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ISBN : 849032784X
Editorial: Debolsillo (10/10/2013)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 11 calificaciones)
Resumen:
Emilio Renzi, un joven escritor, entabla correspondencia con su tío Marcelo Maggi, a quien conocía solamente por los escandalosos relatos familiares. Pero en las cartas descubrirá su faceta de investigador de Enrique Ossorio, un conspirador doble de la época del gobernador Rosas, y sus esfuerzos por desvelar la historia secreta de la estirpe y de la nación bajo la sombra de una nueva dictadura.

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Críticas, Reseñas y Opiniones (3) Añadir una crítica
Ros
 27 April 2023
Una obra tan compleja, profunda e intensa que jamás decae, sino todo lo contrario, va incrementando el interés , aunque de vez en cuando, es obligado detenerse, pensar, reflexionar y continuar leyendo esta gran novela en la que, de forma muy original, establece la relación entre la escritura y los escritores y el poder y su represión en Argentina, durante la etapa del proceso militar.

Pero, además, nos plantea la relación entre la literatura, la historia y la filosofía, de forma tan interesante y aportando tanta información que no cesas de reflexionar leyendo.

Será Emilio Renzi, que es el alter ego de Ricardo Piglia, el narrador y protagonista de una obra enormemente rica, aunque muy compleja.
El nombre del narrador que usará también en otras obras, es evidente que está relacionado con el nombre completo del escritor, ya que es Ricardo Emilio Piglia Renzi.

El narrador nos relata en el año 1979 los sucesos ocurridos en el año 1976 después del golpe militar que cambiaría la historia.

Aunque la obra, nos introduce en la historia de forma fragmentaria, no hay una visión continuada , sino todo lo contrario, de aquí que resulte , en muchas ocasiones, difícil y, por tanto, necesario volver de nuevo a leer, pensar y hasta buscar información de los temas tratados.

Y es que cada historia que se cuenta se relaciona con lo anterior y también con lo que viene después a través de los lazos familiares que no se esperan. Increíble el entramado de la novela y nosotros los lectores tenemos que ir completando la historia.

Sin embargo, ha sido una poderosa obra y una gran lectura que estoy muy satisfecha de haberme enfrascado en ella.

Respecto al título, ¿qué podemos decir? Pues la respiración artificial es como la reconstrucción, algo ajeno revive y reconstruye los sucesos. Según el propio autor “¿de qué otro modo podría alguien sobrevivir en estos tiempos sombríos? “

Una novela que se nos presenta dividida en dos partes, bien diferenciadas.
Una primera parte donde según avanzaba en mi lectura también retrocedía para aclararme con las diferentes cartas que componen este apartado, que es la relación epistolar entre Emilio Renzi en Buenos Aires y su tío Marcelo Maggi , que habita en Concordia, en Entre Ríos, y en las cuales aparecen variados personajes y mucha información.

Aunque, fundamentalmente, es a través de las cartas como conoceremos importantes detalles de Marcelo Maggi . El lector logra conocer aspectos de su mundo personal y su manera de pensar, porque las cartas, con su lenguaje coloquial y su desenfado, revelan la intimidad del personaje

Y una segunda parte, para mí , mucho más clarificadora, donde la relevancia está en los diálogos entre los personajes y las agudas observaciones que nos proponen, políticas, literarias y filosóficas.

Tiene absolutamente un carácter marcadamente político y muy crítico que trata de llevar por rutas indirectas, con algunas pistas pero nunca demasiado claras, y siempre disimuladas además de entrelazar y cruzarse las historias que se relatan.

Y un dato importante es que las discusiones sobre política se centran, fundamentalmente, en la dictadura de Rosas y el gobierno radical de los años treinta con un personaje también esencial, Enrique Ossorio, el fundador de la familia en Argentina en la época de Rosas.

De aquí que nos moveremos en un mundo clandestino donde los personajes se cuentan historias de su pasado y donde nada queda perfilado con claridad.

Emilio Renzi, es el joven que, llamado por su tío, el profesor Marcelo Maggi deberá solventar ciertos enigmas en un futuro, pues será el que , al final de la novela, se llevará el archivo que su tío, el profesor, le entregará, aunque sin presentarse ante él ¿Por qué? ¿Quién es Maggi?

