellenar unas hojas del periódico mientras llega la tan cacareada Constitución. Se trata del aniversario de la muerte en extrañas circunstancias de Rebeca Sanromán, cuyo cuerpo fue hallado en las Navidades de 1968 en las cercanías de un pueblo muy pequeño, Zarza de Loberos.

Y como diría mi querida Mayra Gómez Kemp: "hasta aquí puedo leer".
Qué queréis que os cuente de la historia, pues que está muy bien escrita. Y está muy bien escrita porque sus tres ejes principales están fundamentados en unos sólidos cimientos: la ambientación histórica, los personajes y la trama.
La ambientación está muy cuidada, casi diría que ha sido mimada, y el resultado es que parece que te han soltado a finales de los años setenta en un pequeño pueblo de montaña, donde notaremos la convulsión social que se está viviendo, los tiempos de cambios que llaman a olvidar lo gris y antiguo y abrazar con entusiasmo unos y con muchas reticencias e incertidumbres otros la nueva Constitución que está al caer. El angustioso y viciado ambiente del pequeño pueblo de Zarza de Loberos, con su alcalde de siempre (que ahora tiene que preocuparse de lo que dice porque los vecinos tienen que votarle) y su mujer, que es más alcalde si cabe que su marido. Las habladurías de la gente, típicas pero también tópicas de los lugares pequeños (sobre la víctima hay toda clase de rumores). La miseria, la casi indigencia de algunos vecinos, el abandono de mayores enfermos a cargo de hijas que serán siempre cuidadoras a perpetuidad a cambio de unas míseras monedas con las que los demás familiares lavan sus conciencias de ciudad, la España vacía, la de los pueblos sin jóvenes que buscan el futuro en las ciudades y condenan a sus pueblos a una muerte doble, la del abandono y la del olvido...y así podríamos seguir hasta el infinito. El aburguesado ambiente de la ciudad de provincias, tranquila, apacible y sin prisas, donde el periódico publica sus noticias sin estridencias, no hay que molestar a la gente que cuenta y que hacen que pasen las cosas. Y el bullicioso ambiente de Madrid, lleno de revueltas y de protestas sindicales, de jóvenes deseosos de cambios, que además se ocultan en la invisibilidad de la gran ciudad. A no ser, claro, que llames la atención de quién no debes, de la policía, por ejemplo, que todavía sigue los usos y costumbres habituales, pero que ya empieza a contenerse, por lo que pueda pasar con los vientos de cambio que soplan para los españoles. En fin, que en ambientación, un diez.
Vamos ahora con los personajes, la historia se sostiene básicamente sobre los hombros de la pareja de periodistas, Miguel y Esmeralda. Pero a su alrededor hay toda una gama de secundarios de élite que los arropan y que hacen que todo el libro exude una pátina de realidad apabullante. Desde el ratonil y comedido don Alfredo, a la autosuficiente y atípica Beatriz, compañera y amiga, a los vecinos del pueblo (algunos para enmarcar), pasando por el padre aparentemente rígido y autoritario de Esmeralda, y a algún que otro nostálgico inspector de policía, ricos empresarios venidos a más que ahora manejan los hilos en las sombras aunque todo el mundo sepa lo que se esconde en la oscuridad pero nadie se atreva a hablar abiertamente sobre ello... Miguel, que bien podría ser cualquier periodista, de cualquier redacción de cualquier medio, de cualquier lugar, con sus luces y sus sombras, con sus cosas positivas y las negativas, con un pronto que a veces no ha podido dominar aunque haya tenido que pagar las consecuencias, y que además, él no se niega a pagarlas, y está dispuesto hacerlo cuando cree que tiene que hacerlo, porque hay cosas por las que ya uno no puede pasar. Claro que siempre puede hacerse cuando se cuenta con el apoyo y la comprensión de tu pareja de vida, la espectacular y en esta historia por explotar, Beatriz, con un carácter y una forma de ser que daría para protagonizar su propia trama y que aquí se ha quedado tal vez algo desdibujada. Y el otro gran puntal, Esmeralda, un torbellino de actividad, seguridad, decisión y ejemplo claro de que la juventud no tiene a veces nada que ver con tener las cosas claras en la vida. Con sus circunstancias personales por las cuales le da igual su vida laboral en el apacible "El Burgalés" y que también, por su forma de ser, se ve que es de ese tipo de personas que no se casa con nadie. Esa misma forma de ser, su desparpajo, su actitud vital y su facilidad para hablar con la gente hacen que sean imprescindible a la hora de obtener información.
