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ISBN : 1537309854
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (27/08/2016)

Calificación promedio : 4.45/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
Marcel, joven hipersensible perteneciente a una familia burguesa de París de principios del siglo XX, quiere ser escritor. Sin embargo, las tentaciones mundanas le desvían de su primer objetivo; atraído por el brillo de la aristocracia o de los lugares de veraneo de moda (como Balbec, ciudad imaginaria de la costa normanda), crece a la vez que descubre el mundo, el amor, y la existencia de la homosexualidad
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Críticas, Reseñas y Opiniones (6) Ver más Añadir una crítica
AGamarra
 30 marzo 2021
"Los lugares que hemos conocido sólo pertenecen al mundo del espacio donde, para mayor facilidad, los situamos. No eran más que una delgada franja en medio de impresiones contiguas que formaban nuestra vida de entonces; el recuerdo de una cierta imagen no es más que la nostalgia de un cierto instante; y las casas, los caminos, los paseos, son fugaces, ¡ay!, como los años"
Leí esta obra lamentablemente pensando que sería difícil pero muy ordenada al estilo del siglo XIX y cuando empecé a pasar las páginas me di cuenta que el estilo es muuuuuy diferente al de los escritores del XIX. Estamos, desde luego, ante algo totalmente diferente, ante una manera diferente de contar cosas, quizás muy propio del siglo XX. Pero yo apenas he leído algunos libros literarios de ese siglo y por eso me chocó bastante (vaya ni siquiera he leído más de 1 libro de Vargas Llosa que sé que encanta muchas veces saltar en los tiempos algo que no me gusta).
Es así mismo uno de los libros más difíciles que he leído, por lo menos en su primera parte, el único que lo iguala es "Guerra y Paz" de Tolstoi pero creo que me aburrí un poco más con este de Proust.
El libro se divide en tres partes bastante irregulares incluso en estilo y tamaño: la primera parte es "Combray", la segunda "Un amor de Swann" y la tercera "Nombres de países".
Ahora por fin entiendo por qué "Un amor de Swann" es publicado por algunas editoriales francesas como un libro aparte. La primera parte es súper súper lírica e introspectiva. Demasiado para mí, no es una historia la que se cuenta sino las sensaciones que experimentó Marcel mayormente en su propia infancia. Me gustó mucho algunas escenas tan íntimas y tan peculiares de la vida del niño, que lamentablemente era muy enfermizo, de cómo sentía mucha pena cuando su mamá no se quedaba con él y sufría cuando venía el Sr. Swann (gran personaje de toda la novela) a visitar a sus padres pues sabía que su madre no pasaría el tiempo con él. A pesar de todo aquí se cuenta mucho, las desventuras de un niño, la incomprensión de los adultos de las motivaciones de los hijos, la sorpresa y la curiosidad por conocer una mujer adulta.
Lo otro en cambio está lleno de los pensamientos del niño sobre todo, sobre absolutamente todo lo que transcurre en pequeños episodios. Si está pasando algo con su mamá no se detiene en la acción ni ya sea lo que le ocasiona sino en los recuerdos que le puede traer, la sensación de angustia comparada a otro evento anterior de su vida y al estado de la naturaleza, ángulo del sol, sombras, Etc, etc. No se cuentan acciones ni motivaciones sino las sensaciones que emergen en el que cuenta o en el que vive las acciones que están pasando. Y eso para mí lo hizo bastante pesado.