Son datos que nos permiten plantearnos el tema de los opositores al régimen así como su persecución.

Pero ante todo, y precisamente por lo que vamos entendiendo, a mí me ha resultado poderosamente interesante, la relación mantenida en la segunda parte, en torno a la figura del profesor Maggi a través del escritor Emilio Renzi, sobrino del historiador Marcelo Maggi y el filósofo polaco Volodia Tardewski, gran amigo y conocedor de todo lo realizado por el historiador y profesor.

Aunque también mantienen conversaciones con dos amigos exiliados, un zarista ruso llamado Tokray que aboga por la restauración del imperio y un nazi que es Maier, lamentándose de la caída del nazismo.

Y donde cada uno nos contará grandes historias que se irán multiplicando conforme avanzamos en la lectura, aunque siempre serán vigilados y espiados por el censor Arocena que interferirá la correspondencia y finalmente conocerá las actividades llevadas a cabo por Maggi y por lo tanto, también será el culpable de que Maggi no aparezca a la cita concertada con antelación con su sobrino.

Pero la novela está absolutamente llena las referencias literarias muy interesantes, así como también de citas literarias que forman parte de las discusiones que mantienen en la conversación Emilio Renzi y Tardewski y es que este, llegó a conocer a Joyce, fue también amigo de Wittgenstein y además hizo un gran descubrimiento en relación a Kafka que me ha resultado muy interesante.

Pues la obra de Kafka, refleja los delirios de Hitler y sus sueños de grandeza anticipándose a la historia.

Y es que Tardewski va analizando el arte y la literatura, siempre en comparación con la política, en interesantes reflexiones.
Y además, elabora toda una teoría sobre el fracaso que formó su personalidad.

Domina la intelectualidad ya que nos movemos con los intelectuales, y así se enriquecen las historias que relatan, ya que tienen mucho que ver con los libros y la literatura.

Como conclusión, podemos decir que estamos ante una novela filosófica en la que el autor revisa la historia nacional desde un punto de vista, absolutamente crítico y, además, creando diversos niveles de interpretación a los que los lectores nos enfrentamos y deberemos descubrir.

Una obra muy importante y absolutamente recomendable.
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Queridobartleby
 16 July 2019
Obra compleja de Ricardo Piglia, gestada en plena dictadura de Videla.

El escritor Renzi ha publicado un libro en 1976 en torno a un tío suyo, Maggi, al que considera como un héroe por haber abandonado a su mujer Esperanza llevándose gran parte de los ahorros de la adinerada. Maggi, posteriormente escribe una carta a su sobrino afirmando que el libro apenas contiene rasgos verdaderos sobre su persona. Mantienen a partir de ese momento ambos, una correspondencia periódica.

Se observan dos partes bien diferenciadas.

Una primera, de marcado carácter epistolar, donde Renzi se cartea con Maggi, permitiendo al sobrino adquirir conocimiento en primera persona en torno a su tío. A su vez se introduce la figura de Enrique Ossorio, que vivió en el siglo XIX, huído de Argentina en la época de Rosas. Buscador de oro en Norteamérica y escritor. Es abuelo del suegro de Maggi, ex Senador, en silla de ruedas tras un disparo cuando pronunciaba un discurso. Maggi está estudiándolo. Tiene todo su legado de correspondencia y escritura.

Sospechamos que Maggi no ha abandonado a su esposa simplemente por desavenencias o llevarse su dinero, mas bien por estar vinculado a actividades clandestinas en la oposición.

La segunda parte cambia notablemente el discurso. Son conversaciones que Renzi mantiene con varios personajes, donde la historia de la literatura Argentina adquiere su importancia, además de discusiones filosóficas.

La primera parte mantiene un tono marcadamente ficcional, en cambio la segunda adquiere visos de realidad, con las conversaciones en el momento presente entre varios interlocutores.

En las dos partes subyace la idea de hasta que punto la literatura puede intervenir en los procesos históricos. Adquiere el conjunto un carácter policial en la obra, tan querido por Piglia; en torno a investigaciones en el pasado de algunos personajes.