Y el tercer puntal, la trama. No hay nada peor para una historia que el que las tramas, principales y secundarias, al final, no confluyan. Bien, aquí no vais a tener ese problema, es como si hubiera una serie de tramas concéntricas, ya que cada personaje tiene su propio círculo que a veces converge con el de los demás. Las vidas de nuestros protagonistas y sus relaciones y situaciones vitales es importante, y a veces, fundamental para la historia. A esto sumamos la trama principal, la de la investigación del asesinato de Rebeca, que en un principio creen que será un pequeño paseo por el campo, y que acabará dándoles muchos quebraderos de cabeza o incluso, costándoles mucho más. Cada pequeño personaje, cada vecino interrogado, irá aportando su pequeño granito de arena hasta configurar un misterio que irá descubriendo las diversas aristas de la vida de la víctima y que podrá salpicar a gente que ya se mueve en otras esferas. La situación social de la España que nos están narrando, es también un factor principal en la trama, ya que es el caldo de cultivo perfecto para las idas y venidas de todos los personajes que Luis Roso ha creado. Finalmente tenemos un punto añadido de metaliteratura, que le da ese toque final que remata una buena historia.
No hace falta que diga que el libro me ha gustado mucho, que lo recomiendo para deleitarnos con él durante esta Navidad, es una lectura ágil, que os tendrá absorbidos en su microcosmos y que cuando levantéis la cabeza de sus páginas os hará dudar de en qué década os encontráis. No lo dejéis pasar, es una buena historia.
DURANTE LA NEVADA, NUEVE Y MEDIO.
PD: Algunos seréis lo suficientemente afortunados como para poder leer este libro delante de una ventana, con una buena ventisca sobre un paisaje de montaña, mientras caen los copos y un buen fuego crepita en la chimenea. Me dais mucha envidia (o asco, aún no lo sé : )

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lourdesmateo88
 14 diciembre 2020

He tenido la suerte de leer Durante la nevada de Luis Roso gracias a Masa Crítica de Babelio y a la Editorial Alrevés. Fue una apuesta sobre seguro, ya que he leído sus dos primeras novelas y me gustaron mucho. En este caso no nos encontraremos con el inspector Trevejo (que tanto me gusta y que espero encontrarme en otras novelas).
Leyendo Durante la nevada viajaremos en el tiempo hasta diciembre del año 1978, días antes de la Navidad, cuando a dos periodistas que trabajan para El Burgalés, diario de provincias y de línea editorial monárquica y conservadora, su director les encarga que realicen un reportaje sobre un suceso ocurrido 10 años atrás en un pequeño pueblo del norte de la provincia de Burgos. Rebeca Sanromán, una joven de 19 años desapareció el día 22 de diciembre de 1968 y su cuerpo fue encontrado tres días después, entre el hielo de un lago helado cercano al poblado de Las Sabinas, donde vivía, muy cerca del pueblo Zarza de Loberos, con un golpe en la cabeza. Entre los sospechosos se encontraba su padre, pero al poco tiempo se suicidó. No se encontró al asesino.
Estas cosas pasan. Seguramente más por suerte que por pericia, los culpables lograron salir airosos. Y ahora, pasado el tiempo, no queda sino resignarse. Soy consciente de lo frustrante que resulta que la Justicia no sea capaz de cumplir su cometido, pero así son las cosas.