Las descripciones que acompañan las sensaciones son muy primitivas, en el sentido que son descritas tal cual pueden pasar por el cerebro sin necesidad de ordenarlas o explicarlas mejor. Por ello al leer lo que Proust pone uno se puede imaginar desde el estado más natural de la consciencia lo que él experimenta, para ello usa las formas, los colores, pero no sólo ojetivamente sino en la mezcla con la percepción del yo. Tiene algunos cuadros interesantes aunque poco carentes de importancia para la trama, como éste:
"Y por la tarde, al volver de paseo, cuando ya pensaba yo en que pronto tendría que despedirme de mamá y no volver a verla, mostrábase el campanario tan suave en el acabar del día, que parecía colocado y hundido como un almohadón de terciopelo pardo, en el cielo pálido, que había cedido a su presión, ahondándose ligeramente para hacerle hueco, y refluyendo en los bordes; y los chillidos de los pájaros que revoloteaban por alrededor acrecían su silencio, daban más impulso a su aguja y lo revestían de inefable carácter"
Pero también aquellas descripciones por momentos me parecieron artificiales e incomprensibles como este par:
"A veces por el cielo de la tarde pasaba la luna blanca como una nube, furtiva, sin esplendor, semejante a una actriz que no tiene que actuar a esa hora y que, desde la sala, vestida de calle, mira un momento a sus compañeros, difuminándose, deseando que no se fijen en ella"
"(Las botellas) evocaban la imagen del frescor de un modo más delicioso e irritante que si estuvieran sobre una mesa puesta, dejándola aparecer únicamente en fuga en la perpetua aliteración entre el agua sin consistencia donde las manos no podían cogerla, y el cristal sin fluidez donde el paladar no podría disfrutarla"
Como mencioné, es un estilo diferente desde luego que asombra pero no me terminó ni por gustar ni por poder asimilarlo del todo sabiendo que enlentece y pierde bastante de la trama, pero claro, uno puede coleccionar y juntar todas esas sensaciones y pudieron haber sido descritas de otra manera mucho más sencilla. Ahí, el autor nos recuerda sus tiempos de infancia con su tía, con la criada y sobre todo con la relación de la familia con Swan. Me divirtió mucho como su familia aunque acomodada de nivel inferior al de Swann hablaban mal constantemente de Swann hasta tratar de humillarlo por momentos pero en el fondo la tía sentía admiración por él.
La segunda parte en cambio "Un amor de Swann" nos empieza a explicar (sin acabar, pues eso se ve en el segundo libro) lo que se había insinuado (hay muchas insinuaciones en la obra que te das cuenta recién al final, al medio, en cualquier parte) al inicio y retrocede al tiempo en el cual Swann siendo joven y luego de haber recorrido mucho mundo, teniendo relaciones con personajes de talla mundial y de la política francesa cae en las manos de una "Cocotte" (se llamaba así a las mujeres galantes y que tenían muchos amantes que las mantenían, sobre todo estuvieron en el tiempo del segundo imperio).
"No le había parecido carente de belleza, desde luego, pero sí de un tipo de belleza que lo dejaba indiferente, que no le inspiraba deseo alguno y que incluso llegaba a causarle una especie de repulsión física, una de esas mujeres como las que todo el mundo tiene"
Me empezó gustando mucho pues el relato aquí está muy lejos de las descripciones milimétricas pictóricas pero por momentos aburre por la trama que se da entre Swann y Odette de Crécy. Así que mientras "Combray" no me gustó porque no tenía trama "Una amor de Swann" tenía trama pero al final se me cayó un poco. Tenemos aquí la clásica historia muchas veces contada de un hombre que enamorado va cayendo en la "miseria" pero esto aderezado con una buena descripción de los salones de aquella época, de las alcahuetas, de la ruindez de algunas personas (la familia Verdurin) que se alegran de tener a alguien importante y luego de arruiarlo completamente. Interesados en el dienro, la chismosería y la importancia. Pero también está la parte "buena" en este caso representada a tarvés del gran conocimiento de Swann, sus modales finos y sus dotes de crítico literario y artístico. Swann es un hombre de mundo no sólo aristócrata sino también muy cultivado, conoce tanto arte que cada vez que ve a una personal la compara con algún cuadro.
Pero todos estos talentos parecen hundirse cuando Swann se va progresivamente enfermando si se le quiere decir y el desarrollo de los celos es algo muy bien pintado a mi parecer por Proust, vaya que he visto muchos libros hablando del mismo tema. Y tanto para explicar el amo como los celos el autor recurre una y otra vez a su teoría a lo largo de todo el libro "la influencia de las sensaciones en nuestros pensamientos más razonables.