La obra se dirige a un lector inteligente en el difícil momento de la dictadura. Una especie de censor, Arocena, dedicado a descifrar la correspondencia para encontrar elementos subversivos, simboliza el estado represor argentino vigilante. El mismo libro de Piglia se muestra críptico, ofreciendo claves sueltas, capaces de burlar la propia censura del momento al conseguir publicarlo en 1980, todavía bajo mandato de Videla.

Los principales personajes se mantienen en un terreno semiclandestino. Se cartean o visitan siempre de manera que puedan evitar la vigilancia oficial a la que somete el Estado argentino a sus ciudadanos.

Piglia en su excelente diario, en el último libro (ver aquí), relata como se presentan miembros militares en su piso, logrando escapar por la parte trasera y teniendo que mudarse por un tiempo a su Adrogué natal.

Enrique Ossorio escribe su correspondencia y su obra pensando en un lector futuro. Deja todos sus escritos en manos de Alberdi, exiliado opositor de Rosas. Opositores eran también Mitre y Sarmiento, pero Piglia y por ende su personaje, se decantan por Alberdi. Éste depositó posteriormente el legado a Maggi. Tanto Maggi como Renzi, están interesados en el pasado familiar. Maggi, en el abuelo de su suegro y Renzi en su tío, el propio Maggi.

La segunda parte, es el viaje que Renzi inicia en un intento de encontrarse personalmente con su tío. de tono conversacional, son diálogos que Renzi mantiene con otros personajes. Sobresalen las conversaciones literarias con Marconi. En ellas, Renzi afirma el difícil momento de la literatura argentina. Salen a colación los nombres de Borges y Arlt, entre otros, el primero con una escritura inmersa en el siglo XIX, el segundo, precursor de la vanguardia literaria del siglo XX:

"La literatura argentina está difunta. Digamos entonces, dijo Marconi, que la literatura argentina es la difunta Correa. Sí, dijo Renzi, no está mal. Es una correa que se cortó. ¿Y cuándo?, dijo Marconi. En 1942, dijo Renzi. ¿En 1942?, dijo Marconi, ¿justo ahí? Con la muerte de Arlt, dijo Renzi. Ahí se terminó la literatura moderna en la Argentina, lo que sigue es un páramo sombrío. Con él ¿terminó todo?, dijo Marconi. ¿Qué tal? ¿Y Borges? Borges, dijo Renzi, es un escritor del siglo XIX. El mejor escritor argentino del siglo XIX."

El encuentro con Tardewski, íntimo amigo de Maggi, domina ampliamente la segunda parte. Tardewski es un polaco que en la guerra se exilió a Cambridge donde cursó estudios de filosofía, siendo discípulo de Wittengstein, en un homenaje de Piglia a uno de sus filósofos preferidos. de él cuenta Tardewski:

"Wittgenstein era un hombre de genio, si es que eso existe, pero en su vida fue desdichado como pocos y vivió atormentado hasta su muerte. Atormentado por sus ideas, no por otra cosa; atormentado porque quería pensar bien y porque tenía enormes dificultades para escribir. de hecho publicó un solo libro antes de su muerte el Tractatus logico-philosophicus en 1922, concluido, por lo demás, a los 29 años. Pocas obras produjeron en la historia de la filosofía el efecto de ese libro de 60 páginas."

Tardewski posteriormente se trasladará a Buenos Aires, eligiendo un camino marginal, renunciando a un puesto de profesor en la Universidad. En cierto modo, en Tardewski hay rasgos de Gombrowicz, autor querido de Piglia.

Refiere a Renzi como llegó a conocer a su tío, desde entonces unidos por una inseparable amistad:

"gracias a mi fama local de filósofo pude intimar con el profesor Maggi. El profesor había llegado a fines de los años 50 y yo lo conocía, porque acá todo el mundo se conoce; una noche se me acercó y me dijo que le interesaba conversar conmigo sobre Vico y Hegel; me explicó que lo necesitaba porque un fulano llamado Pedro de Angelis había sido un experto en Vico y un buen conocedor de Hegel y que Enrique Ossorio, una especie de héroe confuso y desdichado cuya vida le interesaba reconstruir, había tomado cursos con de Angelis y en sus escritos circulaban ciertas referencias filosóficas que le gustaría discutir conmigo. Así fue como empezamos a frecuentarnos."

