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Crítica de SalmaHerv


SalmaHerv
13 enero 2019
Sé que no es correcto dejarte llevar por una portada bonita, pero en esta ocasión mis ojos hicieron una excepción y me guiaron hasta este libro, así que leí la sinopsis y la verdad me pareció muy interesante (por fin podía descansar de los típicos clichés de chico malo con un terrible pasado y chica buena que llega a cambiar su vida) así que sin pensarlo lo compré. ¿Y saben qué encontré en el primer capítulo? Racismo:

–¿Qué demonios va a saber Sheridan acerca del Kung Fu? –dijo Mikey.
–¿Eres retardado? –dijo Steve– Su mamá es china [...]
–Sí, supongo –dijo Mikey– Siempre pensé que eras mexicano.

Por que es obvio que si tienes descendencia asiática debes saber Kung Fu, amiguitos, nunca lo olviden.

Y como cereza del pastel, Park en realidad sabe mucho de Kung Fu Y PRACTICA TAEKWONDO (muy original, Rowell). También podemos encontrar comentarios respecto a la forma de sus ojos o su PIEL AMARILLA y tienen que pasar al rededor de 50 páginas antes de que Eleanor deje de referirse a él como "ese estúpido chico asiático", sin contar las veces que se utilizan palabras como chino, amarillo, filipino...

Y el racismo no termina con Park y su madre (de la que constantemente Rowell hace bromas por su mala pronunciación), continúa con DeNice y Beebi, a las cuales Rowell se refiere como Dos chicas negras ¡e incluso le atribuye un peinado con trenzas a una de las chicas (porque claro, todas las mujeres negras llevan trenzas)!

Ahora, dejando el racismo, tengo que hablar de la forma en que se enamoran Eleanor y Park: ¿Quién se enamora tan rápido y sin haber prácticamente interactuado con la otra persona? Y sobre la relación... Sí, entiendo que Eleanor (aka la inmadura irritante) lleva una vida difícil, pero eso no significa que pueda desquitarse con Park, quien vive con el miedo de decir o hacer algo que pueda hacerla enfadar.

Ninguno de los personajes logró agradarme, pues sentía sus acciones demasiado forzadas y la historia tiene demasiados clichés y drama como para ser la novela que la sinopsis te prometía. La forma en que se enamoraron fue tan espontánea como el final del libro, el cual podría comparar con cualquier final de temporada de AHS, donde complican tanto la situación que para arreglarlo terminan asesinando a la mayoría del elenco en el último capítulo, salvo que aquí, por desgracia, nadie muere.

¿Si puedo rescatar algo decente de esta historia? Bueno, tal vez la forma de escribir de Rowell, pues realmente logra hacerte revivir esa sensación en el estómago que sentías la primera vez que te enamoraste (aunque solo pueda mantenerlo por unos pocos capítulos para después sustituirlo por una buena dosis de drama).

Y para terminar, unas cuantas frases racistas que nuestra querida Rowell vació en su novela:

–Estaba casi segura de que era asiático. Era difícil de decidir. Tenía ojos verdes. Y la piel del color del sol reflejado en la miel *por que nunca hay que dejar de lado la poesía, incluso si se está siendo racista*. Tal vez era filipino. ¿Eso estaba en Asia? Probablemente.

–Incluso si todos ellos pensaran que Park era un rarito y amarillo.

–Paul fue el que le enseñó a Eleanor a decir "Asiático" y no "Oriental".

-Oriental es para comida –le había dicho.
-Como sea, Chico La Choy –le había respondido.

–(Respecto a Beebi y DeNice): Eleanor se sentía como si fuera un honor que la dejaran entrar en su club. Por supuesto, era un extraño club. (Rowell, ¿podrías explicarnos por qué es un extraño club si esas chicas son de lo más normales, incluso más Eleanor?)

–DeNice ni siquiera se inmutó.
-No necesito preocuparme por esa gentuza –le dijo a Eleanor–– Conseguí a un hombre. (¿QUÉ? Digo, ¿no podría haber utilizado un estereotipo más cliché?)
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