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ISBN : 8408176951
Editorial: Planeta (12/09/2017)

Calificación promedio : 4.57/5 (sobre 7 calificaciones)
Resumen:
El KGB, el régimen nazi, la Inquisición, las guerras, el FBI, el gobierno chino, el hambre, la pérdida de un ser querido, la enfermedad, el exilio, la censura... Muchos son, en efecto, los infiernos de la literatura a los que se han tenido que enfrentar escritores y escritoras de todos los tiempos.
¿Cuál es el séptimo círculo de este universo infernal? Para Kipling su infierno fue la muerte de su hija Josephine, y de ese infierno surgió una obra tan vital y ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 24 septiembre 2018
La última novela de Santiago Posteguillo, si es que podemos considerarla novela, es apasionante, aunque ciertamente su encuadramiento en un género literario sea difícil —esta sociedad nuestra que ha conseguido tenerlo todo estructurado, incluso nuestra mente—.
¿Por qué, entonces, El séptimo círculo del infierno la he incluido como tal? Puede que porque consta de una serie de personajes ficticios, u obras literarias que conviven con sus autores en cada capítulo y que, aunque no tengan una trama en común los veintinueve capítulos que la componen, sí estén regidos por un mismo tema, todos son personajes malditos pues la sociedad los ha incluido en ese círculo dantesco al que iban los criminales o los blasfemos. Y sin embargo, Santiago Posteguillo encierra en este séptimo círculo del infierno de la Divina Comedia, el río Flegetonte, de sangre hirviente, guardado por el Minotauro y centauros, en el que las harpías y perras famélicas devoran o lanzan piedras a quienes quieran abandonarlo, a todos los perseguidores de la literatura, sacando a la luz, como si de un Orfeo se tratase, a esos libros que nunca han debido estar prohibidos por ser considerados pecado.
El autor califica al libro de «viaje literario» por el que la Historia pasa, y en la que los autores deben sortear «persecuciones, enfermedades, pérdidas de seres queridos, prisiones, intolerancia, campos de exterminio, servicios secretos, dictadores y hasta corruptos». Realmente es un infierno, y lo más grave es que no ha terminado. En pleno siglo XXI y en plena democracia sigue estableciéndose una censura sutil, por eso Posteguillo critica abiertamente los libros catalogados, en la web de la librería del Museo del Prado, desde LA1, moralmente aceptables, hasta LC3, censurables del todo por sexo o cuestiones religiosas; lista a la que le gustaría pertenecer pues están, entre otros «Goytisolo, Benedetti, John Irving, José Luis Sampedro […] por mencionar algunos autores inmortales y perversos. Un dulce infierno». Asimismo, Posteguillo, ataca la reducción de «las asignaturas de humanidades. Eliminan horas de historia, arte, latín, griego, literatura, filosofía y tantas otras materias claves en la evolución del pensamiento humano». Está claro que el gobierno tiene miedo, como lo han tenido los gobernantes de todos los tiempos, de que llegue un momento en el que aparezca la revolución más temida «la de la inteligencia». Gracias Santiago por ser tan directo, gracias por apoyar, de manera indirecta —o directísima— a tantos profesores que, consternados, ven impotentes cómo no pueden educar a sus alumnos por el simple hecho de que no hay horas disponibles.
Pero no es momento ahora de analizar la buena, mala o pésima situación educativa por la que atraviesa nuestro país, sino de profundizar en esos autores que este escritor ha rescatado del olvido e insta a que los leamos, que reflexionemos sobre lo que ellos ya hicieron tiempo atrás.
En el siglo VIII a.C., Safo queda unida, mediante la escritura, a la actualidad, en este capítulo aparece el padecimiento que, al separarse de su adorada Atis, dejó escrito en un poema. Para insistir en su dolor pero también en sus ganas de luchar por los derechos de la mujer, no me cansaré de recomendar Atardecer en Mitilene, obra teatral de Andrés Pociña.
Es curioso cómo Horacio, tan conocido por sus odas, en el año 42 a.C. dejó por escrito el miedo que sintió en la batalla de Filipos y su huida
Contigo compartí el desastre de Filipos y una huida poco honorable, abandonando mi escudo de forma innoble…
Y es curioso porque, a pesar de su vergüenza, si no lo hubiese hecho probablemente no habríamos podido leer los mejores versos de la poesía latina.