Pero la parte más magistral que domina está segunda parte, estriba en la fabulosa inventiva de Piglia, para a través de las investigaciones de su personaje Tardewski en torno a Hitler y Kafka, llegar a la conclusión de que ambos personajes llegaron a coincidir en un café de Praga donde tenían lugar encuentros entre artistas, Adolf como pintor y Kafka como escritor:

"Kafka, el solitario, dice Tardewski, sentado a una mesa del Café Arcos, en Praga, febrero de 1910, y enfrente Adolf, el pintor, un Tittorelli falso y casi onírico. Con su estilo, que ahora nosotros conocemos bien, el insignificante y pulguiento pequeño burgués austríaco que vive semiclandestino en Praga porque es un desertor, ese artista fracasado que se gana la vida pintando tarjetas postales, desarrolla, frente a quien todavía no es pero ya comienza a ser Franz Kafka, sus sueños gangosos, desmesurados, en los que entrevé su transformación en el Führer, el jefe, el amo absoluto de millones de hombres, sirvientes, esclavos, insectos sometidos a su dominio, dice Tardewski."

Ricardo Piglia en un tiempo marcado por el tenebrismo y la oscuridad, escribió una obra vital para las letras argentinas. Está considerada por la crítica especializada, como uno de los libros esenciales de la literatura argentina. Por supuesto, una de las escasísimas obras de calidad literaria escritas dentro de Argentina en la dictadura militar. Capaz de sortear todos los obstáculos para su publicación en 1980. Todo gracias a la magistral inventiva narrativa del autor.

Editorial: Debolsillo, edición 2017
Colección: Contemporánea

Complemento en el blog de Jazz y Tango.


Enlace: https://queridobartleby.es/r..
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Guille63
 12 March 2023
Más que un comentario al libro, esto es una vergonzosa confesión.

Empezaré diciendo que tuve que interrumpir la lectura tras terminar la primera parte de la novela. Argentina, años 70-80 del siglo pasado. Cinco personajes: un profesor e historiador, Marcelo Maggi, de oscuro pasado, obsesionado por un personaje argentino del siglo XIX, Enrique Ossorio, exiliado que ocupó su tiempo en Nueva York escribiendo su autobiografía; Emilio Renzi, sobrino de Maggi, escritor y heredero intelectual de su tío; un enigmático polaco llamado Volodia Tardewski y exiliado en la Argentina desde 1945; y un tal Arocena, enfrascado en la búsqueda de claves secretas en unas cartas diversas y dispersas. Todo ello envuelto en una estructura caótica donde se mezclan tiempos, voces y formas sin orden aparente y que hacía verdad el lema del propio autor acerca de la literatura que dice eso de “lo más importante nunca deber ser nombrado.”

Y aun así, no me disgustaba su estilo, todo lo contrario. Cómo no iba a gustarme un escritor tan en la línea de autores que tanto admiro como Vila-Matas o Bolaño. Es más, a cada poco tropezaba con buenísimas reflexiones ("El que no está a la altura de su deseo, decía la Coca, ese es uno a quien el mundo puede llamar un cobarde."); frases crípticas pero sugerentes (“Todo es apócrifo”); otras que me hacían gracia (“Al verlo uno tenía tendencia a ser metafórico”). Me interesaban las lucubraciones sobre lo que nos sucede, sobre lo que implica el exilio, sobre la utopía, sobre las autobiografías y el oficio de escritor, sobre la narración del pasado, sobre el poder de la palabra.

“«Tengo un solo temor… Un solo temor y es éste.» Que en la sucesiva atrofia que le iban dejando los años, en un momento determinado, pudiera llegar a perder el uso de la palabra. Ese, dijo, era su temor. «Llegar a concebirla», dijo, «y no poder expresarla…Contar es entonces para mí un modo de borrar de los afluentes de mi memoria aquello que quiero mantener alejado para siempre de mí. »”

Todo esto bien, pero ¿de qué iba “Respiración artificial”, una novela presente en cualquier lista del canon argentino que se precie? Mi respuesta no podía ser otra: ni la menor idea.

Recurrí a google y por allí encontré quien decía que esta era una novela sobre la dictadura Argentina escrita con tal inteligencia que consiguió evitar la censura. Lo malo, pensé, es que también me estaba evitando a mí.