"Y todos los recuerdos voluptuosos que llevaba consigo salir de casa de ella eran otros tantos esbozos, otros tantos "proyectos" semejantes a los que nos muestra un decorador, que permitían a Swann hacerse una idea de las actitudes ardientes o extasiadas que ella podía tener con otros. de modo que llegaba a lamentar cada placer que gozaba a su lado, cada caricia inventada cuya dulzura había cometido la imprudencia de señalarle"
Como comentaron en el grupo al cual me uní la composición de la historia muchas veces es circular. Empieza Proust por el inicio va al pasado o al futuro y luego vuelve al mismo punto, esto desordena desde luego la historia pero también a veces la enlentece, por ejemplo a veces una afirmación del carácter o la costumbre de un personaje la afirma casi en las 3/4 partes de todo el libro cuando ha estado insinuándolo desde el inicio pero no teníamos la certeza de que así fuera, esto puede gustar a muchos particularmente a mí no.
Estoy seguro que este defecto se corregiría muy bien en una película que podría afirmar que me gustaría más que el libro.
Pero no se le puede negar a Proust un poder de observación y comprensión de las sensaciones y pensamientos muy fino y depurado como gran ejemplo pongo esto que lee bastante en mí jaja: "Incluso desde un punto de vista simplemente realista, los países que deseamos ocupan en cada momento mucho más espacio en nuestra verdadera vida que el país en que realmente estamos"
"Suelen sernos tan indiferentes las personas que, cuando hemos depositado en una de ellas tales posibilidades de dolor y alegría para nosotros, nos parece que esa persona pertenece a otro universo, se rodea de poesía, transforma nuestra vida en una especie de extensión emotiva donde estará más o menos cerca de nosotros"
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Megl
 22 abril 2019
Me gustaría poder decir que me fascino, que Proust es maravilloso y todas las cosas “correctas” que se supone debería haber experimentado después de haber leído los 7!!!! Tomos de en busca del tiempo perdido.
Lamentablemente no me ocurrió nada de eso, es más; sigo aún buscando recobrar el tiempo que perdí leyéndolo.
Tengo la manía de no poder abandonar un clásico, así que si, odie los siete (el primero no tanto), pero aún así los leí.
Es denso, aburrido, repetitivo al punto que no me interesa si la prosa es fenomenal.
El primer tomo; Por el camino de Swann me pareció por lejos el mejor; esta bien. Swann tiene todo lo que no tiene el protagonista, tiene encanto, tiene pulso por dios! Está vivo!
Esta parte particularmente se lee más fácil y no tiene el problema de volverse repetitiva como pasa luego.
A esta altura el protagonista no parece tan patético como me resultó más adelante.
Si esto fuese todo estaría bien, pero no, es una séptima parte de la obra.
Yo no lo recomendaría, tal vez si leer este único tomo, para leer a Proust, para conocer su Prosa, y tal vez tienen la suerte de ser de las personas que lo disfrutan y les parece sublime y continúan, pero embarcarse y leer los siete tomos, como yo, por “obligación”, porque sienten que algo bueno tiene que tener y que es uno el que no está pudiendo verlo y sigo para ver si lo entiendo, no.
Puedo estar muy equivocada, algún “entendido” puede pensar que soy una ignorante, pero lamentablemente esto es lo que me paso y se los cuento porque no debo ser la única persona que se aburrió y lo termino odiando.
Escribiendo esta reseña me acorde de una frase que cité en la reseña del Canon Occidental de Harold Bloom: “Una crítica literaria que no ya un lector culto, sino ni siquiera un escritor culto pueda leer sin hacer un curso previo es un despropósito”.
En este caso Bloom se refiere a los críticos, y creo que este es un libro para críticos más que para lectores cultos. Críticos que estudian la vida del autor, el contexto de la época, y justifican toda la obra muchas veces haciendo asociaciones entre Proust, su familia, y su vida y cada personaje que no se si si a Proust se le ocurrirían.
Ejemplo, afirmaciones como que Proust escribía con frases largas y con un tipo digamos de cadencia porque el era asmático y su prosa es así porque imita el asma ....
Que quieren que les diga, a mi me parece un divague y lo digo a riesgo de que me tilden de bruta.
Escribiré después en cada tomo aspectos puntuales, (si tomo el valor de repasarlo), pero en el global la obra, es agobiante, aburrida, tediosa, el protagonista es patético pero no logra conmover, no es fácil identificarse con él.
Y ojo; me comí el Ulises de punta a punta, y me costó, pero lo entendí y estoy feliz de haberlo leido, fue enriquecedor, no es que no esté acostumbrada a lecturas arduas; pero este libro no me dice nada, o si, me representa tiempo perdido, el mío.