Miguel y Esmeralda son los periodistas que viajarán hasta allí para hacer unas fotos, una serie de preguntas a los vecinos del pueblo y preparar el reportaje. Miguel lleva trabajando en El Burgalés algo más de un año. Llegó allí como "destierro", por un encontronazo con un comisario retirado al que conocía de sus tiempos de estudiante. de ideas comunistas y ateo estuvo un tiempo trabajando "autoexiliado" en Francia; más tarde volvió a España y trabajaba en Madrid, pero después de lo ocurrido con el comisario (es difícil no recordar a Billy el niño) se vio obligado a alejarse de la capital. Tiene 44 años y lleva 6 casado con Beatriz, que trabajaba de secretaria antes, pero tuvo que dejarlo al mudarse con Miguel a Burgos.
Las voces y opiniones vertidas en Madrid llegaban hasta allí con sordina. Como si para hacerlo tuvieran que superar un extenso trecho no solo físico o geográfico, sino también temporal, de varios meses incluso años de distancia.
Beatriz era mala cocinera, y en general mala ama de casa. Esto a Miguel le parecía una sola de sus muchas virtudes. Jamás hubiera podido enamorarse de una mujer cuya máxima aspiración fuera a casarse, tener hijos y cuidar del hogar. Beatriz era una mujer inteligente y autónoma, que en el momento de conocerse no necesitaba nada de él.
Esmeralda es la novata de la redacción, tan solo tiene 26 años. Hija de militar, es moderna, curiosa, inquieta, lesbiana y tiene claro que si quiere hacer carrera como periodista tendrá que marcharse de Burgos a Madrid. El director, don Alfredo les manda a los dos hacer un reportaje para publicar cuando se cumpla el décimo aniversario del caso de Rebeca, unas fotos del pueblo, unas preguntas a los vecinos, al alcalde (que sigue siendo el mismo), a la familia y amigas y poco más. Pero después de pasarse por el pueblo y escribir el reportaje parece que han revuelto el avispero. van sucediendo cosas, como la muerte accidental de Francisca, la amiga de Rebeca, justo cuando iba a contarles algo y aunque no tienen pruebas están seguros de que a Rebeca la mataron y su asesino sigue suelto y no anda muy lejos. Sin querer se verán metidos en una investigación que va resultando cada vez más peligrosa. ¿Quién pudo haberla matado? Y sobre todo, ¿por qué?
—Ética o estética, esa es la eterna lucha. Con los años te irás dando cuenta de que esto del periodismo siempre funciona así. Una cosa es lo que averigües, y otra lo que cuentes y cómo lo cuentes. Es como sintonizar la radio: a veces hay que ajustar mucho con la rueda para encontrar el canal que buscas. Pero con paciencia y práctica todo se puede conseguir. Esta es una de las pocas consecuencias positivas que tuvo la dictadura para nuestro oficio: nos enseñó a decir mucho sin decir nada. Y lo que es aún más complicado: a no decir nada aun diciendo mucho.
Además de hablar con el alcalde del pueblo, Sancho Guijarro, lo harán con Onofre Sanromán, el tío de la víctima y con una amiga de Rebeca, Francisca Jiménez. También hablarán con el teniente que se ocupó de la investigación, Abraham Martín Zaballos, ya retirado después de sufrir un atentado de ETA años después en el País Vasco que le dejó desfigurado.
Miguel y Esmeralda hacen una pareja desigual, pero que se complementan estupendamente. Están muy bien definidas sus distintas personalidades. Ella pone el ímpetu y él la experiencia. Cada vez que van a hablar o hablan con alguien ocurre algo, cada paso que dan trae graves consecuencias, lo que hace pensar que el asesino está cerca y no le interesa que indaguen en lo ocurrido. No me importaría nada volver a encontrarme con los dos protagonistas en una nueva novela, me han gustado los dos.
Otros personajes son el inspector de policía Raimundo Velasco y el teniente coronel de la Guardia civil José Cerdá, que se ocuparan del caso en la actualidad.
El caso por el que me preguntan, que recuerdo que revisé en su momento, nada más ser destinado a este cargo, como hice con muchos otros, está legalmente abierto, puesto que nunca se halló a los culpables y aún no han transcurrido los veinte años de rigor para que sea sobreseído.