Visto así, es verdad que hay alguna carta de las muchas recogidas en esta primera parte que podía interpretarse como testimonio de torturas; también es cierto que la propia cita que arriba expongo, y unas cuantas más, podría tener una segunda lectura; hasta el tal Arocena podría ser un censor o un represor buscando pruebas; e incluso estaba el testimonio de Maggi como activista político perseguido. Parecía que Piglia se atenía a su teoría de que el relato debía contar una historia visible en cuyos huecos se esconda una historia secreta. Y yo no encontraba sentido a la visible y la secreta, para mí, lo era en demasía.

Aun así, y con la premisa de que era una novela política, me dispuse a leer la segunda parte, un diálogo notable y entretenidísimo que entablaron Emilio Renzi y Tardewski para amenizar la espera a Marcelo Maggi, que se encontraba en paradero desconocido.

De verdad, no es ironía, me pareció muy interesante todo lo que, dice Piglia, cuentan Tardewski y Renzi o, cuenta Piglia, les dijeron otros. Muy sugerente todo lo que hablan acerca de literatura, de filosofía, sobre grandes autores y filósofos, sobre el carácter de la cultura argentina y la desaparición de su literatura, de cómo abordar el hecho de narrar, del poder del azar en la vida de cada uno de nosotros, del fracaso y su liturgia, de cómo se nos adiestra en la estupidez, de lo difícil que es cambiar aunque solo tenga sentido lo que se modifica y se transforma. Me pareció muy hermosa la historia de la mujer “increíblemente fea, de una fealdad fascinante, casi perversa”, emotivo el relato de una ventana al fondo de la sala de un hospital, fascinantes las intervenciones de Tokray, el noble ruso que pretende convertirse en un museo viviente, o la del nazi alemán Maier, ferviente creyente en la frenología, y, como no, la gran teoría de Tardewski sobre el presunto encuentro entre Kafka y Hitler.

Como digo, todo tan interesante que leía página tras página totalmente embobado… o más bien bobo del todo, porque ¿cómo enlazaba todo esto con lo anterior? La respuesta volvía a ser la misma: ni la menor idea.

Volví a google. Resulta que alguien afirma que esta segunda parte es algo así como un manual de instrucciones de cómo y por qué se había escrito de la forma en la que se había escrito la primera parte. Que el título de «Descartes» para esta segunda parte se debía a que era menos obvio que «El discurso del método». Pues vale.

Ya termino este no-comentario y confieso que, como diría el propio Piglia, he hablado y hablado porque sobre lo que es la novela no hay nada que pueda decir.


P.D. Dice Piglia, y yo estoy muy de acuerdo que “El más alto de los bienes no es la vida, sino la conservación de la propia dignidad.”

Confieso que a mí me ha costado mantener la mía durante la lectura de esta novela.
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Citas y frases (3) Añadir cita
RosRos27 April 2023
Las palabras preparan el camino, son precursoras de los actos venideros, las chispas de los incendios futuros.
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QueridobartlebyQueridobartleby09 July 2019
Wittgenstein era un hombre de genio, si es que eso existe, pero en su vida fue desdichado como pocos y vivió atormentado hasta su muerte. Atormentado por sus ideas, no por otra cosa; atormentado porque quería pensar bien y porque tenía enormes dificultades para escribir. De hecho publicó un solo libro antes de su muerte el Tractatus logico-philosophicus en 1922, concluido, por lo demás, a los 29 años. Pocas obras produjeron en la historia de la filosofía el efecto de ese libro de 60 páginas.
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QueridobartlebyQueridobartleby08 July 2019
La literatura argentina está difunta. Digamos entonces, dijo Marconi, que la literatura argentina es la difunta Correa. Sí, dijo Renzi, no está mal. Es una correa que se cortó. ¿Y cuándo?, dijo Marconi. En 1942, dijo Renzi. ¿En 1942?, dijo Marconi, ¿justo ahí? Con la muerte de Arlt, dijo Renzi. Ahí se terminó la literatura moderna en la Argentina, lo que sigue es un páramo sombrío. Con él ¿terminó todo?, dijo Marconi. ¿Qué tal? ¿Y Borges? Borges, dijo Renzi, es un escritor del siglo XIX. El mejor escritor argentino del siglo XIX.
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