Es un “súper clásico” pero tiene al día de hoy (23/09/2018) una sola reseña, que dice “un genio”. Tal vez es como el Ulises que todos lo aman pero nadie lo leyó.
Conclusión, si quieren prueben; si realmente les gusta sigan pero les diría a los que empiezan el segundo tomo y no le encuentran el encanto abandonen; no sigan pensando que mágicamente toma sentido porque no, de hecho va empeorando y siendo cada vez más repetitivo y tedioso.
Bueno ya está, lo dije ....
Nota: Esta es la misma reseña que publiqué en “En busca del tiempo perdido” y copio acá porque es útil particularmente para este tomo, el primero. “Por el camino / lado de Swann” no tienen de hecho ni una reseña, salvo esta.
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Megl
 22 abril 2019
Me gustaría poder decir que me fascino, que Proust es maravilloso y todas las cosas “correctas” que se supone debería haber experimentado después de haber leído los 7!!!! Tomos de en busca del tiempo perdido.
Lamentablemente no me ocurrió nada de eso, es más; sigo aún buscando recobrar el tiempo que perdí leyéndolo.
Tengo la manía de no poder abandonar un clásico, así que si, odie los siete (el primero no tanto), pero aún así los leí.
Es denso, aburrido, repetitivo al punto que no me interesa si la prosa es fenomenal.
El primer tomo; Por el camino de Swann me pareció por lejos el mejor; esta bien. Swann tiene todo lo que no tiene el protagonista, tiene encanto, tiene pulso por dios! Está vivo!
Esta parte particularmente se lee más fácil y no tiene el problema de volverse repetitiva como pasa luego.
A esta altura el protagonista no parece tan patético como me resultó más adelante.
Si esto fuese todo estaría bien, pero no, es una séptima parte de la obra.
Yo no lo recomendaría, tal vez si leer este único tomo, para leer a Proust, para conocer su Prosa, y tal vez tienen la suerte de ser de las personas que lo disfrutan y les parece sublime y continúan, pero embarcarse y leer los siete tomos, como yo, por “obligación”, porque sienten que algo bueno tiene que tener y que es uno el que no está pudiendo verlo y sigo para ver si lo entiendo, no.
Puedo estar muy equivocada, algún “entendido” puede pensar que soy una ignorante, pero lamentablemente esto es lo que me paso y se los cuento porque no debo ser la única persona que se aburrió y lo termino odiando.
Escribiendo esta reseña me acorde de una frase que cité en la reseña del Canon Occidental de Harold Bloom: “Una crítica literaria que no ya un lector culto, sino ni siquiera un escritor culto pueda leer sin hacer un curso previo es un despropósito”.
En este caso Bloom se refiere a los críticos, y creo que este es un libro para críticos más que para lectores cultos. Críticos que estudian la vida del autor, el contexto de la época, y justifican toda la obra muchas veces haciendo asociaciones entre Proust, su familia, y su vida y cada personaje que no se si si a Proust se le ocurrirían.
Ejemplo, afirmaciones como que Proust escribía con frases largas y con un tipo digamos de cadencia porque el era asmático y su prosa es así porque imita el asma ....
Que quieren que les diga, a mi me parece un divague y lo digo a riesgo de que me tilden de bruta.
Escribiré después en cada tomo aspectos puntuales, (si tomo el valor de repasarlo), pero en el global la obra, es agobiante, aburrida, tediosa, el protagonista es patético pero no logra conmover, no es fácil identificarse con él.
Y ojo; me comí el Ulises de punta a punta, y me costó, pero lo entendí y estoy feliz de haberlo leido, fue enriquecedor, no es que no esté acostumbrada a lecturas arduas; pero este libro no me dice nada, o si, me representa tiempo perdido, el mío.
Es un “súper clásico” pero tiene al día de hoy (23/09/2018) una sola reseña, que dice “un genio”. Tal vez es como el Ulises que todos lo aman pero nadie lo leyó.
Conclusión, si quieren prueben; si realmente les gusta sigan pero les diría a los que empiezan el segundo tomo y no le encuentran el encanto abandonen; no sigan pensando que mágicamente toma sentido porque no, de hecho va empeorando y siendo cada vez más repetitivo y tedioso.