Otro dato extraordinario de este “viaje” es el del escritor Rustichello da Pisa quien, en el siglo XIII, conoció a Marco Polo en la misma celda y redactó sus viajes, asombrado de que hubiese visitado Asia, porque Marco Polo no sabía escribir y, curiosamente fue Rustichello quien lo dio a conocer a la posteridad, aunque él, que «ya tenía algunos romances en lengua provenzal sobre los caballeros del rey Arturo […] fue un escritor tan genial como invisible».
Si hablamos de escritores invisibles no debemos olvidar a Cristina de Pizán quien, muertos su padre y su esposo, siguió adelante, sola, escribiendo, y en el siglo XIV fue capaz de entregar todo un manifiesto en favor del reconocimiento de los derechos de la mujer «germen de ideas feministas» La ciudad de las damas, leída o conocida por muy pocos en el siglo XXI.
Creo que a estas alturas queda clara mi admiración por el Siglo de Oro, por eso me ha encantado recordar ese Hombres necios con el que sor Juana Inés de la Cruz burló a la censura de la Inquisición, la misma que le prohibió ir a la universidad sólo 'por ser mujer «siempre tan necios andáis / que, con desigual nivel, / a una culpáis por cruel / y a otra por fácil culpáis».
En el siglo XIX, nuestro donjuán por excelencia, José Zorrilla, intentó enamorar a Emilia Serrano a golpe de verso y, una vez que lo consiguió se zafó de ella como si fuese el propio Tenorio. Pero Emilia no quedó maltrecha, llegó a ser baronesa de Wilson y escribió numerosos artículos, obras literarias y el primer libro de viajes sobre el continente americano que existe, aun así todos recordamos los versos ripiosos y machistas de Zorrilla y pocos se acuerdan de la baronesa.
En fin, El séptimo círculo del infierno está plagado de sorpresas, la mayoría de ellas referidas a mujeres que han debido luchar contra el intrusismo, la ignorancia o el olvido, como Concha Espina que no llegó a conseguir el Nobel por un voto, y que a pesar de ser feminista, liberal y católica en el siglo XX, pocos han leído su novela El metal de los muertos, sobre los mineros en Córdoba, donde fue y convivió un tiempo para escribir con plena conciencia y denunciar las condiciones en las que trabajaban.
Sin embargo a Pearl S. Buck sí le concedieron el Nobel de literatura y, aun así estuvo proscrita en China desde que llegó el comunismo por haber tomado «una actitud distorsionada y vil hacia la gente de la nueva China y sus líderes», a pesar de haber luchado por la discriminación de los chinos en EE.UU. y haber constituido una agencia de adopción para niños mestizos que nadie quería.
Otra que fue vetada por el Comité de Actividades Antiamericanas, por haber simpatizado en algún momento de su vida con los comunistas, fue Vera Castany quien, a pesar de que sus novelas adaptadas al cine supusieron verdaderos éxitos de taquilla, no pudo escribir durante 10 años.
Son mujeres que han combatido el horror, que han superado su miedo al maltrato, la tortura, y se han impuesto sobre todos aquellos que sí han caído en el olvido como el marido de Buchi Emecheta, nigeriana que hubo de separarse para poder escribir, al tiempo que trabajaba, sacaba a sus hijos adelante y recibía el premio de la Orden del Imperio Británico. Premios que, a veces y a pesar de ser siempre justos y merecidos, no trascienden lo que debieran. En ocasiones, alguna famosa y aceptada, como Doris Lessing, llegó a utilizar un pseudónimo, a modo de experimento, sin obtener reconocimiento; de hecho al firmar como Jane Somers en obras similares a las que tuvieron éxito, éstas fueron catalogadas como «un precioso suéter tejido por una mujer con artritis», mientras que utilizando su nombre real consiguió el Nobel de 2007.
Todos conocemos, o al menos hemos oído hablar del spanglish pero pocos saben que este idioma puede que se deba a Dolores Prida, cubana que tuvo que exiliarse a Nueva York donde escribió su teatro de esa forma. Probablemente la cátedra de spanglish de la universidad de N. Y. se formó gracias a ella.
Merece la pena leer El séptimo círculo porque no sólo expone anécdotas o sucesos de otros tiempos sino otros totalmente actuales que todos deberíamos conocer, como que en 2004 se estrenó en Londres Romeo y Julieta en O.P. “original pronuntiation” y resultó que, teniendo en cuenta los cambios fonéticos surgidos desde hace años, los chistes del genio universal sonaban mejor y eran más atrevidos, pues al pronunciar como se hacía en el barroco, no se traducía «De hora en hora, maduramos y maduramos, / de hora en hora, nos pudrimos y nos pudrimos» sino «De puta en puta, maduramos y maduramos, / de puta en puta, nos pudrimos y nos pudrimos». No cabe duda de que este verso haría reír mucho más a un público ávido de morbo en los juegos de palabras y que hoy podemos recuperar en el Teatro Globe.