Ese crimen fue algo así como la comidilla de la Navidad de ese año en la provincia de Burgos. Pero en cuanto llegó el año nuevo fue como si nada hubiese pasado.
A fin de cuentas, la víctima era una muchacha de un pueblo perdido de Burgos, no una joven de buena familia de Madrid o Barcelona, pongamos por caso.
La ambientación es muy buena, nos traslada perfectamente a la época de la transición, con sus primeras elecciones, la recién estrenada democracia y los atentados continuos de la banda terrorista ETA. Llama la atención que el autor siendo tan joven plasme tan bien la realidad del país en esos años. También nos acerca a la España vaciada de la que tanto se habla últimamente, al medio rural frío y cada vez más despoblado. Es una novela que se lee muy rápido, con ritmo, suspense y un giro final que sorprende.
Durante la nevada es una novela negra muy bien escrita, que se lee rápido y que se disfruta desde el principio hasta el final.

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LAKY
 16 diciembre 2020
Unos pocos días antes de las Navidades del año 1978. A Miguel y Esmeralda, periodistas de “El Burgalés”, un periódico de provincias, les encargan hacer un reportaje conmemorativo del décimo aniversario de la aparición del cuerpo de Rebeca Sanromán, una joven que desapareció en las Navidades del año 1968 y apareció, muerta bajo el hielo, pocos días después. Nunca se descubrió a su asesino.
Miguel y Esmeralda deciden acudir al pequeño pueblo donde vivió y murió Rebeca para fotografiar los lugares y hablar con la familia y allegados de la joven.
Nos encontramos en esta novela ante un “caso frío” o “cold case”. Una investigación criminal que no ha llegado a cerrarse a pesar del tiempo transcurrido. Es habitual en la novela negra hacer frente a estos casos, aún más difíciles que los “normales”; incluso, hay cuerpos especializados en ello como el Departamento Q de Jussi Adler-Olsen. Son casos que, sí o sí, entrelazan una trama del presente y otra del pasado y a mí es algo que me suele gustar mucho.
La elección de la época no es baladí. Luis Roso tiene una especial querencia por los años cincuenta, sesenta y setenta. La serie protagonizada por el inspector Trebejo se sitúa en los cincuenta. En esta ocasión avanzamos un poco más en el tiempo, hasta finales de los sesenta (cuando murió Rebeca) y finales de los setenta (momento en el que investigarán los periodistas). Un momento más cerrado la trama del pasado, una época en la que la democracia acababa de nacer en la otra.
La ambientación es fantástica. Tanto la espacial, en ese Burgos que, siendo una ciudad relativamente grande, no deja de ser una ciudad de provincias. Especialmente para Miguel y su mujer, que no hace mucho que han llegado de Madrid. O en ese pueblo al norte de la provincia, a los pies de una laguna, con pocos habitantes: un pueblo en el que todos se conocen, llevado con mano de hierro legislatura tras legislatura por el mismo alcalde.
Siendo buena la ambientación espacial, la temporal lo es aún más. Luis Roso, de nuevo, nos vuelve a retrotraer al pasado y, con un buen número de noticias, anécdotas y chascarillos de la época, consigue que veamos perfectamente cómo estaba la situación socio-política en aquel momento. Por ejemplo, el poder que aún tenían los militares y la policía –y las libertades que se tomaban-; la situación de esa prensa que aún estaba sometida al poder político pero que ya quería empezar a informar de la realidad, las elecciones, los atentados de ETA, etc, etc. La novela se sitúa en el mes de diciembre, unos días antes de que la Constitución fuese promulgada. Todo un hito sin duda alguna.
Lo dije en la reseña anterior y lo vuelvo a repetir: estoy de un nostálgico tremendo. Cada vez me gustan más los libros situados en los setenta y en los ochenta, en esa época que yo viví como una cría y que tanto cambió la sociedad española. Me ha gustado cómo Luis Roso dibuja la situación del país, dando bastante datos pero sin excederse: lo justo para situar al lector en el tiempo sin menoscabo del ritmo de la novela.