Bueno ya está, lo dije ....
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mgfilosofia
 29 junio 2019
En busca del tiempo perdido de Marcel Proust es una obra cualificada únicamente para viajeros. Solo aquellos que quieran emprender un viaje con la paciencia que ello merita podrán navegar en las oscuras pero agradables mareas proustianas.
Proust enseña en esta vasta colección su genialidad excesiva para escribir. Puede describir las cosas más obscenas, más turbias, más perturbadoras sin siquiera utilizar una palabra soez. Con una delicadeza manifiesta que se puede comparar fácilmente con la literatura del Marqués de Sade. Nos enseña que mediante la escritura podemos, sin duda, describir algo inmundo de una forma tan bella que lo podéis llegar a amar. Se trata de estilo, elegancia y belleza. Proust enseña que todo se puede decir mejor: que siempre hay una forma.
Los siete tomos de no son siete viajes sino un solo viaje, único, inigualable. Los expertos señalan que el último tomo de esta magnifica obra es deslumbrante, una montaña de sabiduría. Titulado como el autor "recobra" nuestro tiempo que hemos "perdido" (perdido gustosamente) durante 6 tomos para recobrar y enseñarte cosas tan puntuales que no podrás ser el mismo una vez terminada.
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lecturalateral
 20 mayo 2021
A veces es posible perderse en la vorágine de los ritmos acelerados, del ya, ya, ya. En ese estado es imposible entrar En busca del tiempo perdido. Es una obra en la que es necesario adentrarse con calma y serenidad para percibir sus excelsos detalles. Justamente es una gran novela, que está compuesta por 7 libros, que describe el poder evocador de los sentidos y de la memoria involuntaria. Sus frases son complejas, largas, estéticas, poéticas. Llenas de sensaciones, percepciones y metáforas. Una obra refinada, compleja de leer, pero que nos transporta a la Francia de otra época y a paisajes abundantes en sentidos en los cuales se nos invita a ser observadores.
A partir de la evocación de la memoria involuntaria, En busca del tiempo perdido, Por el camino de Swann (el primer volumen de esta novela), construye un retrato detallista de una infancia, de una sociedad y una clase social con sus formas, del amor, del desamor y los desencuentros.
Leer En busca del tiempo perdido es adentrarse en la magistralidad del lenguaje, adentrarse en el tiempo presente, en la contemplación, adentrarse en reflexiones profundas. Es todo un desafío dejarnos llevar por sus larguísimos párrafos, pero valen el freno a la vorágine citadina.
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Citas y frases (88) Ver más Añadir cita
AGamarraAGamarra17 marzo 2021
Me quedé mirándola, al principio con esa mirada que no es otra cosa que el portavoz de los ojos, pero a cuya ventana se asoman todos los sentidos, ansiosos y petrificados, esa mirada que querría tocar, capturar, llevarse el cuerpo que mira y con él el alma
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mgfilosofiamgfilosofia29 junio 2019
Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.
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AGamarraAGamarra30 marzo 2021
Los lugares que hemos conocido sólo pertenecen al mundo del espacio donde, para mayor facilidad, los situamos. No eran más que una delgada franja en medio de impresiones contiguas que formaban nuestra vida de entonces; el recuerdo de una cierta imagen no es más que la nostalgia de un cierto instante; y las casas, los caminos, los paseos, son fugaces, ¡ay!, como los años
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AGamarraAGamarra09 febrero 2021
Pero como en ninguno de aquellos grabados, por gustosamente que los ejecutara mi memoria, pude poner lo que ya tenía perdido hacía tanto tiempo, es decir, el sentimiento que nos mueve, no a mirar una cosa como un espectáculo, sino a creer en ella como en un ser sin equivalente, ninguna de ellas señorea una parte tan honda de mi vida como el recuerdo de aquellos aspectos del campanario de Combray en las calles de detrás de la iglesia
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AGamarraAGamarra31 enero 2021
Los libros eran: La Mar au Diable, François le Champi, La Petite Fadette y Les Maitres sonneurs. Según supe más tarde, mi abuela había escogido primeramente las poesías de Musset, un volumen de Roussrau e Indiana
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