Y merece la pena llegar al final del viaje para ser testigos de la feroz crítica que Posteguillo hace no sólo a estos culpables del abandono de la cultura humanística; también arremete contra los gobernantes que, incultos e incapaces de pensar en algo que no sean ellos mismos y su bienestar, realizan experimentos con seres vivos sin saber nada de ciencia o de otra cosa que no sea corrupción, como el caso de Ana Mato que decidió matar a Excalibur, el perro de una enfermera contagiada de ébola, por si su animal de compañía lo transmitía al resto de la sociedad, en vez de preocuparse, como han hecho en otros países, de promover laboratorios y científicos en condiciones que puedan resolver estos problemas. Ya ha pasado un tiempo, y España sigue a la cola de la ciencia, así pues, nuestro autor nos ofrece una lista de perros que, a través de la literatura, lo han dado todo por sus dueños: Pilot, en Jean Eyre, Argos y Ulises, Buck, en La llamada de la selva, Crab, de Los caballeros de Verona, Laska, de Ana Karenina, Fang, de Harry Potter… o Cujo, el perro con rabia de Stephen King, que le regalaría a la ex ministra, Ana Mato.

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Bren
 29 diciembre 2017
Decir que este libro resulta en algo ilustrativo e interesante es quedarme muy corta, Posteguillo nos regala en algunos momentos datos interesantes sobre algunos autores conocidos, pero en otros casos nos pone en relieve a escritores, poetas o dramaturgos que a pesar de su enorme don han sido completamente olvidados o no reconocidos.
Me parece a mí que en este libro ha querido de alguna manera honrar a esos literatos que merecen ese reconocimiento y hacernos recordar que dentro de la literatura hay mucho mas allá de lo conocido o lo popular, un reconocimiento además a aquellas escritoras olvidadas o poco reconocidas que con sus letras lucharon por las mujeres en épocas donde eso era realmente impensable.
Me ha gustado particularmente que recordará a Sor Juana Inés de la Cruz, una mujer que fue castigada por la Inquisición por sus poemas feministas, entre otras grandes poetizas y escritoras.
Un libro digno de leerse y muy recomendable.
Posteguillo cierra el libro con esto:
"Los poderes en su ataque a la cultura son hoy modernos, son sutiles. Pero la persecución contra todo lo que haga pensar continúa y la mano que mece la cuna es la misma de siempre. Ser conscientes de esto es lo único que puede abrirnos el camino para la revolución que más temen los que nos gobiernan: la de la inteligencia"
¿Por qué el título? pues tendrán que leerlo, pero les anticipo algo, es una genialidad
Enlace: https://comiendomislibrosama..
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Analu
 14 mayo 2019
Interesante paseo literario que me ha permitido conocer datos muy interesantes y me ha recordado porque leer es más que entretenimiento,...es poder, es curativo, es independencia, es valor...
Es mi tercer libro de Posteguillo en lo que va del año y mencionaba en mi crítica, que uno de mis personajes favoritos de su libro "Los Asesinos del Emperador, fue "Cacharro; así que como amante de los animales en este viaje literario, mi capítulo preferido ha sido el titulado Perros Literarios y la crítica nada sutil a un expersonaje español. (sonido de aplausos).
Recomendable: Definitivamente sí.
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totecabana
 30 enero 2018
Conocí a Posteguillo con la trilogía Trajano y fué amor a primera vista (lectura en este caso) u con esta Obra debo confesar que quedé totalmente prendada de él, de su obra, de su manera de contarnos la historia, de su irreverencia ante las injusticias, de su a,or por los libros, de su lucha por el reconocimiento al logro, a lo bueno, a lo que suma, a lo bonito. Esta obra es una Oda a los escritores y protagonistas que han sido olvidados, maltratados, humillados y hasta sacrificados. Te hace vivir sus dolencias, sus pérdidas, sus desgracias. Una excelente lectura! Nuevamente Gracias Posteguillo
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Citas y frases (1) Añadir cita
AnaluAnalu14 mayo 2019
- Porque no sólo hay que leer aquello con lo que se está de acuerdo."

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