Que Luis Roso es un buen novelista ya lo descubrí con su primera novela. Me lo confirmó en la segunda y, por si tuviera alguna duda, me lo vuelve a demostrar con ésta su tercera novela. Una prosa cuidada y pulcra en la que cada palabra encuentra su sitio, sin faltar ninguna pero sin sobrar nada. Una narración impecable en la que los diálogos se entrelazan perfectamente otorgando ritmo a la historia. Unos personajes bien dibujados. Miguel no es Trebejo pero a mí el tándem que hace con su mujer y con Esmeralda me ha gustado mucho. Además, me ha permitido ver cómo se hacen las cosas desde el otro lado, no desde el policial
La novela se estructura en treinta y siete capítulos de corta extensión. Es un narrador omnisciente quien nos va contando los entresijos de la historia, focalizando especialmente en Miguel
Conclusión final
Durante la nevada” es una interesante novela de intriga que nos traslada al pasado más reciente de nuestro país y, además de una trama llena de secretos que habrá que descubrir, nos ofrece un buen fresco de los últimos años del franquismo e inicio de la democracia. Muy recomendable.
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LEMB
 18 diciembre 2020
Durante la tormenta nos lleva directos a Burgos, a finales de 1978, a la redacción de un viejo periódico provincial tradicional donde ha recaído Miguel, un periodista huido de Madrid, debido a ciertos problemas con la autoridad, junto con su mujer, y donde trabajará con una joven entusiasta llamada Esmeralda. Cada personaje, como es lógico, tiene sus propias motivaciones para seguir adelante. Por petición del director del periódico, se trasladan a un pequeño, y poco accesible, pueblo del norte de la provincia para hablar de los diez años cumplidos de la desaparición y muerte de la joven Rebeca Sanromán. A partir de ese momento, la vida de ambos periodistas cambiará, al igual que lo está haciendo la sociedad. Todo lo que se va precipitando, bien porque ellos mismos lo provocan o bien porque debía ser así, nos llevará a conocer relaciones personales, aspiraciones, vidas truncadas, una sociedad que despierta, secretos y engaños, así como ha acompañar a los personajes mientras descubren sus propias motivaciones.
El texto no va por dónde pensaba que iba a ir, centrándose en la investigación. Es algo diferente. Es como si el reportaje, organizado por el décimo aniversario de la muerte de Rebeca Sanromán, trastocara la vida de Miguel Ángel y de su compañera Esmeralda, y, además, paralelo a ello, se van produciendo los cambios que la sociedad experimenta por la constitución, las próximas elecciones y el terrorismo. Estamos en el año 1979. Un poco la fuerza del cambio de esa sociedad que intenta acoplarse a algo a lo que no está acostumbrado.
En cierta manera, y dejando la fuerte ambientación histórica, me ha parecido una novela del género negro. Hay intriga pero el giro al color negro viene más por los distintos pasos que se van dando, por el camino que llevan ambos personajes, Miguel y Esmeralda, y, sobre todo, por la violencia intrínseca que he encontrado en el texto y que reciben esos personajes. También influye cómo se van desengranando toda la trama y cómo se nos va mostrando.
Es muy interesante el trabajo realizado por el autor para ambientar la novela. Creo que es algo esencial en este texto y sin ello, no se llega a entender y a disfrutar de la historia en sí. Todo ocurre en un momento crucial de nuestra democracia, a finales del 78 o principios del 79, con ese cambio a la democracia, con las luchas de poder, con la violencia que había en las calles, con el miedo de una sociedad a saber qué se podía hacer y qué no, con un remanente de cuarenta años de dictadura que condiciona, y mucho.
Además, el autor nos proporciona pinceladas de actualidad internacional, lo que nos ayuda, nos sitúa y, en parte, nos condiciona. A veces llega a ser tan importante todo esto que la muerte de Rebeca queda algo lejana y olvidada, lo que hace que nos demos cuenta de que el hilo esencial de esta novela no es el crimen, aunque sea el comienzo y el final de la misma, sino es más el avance de Miguel hasta encontrar su sitio en esta nueva sociedad, sin perder su esencia.
