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Crítica de Sara_BookishCabaret


Sara_BookishCabaret
14 octubre 2020
Berg te agita la cabeza, te la bate y te pincha. Tiene la cadencia de las bielas de ferrocarril que echan chispas y golpean fuerte en las rectas y se sostienen quedas en las curvas, pero siempre con un zas tras otro.
Cuando se habla de inicios memorables en la literatura, pensamos en Historia de dos ciudades, Anna Karenina, El Quijote…pero el de Berg hay que enmarcarlo:
“Un hombre llamado Berg, que cambió su nombre por Greb llegó a una ciudad costera con la intención de matar a su padre…”
Y así despacha Ann Quin la primera frase de su primera novela. Hay que ser cabrona para hacerlo tan bien la primera vez. ¿Y por qué no sabíamos de ella? Porque ni Dios le echó coraje para traducirla y editarla. Hasta la colaboración de   y , dos editoriales con valor para traer una literatura de la que sería muy poco decir arriesgada, digamos kamikaze más bien. Y es imposible obviar la labor de traducción de Ce y Axel Alonso, porque traducir esta novela es difícil de cojones (perdonen mi lenguaje).
 Greb que es Berg, Berg padre, la amante de Berg, los sofas de terciopelo, el gato que vuela y se descalabra, el periquito itinerante, ay…y la alfombra, ¡joder! la alfombra… la bebida, la bebida y la bebida. Los diálogos de Berg con su madre, el odio y fijación por el padre. Todo haciendo pam pam pam en una narrativa que no te deja pausa, porque cada pensamiento engrana con el siguiente y una vez dentro de la cabeza de Berg no se puede salir. El absurdo, el humor, el patetismo y la deriva llenan las palabras de Ann Quin y te llega el rapto. al final soy Berg. No sentía este ansia en el cerebro desde La calera , de Thomas Bernhard, con el Kropotkin y el Ofterdingen (ya ve Don Fernando Peña, editor de , que el cerebro almacena música extraña).
Ann Quin se nos había obviado. Hasta hoy. Se suicidó a los 37 años, en 1973, hay mentes que no pueden tolerar el mundo.

Ha querido la suerte que terminara Berg en el  donde una fabulosa y predestinada maquina de escribir Underwood esperaba a ser fotografiada junto a Ann Quin.
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