Interesante ese binomio Miguel y Esmeralda; interesante el papel de Miguel y de Beatriz, su mujer, normalizando algo que quizá hace cuarenta años no era algo tan normal; e interesante las citas literarias que aparecen. Me he llevado apuntados un par de libros sobre los que el personaje de Miguel habla.
Narrativamente, este libro me ha parecido un texto bastante fácil de leer, adecuado y seguro. En algunos momentos me ha costado «oler» esa España de casi los ochenta, pero en otros no me ha costado nada. La época, para mí, no es tan lejana porque forma parte de mi existencia (yo nací en 1979) así que, probablemente, eso haya hecho que, mientras lo leía, lo notaba como algo más actual. Solo con que el lector sea unos pocos años mayor que yo, se verá trasladado a esas primeras elecciones y todo el despertar tras la dictadura.
Por cierto, una manera de terminar la novela valiente, que yo he notado como un guiño o como algo socarrón, y eso me ha gustado. El camino final, por un lado nos devuelve al comienzo, a lo que motivó esta historia, y por otro lado nos recuerda que la vida sigue adelante, que avanza.
En resumen, una buena lectura, un texto negro con unos buenos personajes, un momento importante y, al final, un crimen para resolver. Ha estado bien y reafirma mi confianza en las historias de este autor. Un valor seguro.


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GemaMGGemaMG16 diciembre 2020
Parecía obvio que el lugar que ocupaba la efigie del monarca debía de haberlo ocupado hasta hacía muy poco el anterior jefe del Estado. Miguel se preguntó de pronto para cuánta gente aquel intercambio de cromos iba a suponer la única evidencia real, palpable, de que el país había entrado en una nueva etapa. La imagen del rey en los ayuntamientos, los colegios, los sellos y las monedas; el rey expresando buenos deseos en su discurso de Navidad, entregando copas en torneos de fútbol, inaugurando obras públicas. Como si el hueco dejado por el dictador hubiera de rellenarse con otra pieza similar para que el inmueble no se viniera abajo mientras era reformado. Como si el hueco dejado por el dictador en la cabeza de muchos españoles hubiera de rellenarse por otra figura parecida para que estos no perdieran la noción de la realidad y enloquecieran.
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LEMBLEMB13 diciembre 2020
Después de las casi cuatro décadas con los medios del régimen trasladando a la población una sensación de apatía generalizada, de incertidumbre y estabilidad, la democracia había supuesto una ruptura perceptible, más que en ningún otro ámbito, en el periodismo. La actualidad española parecía desbordarse, incapaz de ser contenida en su totalidad en las páginas de los periódicos, a pesar de que el número de estos hubiera multiplicado. La realidad mutaba con tanta velocidad que no había tiempo de asimilar los cambios, o tan siquiera de dejar constancia de ellos.
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islamilpalabrasislamilpalabras22 diciembre 2020
Esta es una de las pocas consecuencias positivas que tuvo la dictadura para nuestro oficio: nos enseñó a decir mucho sin decir nada. Y lo que es aún más complicado: a no decir nada aun diciendo mucho.

-¿Eso qué significa?

- Que hay que confiar la inteligencia y la complicidad del lector para que entienda lo que tú quieres que entienda, ni más ni menos.
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LEMBLEMB13 diciembre 2020
España podía soportar un mal gobierno o que corriera la sangre en las calles: de hecho, llevaba soportando ambas cosas desde hacía un siglo. Pero un fin de semana sin fútbol eran palabras mayores.
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lourdesmateo88lourdesmateo8811 diciembre 2020
Ese crimen fue algo así como la comidilla de la Navidad de ese año en la provincia de Burgos. Pero en cuanto llegó el año nuevo fue como si nada hubiese pasado.

A fin de cuentas, la víctima era una muchacha de un pueblo perdido de Burgos, no una joven de buena familia de Madrid o Barcelona, pongamos por caso.
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